Archivos Mensuales: junio 2007

“La conjura de los necios”: obra maestra de la literatura norteamericana

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Dentro del inmenso universo literario, no encuentro una referencia cercana al perturbador personaje creado por John Kennedy Toole, Ignatius J. Reilly, protagonista del extraordinario libro “La conjura de los necios”.

Y no hallo esa referencia, ya que Reilly es un muchacho que pretende dejar de ser un joven demostrándolo por lo que plasma en papeles que escribe con su mordaz intelecto; mas no se le puede considerar un adulto, ya que está atenido por cuenta propia al cordón umbilical materno y a la vez justifica sus acciones por ser éstas obra de un ente superior al que designa como Fortuna. Veamos si lo puedo explicar mejor.

Ignatius Reilly cuenta con 30 años de edad, vive con su madre eternamente acongojada por él en un departamento muy estrecho en los barrios bajos de la Nueva Orleans de mitad del siglo XX. Un tipo no muy alto y con un sobrepeso que lo hace ver descomunalmente grande. Cursó estudios universitarios en el instituto de mayor prestigio de la ciudad y ahora que ha concluido con ellos, no se le ve ni el más mínimo asomo por dedicar su vida a la productividad.

Con aires de superioridad intelectual y la certeza de pertenecer a una clase superior a cualquier otro mortal, nuestro héroe nos arranca grandes carcajadas a través de las múltiples peripecias que debe soportar de una sociedad obstinada y necia.

Toole, a través de su pluma bien delineada, nos conduce por un sendero picaresco a conocer a los personajes de esta “conjura” que se torna real desde el primer párrafo leído. La trama por momentos nos parecerá de lo más previsible, pero la resolución que toman los actores hará que sintamos al mismo tiempo por ellos, una simpatía y un desagrado imposible de expresar y se creará el marco perfecto para que el desenlace de cada uno de ellos sea inimaginable y de lo mejor logrado dentro de la literatura norteamericana.

Es así, que conforme uno avanza en la lectura, nos toparemos con individuos extravagantes, insólitos e incluso alguno que otro advenedizo, creando del mundo esta realidad conformada por dos caras sin fronteras: el cielo y el infierno. Donde la última tiende a ganar generalmente. Situaciones en las que no podremos abstenernos de desear que se resuelvan de manera contraria, mas a estas alturas ya formaremos parte de “La conjura de los necios”.

La historia de este escritor norteamericano, es tan trágica como la vida de sus personajes y con un desenlace maravilloso como el de la novela misma.

John Kennedy Toole vio la luz por primera vez el año de 1937 en la ciudad de Nueva Orleans, EE. UU., creció en el ambiente de los barrios bajos de la ciudad; la trama de esta farsa picaresca transcurre en el mismo lugar.

Toole luchó cerca de 10 años por la oportunidad de que su novela fuese editada, todas le fueron negadas al ser incomprendida la psicología de sus personajes; Ignatius Reilly se nos presenta como un ser incomprendido, incluso por nosotros mismos.

Kennedy Toole al creerse un escritor fracasado decide quitarse la vida en 1969; J. Reilly al percatarse de la conjura que se cierne en torno a él, se ve obligado a abandonarlo todo en un final trepidante.

John Kennedy Toole tuvo que esperar otros 10 años después de su muerte, para ser considerado como uno de los más fabulosos novelistas norteamericanos de todos los tiempos; “La conjura de los necios” esperó el mismo tiempo para ser valorada y que se le asignase el lugar que hoy día ocupa (gracias en gran medida a la perseverancia y “necedad” de la madre de Toole), y en 1981 se le otorgó el premio Pulitzer.

Démonos cuenta que los personajes recreados en esta novela, brotan del libro formando a seres de carne y hueso con una psicología bien delineada, y si somos tan perspicaces como ellos, nos percataremos que habitan ya en nuestro alrededor.

