Archivos Mensuales: julio 2008

El ‘Paraíso’ reencontrado de Gurnah

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África: el continente enigmático, salvaje, depositario de extensas tierras bañadas por el sol y la arena, que posee paisajes naturales que invitan a la ensoñación, con sus sabanas, selvas, volcanes, macizos de notable altitud, sus inmensos desiertos, su vegetación tan variada; el territorio de los leopardos, leones, hienas, gorilas de montaña, cebras, jirafas, rinocerontes, ñúes, búfalos, elefantes… Un lugar con inmensas riquezas naturales y artísticas, en la que han surgido grandes líderes políticos, pero también de oposición.

Hoy día –como a lo largo de casi toda su historia– se enfrenta a problemas mayores concernientes a la sobre explotación de sus recursos naturales, con ese constante choque armado de grupos que buscan el control de zonas ricas en minerales.

Gobiernos sin escrúpulos venden sus tierras, aldeas, ciudades, su país, el continente africano en su totalidad a corporaciones industriales occidentales por billetes verdes, y esto va aunado a la esclavitud, que aún no se ha abolido en aquella zona, como en tantas otras regiones en desarrollo.

A esta grande cadena de males, debemos seguir añadiendo: familias destrozadas por los movimientos rebeldes y los ejércitos, que saquean las comunidades, decapitan o asesinan a hombres y niños, mientras a las mujeres los soldados las acosan, las humillan y las violan, en ocasiones ante los ojos de sus esposos o hijos. A esta dramática situación se añade el enorme riesgo de contagiarse el virus VIH/sida.[i]

Por absurdo que suene, el continente africano alberga a los países más ricos de la tierra. En ellos se puede encontrar, además de cacao, oro, plata, diamantes, petróleo, cobre, cobalto, estaño, tántalo y otras preciadas riquezas del subsuelo. Los principales frentes bélicos tienen lugar –no por casualidad– a lo largo de los grandes yacimientos,[ii] y por desgracia, cada vez son más los niños que son utilizados para extraer las riquezas del subsuelo o en las plantaciones.

Abdulrazak Gurnah (1948, Tanzania) es un escritor que aborda los conflictos que aquejan a su continente y muy en especial a la región de la que proviene, Zanzíbar, una localidad  situada en la isla del mismo nombre, rodeada por el Océano Índico y que tiene justo al sur, ya en  el macizo continental, el puerto de Dar es Salaam, el puerto principal y también la mayor ciudad de Tanzania.

Gurnah, un autor que ha sido declarado como <<un africano de extraño talento>>, un hombre al que le fascina la literatura y el análisis sutil de los conflictos africanos, quien ha vivido en su propio cuerpo las tradiciones en el este del África musulmana, de donde toma los elementos suficientes para desarrollar su novela Paraíso.

La primera de sus novelas que fue traducida al castellano, Paraíso (Muchnik Editores, 1994), también finalista del prestigiado Booker Prize, el más estimado galardón de la literatura británica, es una obra que se remonta a los tiempos antes de la Primera Guerra Mundial, que nos cuenta la vida de Yusuf, un niño swahili,[iii] como tantos otros que hay en Tanzania o en África, y de cómo tiene que marcharse con el “tío” Aziz, a quien en realidad su padre lo ha vendido para cancelar parte de sus deudas.

Una práctica que es más terrible de lo que nos deja ver Gurnah en las páginas de la novela, porque este problema afecta a todo el continente negro, donde se estima que al menos 200,000 menores están condenados a la esclavitud. Una realidad que está sucediendo hoy mismo, donde los traficantes o “mercaderes” se aprovechan de la extrema pobreza de las familias, a las que compran los niños por entre 15 y 20 dólares, prometiéndoles que recibirán educación a cambio de tareas menores; la mayoría de las veces, no reciben salario alguno y son sometidos a abusos físicos y sexuales.

Paraíso entreteje la belleza de las tradiciones africanas con una sutil denuncia hacia la esclavitud infantil y las consecuencias que conlleva. Yusuf es llevado a un jardín edénico a muchos días de camino de sus padres, obligado a cuidar de la tienda de Aziz, mientras por las noches se escabulle en el huerto buscando inconcientemente su identidad que le fue arrebatada; un viaje iniciático muy conmovedor.

