Archivos Mensuales: junio 2010

Sabato, “el exterminador”

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Antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, tres laboratorios se disputaban la “carrera” por la ruptura del átomo de uranio, buscando producir una reacción en cadena a fin de liberar enormes cantidades de energía en forma de luz, calor, radiación mortal y lo que se conoce como onda de choque, lo que representaba alcanzar la tecnología base para fabricar bombas atómicas.

La supremacía bélica estaba de por medio, siendo los alemanes quienes se ponían al frente en esta batalla de laboratorios, mientras tanto, un hombre de complexión delgada, ojos escrutadores, mente inquieta, Doctor en Física e investigador en radiaciones atómicas, era testigo de la debacle humana al ver cómo se alcanzaba la fisión nuclear del uranio. Para él, era “el comienzo del fin”.

Nació en Argentina, hace 100 años, en Rojas, una provincia de Buenos Aires. Desde muy temprana edad se interesó por el comunismo marxista y la ciencia; del comunismo marxista se alejaría en 1934 debido a serías dudas sobre el gobierno de José Stalin en la ex Unión Soviética, mientras que a la ciencia la abandonaría de manera definitiva en el año de 1943 debido a una crisis existencial, para finalmente dedicarse de tiempo completo a la pintura y la literatura.

Él es Ernesto Sabato, quien el 24 de junio de 2011 cumpliría 100 años de edad, y a tan sólo 55 días de tan anhelado suceso falleció en la localidad de Santos Lugares, en Buenos Aires.

La celebración de su centenario representaba para el mundo de las letras conmemorar con admiración a uno de los gigantes de la literatura argentina, en la que la comunidad cultural le rindió homenaje, un día posterior a su deceso, enla Feriadel Libro de Buenos Aires, cuya finalidad original era celebrar su cumpleaños 100, pero que de manera emotiva y respetuosa despidieron a quien dedicó su vida en crear mundos paralelos, desdoblándose en muchos rostros, infinitos universos, millones de espejos, todos reflejando la mirada razonada de su creador: Ernesto Sabato.

En vida asumió una ardua labor como destacado literato e intelectual buscando siempre el despertar colectivo con pluma crítica, razonada y con la que provocó a gobiernos dictatoriales.

Este escritor y ensayista argentino ha profundizado a través de su actividad literaria en las motivaciones más intensas del ser, hurgando en los abismos más profundos de la angustia, el desarraigo, el amor, la locura y la incomunicación humana, tomando una postura crítica de la realidad del hombre.

Ha sido considerado un novelista pesimista, que enfocó la incapacidad del individuo por controlar su mundo natural en avenencia con el aislamiento de la experiencia de la persona en un universo disímil u hostil, en el que sus personajes transitan dentro de un proceso psicológico que va del amor al odio, pasando por sus distintas etapas de misantropía y negativismo.

La amplia curiosidad intelectual que posee Sabato con respecto al devenir de sucesos mundiales, lo ha impulsado para convertirse en una de las voces de mayor resonancia en el ámbito filosófico mundial, publicando artículos y ensayos de carácter científico, político y literario que son traducidos a varios idiomas.

En un plano ideológico, el autor ha fijado su postura respecto a temas tan variados como el peronismo, la defensa de la democracia, los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas, su concepción filosófica del hombre y la globalización, sólo por mencionar algunos.

La visión que nos brinda la lectura de la prosa de Ernesto Sabato, es la de un mundo donde el lector explora de forma avasalladora los pensamientos ardientes y los forcejeos intensos de personajes lúcidos, donde el autor no tiene ni la menor intención por escribir textos felices o frívolos, acentuando la ausencia de optimismo a través de un viaje por distintos cambios de ánimo que se mezclan con la denuncia y la crítica histórica.

