Archivos Mensuales: octubre 2011

La alegoría de los trastornos sufridos

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La historia de la Europa del siglo XX está tristemente atravesada por la mayor masacre ideada por un sistema de gobierno en contra de un pueblo, el acontecimiento del cual seguirán escribiendo en el futuro muchos autores, el capítulo agreste que aún hoy nos alcanza con su alargada, fría y oscura sombra que representan los campos de concentración de Auschwitz, y que para muchas generaciones es el hecho traumático que es imposible de expiar.

Y de manera siniestra, el escritor húngaro, Lászlo Krasznahorkai (1954, Hungría) nos sumerge bella y elocuentemente en su novela Melancolía de la resistencia, en la que bien su autor podría asemejarse a un apicultor experto en un enjambre convulsionado queriendo explicar los porqués de modo filosófico.

Teniendo en la narración alegórica a su mejor aliada, Krasznahorkai sitúa la narración en una pequeña, anónima y empobrecida ciudad húngara que de la noche a la mañana se ve transformada completamente cuando durante una noche de invierno llega un circo ambulante que anuncia como su máximo atractivo: el cuerpo disecado de una enorme ballena.

Los habitantes son tomados por sorpresa, su aparente paz es perturbada y da inicio la transformación de su sociedad una vez que el ejemplar es ubicado en la plaza central. Por toda la ciudad empieza a extenderse una ola de rumores y paranoia que desembocará finalmente en violentos disturbios; una primera tesis que nos presenta Lászlo Krasznahorkai es que el mal es inherente en el hombre y sólo es necesario buscar el detonante perfecto.

Así como la ciudad de Troya fue destruida, esta ciudad –que bien pudiera ser cualquiera del orbe mundial–, acogió de manera natural el cuerpo disecado de una enorme ballena traída por un circo que representa la apología del siniestro, ya que entre bastidores, un enano terriblemente deforme al que conocen como “el príncipe”, ha ordenado que esta localidad sea destruida y para lograr su siniestro objetivo manipula a sus habitantes con habilidad para llevarlos a un estado de temor y nihilismo.

Pero en toda historia deben existir ambas caras de la moneda y esta no será la excepción cuando dos personajes se opongan a la marea de agresiones descomunales: Valuska, un joven ingenuo al que el resto de los habitantes trata como al tonto del pueblo y su instructor, el Sr. Eszter, un insólito personaje obsesionado con la idea de devolverle a un piano la afinación de su armonía original usando intervalos matemáticamente puros.

Esta es una obra profundamente extraña e inquietante, dotada de detalles minuciosos y de una atmosfera muy bien lograda, en la que el crudo recuerdo de la Europa del este se hace presente durante constantes intervalos que nos hacen concluir que la vida, y la muerte, son un pensamiento eterno donde la memoria se ejercita para no olvidar de lo que el ser humano está hecho.

Melancolía de la resistencia, una novela de sombras alargadas que tocan el corazón del lector, donde el murmullo del recuerdo se vuelve siniestro, todo ello reflejado con una prosa señorial que se lee como una alegoría de los trastornos y una meditación filosófica sobre la cultura popular y la formación de la consciencia social de Hungría.

Lászlo Krasznahorkai, un escritor avasallante, vívido y filosófico que imprime a todo el conjunto de su obra un rico simbolismo trágico, que busca a través del pensamiento encontrar las refutaciones al miedo, la desesperanza y las ilusiones de la sociedad europea, lo que impide al lector que se le deje de leer.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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El rescate de la educación femenina

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Hoy en día, en las naciones en desarrollo, una de cada siete niñas contrae matrimonio antes de los 15 años. Las hijas de estas niñas suelen hacer lo mismo; muchas son abuelas antes de los 30. Ellas suelen dejar la escuela y empezar familias a mitad de su adolescencia o inclusive antes –8, 9, 13 o 15 años de edad–, volviéndose a menudo víctimas de violencia intrafamiliar, enfermedades y complicaciones al momento del parto, que muchas veces devienen en daños irreversibles incluyendo la muerte.

Estudios del Banco Mundial, Naciones Unidas y movimientos no lucrativos demuestran que mantener a estas chicas en la escuela y retrasar el momento del matrimonio las beneficia a ellas y sus comunidades al reducir la mortalidad infantil, aumentar el ingreso familiar y detener la propagación del VIH-Sida, por lo que es determinante buscar formas para hacer que las jóvenes sean más valiosas para sus familias como proveedoras de ingresos en lugar de esposas o “mujeres” comprometidas.

Muchos países alrededor del mundo, principalmente en Asia, Oceanía y el continente africano realizan este tipo de prácticas que lo único que provocan es dejar sin ninguna oportunidad a la mujer para decidir sobre su futuro, sus oportunidades y que sean vistas como simples objetos del “hogar”, situación que pone al margen al género femenino en la sociedad.

Sobre esta situación, Tsitsi Dangarembga (1959, Zimbabwe) relata en su fascinante novela Estado de nervios, una muy atractiva memoria personal que transcurre en la Rhodesia colonial de la década de 1960, a la vez que nos crea un cuadro vívido de su país y de la situación tan difícil que vive la mujer en una nación de hombres.

