Archivos Mensuales: septiembre 2010

El desdoble multipersonal en la mente de Piglia

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Bien en relatos breves o en extensas novelas, el argentino Ricardo Piglia crea una mezcla singular en ocasiones cargada de regionalismos americanos propios del realismo europeo, y en otras se vale muy al estilo de Jorge Luis Borges de literatura apócrifa y de textos que son de autores inventados, y en la que supuestos personajes históricos sostienen encuentros muy a la orden del día.

Ya hace más de veinte años desde que comenzó a publicar sus escritos, y desde entonces lo ha hecho de manera pausada, equilibrada, pero sin perder su sobriedad, en la que el lenguaje refinado es otro elemento frecuentado por este escritor nacido en Adrogué, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Los temas detectivescos comenzaron a apasionar a Piglia desde muy corta edad, teniendo entre sus autores predilectos en el tema a Scott Fiztgerald, Dashiell Hammett y William Faulkner entre otros; la lectura de este último fue la que lo encausó al terreno de la novela policiaca e incluso en sus propias obras encontramos muy variadas referencias sobre el lenguaje faulkneriano.

Estos antecedentes nos hacen encontrar en la obra de Ricardo Piglia una oralidad aparentemente “popular”, que le brinda ritmo a sus relatos que a la vez nos inducen en una especie de crispación expresiva o de múltiples registros, ya que el trabajo nace a partir de una vanguardia novedosa muy al estilo del Viejo Continente.

Su obra Plata quemada, es el resultado de la influencia que ha recibido por la lectura de estos temas, sin embargo lo relevante de ella es que está basada en un hecho acaecido en la ciudad de Buenos Aires en 1965, y que ha sido documentada y ficcionada al estilo del periodismo literario por Piglia durante largo tiempo.

Esta novela, publicada en 1997, cuenta la historia de una banda de viejos compinches que deciden robar un banco, bajo la sombra protectora de varios políticos y policías que se llevarán una parte del botín una vez que el robo haya funcionado, pero los rufianes deciden huir traicionando a sus socios y escapar con toda la plata, pero el burlar a las autoridades argentinas no les será cosa fácil y se verán acorralados en la ciudad de Montevideo, donde deberán ir en contra de sus propias motivaciones.

Plata quemada, considerada una de las mejores novelas argentinas de los últimos años, se ha convertido en un referente ineludible en la obra de Ricardo Piglia por su escritura amoral y por estar escrita a un ritmo implacable, que dicho en las palabras de Martín Kohan es “una novela dura que mira la sociedad desde el crimen”.

Asimismo, ejemplificando el trabajo de Piglia cito además Respiración artificial (1980), obra que fue clave en la resistencia intelectual contra la ignominia durante los años previos a que fuera derrocada la más cruel dictadura argentina, y sin embargo lo que este texto calla es más lapidario que lo sofisticado de su alegato.

El argumento de esta novela parte en dos tiempos paralelos, uno a mitad del siglo XIX, encarnado en la figura de Enrique Ossorio; la otra en el año de 1979, bajo la última dictadura militar en Argentina, en la que el recurrente personaje de las ficciones de Piglia, Emilio Renzi, espera la llegada de su tío –y protagonista–, Marcelo Maggi.

Enrique Ossorio, supuesto aspirante a escritor, quiere escribir una novela de denuncia y opta por el género de anticipación que a manera de cartas un personaje recibe del futuro, aunque éstas no le están dirigidas, al tiempo que Renzi espera el arribo de su familiar, a éste le irán llegando incomprensiblemente una serie de mensajes cifrados fragmentariamente a lo largo de toda la novela originadas por su tío; sin embargo, estas misivas no encuentran destinatario fiel y directo, cayendo el diálogo en una encrucijada artística en la que la lectura desviada y la interferencia significante “abre el camino de un género híbrido absolutamente contemporáneo: la ficción especulativa”.