Abdulrazak Gurnah radica en Inglaterra, pero al volver a Tanzania para escribir esta novela declaró: “No viajé para recoger datos, sino para que el polvo volviera a entrarme en la nariz”, de esta manera Gurnah resume lo que fue su vida cuando era un chico por las calles de Zanzíbar, sitio del que está impregnada su vida y sus ficciones.

Un cuento verídico, contado por una voz omnisciente, que en ocasiones nos hace pensar que es Yusuf recordando sus memorias quien nos las platica, bajo el resguardo del Kilimanjaro o cobijado por el paisaje del Serengeti y sus habitantes; quizás Paraíso es eso y más: un sabio profesor de literatura que no olvida su origen en una África sumida en constantes conflictos armados.

Abdulrazak Gurnah nos descubre una Tanzania de hermosos paisajes –a pesar de sus graves deficiencias demográficas–, del mismo modo como lo hicieran el explorador Livingstone o Stanley en el siglo XIX. Paraíso, una novela que nos transmite la emoción, deseo y alegría por lo que aún no conocemos pero que ansiamos conocer.

Dejemos que el polvo entre a nuestra nariz recorriendo las páginas del paraíso que Abdulrazak Gurnah percibió a su regreso a Tanzania. Una novela que más que una denuncia a prácticas inhumanas, se convierte en un poema a la libertad humana.


[i] La cifra total de africanos infectados de VIH o que ya padecen la enfermedad es de 40 millones. Representan el 70% de los adultos y el 80% de los niños que viven con este mortal virus en el mundo.

[ii] Klaus Werner y Hans Weiss, El libro negro de las marcas, Mondadori, 2006, p. 45.

[iii] Etnia y lengua africana perteneciente a la familia bantú, de la clase oriental. En África se hablan más de 2000 lenguas. Aparte del árabe, las lenguas más utilizadas por los africanos son el swahili y el hausa, que cuentan cada una con más de diez millones de hablantes.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto fue publicado en:
 
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/11/07/index.php?section=opinion&article=006a1soc
 
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Una revolución con y sin nostalgia

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En el plano literario y de denuncia a la opresión, una de las mejores voces latinoamericanas sin duda es la de Mario Benedetti (1920-2009), un fiero y entrañable escritor uruguayo que poseyó una caligrafía firme, angustiante y que señaló los malos tratos de parte de los gobiernos desleales con su pueblo.

Más de medio siglo de un arduo trabajo intelectual, porque Benedetti fue eso, un intelectual, además de periodista, ensayista, poeta, novelista y notable crítico; uno de los más fecundos y leídos escritores uruguayos contemporáneos, que sin duda debe su privilegiado lugar en la literatura a la temática que se maneja en sus obras, que implica la denuncia de la violación de los derechos humanos en su país y América Latina.

A través de la creación de cuentos “urbanos”, el uruguayo provoca a los gobiernos en el poder (en especial las dictaduras militares), a los supuestos líderes que lo único que les interesa es la acumulación de bienes materiales y que van dejando a su paso: exiliados de las clases sociales, pobreza, miedo y una larga lista de disgustos que rápido son apagados por el ejército o la censura.

En los años sesenta, debido a su escritura ausente de artificios y en pos del mensaje directo, sufrió el exilio del gobierno de su país emigrando a ciudades como Buenos Aires, Lima,La Habanay Madrid, lo cual ha servido a que su pluma vaya de un tono cotidiano y existencial a uno donde se ha politizado a favor de las opciones de la guerrilla urbana, incorporando los temas del exilio, el retorno y la crítica político-social.

Mario Benedetti no se conformó con quedarse en el marco nacional de su país de origen. Sus conceptos y observaciones son válidos para toda Latinoamérica en cuanto a que los aspectos que se abordan –ya sea tenue o tácitamente-, tienen su origen en la condición dependiente de la región con respecto a los Estados Unidos y Europa, así como las consecuencias que acarrea a las culturas locales la penetración cultural de éstas, que repercuten directamente en las orientaciones económicas y políticas.

Por lo antes dicho, Mario Benedetti anduvo por las sendas de un revolucionario de nuestro continente y en nuestra lengua. Su objeto de estudio se centró en la ideología propia del subdesarrollo, ese conjunto específico de los valores del imperialismo unido umbilicalmente hoy al tema de la comunicación y la globalización.