El rigor que imprime Sabato en la construcción de sus obras, le ha valido para ser considerado un novelista intelectual, que se vuelca en dar una intensidad nerviosa en la trama, así como por la densidad de los problemas de interpretación que se pueden leer en sus textos –en parte por la influencia de existencialismo con la que labora–.

De sus novelas, podemos decir que El túnel representa uno de los máximos intentos del hombre por hurgar en los pensamientos y en las acciones de sí mismo; Sobre héroes y tumbas, es la magistral historia de un amor discordante que se agita en varios planos psicológicos; y finalmente, el complejo mundo de Abaddón el exterminador, se erige como novela apocalíptica, fragmentaria y que cierra el círculo surrealista en la obra de Sabato.

El túnel, un texto sencillo, escrito con estilo áspero, lacónico, excitante, de una tensión que va en aumento, que desde el inicio se maneja con precisión y maestría, envolviéndonos en una profunda vibración entre la normalidad y la paranoia humana.

El túnel, la historia beatificante de un hombre que se piensa en su perfección como el centro del universo y que se autocalifica como un superhombre, pero que se topa de lleno con su realidad: un ser mezquino como cualquier otro, lleno de defectos como la suciedad, deshonestidad, indecencia y de las mayores bajezas de las que un ser humano puede albergar en su corazón; sin embargo, pretende desentrañar el misterio del mundo y del hombre mediante la lógica y la razón.

Con una fuerte carga psicológica, autobiográfica y con elementos de la historia argentina, Sobre héroes y tumbas nos hace reflexionar sobre la verdadera condición del individuo enfrentado con la sociedad y su relación con el amor dentro de un plano laberíntico, prácticamente sin salida.

En ella vemos a un Ernesto Sabato de lo más riguroso, mostrándonos a un investigador informado, a un narrador que elige sus recursos estilísticos lo mismo entre los de la más pura tradición literaria que entre las corrientes más avanzadas, por lo que está considerada entre las novelas argentinas mejor logradas del siglo XX.

Abaddón el exterminador, obra construida con mucha imaginación y un profundo conocimiento de la realidad, sagaz, llena de meandros vivaces con los que Sabato nos extiende la mano para ingresar al reino de los demonios que habitan dentro y fuera de nosotros partiendo del relato apocalíptico y sus ángeles oníricos.

Una historia que nos remite a las conjuras enigmáticas de las potestades superiores, en la que si bien nuestra trágica realidad fue anunciada, también se nos recuerda que lo que fue escrito nos ayuda para encarar mejor nuestro futuro.

Ernesto Sabato, el testigo argentino de la ruptura del átomo de uranio, que dio pie a uno de los capítulos más destructivos en la historia moderna del ser humano, quien con mirada perspicaz, pluma vertical y una mente brillante, ha hecho del pensamiento y la escritura, una fisión literaria, provocando una reacción intelectual en cadena que liberó enormes cantidades de filosofía en forma de artículos, ensayos, novelas y todo lo que se conoce como literatura.

En memoria del maestro Ernesto Sabato, ya que su muerte representa una pérdida invaluable para la humanidad, como invaluable fue su aportación a las letras universales.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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http://www.uv.mx/lapalabrayelhombre/17/contenido/miscelanea/misc1/articulo1.html
 
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José Saramago, un intelectual ateo

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Condenado, vituperado, exaltado, amado, premiado, odiado, José Saramago (1922-2010) causó demasiadas reacciones por más de medio siglo con su trabajo literario alrededor del mundo, creador de obras tan decisivas para él y comprometedoras para otros.

Desde sus primeros artículos publicados en Portugal, Saramago mostró su intensidad con la pluma para reflexionar sobre el ser humano, el espacio y el tiempo desde un punto de vista ético y comprometido con su partidismo comunista.

Debido a los escasos recursos que su familia tuvo para brindarle estudios universitarios, debió estudiar una carrera técnica de mecánico, fue así como obtuvo su primer empleo formal, con lo que consiguió los ingresos necesarios para comer y aprovechar sus tiempos muertos para perfeccionar el ejercicio periodístico y aprender otras lenguas además del portugués.