Dejémonos conquistar por Ignatius Reilly, <<sin progenitor en ninguna literatura, una especie de Oliver Ardí delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, fundidos en uno>> dicho en palabras de Walker Percy. Seremos testigos junto con Reilly y su inseparable gorra de cazador verde, de la mayor conjura contra un genio. “Qué inocente he sido, qué ingenuo. He sido, durante semanas, la víctima inocente de una conspiración. ¡Todo esto es un complot!”.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/02/27/index.php?section=opinion&article=002a1soc

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com 
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Por esto y más, la importancia de compartir con Wilde

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Surgió entre los límites de la transgresión y el encanto. Su inspiración fue más allá de toda imaginación creando un mundo novedoso, quimérico y provocador.

¿Provocador?, porque escandalizó a toda una sociedad, la sociedad victoriana, adoptando frecuentemente a ojos de ésta una figura antisocial y antimoral. Las apariencias, los buenos modales en público y el recato, era lo que imperaba en la burguesía europea a la que Oscar Wilde desnudaba en sus relatos y obras de teatro; como en su afamada obra “La importancia de llamarse Ernesto”, en la que plasmó de manera magistral el valor dado a un Nombre, Título o Posición Social más que la esencia humana al final del siglo XIX. Es por su prosa provocadora que adquiere una postura antidemocrática y antisocialista.

¿Quimérico?, porque nos brindó relatos fantásticos erigido como representante de la novela decadente. Tiene la certeza de unir la fuerte tradición del realismo y el naturalismo, sin faltarle los toques esteticistas ni dejar de lado el mundo fabuloso del simbolismo que dio como resultado: “El retrato de Dorian Gray”, título de su única novela.

¿Novedoso?, por tener una sensibilidad deslumbrante que ha enamorado a millones de lectores y esto a más de un siglo de su muerte. Su creación literaria tiene eso que a toda obra de arte se le exige: perdurar a través de los años.

Así es, para todo buen lector que decida tomar entre sus manos un libro del irlandés Wilde, podrá apreciar frente a sus ojos las escenas, argumentos y diálogos mejor logrados en el arte de la estética. Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, nombre verdadero del artista, tenía una manera inocente de escribir, ¿por qué digo esto? Basta recorrer las decenas de cuentos que nos legó: El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, La casa de las granadas, El crimen de lord Arthur Saville, sólo por mencionar unos pocos.

De manera breve y contundente nos deja mirar, como por la rendija de una puerta, su intimidad (no me refiero al plano “íntimo y sexual” que viene a la mente), me refiero al de su corazón, al del verdadero Oscar Wilde que veía en la naturaleza y en la sencillez de las palabras su más vivo reflejo. Su vasta producción de cuentos y relatos breves tenían un único objetivo: sus hijos. Ellos, en complicidad con el arte y la estética nos brindaron al Oscar Wilde más inocente y a la vez, más perturbador.

Pero todo buen artista tiene un lado oscuro, seductor y perverso, Wilde no es la excepción. Nos convidó de su crítica a esa rancia clase media de la Inglaterra victoriana que fue llevada a la indignación por el genio, derivando que se le acusara de sodomía, si bien no era para aplaudir dicho comportamiento tampoco lo era para despreciar y arruinar al creador, que vio pasar sus últimos días empobrecido en una provincia francesa.

Sus comedias teatrales se caracterizan por la habilidad de sus argumentos que están finamente entretejidos, en este grupo además de La importancia de llamarse Ernesto, citado líneas arriba, tenemos: El abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, Un marido ideal y este espacio no me alcanza para enumerar todas.

Sin duda un hombre que exploró el universo de las letras con cuentos, relatos, obras de teatro y una novela. Acérquese a la obra wildeniana, y sentirá el placer de la buena comida recorriendo su cuerpo hasta dejarlo satisfecho.

Hombre inocente y perverso. ¿Su vida?, plagada de excesos. ¿El arte?, el mayor de ellos. Por esto y más, la importancia y buen gusto de leer un libro de Oscar Wilde.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/10/30/index.php?section=opinion&article=007a1soc

http://efektotv.com/noticia/4845-por-esto-y-mas-la-importancia-de-compartir-con-oscar-wilde.html

Asimismo en la revista bimestral “Molino de Letras” de septiembre-octubre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com 

El inquietante mundo de Mario Bellatin

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Hace ya algunos años, llegó a mis manos una novela corta de inquietante lectura, Flores (Premio Xavier Villaurrutia 2001), mi sorpresa sería mayor al pronto percatarme de la prosa tan fluida de la que está cargada, la estética tan perturbadora que se observa en ella es de llamar la atención.

