Archivos Mensuales: agosto 2008

Yasar Kemal: de la tradición oral a la escritura épica

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Turquía, Estado encrucijada entre Asia y Europa situado en Asia Menor, en el Mediterráneo. Nación poseedora de una incalculable riqueza en todos los planos, muestra de ello es: la basílica de Santa Sofía; la región de Ankara de donde provienen las cabras y los conejos de angora (de ellos se obtienen las apreciadas lana mohair y de angora, respectivamente); el raki;[i] el kebab;[ii] los derviches Mawlawiyah; la ciudad de Estambul; el monte Ararat[iii] y la región montañosa del Kurdistán.

A lo largo de su historia, Turquía ha sido punto de encuentro de culturas, de ideologías, centro culminante de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente, tierra de asilo para los judíos sefardíes expulsados de España y, sobre todo, la capital de un imperio que extendió sus dominios por una parte de Asia, Europa y algunas zonas del continente africano –el imperio otomano–.

Dentro de este gran mosaico que ha fungido como puente entre dos mundos y sus ciencias, nace en Hemite, Kemal Sadik Gokceli (1923), una de las mayores figuras de la literatura contemporánea turca, un autor incómodo por utilizar un estilo mordaz, virulento y sarcástico a favor de los desheredados que luchan en nombre de la tierra.

Sadik Gokceli es conocido en los círculos literarios por el seudónimo de Yasar Kemal, con el cual a publicado una veintena de relatos, protagonizados todos por bandidos solitarios que se ven enfrentados a gobernantes ambiciosos, despiadados y corruptos que han dominado las regiones turcas a lo largo de la historia.

Yasar Kemal es de origen kurdo, lo cual explica mejor su estilo literario, que ronda las ideas comunistas y una defensa comprometida hacia la minoría kurda, haciendo de lado el silencio ante las injusticias que ha imperado  no sólo en esta sinuosa zona geográfica del planeta, sino que a la vez otras minorías ven reflejadas su situación política y hacen suya la voz de Kemal, que no es otra mas que la de la defensa en pro de su heredad.

Su prosa no necesita mayor explicación, es firme, calibrada, cadenciosa, llena de pasión, cargada de emociones, de acción, a ratos con humor y a ratos con sentimiento, en escenarios que se desarrollan al aire libre y a lo largo de la compleja barrera montañosa que se extiende por todo el territorio turco; dando muestras de la pericia que tiene el autor para describir los paisajes que rodean a sus personajes, sin caer en el exceso.

Sin embargo, debo añadir un dato que brindara a la lectura de Yasar Kemal mayor lucidez y que, tiene que ver directamente con su origen: el Kurdistán. Los kurdos viven diseminados desde hace siglos en una región montañosa del oeste de Asia, que se extiende por Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia, aunque la mayoría de ellos se encuentra instalada en Turquía e Irak.

Ellos son musulmanes de la rama sunnita y se dedican a la agricultura y a la cría de ovejas. Este pueblo ha hecho frente a las invasiones de muchos pueblos guerreros y sólo fue vencido por los turcos selyúcidas en el siglo XI e incorporados al imperio otomano en el siglo XIV. Trasla Primera GuerraMundial, en 1920 se firmó el Tratado de Sèvres, el cual preveía la creación de un estado kurdo, pero en 1923 al ser nombrado presidente Mustafá Kemal Atatürk (1923-1938) no se respetó el acuerdo y suprimió la cultura e identidad kurdas, lo que ha dado origen a los diversos levantamientos armados hasta la actualidad.

La ausencia de compromiso y verdadera libertad han creado personajes legendarios, me refiero a Memed El Flaco, un bandido mítico que protagoniza la novela-símbolo más representativa de la obra de Kemal: El Halcón (1955), con la cual alcanzó el reconocimiento mundial y a la vez un odio más execrable de parte de sus coetáneos, que no perdonan una mente lucida en medio de un desierto de incoherencias.