En la década de 1970, José Saramago sufrió persecución política por parte del gobierno dictatorial de Antonio de Oliveira Salazar, ya que el novel periodista persistía en publicar las acciones represivas del Estado Nuovo que proclamaba en esos años el partido único en el poder: la Unión Nacional.

Luego de formar parte de la Revolución de los Claveles, la cual instauró la democracia en Portugal, en su faceta como periodista José Saramago trabajó en el Diario de Noticias de Lisboa, un periódico de izquierda moderada, donde colaboró como redactor y posteriormente fue director adjunto.

En menos de seis años logró equilibrar sus ideas políticas con las intelectuales, y en ese tiempo se dio a conocer con su novela Alzado del suelo (1980), un libro que le valió revelarse al mundo literario como un gran novelista maduro y renovador, características difíciles de encontrar en escritores de su generación, y que lo han llevado a los más altos círculos intelectuales.

A pesar de no contar con estudios de alto rango, Saramago nunca ha mostrado falta de conocimientos en sus poemas, obras de teatro, artículos periodísticos históricos o novelas, muy por el contrario, siempre ha demostrado estar dotado de una capacidad propia para imprimir a sus escritos un sello característico.

Su sello o estilo propio comienza desde el lenguaje que utiliza en sus libros, este tipo de lenguaje, en varias ocasiones prosaico, es de llamar la atención, ya que suele transmitir una inflexión impersonal, sin dejar de ser una obra con elevados índices de intelectualidad; algo que Saramago maneja magistralmente.

Las estructuras utilizadas por él en sus novelas y ensayos son sólidas, con un estilo humorístico, sarcástico y muy bien documentadas históricamente, sin pasar por alto el escepticismo tan característico en este escritor ateo por nacimiento y solidario con la gente del pueblo por vocación.

Y es precisamente su ateísmo conjugado con su solidaridad lo que lo motivó a escribir novelas como El evangelio según Jesucristo, donde por un lado echa por el suelo el dogmatismo evangélico y por otro intenta exaltar el amor humano, que dicho por él mismo, debería estar por encima de toda condición personal.

Esta novela lo llevó a enfrentarse de lleno con la Iglesia Católica y con una parte de la sociedad portuguesa más conservadora, al grado que debió abandonar la ciudad de Lisboa y establecer su lugar de residencia en la isla española de Lanzarote, en las islas Canarias, donde murió el 18 de Junio de 2010.

El evangelio según Jesucristo nos recuerda a la obra cumbre del griego Niko Kazantzakis, tal vez por la utilización de los pasajes bíblicos de tiempos de Cristo, pero independientemente de la trama novelesca, lo que José Saramago intentaba en un inicio con su novela, fue cuestionar las creencias religiosas para así procurar liberar a la gente más desprotegida de las manos de la hipocresía católica, que no sólo lucra con la ignorancia que la gente tiene sobre un libro (La Biblia), sino que además los despoja de dinero y objetos de valor, acentuando así su pobreza.

No ha sido la manera más ortodoxa de enfrentar una fe, mucho menos la de defender un ateísmo rampante, pero a su manera José Saramago fue fiel a su escepticismo racional, y así lo dejó en claro con su último libro publicado en vida: Caín. Aunque a final de cuentas, tanto atacar o hablar de algo que uno piensa y dice que no existe, es equivalente a gritarle al mundo que de verdad crees que con mencionarlo tantas y tantas veces es posible demostrar que existe o hay algo superior que no comprendes.

José Saramago, un hombre que utilizó la escritura para desdoblarse tantas y tantas veces, para mirarse a sí mismo en una habitación llena de espejos, para susurrarse al oído estoicas frases nacidas de su imaginación o recitarse poemas dirigidos a Pessoa, pero inspirados por Ricardo Reis bajo la pluma de Saramago.

