Archivos diarios: 21/08/2008

Por el camino de Proust, en busca de un artista total

Estándar

De todas las grandes obras literarias contemporáneas difícilmente alguna puede compararse con la de Marcel Proust, y sin embargo, el primer tomo de su serie narrativa de A la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido) debió peregrinar sin éxito por varias editoriales y lo tuvo que publicar el autor, finalmente, a su costa.

Dotado de un gran poder analítico, Proust frecuentó los salones y círculos aristocráticos de la época, recopilando materiales para su gran novela, sólo comparable en trascendencia con el Ulises de Joyce. Marcel Proust sufre en carne viva la angustia de la realidad mezclada con su deseo y regala al lector una experiencia privilegiada y una perspectiva del todo nueva del género novelístico: una relación constante entre objetos y tiempos.

Primera tentativa de desdramatización del género, sus personajes, inspirados en la realidad, no hacen sino envejecer, vivir en el tiempo. Ésta es la característica fundamental de su obra literaria, la vida misma con el pasar del tiempo; a partir de Proust, el tiempo es el gran protagonista de la ficción contemporánea, la conexión entre los recuerdos y las vivencias actuales, es tan íntima, que hoy día los novelistas recurren de modo habitual y sin anunciarlo claramente a los saltos en el tiempo.

En busca del tiempo perdido –publicada en 16 volúmenes a partir de 1913 y hasta 1927–, es un intento muy poético de recuperar el pasado a partir de los recuerdos más simples y, en ocasiones, juveniles. El relato avanza lentamente, formando sutilísimos meandros, recorriendo incansablemente el mapa sentimental de la memoria; con ligeros matices, pequeños detalles, tenues sugerencias, interminables búsquedas…

La obra de Marcel Proust significa, como lo han sugerido diversos críticos, “la cumbre –y quizá el final– de la novela psicológica”. Lo que él incorpora al análisis psicológico es una sensibilidad extraordinaria que capta matices de una finura antes desconocida: cualquier detalle de la realidad, insignificante en apariencia, gana riqueza y profundidad a través de su pluma, en la relación objeto/tiempo.

Toda la obra es un largo monólogo interior en primera persona, el Yo que narra (perspectivismo), y en muchos aspectos es autobiográfica, además de que se repiten una serie de temas: amor, celos, olvido, sueños…

La primera parte, Por el camino de Swann (1913), pasó desapercibida. Cinco años más tarde se publicó A la sombra de las muchachas en flor (1919), que tuvo un gran éxito, obteniendo el prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y Sodoma y Gomorra (2 volúmenes, 1921-1922), al igual recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron a título póstumo: La prisionera (1923), La desaparición de Albertina (2 volúmenes, 1925) y El tiempo recobrado (2 volúmenes, 1927).

La obra proustiana tiene elementos que nos ayudan a entender a una sociedad francesa cambiante, del mismo modo como la vida es, pero desde una perspectiva de un hombre ocioso que se mueve en las esferas de la alta sociedad, añadiendo un desarrollo psicológico impresionante de los personajes, además de una preocupación filosófica constante por el tiempo, explorando la psique humana de manera feroz y hasta lo más hondo; pero siempre de una manera artística, logrando indagar el funcionamiento de la memoria humana y la influencia del pasado en la experiencia presente.

Marcel Proust <<trató el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva. Percibió la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo francés Henri Bergson: es decir, el tiempo como un fluir constante en el que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual.>>

Un elemento que debemos añadir a la novela contemporánea y que el escritor francés incorporó en su obra es la de la morosidad, me refiero a un tempo lento con el que se desarrolla la prosa del autor, muy característico en él, con lo cual logró captar el tiempo interior en el ser, las cualidades esenciales de una subjetividad y el proceso de autodeterminaciones a lo largo de una existencia. Nada fácil para cualquier artista de cualquier época.

Proust nació en Auteuil, un poblado francés en el año de 1871, dentro de una familia adinerada, y murió en Paris en 1922. Un burgués culto, refinado, quien le demostró al mundo entero su genio literario, que se relacionó estrechamente con el impresionismo; mientras que respecto a la estructura de su obra,  la crítica francesa nos habla de <<composición en rosetón>>.

Marcel Proust, escritor sensible y audaz, autor de una de las obras más ambiciosas y extensas dentro de las letras universales, ejemplo de lo que se entiende como novela summa, la novela total: la que nos da en síntesis, la experiencia y sabiduría adquiridas a lo largo de toda una vida.[i]

Transitar por el camino que Proust marcó, es sin duda, una de las más delicadas manifestaciones de reencontrar la vida en la contemplación a partir de la soledad, la enfermedad y el sufrimiento decadente. En suma, Marcel Proust fue a la raíz de las miserias humanas tomando como vía su ser y su propia existencia…, lo que sólo un gran artista podía lograr.


[i] Entendiéndose al Quijote como la novela total por excelencia.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
Anuncios