Yasar Kemal comenzó como periodista para un diario de su país, con el paso de los años, fue puliendo su escritura a la vez que recababa las tradiciones orales del Oriente Medio, para finalmente plasmarlas en un tono épico. << Sus novelas en el fondo son relatos de aventuras, impregnadas de una poesía sutil, de un paisaje espinoso, con un aliento de epopeya que sin embargo profundiza en los seres menores, en sus limitaciones y posibilidades, y en esa hondura exótica que forman las elegías y creencias ancestrales de la cultura medio oriental>>, como dijo su más reconocido crítico.

Su trabajo literario nos recuerda la épica clásica india y las narraciones románticas protagonizadas por hombres obligados a convertirse en bandoleros que se refugian en los montes,[iv] hombres que se escurren de las manos de la justicia corrupta, condenados a la soledad, pero que poseen un alma noble, rebelde, comprometida.

En definitiva, no me queda más que compartir las palabras que hacen referencia a la prosa de Yasar Kemal, <<Una escritura que acaricia y quema, que crea la adición propia de lo fronterizo, pues fusiona con dolor el Oriente y el Occidente>>.[v]


[i] Un aguardiente anisado considerado como la bebida nacional turca.

[ii] Forma de preparar la carne de cordero o ternera al estilo turco. Son platillos heredados de los pueblos nómadas de Oriente y centrados en la carne del cordero. Parte pincho, parte brocheta, parte bocadillo.

[iii] Según el Antiguo Testamento fue la cumbre en la que se posó el arca de Noé después del diluvio universal, Gn. 8:4.

[iv] Casi comparable con el cine mexicano de mitad del siglo XX, que era producto de una resaca revolucionaria.

[v] José Luis de Juan, El País.

Jorge Iván Garduño 
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
 Este texto ha sido publicado en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/11/21/index.php?section=opinion&article=006a1soc
 
http://apiavirtual.net/2008/09/17/yasar-kemal-de-la-tradicion-oral-a-la-escritura-epica/
 
 
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Por el camino de Proust, en busca de un artista total

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De todas las grandes obras literarias contemporáneas difícilmente alguna puede compararse con la de Marcel Proust, y sin embargo, el primer tomo de su serie narrativa de A la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido) debió peregrinar sin éxito por varias editoriales y lo tuvo que publicar el autor, finalmente, a su costa.

Dotado de un gran poder analítico, Proust frecuentó los salones y círculos aristocráticos de la época, recopilando materiales para su gran novela, sólo comparable en trascendencia con el Ulises de Joyce. Marcel Proust sufre en carne viva la angustia de la realidad mezclada con su deseo y regala al lector una experiencia privilegiada y una perspectiva del todo nueva del género novelístico: una relación constante entre objetos y tiempos.

Primera tentativa de desdramatización del género, sus personajes, inspirados en la realidad, no hacen sino envejecer, vivir en el tiempo. Ésta es la característica fundamental de su obra literaria, la vida misma con el pasar del tiempo; a partir de Proust, el tiempo es el gran protagonista de la ficción contemporánea, la conexión entre los recuerdos y las vivencias actuales, es tan íntima, que hoy día los novelistas recurren de modo habitual y sin anunciarlo claramente a los saltos en el tiempo.

En busca del tiempo perdido –publicada en 16 volúmenes a partir de 1913 y hasta 1927–, es un intento muy poético de recuperar el pasado a partir de los recuerdos más simples y, en ocasiones, juveniles. El relato avanza lentamente, formando sutilísimos meandros, recorriendo incansablemente el mapa sentimental de la memoria; con ligeros matices, pequeños detalles, tenues sugerencias, interminables búsquedas…

La obra de Marcel Proust significa, como lo han sugerido diversos críticos, “la cumbre –y quizá el final– de la novela psicológica”. Lo que él incorpora al análisis psicológico es una sensibilidad extraordinaria que capta matices de una finura antes desconocida: cualquier detalle de la realidad, insignificante en apariencia, gana riqueza y profundidad a través de su pluma, en la relación objeto/tiempo.

Toda la obra es un largo monólogo interior en primera persona, el Yo que narra (perspectivismo), y en muchos aspectos es autobiográfica, además de que se repiten una serie de temas: amor, celos, olvido, sueños…

La primera parte, Por el camino de Swann (1913), pasó desapercibida. Cinco años más tarde se publicó A la sombra de las muchachas en flor (1919), que tuvo un gran éxito, obteniendo el prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y Sodoma y Gomorra (2 volúmenes, 1921-1922), al igual recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron a título póstumo: La prisionera (1923), La desaparición de Albertina (2 volúmenes, 1925) y El tiempo recobrado (2 volúmenes, 1927).