Existe un fármaco que ha provocado malformaciones genéticas en la mayoría de los personajes. Al irse adentrando en la insólita historia, uno siente el entrecruzamiento de la vida de los actores, en la que ellos ejercen una fuerza psicológica en el lector.

Al concluir la lectura de Flores (que no me llevó más de un par de horas), me quedó un sabor de ansiedad, el relato había concluido y a la vez no. Qué extraña sensación. Mi único deseo en ese momento era saber más acerca del escritor de apellido Bellatin y adquirir a la brevedad posible otra novela de él. No pasaron muchos días, pronto me topé con otro de sus libros que tiene por título Poeta ciego.

En esta novela corta, el personaje central vive en el infierno mismo (desde su nacimiento fue rechazado por sus padres biológicos, por tener una incapacidad física; a pesar de contar con todas las comodidades su mundo es oscuro, esto lo ha llevado a crear una serie de rituales esotéricos), y pronto se da a la tarea de fundar una secta cuyas reglas se basan en una sexualidad degenerada. Nos volvemos a encontrar con una narrativa de impresionante lectura, cargada de una imaginación y una fuerza que sorprende a propios y extraños por tener, el escritor en sí, el talento de lograr sostener su tesis durante toda la trama.

Para muchos, Mario Bellatin (1960) es <<un narrador del mal>> sin precedentes dentro de la literatura mexicana; para otros tantos, es <<un descodificador de las pesadillas>> del ser humano; pero para mí, su trabajo muy bien lo puedo comparar a las pinceladas y trazos realizados por el genial pintor español y máximo representante del surrealismo: Salvador Dalí.

La obra del escritor mexicano que en un primer momento se dio a conocer en el Perú, es de una prosa cuasi surrealista, con ello expreso que va más allá de toda ficción, ya que descompone extraordinariamente los cuerpos humanos, transmuta las mentes y altera el mundo de sus personajes con una energía de maestro, en todas y en cada una de sus novelas. Sus libros rechazan la categorización, incluso rondan siempre otras artes y él mismo se interesa por explorar nuevos lenguajes.

Hasta la fecha no me canso de leer y releer su trabajo narrativo, sus obsesiones de siempre, sus demonios que son como los de cualquier otro mortal. Trabajo tras trabajo, el autor hace lo que sólo está al alcance de un gran escritor: no repetir las fórmulas del éxito. Escribir por el simple gusto de hacerlo y si ello lleva al reconocimiento, bienvenido sea éste.

Bellatin desdibuja la frontera entre lo anormal y lo normal, entre la moral y la sexualidad, entre la hipocresía y la religiosidad, entre el amor y el olvido. Personajes oscuros salidos del mismo infierno que lo encumbran al mismo cielo.

El mundo narrativo que el autor nos presenta, es un mundo castigado por nuestro afán de querer ser superiores a los demás, sin darnos cuenta que con el mismo afán disgregamos el paisaje de nuestro entorno. Un inescrutable crimen se ha cometido en el universo de Mario Bellatin y ahora sus personajes deberán sufrir las consecuencias de la transgresión. En sus obras, él está en cada una y en ninguna al mismo tiempo, ese mecanismo mágico e incomprensible del afuera, de ser y no ser, involucrarse y al mismo tiempo mantener la distancia.

Quien también dirige la Escuela Dinámica de Escritores en el Distrito Federal, se ha convertido en un escritor de culto, su amplia narrativa se ha traducido a varios idiomas y es estudiada en diversas universidades de Estados Unidos e Iberoamérica.

Leer un libro de Bellatin entre nuestras manos, es comparable a querer detener el agua entre ellas: se filtra por los pliegues de la piel ante tus propios ojos.

Déjate seducir por uno de los escritores contemporáneos más turbulentos y deslumbrantes. Merecedor de un lugar dentro de toda buena biblioteca.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com