El desdoble multipersonal que ocurre en la mente de Ricardo Piglia es un juego de espejos infinito, un estado de trance intelectual en la que el narrador tiene mucho que decir, pero prefiere apegarse a lo necesariamente importante, hundiéndose en un torbellino saturado de memoria, ideas, elucubraciones y desvaríos colosalmente críticos.

Ricardo Emilio Piglia Renzi, crítico, ensayista, profesor académico, periodista, que ha sido merecedor del Premio Planeta Argentina 1997; mención especial en el Premio Casa de las Américas en 1967; Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en Chile en 2005; además de poseer una obra que ha sido traducida a numerosos idiomas.

Él es Ricardo Piglia, un argentino comprometido con su patria y sus buenas costumbres, decidido a cuestionar a gobiernos que imponen las armas antes que el diálogo y la reflexión; pero sobre todo, Ricardo Piglia es y seguirá siendo un escritor imprescindible de leer.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano
@plumavertical
 
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/05/21/index.php?section=sociedad&article=006a1soc
 
http://efektonoticias.com/cultura/el-desdoble-multipersonal-en-la-mente-de-piglia-literatura
 
Revista “Molino de letras” de Julio-Agosto 2011.
 
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La vertiginosa vida colombiana en la pluma de Jorge Franco

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Casi a diario y todos los días, estamos siendo testigos, sin quererlo ni desearlo, de las masacres y los saldos rojos que dejan a su paso los enfrentamientos entre grupos armados y cárteles de la droga provistos de grandes cantidades de armas; los miles de casquillos percutidos en algún lugar que es zona de paso o influencia de estas organizaciones criminales nos hablan de esto.

En las grandes ciudades, en los poblados más apartados y en las comunidades ubicadas al interior de cualquier país, la violencia se ha vuelto una constante a la que los habitantes debemos habituarnos y aprender a vivir con ella a la puerta de nuestro hogar e incluso a entablar el diálogo con alguno de nuestros conocidos.

Aquellos días en los que podíamos salir confiados a caminar en los parques, jardines y el resto de la vía pública, están siendo ensombrecidos por las diversas expresiones violentas que van perneando a la sociedad y cauterizan nuestro entorno, resultando en un tejido social semidestruido y en vías de su improbable recuperación.

España, Turquía, Irán, los Estados Unidos, Vietnam, Angola y Latinoamérica, están siendo asolados por grupos que al buscar sus propios intereses flagelan a los sectores productivos del país o la región, y lo más lamentable de todo ello es que a pesar de que los gobiernos combaten estas problemáticas, en lugar de erradicarlas más parece que se fomentan y crecen.

En América Latina, y tal vez en todo el mundo, el pueblo colombiano ha sido presa de una estigmatización cruel que ha dañado su imagen como país, afectando principalmente a sus pobladores, quienes aunque conforman un pueblo rico en cultura, arte, música, gastronomía y literatura, sólo por mencionar una pequeña parte de sus muchas riquezas, son identificados por la violencia y el tráfico de armas y droga con el que lucran grupos criminales.

Y si bien lo que sucede en Colombia no es un caso exclusivo de esa nación, sí ha influenciado fuertemente en la vida de sus habitantes, y es ahí donde surge un genio literario sin recato que sin ningún miramiento a la realidad que se vive en su país, escribe de manera atrevida.

Este genio literario de quien hablo es Jorge Franco, quien por un lado creció leyendo el “realismo mágico” de otro genio colombiano, Gabriel García Márquez, y por otro creció viendo la mutilación de su pueblo hecho por grupos subversivos y cárteles del narcotráfico, que pugnan por destruir la industria bananera para sustituirla por la industria de las drogas.

Tal vez esto último ha comenzado a suceder en el mundo literario de Franco, ya que su vena creativa está impregnada con un olor a pólvora recién quemada, a humo de marihuana flotando en la habitación cerrada, a polvo de cocaína inalada por algún ser desafortunado.