Su obra está impuesta a la vida citadina uruguaya, en la que sus personajes, seres comunes pero bien caracterizados psicológicamente y retratados con un lenguaje muy peculiar, navegan con sus pequeñas y grandes tragedias a cuestas, conformando los eslabones en general de la industria cultural que constituye el medio específico de producción ideológica que funciona como el instrumento de dominación capitalista.

Con y sin nostalgia (Siglo XXI editores, 1977): con una nostalgia que se aferra al corazón del débil, del oprimido, del torturado; sin nostalgia por el pasado, el presente, ni por el por venir. Con esa nostalgia que nos brinda la fuerza necesaria para ponernos de pie y combatir; sin la nostalgia de aquellos gobiernos derrocados por el pueblo y que oprimieron al obrero, campesino y estudiante. Con nostalgia por el poeta. Sin nostalgia por la guerrilla ni el militar. Con y sin nostalgia, un libro de breves relatos cargados de poesía y heroicidad que en su conjunto conforman una magistral ficción que no desmienten la convulsa realidad Latinoamericana.

Así es la obra de Mario Benedetti, admirable, que invita a la revolución, la reflexión, al cambio, y a la oposición. Sus novelas La tregua (1960) y Gracias por el fuego[i] (1965) <<amplían el realismo a la observación de vicios sociales de la clase media y la sociedad de consumo>>, en un concepto moderno de estilo y en cuanto a estructura narrativa se refiere, marcando el desplazamiento definitivo de la tradicional temática rural a la urbana en la novelística uruguaya.

Benedetti, fungió como profesor de literatura en su país, donde falleció en el año de 2009, su residencia la alternó entre la ciudad de Montevideo con la ciudad de Madrid, en España. Cultivó todos los géneros literarios, además del periodismo y en recitales poético-musicales junto a intérpretes como Nacha Guevara y Juan Manuel Serrat.

La lectura que supone el conjunto de su obra, es una abierta invitación a la reflexión que cuestiona a una región despojada por el forastero, y que pretende recuperar su voz a través de la razón. Una escritura que sólo el argentino Ernesto Sábato y el también uruguayo Eduardo Galeano, podrían compartir.

Benedetti, un fiero opositor a los convencionalismos políticos, un hombre que usó la escritura a favor de la libertad, un escritor que siempre se comprometió con su nación, un artista revolucionario, un pensador excepcional que hasta sus últimos días continuó sumando a favor de la humanidad, como lo hizo a lo largo de sus 88 años, siempre con y sin nostalgia, Mario Benedetti.


[i] Finalista en uno de los más importantes concursos internacionales de novela en lengua española, su publicación se vio impedida en España por la censura oficial.

Jorge Iván Garduño
*Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto fue publicado en:
Revista “Desde El Sótano” de Librerías El Sótano, marzo-abril 2009.

“A sangre fría”, periodismo literario

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El 16 de noviembre de 1959 apareció en el New York Times la noticia del asesinato de cuatro miembros de una familia originaria de Kansas, los Clutter, este crimen no dejó indiferente a la sociedad norteamericana, a los medios de comunicación de aquel entonces y mucho menos a un joven y menudo escritor que se encontraba en plena búsqueda de su personalidad literaria, me refiero a Truman Capote.

La originalidad, soltura, agudeza y precisión, fueron pieza clave en la creación de la novela A sangre fría, una obra que nos desvela el origen de la tragedia que se cernió sobre la familia Clutter, ese atroz acontecimiento que se suscitó en una granja de River Valley, en Holcomb, un pueblo del estado de Kansas, en los Estados Unidos.

La brutalidad con la que fueron asesinados, nos deja claro que ante la avaricia, el hombre sigue siendo presa de sus más terribles pensamientos, y de paso continúan carcomiendo a la sociedad, cualquiera que sea ésta. Los asesinos, Perry y Dick, dos excombictos que imaginan dar su último y gran golpe, no sólo no se conforman con el intento de robo de la supuesta fortuna de esta familia, sino que además los acribillan ferozmente con armas de fuego; aquí, nos encontramos de frente ante el elemento “muerte”, esa sombra pesada que hiere la conciencia humana de los que hemos quedado vivos y que fungimos únicamente como espectadores en lo que alguien se atrevió alguna vez a denominar <<el circo de la vida>>.