En definitiva, un escritor que albergó la necedad en su imaginación, y en su pluma la capacidad intelectual.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Del Mito a la Rebelión contra el destino

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Con una importante obra iniciada ya antes de la Primera Guerra Mundial, la narrativa francesa de la época de la posguerra del siglo XX prosiguió su ascenso vertiginoso de innovación y creación literaria, y así como el unanimismo en poesía originó el surrealismo al buscar expresar los estados del alma colectivos, la búsqueda de un arte de vivir dio paso a la narrativa realista, al existencialismo y a la figura que propuso una rebelión histórica a la que llamó  “rebelión metafísica”.

A esta figura a la que me refiero es al filósofo francés Albert Camus (1913-1960), quien a mediados del siglo XX escribió sus más representativas novelas, obras de teatro, adaptaciones de obras españolas e importantes ensayos, en los cuales nos expresa que a pesar del supuesto progreso y de los grandes avances tecnológicos y científicos de la humanidad, el hombre, en su vida cotidiana, sigue siendo presa de un destino que lo limita y lo asfixia en las mismas contradicciones de siempre.

En la visión de Camus, el hombre común se enfrenta a su destino, pero a un destino desposeído en el que se sufre enfrentando no sólo a la muerte o a los fenómenos naturales, sino además a la pobreza, a la soledad, el dolor, la angustia, el odio, la violencia, la injusticia social, la frustración y, en general, todo aquello que en la vida no tiene sentido; a eso Camus le llama el absurdo.

A este absurdo es al que hay que buscarle sentido y encontrar el deseo por seguir viviendo a pesar de él, y no seguir evadiendo el destino al que nos enfrentamos por el solo hecho de existir buscando explicaciones absurdas y racionales de nuestro destino, que lo único que hacen son menospreciar el alma humana para la vida presente, según Camus.

En esta gran interrogante que se plantea Albert Camus, lo único que le interesa es saber si hay una forma concreta de encarar el destino (de manera psíquica y social), que valga la pena para el ser humano en la vida que tenemos que vivir aquí y ahora, y no en una vida post mortem, que de esa la religión se deberá encargar, y que a Camus, como buen ateo, no le interesaba en lo más mínimo.

De 1940 a 1960, y en los años posteriores a la muerte del filósofo francés, Premio Nobel de Literatura, este “humanismo camusiano” despertó un gran interés dentro del mundo intelectual, aunque no todos lo han llegado a comprender y lo han terminado por asociar a otras corrientes filosóficas que han impuesto un hito en el mundo de las letras.

La rebelión metafísica no propone una evasión o resignación ante lo inevitable de la vida que hay que vivir, como sí lo propone el estoicismo aceptando la derrota y adquiriendo una posición de inactividad física y mental que únicamente beneficia a las oligarquías.

En este rubro las ideologías socialistas, escatológicas o teologales sólo le interesaron en su juventud, pero al darse cuenta que éstas no dudaban en sacrificar la libertad, la igualdad y sobre todo la vida, se aparto rápidamente de estas prácticas que ilusionan en el presente con una esperanza futura condenando a los hombres y mujeres a la servidumbre actual y también para el resto de sus vidas.

Para Camus no hay razón para el suicidio, ni el fatalismo, porque el deseo de vivir es más fuerte que el destino mismo, el deseo por vivir aquí y ahora tiene como propósito crear una visión positiva de la vida, rebelar al hombre en contra de su destino natural, social o intelectual, es una propuesta permanente contra la condición humana y contra la totalidad de la creación, y una afirmación de la vida que tenemos, como el bien más radical de todos.

A través de dos ensayos pináculos de su pensamiento, Albert Camus describió progresivamente su propia identidad en algo que yo llamaría un examen minucioso de su propio absurdo, me refiero a El mito de Sísifo y El hombre rebelde; obras expresivas que definieron el nuevo espíritu humanista del hombre ulterior de la Segunda Guerra Mundial, un pensamiento que atrae la atención en el ser humano en sí mismo, considerado como un ente de razón capaz de sustraerse a la providencia paradisíaca y situarse en el centro de la creación divina.

