Archivos diarios: 24/07/2013

Tiempos de ira

Estándar

Casi a diario y todos los días, estamos siendo testigos, sin quererlo ni desearlo, de las masacres y los saldos rojos que dejan a su paso los enfrentamientos entre grupos armados y cárteles de la droga provistos de grandes cantidades de armas; los miles de casquillos percutidos en algún lugar del territorio nacional que es zona de paso o influencia de estas organizaciones criminales nos hablan de esto.

En las grandes ciudades, en los poblados más apartados y en las comunidades ubicadas al interior de cualquier país, la violencia se ha vuelto una constante a la que los habitantes debemos habituarnos y aprender a vivir con ella a la puerta de nuestro hogar e incluso a entablar el diálogo con alguno de nuestros conocidos.

Aquellos días en los que podíamos salir confiados a caminar en los parques, jardines y el resto de la vía pública, están siendo ensombrecidos por las diversas expresiones violentas que van perneando a la sociedad y cauterizan nuestro entorno, resultando en un tejido social semidestruido y en vías de su improbable recuperación, dirían los más apasionados.

Los conflictos y tremendas desigualdades sociales en África y en los restantes cuatro continentes, como la sed de poder de Robert Mugabe en Zimbabue que lleva perpetrado en el poder desde 1980, y carga en sus espaldas la responsabilidad de más de 100 mil muertes, y múltiples violaciones tumultuarias a mujeres, no son nada diferentes a las atrocidades que el gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad y los rebeldes de esa nación han cometido: a la fecha más de 70 mil muertos tras dos años de guerra.

Y las cosas no son muy distintas en Venezuela, Rusia, Grecia, desde Anchorage hasta Tierra del Fuego; de Reikiavik, Islandia, hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica; de Turquía a Japón o Sydney, pasando por Jerusalén, los titulares en la prensa no son nada alentadores para un mundo en decadencia.

Territorios que están siendo asolados por grupos que al buscar sus propios intereses flagelan a los sectores productivos del país o la región, y lo más lamentable de todo ello es que a pesar de que los gobiernos combaten estas problemáticas, en lugar de erradicarlas más parece que se fomentan y crecen.

La escalada de violencia que se suscita en este o en cualquier otro país, puede entenderse como el resultado de ausencia de responsabilidad y corresponsabilidad del individuo por su entorno, así como de la pérdida de valores de la base de la sociedad que es la familia, y por ende, una sinrazón de libertinaje que pone en jaque el tejido social que con tanto esfuerzo se construye por generaciones.

Cúpulas de poder carcomidas por el crimen organizado, una democracia tambaleante víctima de la embestida de la violencia repartida por todos lados, zonas hostiles, ejecuciones, secuestros, impunidad y corrupción, son los constantes boquetes por donde se cuela el miedo en la vida familiar.

En suma, la turbación se ha vuelto ya una forma de vida, siendo el narcotráfico un factor determinante en la estabilidad nacional, que no se doblega a pesar que cada descarga hiere a la sociedad, transformado el crimen en una nueva realidad, donde la muerte anda a caballo desbocado.

Una realidad que es imposible ignorar producto de la estela dejada por los hombres de la hierba, por los capos de la bala y el terror, por los señores que someten a las ciudades, zarandean las voluntades, arrinconan con la mirada en espacios abiertos con la violencia desconcertante que practican.

El “levantón” o secuestro aparente de 12 jóvenes originarios de Tepito en el Bar Heaven, destapó una serie de casos y puso en la palestra informativa desapariciones de personas a lo largo y ancho de país, ya sea en Oaxtepec, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Sinaloa, Ciudad Juárez o la terrible situación de asesinatos que recientemente dan cuenta las medios en Michoacán.

Una realidad que viven miles de pueblos de Hispanoamérica, pero que millones de personas buscan de manera consiente expulsar los demonios que han invadido su territorio y que se empeñan en clausurar el paraíso de tan noble y sufrida tierra.

Nuestra labor será reconocer nuestras limitantes con la finalidad de definir mejor el futuro para extirpar estos tiempos de ira.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/opinion/tiempos-de-ira
 
Anuncios