La escritura de Jorge Franco es una escritura lúcida en la que sus personajes viven sumergidos en el submundo de los estupefacientes, el narcotráfico, los asesinatos, la rivalidad de grupos y enfrentamientos entre ellos para alcanzar cuotas de poder, el control de las zonas y el de los barrios.

Este mundo clavado en la realidad de muchos pueblos de Hispanoamérica es el combustible que este escritor colombiano utiliza para expulsar los demonios que han invadido su territorio y que se empeñan en clausurar el paraíso de tan noble y sufrida tierra.

Con una formación cinematográfica, Franco Ramos estudió literatura enla PontificiaUniversidadJaveriana de Bogotá, sin embargo no concluyó sus estudios y aun así, aprovechando sus conocimientos de cine, logró plasmar de manera visual en el papel las escenas de las que nos habla en sus libros.

Entre sus obras destacan Paraíso Travel, de quien el colombiano Simón Brand dirigiera la versión cinematográfica; y Rosario Tijeras, la obra más conocida, que le valió el Premio Beca Nacional Colcultura y el Premio Dashiell Hammett dela Semana Negra de Gijón en el 2000, y por la cual fue traducido a diversos idiomas.

Jorge Franco, un escritor fascinante que continúa con la buena tradición de Gabriel García Márquez, donde su escritura converge con las nuevas voces de la literatura latinoamericana al sabor gaucho de Neuman, la desfachatez de Bayly o la convulsa letra de Élmer Mendoza.

Un escritor único que se prepara para ser depositario de una de las antorchas más brillantes de las letras colombianas.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La fluidez intelectual de Ignacio Padilla

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¿Qué haría si alguien le propusiera intercambiar su vida por la de otra persona?, ¿aceptaría vivir la vida sobre la base e historia de la de otro individuo?, estos elementos son precisamente los que el escritor mexicano Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968) utiliza para construir una novela sobre los suplantadores y la incertidumbre de la verdad.

Todo inicia con una simple partida de ajedrez entre dos extraños que se desarrolla en un vagón de un tren en cierto lugar de Europa, los dos personajes involucrados en tan peculiar enfrentamiento son un soldado dela PrimeraGuerraMundial y un guardagujas que responden a los nombres de Tadeus y Víctor, respectivamente.

Dejará de ser una simple partida de ajedrez al ponerse en juego la identidad de cada uno de ellos, quienes de manera aprobada intercambian sus vidas por la del adversario, situación que los lleva a transformar de forma radical el rumbo  de cada uno de ellos, y de quienes les rodean.

El hijo de uno de estos excepcionales personajes se encargará de buscar la historia verdadera de su padre, a quien él creía soldado y héroe nazi, pero que por azares de la vida se verá enfrentado a la fábula en que se han convertido los acontecimientos de la que imaginaba era la tradición de su familia.

Ignacio Padilla recrea en Amphitryon (la novela de la que hablo), la ficción en la que se ha convertido la historia del siglo XX, iniciando con el acontecimiento traumático de la guerra y posguerra, y que influenciaron de muy diversas maneras a los sucesos que le siguieron.

Amphitryon es un libro incrustado en el género de la novela negra, con elementos de la intriga, rasgos de thriller y una carga fuerte de intelectualidad, que hacen de esta obra una novela muy interesante y con muy pocos antecedentes dentro de la literatura mexicana, lo que la convierte en una  aventura encomiable para cualquier lector serio.

Las primeras referencias literarias que se tienen de Ignacio Padilla datan de sus andaduras de preparatoria junto a sus amigos y ahora también colegas, Jorge Volpi y Eloy Urroz, con quienes formaría en 1996 la cofradía del crack en compañía también de Pedro Ángel Palou, Ricardo Chávez y Vicente Herrasti, todos ellos en la actualidad incorporados a las voces más influyentes de la literatura mexicana.