En esta nueva manera de conducir el pensamiento, Camus pretendió acercarse tentativamente al conocimiento mismo, en busca de nuevos valores que la rebelión metafísica camusiana imputaba a la condición humana, ilustrando de manera filosófica cómo el ser humano desafía a su destino con la finalidad de mejorar la situación humana nutriéndose de la esperanza.

En El mito de Sísifo, Camus sólo logra describir la experiencia del absurdo cuando Sísifo se rebela diciendo “¡no!” a su destino, sin embargo, no nos persuade con sus argumentos, o no al menos de forma convincente, de cómo es que debemos de vivir la vida en este mundo absurdo en lugar de escoger el camino del suicidio –al que Camus califica como un argumento ontológico y legítimo, pero no decisivo–, pero al final de todo su discurso sólo termina por dejar solo a Sísifo al pie de la montaña y nos aconseja que nos imaginemos a un Sísifo feliz.

El mito de Sísifo es el retrato mítico de un hombre por intentar cambiar el presente para mejorar su futuro, una rebelión dionisiaca que pretende negar la existencia de fuerzas divinas a partir de la rebelión humana, en definitiva, un eco estridente de lo que imaginaron los persas con Zoroastro y que fundamentó la base nietzscheniana de la muerte de un dios irracional.

En El hombre rebelde, Albert Camus pasa de la mera experiencia del absurdo que desarrolló en El mito de Sísifo, a señalarnos caminos mediante los cuales el ser humano desafía su destino partiendo de la esperanza por un deseo de vivir, intentando cambiar o eliminar todas aquellas formas que impiden un mundo justo y positivo para las aspiraciones humanas.

Camus desarrolla un discurso filosófico muy ambicioso, sin embargo, en lo que él denomina “rebelión metafísica” y “rebelión histórica”, nunca logra una homogeneidad fiel a sus propósitos primigenios.

El primero propone una protesta permanente contra la condición humana y contra la creación; la segunda es el intento humano de sujetar la historia universal a una norma universal, eliminando todo lo que le disgusta en el mundo con el objeto de convertirlo en lo que uno pretende, lamentablemente ese fin se logra muy contadas veces y en la mayoría se termina desviando de sus principios; a esto le llama Albert Camus “terror irracional” y “terrorismo racional”.

Albert Camus, un escritor que poseyó una mente brillante, que buscó nuevos caminos y formas para entender la existencia del ser humano, a lo que denominó como un absurdo existencialista; al no tener todas las respuestas que él hubiese deseado, encontró su dicha al hacer posible la construcción de un mundo sin dioses donde lo que importa es la pasión por la vida.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
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Publicidad 5.0: Aquí y ahora [André Delgado Moreno]

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Su nombre suele sonar sofisticado, aunque la verdad es que como buen regio su padre no quiso pagar la última letra del mismo, gusta del buen vino y se entrega apasionadamente a disfrutar cada momento, con lo bueno y lo malo que el día traiga consigo.

Delgado, Moreno, que a pesar de la contradicción que puedan suscitar estas dos palabras juntas no se refieren a una calificación adjetiva del sujeto en cuestión, mas bien hago referencia a los apellidos del director y fundador de la agencia de publicidad Grupo Cinco Comunicación: André Delgado Moreno.

Su trayectoria profesional ha estado vinculada al territorio de la mercadotecnia y la publicidad desde sus épocas de estudiante de Ciencias de la Información en la Universidad de Monterrey (UDEM).

Su proceso de formación profesional le permitió desarrollarse en diferentes empresas, tanto nacionales como internacionales, adquiriendo así la experiencia necesaria para iniciar su propia aventura.

