Inocencio III, tal vez el Papa más poderoso de la historia

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Con una ausencia del ambiente literario de 10 años, Gerardo Laveaga se hace presente con una obra ambiciosa, El sueño de Inocencio (Editorial Planeta, 2006). Con este libro, Laveaga, nos demuestra la madurez que ha adquirido como escritor -si es que aún había que demostrarlo-, y a la vez la vigencia que tienen los temas religiosos.

Muy pocos apostarían en la actualidad por un libro que nos narra la vida de un aristócrata italiano de finales del siglo XII, sin embargo, cuando este personaje tiene un ascenso vertiginoso en el clero (aunque éste sea sólo secular), alcanzando a muy corta edad la silla papal y cambiando el rumbo de la Iglesia Católica…, es cuando el relato merece ser mayormente leído.

El sueño de Inocencio narra la trayectoria personal de Lotario de Segni, quien cerca de cumplir los 38 años de edad, es elegido para ocupar la silla de San Pedro, haciéndose llamar Inocencio III (1198-1216). Por esos años, Europa vivía una fase política muy convulsiva, el imperio germánico estaba a punto de absorber a la Iglesia, la cual no ocupaba ya un lugar de preponderancia ante los monarcas y sus fieles.

Con lucidez, talento narrativo y un flujo artístico que a muchos les parecerá demasiado atrevido, Gerardo Laveaga, fascinado siempre por la religión y la observación del poder político, reconstruye una vida y una época histórica en ésta su máxima.

En sus casi 400 páginas, el autor nos lleva a través de intrincados campos bifurcados, donde nos asomamos a la lucha interna que sostiene Lotario de Segni, entre la indecisión de continuar con su carrera eclesiástica o la de contraer matrimonio.

La pluma de Laveaga, luego de poco más de dos años de investigación y consulta en documentos, textos y archivos a los cuales tuvo acceso en las universidades italianas, además de una estricta documentación en EE. UU., el Vaticano, países de Europa y México; plasma a un Lotario enamorado de una sola mujer y obsesionado por las relaciones sexuales que sostienen.

Bruna, la mujer de la que se enamoró, es pieza relevante en las decisiones que tendrá que tomar el conde de Segni y que repercutirán en la historia misma de la humanidad; Bruna estará siempre presente en la vida de Lotario de Segni, y a la postre de Inocencio III hasta su muerte.

El hilo conductor, en esta destacada novela histórica, es la soledad de un hombre que lucha por la supervivencia de la Iglesia Católica, <<logrando convencer a la cristiandad de que él no sólo era el sucesor de San Pedro sino el representante de Jesucristo mismo en la Tierra>>. En sus discursos ya como Papa reiteraba ante los fieles, que él representaba a Jesucristo, pronto esta creencia fue asimilada junto con otras tantas que Inocencio III impuso.

“Inventó” mecanismos de control para los creyentes como lo es la confesión, el matrimonio indisoluble y el decreto de excomunión, enfrentó a la Iglesia de Constantinopla, aniquiló el movimiento de los cátaros, convocó dos cruzadas, apoyó a Domingo de Guzman en la fundación de los dominicos (una especie de policía que exigió se quemara a todo aquel que no rindiera sumisión a la Iglesia Católica). Esto le permitió llevarla a su momento cúspide.

Sin lugar a dudas ejerció una gran influencia entre los monarcas y el pueblo, convirtiéndose en el Papa más poderoso de la historia. <<Considerado por el teólogo Hans Küng “tal vez el Papa más brillante de todos los tiempos” y por la revista Life como uno de los 100 hombres que más influyeron en el milenio que acaba de transcurrir, Inocencio III es retratado en esta deslumbrante novela como un hombre que vivió intensamente el amor, el sexo, la soledad, el poder y el peso abrumador de la responsabilidad>>.

Gerardo Laveaga, a más de 20 años de haber obtenido el Premio Nacional de la Juventud, nos ofrece una obra llena de imaginación, contenido y comunicación donde el tema histórico ha servido de sostén, reconstruyendo la verdad histórica y resolviendo su complejidad con tanta eficacia literaria como seguridad en el manejo de las ideas.

Un escritor contemporáneo lo necesariamente alejado del Crack de Volpi, pero literariamente cercano a los mejores representantes de la generación del Crack[1] y del boomerang mexicano.[2]


[1] Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez.

[2] Jorge Volpi, Xavier Velasco, Pedro Ángel Palou, Cristina Rivera Garza e Ignacio Padilla.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com

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