Archivos Mensuales: agosto 2017

‘Vagoneros’ [Opinión]

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Ya son más de tres años y medio desde que se incrementó 67 por ciento la tarifa en el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) de la Ciudad de México, la ‘Consulta’ ciudadana en la que buscaron un consenso entre los usuarios ‘arrojo’, según lo dicho entre los impulsores de aquel momento que más de la mayoría (55%) estuvo de acuerdo en el incremento de 2 pesos.

La propuesta efectuadas por el STC Metro fueron muy generosas: adquisición de trenes para las líneas 1 y 12; mantenimiento mayor a trenes de la Línea 2; contratación de mil 200 policías para evitar el ambulantaje; sustitución de escaleras eléctricas; modernización de la Línea 1; recuperación de trenes abandonados; mejoras al sistema de frenado; renivelación de vías; mejoras a la ventilación de trenes; modernización de torniquetes; primordialmente, representan una lista de necesidades urgentes en este sistema de transporte público.

Tres años y medio han pasado de aquellas promesas… Por desgracia, muchos de los requerimientos para el Metro, arrastran una larga lista de inconsistencias no de ahora, sino casi desde sus orígenes, a lo que se ha sumado la corrupción de quienes han visto en el STC Metro una ‘mina de oro’ en lugar de lo que en realidad es: un sistema público de transporte que debería brindar servicio de manera adecuada en tiempo y forma.

Para nadie es un misterio que el Metro, desde hace muchos años, requiere inversión, dinero, y al verlo agonizando y al borde del colapso al inicio de cada administración, o en cada lluvia de las mentadas “atípicas”, se busca de manera urgente reactivarlo, y la manera más sencilla, como siempre, es permitiendo que paguen los costos las clases trabajadoras, que, de una u otra forma, somos todos.

Existen tareas urgentes que no se pueden dejar de lado como el mantenimiento mayor a trenes o la sustitución de escaleras eléctricas o sencillamente las mejoras al sistema de frenado y la renivelación de vías, que no se entiende cómo fue que se dejó de lado realizarlas por tanto tiempo, y que por fin se están adecuando paulatinamente las estaciones en este sentido; sin embargo, hay otra que me llama la atención.

“La contratación de mil 200 policías para evitar el ambulantaje” fue una de las banderas que más enarbolaron las autoridades capitalinas y sobre todo las del Metro para el aumento de la tarifa, sin embargo, en primero resalta que estos elementos que decían serían contratados nunca serían para combatir, o no en una primera instancia, la delincuencia al interior del STC Metro, y por otra parte, reflexiona uno: hasta dónde ha carcomido el fenómeno de los llamados ‘vagoneros’ que es necesario contratar elementos de seguridad para inhibirlos.

Diversos medios han publicado en diversas ocasiones reportajes sobre el negocio que representa para dirigentes sociales y políticos los vendedores ambulantes del Metro, las cantidades exorbitantes que se manejan día a día y mes tras mes son para entender que sencillamente han alimentado a una hidra que para extinguirla habrá que tocar fuertes intereses de muchas personas… lo que sencillamente no es cosa fácil, de ahí que se expliqué el por qué los usuarios del STC Metro continúan sufriendo el ambulantaje en pasillos, andenes, escaleras, vagones y accesos del sistema.

En su momento, el STC Metro decidió implementar una campaña en la que ellos no se comprometían en sacar a los ‘vagoneros’ del Metro, si no que abogaban por que fueran los usuarios quienes los eliminaran al no comprarles sus productos, y con ello aseguraban “desaparecerán”; la ley de oferta-demanda, qué tremendo, publicidad en la que aceptan su incapacidad de ejecución y autoridad, y el estado de indefensión en el que los usuarios nos encontramos ante uno de los problemas, aunque no el más grave, que enfrenta el STC Metro.

Es cierto, el boleto del Metro es muy bajo y sí, debería costar más, sin embargo, ante las muestras de corrupción de nuestras autoridades incompetentes –ya sean del pasado o del presente– y mientras se continúe esa línea, nunca será posible que los capitalinos gocen de un sistema de transporte público subterráneo de calidad a nivel mundial, no importa si el pasaje cuesta 3, 5, 7 o 10 pesos, el problema es más profundo de lo que se percibe, y en los próximos dos años comenzará un nuevo debate sobre el costo del boleto del Metro, que lo queramos o no, sufriremos los capitalinos.

Embriones humanos [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 5 DE AGOSTO DE 2017

Desde los llamados bebés de probeta hasta la manipulación genética, pasando por la clonación de embriones humanos, se han constituido en nuevos “milagros” de la ciencia, que hace noventa años eran sólo una idea concebida por algunos científicos, líderes sociales y uno que otro escritor de ciencia ficción.