La obra proustiana tiene elementos que nos ayudan a entender a una sociedad francesa cambiante, del mismo modo como la vida es, pero desde una perspectiva de un hombre ocioso que se mueve en las esferas de la alta sociedad, añadiendo un desarrollo psicológico impresionante de los personajes, además de una preocupación filosófica constante por el tiempo, explorando la psique humana de manera feroz y hasta lo más hondo; pero siempre de una manera artística, logrando indagar el funcionamiento de la memoria humana y la influencia del pasado en la experiencia presente.

Marcel Proust <<trató el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva. Percibió la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo francés Henri Bergson: es decir, el tiempo como un fluir constante en el que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual.>>

Un elemento que debemos añadir a la novela contemporánea y que el escritor francés incorporó en su obra es la de la morosidad, me refiero a un tempo lento con el que se desarrolla la prosa del autor, muy característico en él, con lo cual logró captar el tiempo interior en el ser, las cualidades esenciales de una subjetividad y el proceso de autodeterminaciones a lo largo de una existencia. Nada fácil para cualquier artista de cualquier época.

Proust nació en Auteuil, un poblado francés en el año de 1871, dentro de una familia adinerada, y murió en Paris en 1922. Un burgués culto, refinado, quien le demostró al mundo entero su genio literario, que se relacionó estrechamente con el impresionismo; mientras que respecto a la estructura de su obra,  la crítica francesa nos habla de <<composición en rosetón>>.

Marcel Proust, escritor sensible y audaz, autor de una de las obras más ambiciosas y extensas dentro de las letras universales, ejemplo de lo que se entiende como novela summa, la novela total: la que nos da en síntesis, la experiencia y sabiduría adquiridas a lo largo de toda una vida.[i]

Transitar por el camino que Proust marcó, es sin duda, una de las más delicadas manifestaciones de reencontrar la vida en la contemplación a partir de la soledad, la enfermedad y el sufrimiento decadente. En suma, Marcel Proust fue a la raíz de las miserias humanas tomando como vía su ser y su propia existencia…, lo que sólo un gran artista podía lograr.


[i] Entendiéndose al Quijote como la novela total por excelencia.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

Explorando el inconsciente con Kawabata

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El esplendor del imperio japonés ha cautivado a Occidente e impresionado a Oriente, sus majestuosos palacios, situados en jardines esplendorosos o en riscos imaginablemente complicados de acceder, atuendos confeccionados con lujosas telas y con metales de acabado artesanal, y ni qué decir de los ritos solemnes que nos evocan una cultura de dioses, espíritus y samuráis.

La ideología japonesa, llena de misterio, incomprensible para quienes vivimos en Occidente, esa cultura tan lejana para unos y tan cercana y propia para muchos otros, aunque estos últimos nunca terminan siendo generalmente mayoría ante los primeros. Antes de conocer a uno de los máximos representantes de la literatura japonesa, les hablaré –brevemente– de la ideología de aquel país, que continuamente resulta ser fascinante. .

Las artes japonesas están dominadas por tradiciones milenarias y de un profundo conocimiento para quien busque practicarlas. La dramaturgia tiene dos formas de representación: el teatro no, interpretado con máscaras e inspirado en el budismo zen, y el kabuki, un espectáculo popular y suntuoso.

La religión ocupa un lugar de preponderancia en la vida del Japón y se encuentra estrechamente vinculada con el Ser. El budismo se convirtió en la religión oficial a partir de 1946, propiciado en gran parte por la derrota sufrida en la Segunda GuerraMundial. El emperador Hiro Hito (1901-1989),[i] último emperador considerado una divinidad, leyó por la radio la rendición de su país, motivo por el cual debió renunciar a su naturaleza divina.

