Archivos diarios: 23/05/2013

“La noche del pez”, un hechizo marino de Enrique Rentería

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Desde que el hombre es hombre siempre ha sentido una delirante fascinación por el inmenso mar, su espesura, vaivén, dominio e imponente majestuosidad, por lo que al aventurarse a recorrer y explorar el mundo en los diversos tipos de embarcaciones ha sido inspirado para redactar fascinantes relatos, historias, leyendas y mitos primigenios en torno a los “siete mares” y sus “colosales” habitantes.

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Desde las primeras civilizaciones originarias de Medio Oriente y hasta el África, alcanzando las remotas culturas de Oceanía, traspasando las corrientes del Mediterráneo hasta llegar al Nuevo Mundo, incontables narraciones se han transmitido de una generación a otra vertiendo fábulas sobre habitantes marinos descomunales, que el único placer de ellos era destruir embarcaciones y deglutir marineros.

¿Cómo olvidar a la descomunal ballena blanca nombrada Moby Dick?, que inspiró una descomunal empresa iniciada en las norteñas costas estadounidenses encabezada por el lisiado capitán Ahab a bordo del barco ballenero Pequod, junto a su inseparable arponero caníbal Queequeg para darle muerte al Leviatán.

Pero mucho antes de la publicación de la novela de Herman Melville, los primeros mapas marinos que eran publicados tenían la característica de buscar la exactitud en aras de la fidelidad, sin embargo los artistas añadían elementos fantásticos que pertenecían primordialmente al ámbito de la llamada terra incognita o como otros más lo nombraban: los confines del mar tenebroso.

Es así como la representación artística de criaturas portentosas y extraordinarias en la cartografía renacentista fue además parte de una mercadotecnia que buscaba vender cada vez más mapas, por lo que los monstruos marinos eran a su vez uno más terrorífico que el anterior.

En este marco de leyendas y mitos marinos, Enrique Rentería (Ciudad de México, 1952) inserta su obra La noche del pez (Tusquets Editores) en el ambiente costeño de las playas del Golfo de México, sin embargo un halo de misterio inunda la obra de principio a fin, lo que forja un gancho irrompible al lector, que encontrará en esta prosa un requiem.

La noche del pez nos relata la historia de Ismael y su enfrentamiento con Fantasmagua, en dos tiempos; uno cuando él era tripulante de la embarcación que terrible pez hundió en un santiamén, suceso del que apenas si le fue posible escapar y alcanzar las costas de Miramar, pueblo mágico que está envuelto en algún tipo de embrujo.

Rescatado por la niña Claudia y el padre de ella, Jaime, Ismael verá transcurrir la hechizante vida de los habitantes de Miramar que están sumergidos en creencias yorubas, personajes sombríos, feos y saturados de humanidad, que a su vez son aderezados por la imaginación y el beneplácito familiar.

En su paso por este mundo, Jaime deberá entender la misteriosa vida de la familia de Claudia, que es amenazada por el alcoholismo del padre de ésta, ya que bebe ingentes cantidades como si fuera un personaje salido de la obra de Tutuola.

Sin embargo, dentro de este abanico de misterio, la tensión se aumentará cuando Fantasmagua busque al personaje que lo hirió al hundir una embarcación, y de la que el único sobreviviente fue el autor de esa herida por la que ahora busca venganza… y curiosamente lo encontrará en Miramar y así como el capitán Ahab en Moby Dick nunca se detuvo, así será en este caso.

La noche del pez, un relato recomendable para los jóvenes lectores que buscan buena lectura aderezada con una historia bien narrada por un autor que ha sido considerado como quien vive con un pie en el mar y el otro en la urbe.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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