Archivos Mensuales: marzo 2011

La prosa fantástica de Danticat

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Sumido en extrema pobreza, Haití ocupa un tercio de la parte occidental de la isla antillana deLa Española, en el Continente Americano, teniendo una de las tazas de vida más bajas del mundo y donde sus habitantes deben vivir con menos de un dólar al día.

El 12 de enero de 2010, un sismo de 7.3 en la escala de Richter sacudió al pequeño país hasta devastarlo, las imágenes que llegaron de la capital, Puerto Príncipe, eran aterradoras: miles de damnificados, cientos de hogares destruidos, decenas de huérfanos deambulando por las calles, un centenar de personas mutiladas y el palacio presidencial de la nación derrumbado.

Millones de dólares se necesitarán para levantar los escombros y poner nuevamente en pie las casas y contados edificios. Para esto será forzosa la ayuda internacional, que de forma esporádica han enviado el apoyo con el que se comprometieron desde aquella fatídica fecha y en algunos otros casos, han condonado la deuda que Haití sostenía con sus naciones.

Pero dentro de la trágica situación que vive este país, y a un año de sumirse en la mayor catástrofe humanitaria del siglo XXI, existe una voz que se arroja con valentía en su condición de escritora, para relatarnos la cara oculta dela Haitíque la mayoría desconoce, pero que Danticat nos aproxima.

Edwidge Danticat es el nombre de una joven literata, nacida en Puerto Príncipe en 1969, que a los doce años de edad emigró a los Estados Unidos para encontrarse con sus padres, quienes habían la habían dejado al cuidado de su viejo y empobrecido tío, ocho años antes; cuando su madre salió parala Unión Americanasiguiendo a su esposo, quien ya se encontraba ahí.

Danticat creció en la mayor pobreza, si es que vivir en la nación más pobre del continente no es ya una pesada carga; sin embargo, junto a su tío conoció momentos trascendentales que marcarían posteriormente algunos de sus relatos, mismos que pronto llamarían la atención de propios y extraños, por estar finamente articulados por una literatura construida a manera de microrelatos poéticos.

Esta escritora haitiana nos lleva a vislumbrar un mundo desconocido para muchos, pero maravilloso para quienes se adentren en la lectura de esta autora, que de la manera cuidadosa en que se hilvana un pedazo de tela, nos relata acontecimientos cotidianos en la vida de la masa popular negra o de algún aristócrata mulato.

Así, hilvanando palabra tras palabra, nos desgrana las tradiciones que las mujeres han vivido con el correr de los años, asumiendo el papel de cronista fantástica que se desdobla en un mundo construido por leyendas, mitos y tradiciones, que en conjunto crean un diorama literario para leer y asimilar naturalmente.

Las dos caras de Haití, una desgarradora y atroz, la otra devastadora y sorprendente, conjugadas en una sola, retratando a un pueblo extraordinario que ha sido víctima de los desastres naturales, pero sobre todo, ha sido arrasado y despojado por los dictadores sin escrúpulos que han gobernado por más de un siglo a tan noble población.

Edwidge Danticat, una joven autora que sigue el camino del también escritor haitiano René Depestre, teniendo la magia en su pluma, la juventud a su favor y el peso de la tradición de todo un pueblo en sus espaldas, lo que la convierten en una asombrosa retratista del universo antillano.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/03/20/index.php?section=sociedad&article=005a1soc
 
 
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Albert Memmi, un rostro anticolonialista

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En la época reciente, somos testigos del derrocamiento de dictadores en el norte de África y Medio Oriente, revueltas sociales que han servido como “inspiración” para que pueblos muy similares se levanten en contra de gobiernos dictatoriales en naciones árabes diversas como son Egipto, Marruecos, Argelia, Libia, Bahrein o Túnez, país donde iniciaron, el 17 de diciembre de 2010, una serie de protestas que culminaron con la dimisión del ex presidente Zine el-Abidine Ben Alí, y con ello el detonante de la llamada revolución del jazmín.

Los cambios trascendentales que sufre la geopolítica mundial, son muestra fehaciente de la inestabilidad social a la que estamos sometidos, en la que sólo es necesaria la chispa adecuada que encienda el descontento social, para dar paso al surgimiento de un líder nacional o regional que muy difícilmente se abstendrá de cometer los mismos errores y ejercer el poder de forma similar a las que hoy originan las revueltas.

Debemos recordar que la opresión es antes que nada el odio del opresor contra el oprimido, y un sistema colonial fabrica colonialistas de la misma manera que fabrica colonizadores, muy probablemente como en el caso de los actores de la revolución del jazmín, donde un pueblo colonizado buscó asumir las responsabilidades colectivas para decidir su destino como pueblo, accediendo a la construcción de una nación incluyente, donde el peso de la tradición barrial y el activismo sindical, formaron un frente que articuló la protesta civil y “pacífica” contra un régimen autoritario y corrupto que ya no garantizaba la estabilidad ni la viabilidad de los sistemas políticos, pero con el riesgo de que en ellos resucite la naturaleza humana que hoy quieren destruir.

En este marco histórico temporal, años atrás surgieron diversas voces de combate consideradas subversivas, quienes han escrito textos que denuncian la explotación económica y los excesos de los gobiernos monárquicos, siguiendo la tradición anticolonialista por su pasado de sometimiento europeo, resultando en una literatura de ruptura total.

En este pensamiento converge la obra de Albert Memmi, un literato e intelectual que nació en el Protectorado francés de Túnez en 1920, dentro de una comunidad judía. Él utiliza la lengua francesa como instrumento de su quehacer profesional, pero con la incuestionable convicción de que sus letras no se arrojen al compromiso político totalizador que permea y ciega al Tercer Mundo; pugnando por una conciencia socio-cultural que permita que los pueblos menos desarrollados gocen de los beneficios de la civilización europea.

La importancia de su obra radica hoy día, en que ha descrito o anunciado a manera de premonición que dichos pueblos –árabes o judíos– deben romper el círculo infernal del colonialismo por medio de la rebelión, que según Memmi sería esencialmente “una negativa de todo lo colonial”; asimismo, nos advierte que el oprimido también puede ser opresor, pues si la colonización destruye al colonizado, pudre al colonizador.

Como novelista, el autor tunecino nos cuenta su amarga juventud en La estatua de sal (1953), texto que le sirvió para orientar su existencia judía dentro de un mundo árabe, y toparse con la imposibilidad de una vida humana consumada en el África del Norte posterior a la segunda mitad del siglo XX, dando pie a lo que sería su segunda obra, Agar (19); en ambas, Memmi describe la quemante tierra africana a través de su mirada, dejándonos sentir, por medio de la nuestra, el fuego abrazador de su magistral pluma.

Albert Memmi, autor de una obra sobria y claramente apasionada, donde su tranquila objetividad es sinónimo del sufrimiento y cólera ya superados, por lo que sus relatos parecen proyectarse al presente inmediato y no al pasado traslúcido del que surgieron.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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