El sintoísmo, la religión anteriormente oficial hasta 1946, significa el camino de los dioses, es politeísta y persigue la pureza ritual y física, está orientada a la práctica ritual individual, no esta basada en ningún texto revelado y su iglesia no esta organizada jerárquicamente. Su práctica fundamental es el culto a los kami, o dioses que encarnan los fenómenos de la naturaleza (tsunamis, terremotos, inundaciones),[ii] y a los antepasados.[iii]

Otra cosa que hay que tomar en consideración son los ritos samuráis, quienes se constituyen en una casta puramente militar a partir del siglo XVII. Se regían por un estricto código de honor llamado bushido (el camino del guerrero) en el que el cumplimiento del deber con el daimyo era su máxima vital. Para un samurai no existe el miedo a la muerte, por eso su emblema es una flor de cerezo, que simboliza la brevedad y belleza de su vida.

La literatura japonesa se encuentra impregnada de estos y otros elementos más que no deben aislarse del relato y que siempre están estrechamente conjugados con la escritura. Por ejemplo las geishas, el juego de Go,[iv] la tradición de los bonsai, el sumo y otras más.

Yasunari Kawabata (Osaka, 1899-1972), escritor japonés impregnado del impresionismo y partidario del lirismo. Su escritura está cargada con altos niveles de erotismo, de obsesiones amorosas, de la nostalgia, del remordimiento, del deseo por lo prohibido, los rituales y la muerte, esta última, muy significativa para Kawabata.

La obra de este artista, ganador del premio Nobel en 1968, debe ser leída a detalle, ya que cada gesto, cada movimiento de los personajes, tiene un significado; novelas altamente incisivas, maravillosamente líricas y profundas.

Kawabata nos habla de las tradiciones ancestrales de su patria que se ven confrontadas de frente con un florecimiento vertiginoso y acelerado de una sociedad moderna, lo que crea ambientes transformados, angustiantes, desolados, pero de una belleza deslumbrante que invita a la imaginación a cruzar la frontera de la ficción a la realidad.

Relatos que nos hace creer su autor que son Vida, cuando en realidad son Sueño, es el inconsciente del ser humano accionado en vida real, en el aquí y en el ahora, cuando en verdad sólo está trayendo los apetitos del Ontos[v] a través del inconsciente. Una especie del Anima y del Animus[vi] reflejado en la más fina literatura. Aunque finalmente, también es Vida por ser parte de la misma.

La soledad en que pasó su infancia tras la muerte de sus seres más queridos (sus padres), marcó profundamente su personalidad. Huérfano a los tres años, insomne perpetuo, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido.

Yasunari Kawabata, el escritor japonés que fue maestro de otro extraordinario novelista: Yukio Mishima, y guía literario del segundo Nobel que ha dado el Japón, Kenzaburo Oé.  Un verdadero genio de las letras niponas que nos lleva a conocer las calles, las ciudades y los paisajes del país del sol naciente.

A los setenta y dos años, enfermó y, deprimido, se suicido en la ciudad de Zushi el 16 de abril de 1972, sin dejar ninguna explicación. Su obra, definida por él mismo como <<un intento por hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío>>, ocupa un lugar entre lo más selecto de las letras universales, porque Yasunari Kawabata, es y seguirá siendo el novelista por excelencia del Japón del siglo XX.


[i] En 1945, los nipones oyeron por primera vez la voz de un monarca, Hiro Hito, quien leyó la rendición de Japón. La religión oficial anteriormente era al sintoísmo, y que fue oficialmente cambiada por este hecho relevante.

[ii] Por eso es que el Manga japonés está poblado de estos elementos de gran significado.

[iii] Los orígenes del sintoísmo se remontan al periodo entre el 300 d.C., los lugares sagrados eran parajes de gran belleza que se señalizaban con una cuerda o una puerta de madera llamada torii.

[iv] Juego de mesa muy popular en China, Corea y en especial en Japón. 19 líneas horizontales y 19 líneas verticales sobre un tablero, sobre los puntos de intersección se ponen  piedras en formas de concha, blancas y negras. La tradición indica que nunca se ha jugado dos veces una misma partida de Go; hay alrededor de 4,63×10170 posiciones posibles.

[v] El “Ser”.

[vi] Anima= Nuestra parte femenina. Animus= Nuestra parte masculina.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Este texto ha sido publicado en:
http://apiavirtual.net/2008/11/26/explorando-el-inconsciente-con-kawabata/