Ya para ese año de 1996, Padilla se había convertido, gracias a su talento narrativo, en una de las nuevas voces de las letras de nuestro país, ya que dos años antes obtuvo el Premio Nacional de Literatura en tres categorías distintas: Cuento Infantil “Juan dela Cabada”, “Juan Rulfo” para Primera Novela y el Premio de Ensayo Literario “Malcolm Lowry”; suceso que vaticinaba una excelente y muy prolífica carrera intelectual.

Esto quedó reafirmado para finales de 1999, año en que junto con Volpi, Ignacio Padilla ratificaba que sus reconocimientos no eran obra de la casualidad y sí de su talento y creatividad, al alcanzar en España el Premio Primavera de Novela 2000 precisamente por su libro Amphitryon, el cual ha sido traducido a más de quince idiomas, lo que permitió catapultar a Padilla, pero sobre todo a las letras mexicanas, a un plano internacional para comienzos del siglo XXI, logro trascendente para un escritor no mayor de cuarenta años.

Poseedor de equilibrio dentro de la métrica literaria que maneja, Ignacio Padilla asume un rol narrativo desafiante, esto por las diversas e inteligentes formas de abordar la utilización del lenguaje, lo que a la vez le significa una renovación continua para el público que lo lee.

Durante los casi 20 años que tiene como escritor desde que comenzó a publicar, Padilla nos ha regalado inquietantes novelas que nos relatan historias sobre hombres que habitan islas desiertas o viven en la antigua Unión Soviética; artículos que recogen su experiencia de vida durante dos años en Swazilandia, África; cuentos situados en entornos urbanos ubicados en diversos escenarios cerrados, en desiertos, selvas o bien en playas; o simplemente ejercicios literarios donde el lenguaje y la estructura formal cobran mayor importancia que la narración misma.

Toda la tesura que plasma en sus ficciones y ensayos, le han valido para ser apreciado en el universo literario como un escritor depositario de una fluidez intelectual deslumbrante, maduro y capaz de envolver en sus letras desde un niño hasta un erudito.

Ignacio Padilla, licenciado en Comunicación por la UniversidadIberoamericana, doctor en Literatura Inglesa por la Universidadde Edimburgo y doctor de Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidadde Salamanca, ha sido agregado cultural de la Embajadade México en la Gran Bretaña(2001-2003), columnista y posteriormente Director Editorial de la revista Playboy-México, becario dela John Simon Guggenheim Foundation y miembro del Sistema Nacional de Creadores.

Su creatividad, su agudeza y su fuerza literaria, lo han situado en uno de los lugares más privilegiados como escritor, en el que sin duda continuará brindándonos de mayores retos narrativos y ensayísticos.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La literatura española tiene un lugar preponderante dentro de las letras universales, pero este lugar privilegiado del cual goza esta literatura no es cosa de casualidades ni causalidades, ya que la prosa con la cual están impresas se caracteriza por un manejo sobrio de parte de sus autores.

Además, en el corredor literario universal, es bien sabido que el devenir histórico de España ha servido para que esos grandes escritores ibéricos, utilicen toda la carga de información con la que cuentan para impregnar el papel de sutiles letras, francas palabras, intensas frases o decisivas obras, que a la postre marcan el rumbo intelectual en todas latitudes.

Y si como un magnífico ejemplo de las letras inglesas citaríamos a William Shakespeare o Charles Dickens, en el caso español los ejemplos a nombrar no serían menos importantes, de Miguel de Cervantes a Francisco de Quevedo, de Camilo José Cela a Francisco Umbral, la realidad española está reflejada en sus obras: la pasión de una España Imperial, el arraigo dela Fe, el paternalismo por América, el entusiasmo de Europa e incluso la apoteosis de la propia España; todo esto es lo que ha mantenido vivo al país ibérico.

