Ecatepec bajo fuego

Estándar

22 personas muertas y casi 40 personas heridas, son las cifras que dejó el exceso de velocidad –aparente– de un chofer de una pipa con doble semirremolque que transportaba 44 mil litros de gas LP para la empresa Termogas de Monterrey, que tras su paso en a la altura del kilómetro 14 de la autopista Pachuca México, perdió el control estrellándose con casa habitación, lo que provocó la explosión del producto flamable.

Ayer todavía nos seguíamos enterando de niños con el 97 por ciento de su cuerpo quemado, noticia que enfría la sangre y eleva la temperatura de la irritación y más cuando seguido de este dato, se habla de un bebé de 10 meses con quemaduras en el 30 por ciento de su cuerpo, y así sigue fluyendo la información de las víctimas.

Casas dañadas total y parcialmente, pero sobre todo, familias enteras cercenadas, que para los sobrevivientes el 7 de mayo de 2013, a las 5:30 de la mañana será una fecha y una hora que nunca se les borrará de sus vidas, que ha dado un giro de 180 grados.

¿Los responsables? Principalmente el chofer de la pipa, sin embargo, y a pesar que todo indica hasta el momento que las empresas involucradas en el accidente son regulares y que no se trata de empresas pirata y que cuentan con los seguros correspondientes, se verifica el estatus de ellas, ya que los peritos estudian las condiciones de la unidad siniestrada.

Pero hay que agregar al gobierno federal y estatal y su participación –menor tal vez, alguien dirá– en ser tan laxos en la aplicación del reglamento de tráfico, ya que no es la primera ocasión que por imprudencia de los conductores y falta de aplicación de agentes ocurren accidentes así.

Mientras no se mejoren los protocolos para la transportación de este tipo de sustancias y la capacitación integral de choferes y personal de las empresas involucradas, así como la participación total de las autoridades para evitar que estas unidades rebasen los límites establecidos.

Desgraciadamente, tras este tipo de eventos es cuando autoridades se vuelcan a verificar permisos, reglamentos, y “buscar culpables con todo el rigor de la ley”, ojala que las medidas que se tomen sean en beneficio de todos los ciudadanos y no busquen sólo culpables para atraer los reflectores de los medios de comunicación y la respectiva cuota política.

Asimismo las empresas se dan golpes de pecho, dan comunicados, o en otros casos permea un silencio sepulcral que sólo nos habla de nerviosismo y carencia de capacidad para el manejo de crisis.

Pero sobre todo, se debe mejorar las condiciones de trabajo comenzando en sueldos, brindar capacitación, y elevar el perfil de los empleados que ocupen este tipo de puestos.

Bien sabemos que es imposible erradicar eventos como el de ayer, pero sí es posible disminuir considerablemente sucesos como éste.

Por lo pronto, se están llevando las diligencias pertinentes y las necesidades de nuestra sociedad seguirán requiriendo que estos productos recorran nuestras calles, avenidas y carreteras; por tal motivo debemos mejorar los mecanismos para alcanzar una mejor convivencia entre ciudadanos de a pie, empresas, gobierno y productos todos que la sociedad que hemos construido demanda.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 

Este texto ha sido publicado en:

http://efektonoticias.com/opinion/ecatepec-bajo-fuego

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