Capote dividió la novela en cuatro capítulos, y la trama la entretejió con tanto talento como sólo él podía haberlo hecho: una sucesión de episodios que corren en dos planos simultáneos y que encierran el origen mismo de la muerte; de esa manera logró penetrar el alma humana y a la sociedad como pocos lo han hecho.

Truman Capote, un joven menudo, de penetrantes ojos azules, sumergido en su mundo sombrío y con fama de genio, vio la noticia del múltiple asesinato y de inmediato le propuso a The New Yorker relatar los acontecimientos de aquel crimen desde el mismo lugar de los hechos. Seis años de un arduo trabajo periodístico: <<observaciones y notas tomadas de los archivos oficiales o el resultado de entrevistas con personas directamente afectadas; entrevistas que, con mucha frecuencia, abarcaron un período considerable de tiempo>>, dicho por él mismo en los agradecimientos de la novela.

Antes de emprender la aventura de escribir A sangre fría, Capote únicamente había publicado Otras voces, otros ámbitos y Desayuno en Tiffany’s, obras que le habían valido situarse en el mundo artístico como un mundano, intrigante y al mismo tiempo poseedor de una mente fuera de lo corriente y de un talento privilegiado.

Toda esa fuerza que envolvía al escritor ¡no procedía de la opulencia!, mas bien de una infancia miserable, oscura, triste, de un hogar destruido, de una madre alcohólica, del abandono de sus padres y, sobre todo, del miedo que ejercía el mundo sobre él, quien acostumbrado al rechazo desde niño, encontró en su genio poético la mejor manera de conquistar Nueva York, al mundo literario y al mundo en general.

Poseía ya dos novelas publicadas que le habían servido para hablar de sus fantasmas, sus miedos, experiencias propias convertidas en ficciones, quiero decir que, la realidad había estado al servicio de su imaginación. Ahora el reto que le significaba el caso de los Clutter consistía en poner toda su imaginación al servicio de la realidad; eso es lo que llaman algunos: periodismo literario. Investigar periodísticamente un suceso real para novelarlo.

En noviembre de 1959 se traslada a Holcomb,[i] con la intención de entrevistar a los habitantes de la comunidad, examinar los acontecimientos, hablar con todas las amistades y vecinos de los Clutter, con los policías que llevan el caso y en su momento, con los mismos asesinos, detenidos y recluidos en la prisión estatal de Kansas.[ii] Una tarea que termina en 1965, seis años trepidantes en la acumulación de conocimiento sobre la naturaleza humana que lo dejaron marcado para el resto de su vida.

A sangre fría, una novela que le dio descomunales satisfacciones a un escritor que se bebió la fama a grandes tragos, sumergido en el constante ajetreo de alguna fiesta. La energía vital contenida en Capote, fue la que lo empujó los últimos años de su vida de amante en amante, al alcohol, a las drogas, al deterioro constante e imparable hasta que optó por el suicidio en 1984.

Cuatro años antes de su muerte, hizo un intento por volver a los corredores literarios con Música para camaleones, fue un excelente intento, debo confesarlo, pero ya era demasiado tarde, en Truman Capote ya corría una “sangre fría” que le devoraba la vida. Incontables excesos lo agotaron por completo.

En 1966 la novela fue publicada; cincuenta años prácticamente han ya transcurrido desde aquel asesinato. De aquel día a la fecha millones de muertes han ocurrido e incluso algunas más terribles y con más saña; seguimos sin aprender la lección de este espejo, el cual nos muestra indefensos ante nuestra propia naturaleza.

La muerte de los Clutter fue observada por un escritor fuera de serie que dejó un testimonio -tal vez sí, su testimonio-, pero un testimonio que ha servido para detenernos a observar con más detalle la codicia, el egoísmo y la avaricia del hombre; por desgracia, el hombre seguirá siendo presa de su avaricia… mientras Truman Capote lo fue de su propio genio.


[i] En compañía de su buena amiga Harper Lee, de quien estuvo siempre acompañado.

[ii] Perry y su compinche Dick fueron ejecutados entre la medianoche y las dos de la madrugada del miércoles 14 de abril de 1965, por decreto del Tribunal Supremo de Kansas.

Jorge Ivan Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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