“Truenan” a la Maestra

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‘Aquí yace una guerrera… como guerrera murió’, fue el epitafio que la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, pidió le sea colocado en su tumba cuando muera, durante un discurso pronunciado el pasado 6 de febrero en Tlalnepantla, Estado de México, al celebrar el XXXVI aniversario de la Sección 36 de dicho gremio y en el marco de su cumpleaños número 68.

Y es que a tan sólo 20 días de distancia de haber pronunciado tan memorables palabras, la Procuraduría General de la República (PGR), en voz de su titular, anunció la detención de la aún presidenta nacional del SNTE por presuntamente utilizar recursos de procedencia ilícita –léase dinero del magisterio–.

Y bien es cierto que Elba Esther Gordillo, quien desde 1989 ostenta formar parte del sindicalismo mexicano de una agrupación que bien pudiera ser de las más poderosas de México, representa el símbolo de la corrupción para millones de mexicanos; además es una de las figuras públicas más controvertidas: en poco más de dos décadas ha acumulado dinero y poder dentro y fuera del magisterio, no por nada en 2012 fue calificada por Forbes como la mujer más poderosa de México.

Pero la también llamada ‘maestra’ comparte un paralelismo, ahora ya indiscutible, con otra figura que representó para un naciente sexenio un golpe de timón y  enviar el mensaje de quién tiene las riendas de mando: Joaquín Hernández Galicia, alias ‘La Quina’. Sí, el líder del sindicato petrolero que por décadas mantuvo la designación de diputados federales, senadores, alcaldes y presidentes municipales en las zonas petroleras, ya que se consideraba el guía moral del gremio de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sin embargo, a tan sólo 41 días de iniciado el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, el 10 de enero de 1989 fue detenido La Quina y con él todos sus allegados acusados de acopio de armas y asesinato en primer grado –nunca de enriquecimiento ilícito o corrupción–, con lo que Salinas de Gortari obtuvo el control del sindicato con el llamado Quinazo.

Con este bien o mal llamado Gordillazo o Elbazo, el gobierno de Enrique Peña Nieto envía un mensaje –legítimo o no– a la sociedad, muy al estilo de la vieja escuela priísta, para buscar legitimidad y apoyo a la primera reforma promulgada por el peñismo: la educativa.

En su momento, Carlos Salinas de Gortari impulsó a Elba Esther Gordillo cuando sustituyó a Carlos Jonguitud Barrios al frente del SNTE; ahora, tras ocupar nuevamente el poder ejecutivo, el PRI tardó 88 días en conformar una investigación para repetir el acto: dejar fuera del juego a la líder del magisterio, uno de los sindicatos con mayor poder económico y político.

Pero ojo, estos sucesos no deberán sobredimensionarse, ya que no representan una vía de maduración democrática ni de fortaleza del Estado, pues bien podríamos ser testigos del nacimiento de un gobierno autoritario… Ojalá sea alguna de las dos primeras y no la última opción, ya que se corre el riesgo de castigar a un enemigo político usando la fuerza de la ley; como sucedió en 1989, a la vieja usanza del PRI y bajo el amparo de una sociedad ávida de castigo a quien suponen culpable de ‘todos los males’ que aquejan al país… o por lo menos de una buena parte de ellos.

Finalmente, el estancamiento de la educación en México es una realidad a la que nos enfrentamos, y no es competencia plena de Elba Esther Gordillo o uno o dos actores más, es mucho más que eso: es voluntad política de todos los poderes, sumado el magisterio, padres de familia y estudiantes, por lo que no debemos dejarnos llevar por los cantos de sirenas que indicarían que cambiar, sustituir o encarcelar a un líder será una vuelta de tuerca para mudar una realidad educativa que vivimos desde hace ya varias décadas.

Sí, tal vez el epitafio de Elba Esther Gordillo suena un tanto inverosímil, pero igual de inverosímil ha sido que los actores políticos por décadas posterguen poner orden a uno de los sectores neurálgicos en la base de toda sociedad: la educación.

Esperamos que se castigue cualquier delito cometido en perjuicio del magisterio, sea quien sea el culpable, pero igualmente exigimos un mejor nivel en la educación en México –como auguran sea la ya promulgada Reforma Educativa–, y no paliativos como en otras ocasiones… De seguir postergándose, éste sería un crimen que ninguna sociedad puede dejar impune.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/opinion/truenan-la-maestra
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