“Yo también me acuerdo” nos deja constancia de lo inesperada y tentadora que es la vida

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Margo Glantz es una escritora mexicana reconocida en nuestro país y el extranjero, siendo su escritura íntimamente avasallante, vívida y filosófica, ya que imprime a todo el conjunto de su literatura un rico simbolismo trágico, que busca a través de la reflexión encontrar las refutaciones al miedo, al desaliento y las ilusiones contradictorias de la sociedad hispana en un mundo sensorial, complejo y multicultural, lo que la hace una escritora sumamente interesante.

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Yo también me acuerdo (Sexto Piso), es una autobiografía fragmentada de sombras alargadas que tocan el corazón del lector, donde el murmullo del recuerdo y el presente se tornan siniestros, lo que refleja una prosa señorial que se lee como una alegoría de los trastornos y una meditación filosófica sobre la vida y la consciencia social de nuestra época.

Por su parte, el editor Emilio Monge ha mencionado que en este libro están todas las Margos, pero un poco más, afirma que están las Margo que recuerda, las que se inventa, amplificadas por la forma literaria: está la hija que juega, la niña que huye, la hermana, la exiliada, la estudiante, la pianista, la académica, la traductora, la esposa, la madre, la escritora, la viajera, la sibarita, la sorjuanista.

La escritura de Glantz es un acto que nos vincula a lo plural, a la animalidad que subyace en nosotros recubierta de lenguajes exponiendo al lector a la intimidad, al deseo que traspasa las ataduras de lo cotidiano y transita en solitario sabiéndose confrontado en los límites de la noche que reposa en sí misma y regresa transformada en lo otro, en un espejo que derruye la costumbre y carcome la seguridad; un acto que persigue su liberación, una búsqueda que deja de lado la censura, el olvido.

Los vínculos que Margo Glantz sostiene, se relacionan con hilos que escapan e intentamos atrapar en una desenfrenada desesperación, simetrías intrínsecas de secretos que dejan de ser secretos, son máculas que al ir allá traspasan el aquí y ahora, que están y no están, que simplemente no se han ido, permanecen al acecho como una luz que parpadea, como un fantasma que se arropa en la emotividad de su propio sentir explorando en las formas del lenguaje los horizontes ocultos del ser y el existir en la experiencia de la prosa.

Yo también me acuerdo nos deja constancia de lo inesperada y tentadora que es la vida.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/%E2%80%9Cyo-tambien-me-acuerdo%E2%80%9D-nos-deja-constancia-de-lo-inesperada-y-tentadora-que-es-la-vida
 
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