Archivos diarios: 25/02/2015

“Los días que no se nombran. Antología personal” de José Emilio Pacheco

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El libro póstumo de José Emilio Pacheco, Los días que se nombran. Antología Personal (Ediciones Era), es una amplia puerta de acceso a la obra poética de este escritor mexicano.

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Siendo una compilación de más de 200 poemas entre los años de 1958 a 2009 que el propio José Emilio Pacheco seleccionó en vida y que planeaba presentar como una actualización de su poesía, pero tras su muerte se ha convertido en el primer homenaje editorial al autor.

La idea de los editores al concebir esta obra, es la de acercar a un público distinto, un público joven a los temas que el escritor mexicano plasmó en su obra poética y a los principales registros poéticos.

La selección de poemas que reúne la antología se divide cronológicamente. Los primeros poemas de Pacheco (de 1958 a 1966) quedaron más atentos a la naturaleza, emociones humanas y a la historia; los siguientes (de 1969 a 1983) cada vez más preocupados por la política, equidad, justicia y por hablar en nombre de todo aquello que no tiene una voz.

Los últimos poemas (1986-2009) son de una intensidad narrativa más elocuente, como si hablaran otros personajes desde otros tiempos, desde otros lugares, siendo la transparencia y la sintética, elementos que destacan entre líneas.

La consecuencia de los actos a través del tiempo, son una de las constantes que hay en la poesía de José Emilio Pacheco, y que se define como una especie de filosofía breve, cotidiana y muy útil para comprender un espíritu joven de algunas de las realidades humanas.

Los días que no se nombran. Antología personal incluye poemas de las obras Los elementos de la noche (1958-1962), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1964-1968), Islas a la deriva (1973-1975), El silencio de la luna (1985-1996) y La edad de las tinieblas (2002-2009).

Jorge Iván Garduño

@plumavertical

Este texto ha sido publicado en:

http://efektonoticias.com/noticias/mexico/los-dias-que-no-se-nombran-antologia-personal-de-jose-emilio-pacheco

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“Vivir y morir en USA”. Los mejores cuentos policiacos de Akashic Noir

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Una muestra de la literatura policíaca y de suspenso escrita en Estados Unidos, traducida por conocidos escritores mexicanos, es la antología de reciente publicación Vivir y morir en USA (Océano).

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Con el subtítulo Los mejores cuentos policiacos de Akashic Noir, el volumen, con la selección y prólogo de Johnny Temple, recopila relatos del acervo de la editorial estadunidense conocida por tratar temas y autores que no son publicados por otras empresas.

En sus 560 páginas contiene 32 autores, algunos con una enorme trayectoria como Don Winslow, Michael Connelly, Lee Child, Joyce Carol Oates y Jonathan Safran Foer; en mezcla con prometedores jóvenes que “examinan al ser humano en general, la vida en las grandes urbes y las formas que adopta el crimen en las ciudades más conflictivas de su país en notables relatos escritos con garra y sensibilidad”.

El resultado es un ambicioso mapa literario y un catálogo de estrategias para controlar el lado oscuro de la vida actual. Cada historia parece un ensayo sobre la sociedad y la inevitable pérdida de la inocencia de cada personaje en medio de sus complicadas relaciones y disfuncionales ambientes. Cada relato como reflejo de ciudades tan distantes como Seattle y Miami o San Diego y Detroit, cada cuento con su dosis de acción, suspenso, crímenes, amoríos o fatalidades que a veces tienen un toque de humor oscuro o involuntario.

Si Vivir y morir en USA ya es un deleite por la estatura literaria que tienen sus autores, para su edición en español también goza de un selecto club de reconocidos escritores por lo que sin lugar a dudas la encumbra como una obra imperdible.

Los traductores de estas historias son algunas de las más relevantes plumas mexicanas, nacidos después de 1968, como: Orfa Alarcón, Geney Beltrán Félix, Luis Jorge Boone, Raquel Castro, Alberto Chimal, Augusto Cruz, Yussel Dardón, Álvaro Enrigue, Daniel Espartaco, Bernardo Fernández BEF, Luis Carlos Fuentes, Iris García Cuevas, Julián Herbert, Yuri Herrera, Daniel Krauze, Rafael Lemus, Gilma Luque, Alain-Paul Mallard, Fernanda Melchor, Jaime Mesa, David Miklos, Luis Muñoz Oliveira, Guadalupe Nettel, Ignacio Padilla, Abril Posas, Juan José Rodríguez, César Silva Márquez, Miguel Tapia Alcaraz, Magali Velasco, Carlos Velázquez, Juan Pablo Villalobos y Jorge Volpi.

Jorge Iván Garduño

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“En la invisibilidad de su presencia…”

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Hace ya 47 meses, 175 medios de comunicación, entre televisoras, radiodifusoras, periódicos, revistas, casas editoriales y portales electrónicos de información signaron el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia en el que se comprometieron todos ellos a adoptar estrategias que ayudaran a tomar posturas en contra del crimen organizado a fin de evitar convertirse en voceros involuntarios de grupos de terror.

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Cabe mencionar que la iniciativa tuvo como objetivo garantizar la libertad de expresión –en el entorno de criminalidad y violencia que enfrenta México desde hace ya varios años–, para que periodistas pudieran dar cuenta de los hechos asumiendo criterios editoriales ante las formas tan cruentas que adopta la delincuencia, misma que ha puesto a prueba la fuerza del Estado para refrenar a grupos delincuenciales que hacen del pánico su modo de subsistir.

Las buenas intenciones no siempre son suficientes, y tanta violencia ha dejado sangre y plomo derramado por el territorio nacional… y una que otra víctima colateral.

Una de estas víctimas fue el poeta, escritor y ahora también activista social Javier Sicilia, quien el 28 de marzo de 2011 –cuatro días después de la firma del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia–, fue enterado que su hijo Juan Francisco Sicilia fue encontrado muerto en el interior de un vehículo en Temixco, Morelos, junto a seis cuerpos más.

Amordazado con cinta canela, el cuerpo de Juanelo –como le dice de cariño su padre– fue identificado por su padre, y fue el inicio de un grito de dolor para superar mordazas, sangre y plomo generando una sensibilidad social que apuntaló a Sicilia para que el Movimiento por la Paz, la Justicia y la Dignidad llamara a los mexicanos a manifestarse en contra de la violencia, tanto la que producen los grupos criminales como contra la de los cuerpos de seguridad del Estado mexicano.

Con este hecho, Javier Sicilia puso punto final a su poesía, para dedicarse al activismo social, por lo que publicaría un libro que reunía poemas de varias épocas, y aunque originalmente se había pensado en un título para esta obra, a raíz de la muerte de Juanelo, Sicilia escribió un último poema dedicado a su hijo… y con él cerró el libro y se despidió de la poesía.

Vestigios (Editorial Era) es ese libro poético inconmensurable, lleno de amor, dolor, y un grito desgarrador que resonará por la eternidad gracias al talento rítmico que Javier Sicilia imprime en cada frase, en cada línea, en cada poema.

Ver cómo más y más ciudadanos de a pie guardan silencio al ser amenazada su integridad, o mueren víctimas de la violencia es terrible, pero más terrible es ver que las libertades de más ciudadanos de a pie son vulneradas en un escenario donde la búsqueda de libertades honradas nunca debería ser coartada.

Vestigios de Javier Sicilia lucha a favor de la Paz, la Justicia y la Dignidad.

Jorge Iván Garduño

@plumavertical

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