Y a pesar de que las actividades que realiza son muchas y muy variadas, y que le ocupan gran parte de su tiempo, siempre deja un espacio para disfrutarlo en compañía de sus hijos, ir a conciertos de música moderna e ir al cine, gusto que atesora desde tiempo ha.

André es un graduado de la vida, que como Forrest Gump, lucha constantemente contra las adversidades que se le presentan, y sin importar cuántas veces haya caído, vuelve a levantarse, conformándose a sí mismo en un homo invictus.

Su sitio ideal sería un lugar apartado de las multitudes, en las montañas de Argentina, disfrutando del aire fresco que roza su rostro al tiempo que contempla el azul del cielo, compartiendo en compañía de su familia la suave lluvia que deja a su paso un tenue olor a tierra mojada, mientras escucha “Where am i goning?” de Gino Vanelli.

Y ya de vuelta en México, con la mente más despejada y con toda la vena creativa, hemos de mencionar que André Delgado Moreno ha colaborado en publicaciones especializadas en el área de la publicidad en México y Argentina, ha impartido conferencias en congresos del sector, asesorado organizaciones y universidades, presidido la APA (Agencias de Publicidad Asociadas), además de ser, en 2008 y 2009, el presidente del comité organizador de La Silla Fest, el único festival publicitario internacional del país y que apunta a convertirse en uno de los festivales más importantes de la publicidad en español.

Por si fuese poco, ha tenido la responsabilidad de fungir como jurado en tres ocasiones en los premios EFIEE, y en noviembre del año pasado recibió por parte de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad el EFIEE Social, el más importante reconocimiento a nivel internacional por haber generado, con la campaña “México limpio y querido”, conciencia comunitaria.

Jorge Iván Garduño
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Publicidad 5.0: Aquí y ahora [Grupo Cinco Comunicación]

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Desde sus inicios, la publicidad ha utilizado los mensajes informativos y persuasivos, para despertar en una determinada audiencia el deseo de posesión y uso de bienes y servicios, destacando los beneficios tangibles o intangibles que pueden obtener. Para ello, se ha valido del uso psicológico de la palabra escrita, la voz, los sonidos y la imagen.

Estas técnicas han sido utilizadas de muy distintas maneras desde que en 1890 se fundó la primera agencia de publicidad, hasta nuestros días, en donde los medios tradicionales de comunicación masiva pierden su monopolio y se da paso a la aparición de medios mucho más directos, selectivos y especializados.

En la actualidad, la publicidad moderna se caracteriza por el empleo cada vez más intenso de campañas diseñadas para ser difundidas en varios países de distintos continentes y para diversas culturas e idiomas.

Es en este contexto donde aparece Grupo Cinco Comunicación, agencia de comunicación integral que ha venido realizando una labor destacada en el área de la publicidad de nuestro país.

En el año de 2003, G5 se asocia a Havas Group, empresa de comunicación con oficinas en 72 naciones y funda la primera central de medios regional en el norte del país. En 2005, la revista de mercadotecnia Merca2.0 nombra a Grupo 5 La mejor agencia de publicidad nacional de ese año.

Entre sus clientes destacan Pinturas Berel, Allen del norte, Homex, entre otras. La agencia ha sido reconocida por desarrollar la propuesta ganadora de dos Premios EFFIE a La Mejor Campaña, reconocimientos otorgados por la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP).

Ejemplo de su trabajo es la campaña impulsada por Cloralex “México limpio y querido”, que fue diseñada por Grupo Cinco a raíz de la aparición del virus de la influenza A-H1N1.

Hoy tenemos el gusto de que nos acompañe en esta Facultad, André Delgado Moreno, especialista en Mercadotecnia y publicidad, y director  de Grupo Cinco Comunicación, quien impartirá la conferencia denominada Publicidad 5.0: Aquí y ahora.

 Jorge Iván Garduño
UNAM (4)
 
 
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