¡Tierra y libertad! [Opinión]

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Al comienzo de la segunda década del siglo XX, la inconformidad social con el gobierno del general Díaz y su política de reelección presidencial, favoreció para que diversos cabecillas, dieran comienzo a una lucha armada que se conocería como la Revolución Mexicana, que abarca desde el derrocamiento del presidente Porfirio Díaz pasando por la promulgación de la constitución de 1917 hasta el fin de la misma y con ellas el levantamiento de armas en 1934.

La dictadura, los pequeños propietarios despojados de sus tierras –en su mayoría indígenas– y librar al país de la <<nefanda oligarquía científica>> que venía absorbiendo y dilapidando los recursos nacionales, eran las principales demandas de la sociedad mexicana de ese entonces, que estaba encabezada por líderes y movimientos ubicados en las principales zonas de influencia.

El 20 de noviembre de 1910 el pueblo mexicano se levantó en armas en diversos puntos del país, al grito de “sufragio efectivo, no reelección” y bajo el mando de Francisco I. Madero comenzó una transición de la vida pública, privada, política y económica de México.

El levantamiento contra el latifundio y la dictadura de Porfirio Díaz comenzó una guerra civil que abogó por los derechos sociales y en el que estuvieron involucrados personajes emblemáticos, que además del “dictador Díaz”, tuvieron un papel importante en el curso de la historia.

Enrique Flores Magón, Ricardo Flores Magón, Jesús Flores Magón, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Aquiles Serdán, Carmen Serdán, Máximo Serdán, Victoriano Huerta, José María Pino Suárez, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas, todos ellos en mayor o menor medida, afectaron el devenir histórico de lo que conocemos como la Revolución Mexicana.

Un movimiento que a 103 años de su inicio, más de uno continúa cuestionando el verdadero espíritu de la gesta promovido por personajes de la política mexicana de aquellos años, ya que el poder del que se quejaban algunos, cuando esos algunos tomaron el poder únicamente sustituyeron a personajes cuestionados, pero no sus políticas, clasistas que agravan recrudecen la opresión de los ciudadanos más pobres.

Por desgracia, como en otras naciones latinoamericanas, asiáticas o africanas, en nuestro país se viven marcadas diferencias entre pobres, ricos, muy ricos y excesivamente pobres, una situación que difícilmente con una Revolución como la iniciada en 1910 se podrá recomponer el rumbo.

El compromiso para sacar adelante a nuestro México debe ser de todos, ciudadanos y políticos por igual, ya que a nuestra sociedad le urgen mujeres y hombres prominentes.

Seamos esas mujeres y hombres que tengan el poder transformador en nuestra vida y en la de los nuestros para sólo así ser esos agentes de cambio que impacten de manera positiva a nuestra sociedad, no esperando que los otros hagan lo que –si bien deben hacer– nosotros podemos comenzar.

A 103 años de aquel inicio de la Revolución Mexicana, es tiempo de meditar sobre aquellos ideales impulsados por Madero, Zapata o Carranza, quienes plantearon las bases de nuestra gran nación, algo que debe servirnos de ejemplo para que desde nuestra trinchera replantemos las formas y los modos para aportar en la reconstrucción de la vida política, económica y social de México.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/opinion/tierra-y-libertad
 

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