Estado de nervios nos habla sobre la rama familiar de Tambu, quien se dedica a la agricultura y quien vive sus primeros años de vida en la granja marcados por el duro trabajo y por una profunda sensación de injusticia que recorrerá espectralmente toda la obra.

Tambu pertenece al patriarcado Shona, por lo que se atiene a las normas de este grupo étnico, uno de los tres oriundos de Zimbabwe, pero una firme decisión acecha su mente: ella no piensa resignarse como su madre ni a la pobreza que implica el ser negro ni a las cargas de la condición de la mujer africana.

Sin embargo, su padre considera que no tiene sentido enviarla a la escuela puesto que para alimentar a su futuro marido no podrá cocinar libros, por lo que deberá de someterse a las reglas de su etnia. Tambu se da cuenta muy pronto de que la educación es su única salida y tendrá que aprovechar su condición de estudiante sobresaliente y una clara determinación.

En la escuela, Tambu se introduce en el mundo exitoso de su tío y la familia de éste en cuyos miembros se aprecia la huella del tiempo que han vivido en Inglaterra y se involucra además en los trastornos alimentarios de su prima Nyasha; sin embargo, en el nerviosismo y el afán controlador de su tío, Tambu distingue las tensiones provocadas por la situación colonial gracias al hecho de estar atrapados entre dos mundos.

Ese es el campo minado que debe atravesar Tambu durante su educación, agravado también por otras cuestiones más decisivas en torno a la identidad femenina negra que se manifestará a través de la experiencia única de las cuatro mujeres que protagonizan esta novela tan excelentemente lograda.

Finalmente, lo que Tsitsi Dangarembga plantea es una realidad innegable: la educación crea su propio ciclo y el estudio le dará a la mujer africana una ventaja sobre otras a las que les será negada.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Revista “Molino de letras” de Marzo-Abril 2012 http://www.facebook.com/photo.php?fbid=243232672437289&set=a.125734557520435.25938.125734250853799&type=1&theater
 
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Pi y la dominación del miedo

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Vida de Pi (2001) es una fascinante novela escrita entre las fronteras de la fe y la idea subyacente de dominar el miedo: cuenta la historia de un joven de 16 años de edad a partir del momento en que su padre, un guardia del zoológico de Pondicherry, decide que deben emigrar de la India a Canadá; sin embargo, durante el viaje sufrirán un grave percance que definitivamente marcará la vida de Pi.

Yann Martel, el autor de esta ficción, es un escritor canadiense nacido en España en el año de 1963, obtuvo el Premio Mann Booker 2002 con esta obra, misma en la que relata cómo Pi Patel muestra un interés exacerbado hacia cualquier tipo de religión llevando a la práctica el catolicismo, hinduismo y el islamismo, sólo que no sabe a cual serle completamente fiel.

El padre de Pi, decidido a comenzar una nueva vida en Norteamérica, empaqueta las pertenencias de la familia, a los animales que tiene a su cargo y embarca con su estirpe y todos sus sueños a cuestas por el Océano Pacífico. Tras un terrible naufragio, Pi termina a la deriva en medio del mar, atrapado en un reducido bote salvavidas y teniendo como única compañía a una cebra herida, una hiena moteada, un orangután mareado y un tigre de bengala llamado Richard Parker.

Y mientras el protagonista se encuentra en el desesperado dilema de mantener controlados a los animales o enfrentarse a los tiburones que acechan la pequeña embarcación, somos testigos de las reflexiones introspectivas y evolutivas del narrador, quien se ve enfrentado de lleno con sus miedos, dudas, desalientos y la pérdida sustancial de todo cuanto tenía al momento de iniciar este viaje.

Así, Richard Parker –el tigre de bengala, que representa el lado más oscuro de Pi Patel–, va devorando los males menores como la fatiga y el hambre, hasta destruir toda conexión con su pasado, y una vez que la cebra herida, la hiena moteada y el orangután mareado han sido devorados, Pi debe recurrir a todos sus conocimientos zoológicos, su ingenio y su fe para conservar la vida durante 227 días.

Pi y Richard Parker son ahora los únicos pasajeros del bote en el que permanecen a la deriva y ambos están hambrientos; el hombre frente a la bestia, la esperanza frente al horror, la vida frente a la muerte, y así hasta cierto punto, cada uno de los animales, quizá imaginarios, podrían representar una faceta diferente de un Pi esquizofrénico.

Patel rememora las angustias del viaje, pero su relato esconde también vericuetos de las fuerzas y flaquezas de la religión, la literatura y la diferencia entre realidad y ficción, creando meandros y rotaciones filosóficas que hacen que el lector revalore la existencia y su situación como ser humano.

Pi comprende que debe dominar al tigre y la interacción entre ambos genera bellas metáforas de espiritualidad y fe, que obligan al protagonista a conquistar su lado más oscuro y aceptar ontológicamente la pérdida de su familia, y así estar dispuesto a iniciar una nueva vida partiendo de la muerte de sus miedos y de sus seres amados.

La idea metafórica del libro es la de un trágico giro de 180 grados en la vida de Pi durante su transición espiritual de la adolescencia y que dotada de un vuelco de intensidad final, tranquiliza a los rescatistas durante su salvamento con una versión creíble de la historia de su supervivencia.

Vida de Pi, una novela trascendental que aboga por el humanismo y la superación personal de manera inteligente.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Revista “Molino de Letras” Septiembre-Octubre 2012