Las letras españolas han formado enormes maquinarias que mantienen en perfecto funcionamiento a su nación, pues pertenecen a engranajes intelectuales que encajan en el tejido social de millones de individuos en todo el planeta.

Los escritores españoles hoy, como siempre, mantienen la principal característica de la literatura moderna dejando para su debido momento la utilización de convencionalismos, siendo los medios de comunicación masiva los encargados de homogeneizar los temas y el lenguaje utilizado; las nuevas generaciones de escritores gozan de una mayor comunión con los lectores jóvenes, pero claro, sin descuidar a los más adultos.

Y es en los escritores que rondan los cuarenta años –que emplean la palabra escrita de manera valiente–, en quienes está la responsabilidad por construir literaturas valiosas, que al explotar las temáticas actuales alcanzan niveles de audiencia poco esperadas por sus antecesores, ellos y ellas van abriéndose paso en las galerías literarias, algunos con menor suerte que otros, pero al final están edificando buenas torres porque los cimientos en los que se asentaron son firmes.

Uno de los mejores ejemplos de lo que hablo, que se está mostrando en España y que cada vez seduce más a más lectores es Lucía Etxebarria, una ferocidad de escritora, que posee un lenguaje literario cargado de eufemismos, que al explorar las insinuaciones de la mente femenina, recrea un lenguaje sugerente, provocativo o muy tentador.

Desde la publicación de su primera obra, Etxebarria mostró el lenguaje y la temática de su atención, ese primer libro significó el aprendizaje que ella necesitaba como escritora para poder dar un salto significativo en poco tiempo dentro de esta área, ya que el escribir sobre la relación de Kurt Cobain y Courtney Love expuso sus sentimientos hacia el movimiento grunge y afinó su métrica intelectual, La historia de Kurt y Courtney: aguanta esto, fue un muy buen ejercicio literario.

La primera novela que publica es Amor, curiosidad, prozac y dudas, una novela urbana, ambientada en un contexto dela España moderna (aunque para algunos críticos esto pueda indicar el empleo de ciertas frases como excesivamente dañadas o deterioradas), que reflexiona sobre la identidad femenina y desde el punto de vista feminista toma partido en los acontecimientos que influyen en la vida de la mujer de hoy.

Dentro de su bibliografía es común encontrarnos con esa exploración íntima y libre que hace del erotismo, que sin caer en el absurdo o en lo vulgar, describe las formas femeninas: el cuerpo, la mente, los deseos, la espiritualidad, pero sobre todo la carnalidad femenina que puede actuar de manera racional o irracional, sin embargo, procura nunca perder la belleza y erotismo.

Asimismo, las posteriores novelas de Etxebarria han continuado la senda que se impuso desde un principio, sin dejar de lado asuntos de suma importancia y que una escritora de su perfil nunca puede dejar ausente en la prosa que escribe.

Lucía Etxebarria nació en España en 1966, en la ciudad de Valencia, estudió Ciencias de la Información y desde sus épocas de estudiante desempeñó diversas actividades profesionales hasta que fijó su residencia en Madrid, ahí se ha ocupado como jefa de prensa para varias multinacionales y posteriormente fue invitada a colaborar de manera habitual en diversos medios de comunicación escritos.

Su prosa puede llegar a ser distinguida, quisquillosa, seria, lacónica o puntillosa, pero sea como sea, su prolijidad es asombrosa, no por nada ha sido merecedora de premios como el Nadal o el Primavera de Novela, que han servido para reconocer a una de las escritoras más sobrias y leídas de España de la última década, título que podría compartir con su contemporánea Espido Freire.

Etxebarria, una mujer escritora que no deja duda de su calidad ensayística, novelística y periodística, que está publicando obras que la posicionan como una digna representante de las letras españolas y todo lo que a nivel intelectual eso conlleva.

Pero en definitiva, una investigadora del pensamiento europeo.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La identidad de la mujer actual en la literatura de Etxebarria