Tal perspectiva fue lo que el británico Aldous Huxley describió hace más de una generación en su libro Un mundo feliz. Allí describió una era en que los niños nacerían por manipulación de ingeniería genética: serían concebidos en probetas, con espermatozoides y óvulos seleccionados, se incubarían y “nacerían” en laboratorios bajo una estricta supervisión, con las condiciones más avanzadas para permitir al embrión obtener los nutrientes que requeriría durante su vida, sustituyendo de tal forma la figura materna.

En tal mundo, ya no habría vínculo entre el amor o las relaciones sexuales entre esposos; y la unidad familiar sería casi inexistente. Hoy el mundo se acerca rápidamente a tal sociedad —ideada por los hombres. Ciertas técnicas que ya se están empleando son inquietantes en sí mismas.

No hace muchos días se dio a conocer en la revista Nature, una noticia que la comunidad científica ha llamado “un gran avance”: un grupo internacional de investigadores liderado por Estados Unidos han actuado como cirujanos del ADN, aplicando la técnica más novedosa de modificación genética, a fin de eliminar, en un embrión humano vivo, todo rastro de una mutación mortal, la miocardiopatía hipertrófica. Esta afección del corazón es la responsable de la muerte súbita de deportistas aparentemente sanos y está presente en una de cada quinientas personas.

La miocardiopatía hipertrófica (HMC, por sus siglas en inglés) es provocada por una mutación del gen MYBPC3 y la dolencia se presenta incluso cuando se hereda de uno solo de los progenitores, el padre o la madre. Sin necesidad de adquirirla de ambos, la presencia de una única copia de ese ADN diferente al normal ya es suficiente para desarrollar esta anomalía cardíaca.

En ella el músculo del corazón (el miocardio) aparece engrosado o hipertrofiado, lo que puede desencadenar la muerte súbita de jóvenes atletas o de cualquier persona que la padezca, sin presentar síntomas apreciables antes. Sin embargo, la experimentación y aplicación de esta técnica que puede salvar vidas conlleva implicaciones éticas que no todos aprueban, pues se realiza en embriones humanos.

Esto requiere la aprobación y el estricto control de comités de bioética. El de Estados Unidos lo ha aprobado con salvedades y ha permitido al equipo liderado por los investigadores Shoukhrat Mitalipov (EEUU), Juan Carlos Izpisúa (España) y Jin-Soo Kim (Corea del Sur) que lleven a cabo las pruebas que permitirán, en un futuro, minimizar o eliminar enfermedades congénitas.

Hasta la fecha, los ensayos que tuvieron lugar en China para aplicar la ya famosa técnica del ‘corta y pega’ genético (CRISPR-Cas9) en embriones humanos no habían tenido los resultados deseados, hasta hace unas semanas. Aunque muy precisa, CRISPR no está exenta de errores: Que no se corrijan todas las células o que se alteren genes que eran sanos, son algunas de las complicaciones que originan la ineficacia del método o la inseguridad de la técnica.

Con los asombrosos adelantos producidos en el campo de la reproducción artificial, ha surgido una candente controversia. Quienes están en pro, invocando consideraciones humanistas, piden acelerar las investigaciones y la experimentación. En cambio, los críticos sostienen que el bien que se pueda alcanzar queda más que anulado por los peligros de “jugar a ser Dios”. “¿Hasta dónde llegará todo esto?”, se preguntan. Y agregan que meterse a jugar con los orígenes de la vida es abrir una caja de Pandora que llevará a consecuencias aterradoras.

El mismo sentido de curiosidad que nos trajo las armas nucleares sigue abriéndose paso hacia nuevos problemas. Pronto, tal vez no sea cuestión de sobrevivir a una guerra nuclear ni de la supervivencia del más apto. Quizá, se reduzca la supervivencia únicamente a quienes han sido seleccionados desde un laboratorio.

Mega despilfarro [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 29 DE JULIO DE 2017

A pesar de la crisis que atraviesa México, y del discurso de austeridad que desde el año pasado la SHCP ha implementado cuando Luis Videgaray aún era su titular, a los integrantes dela Comisión de Relaciones Exteriores del Senado re la República que “participaron” en la reunión anual del Foro Asia-Pacífico que se celebró en enero en Fiyi, no parece importarles en lo absoluto, porque una investigación periodística deja al descubierto el gasto millonario que dichos legisladores, y no legisladores, realizaron.

“Diseño cautivador, cocina de clase mundial, spa de lujo, tres piscinas, un campo de golf profesional de 18 hoyos”… Todo aderezado con “auténtica hospitalidad fiyiana” en uno de los complejos hoteleros de lujo “más maravillosos” de Fiyi y del Pacífico Sur, así el viaje que disfrutaron por cinco días estos integrantes de nuestra Cámara de Senadores, en el que gastaron más de 110.000 dólares (dos millones de pesos) del erario público.

El vuelo fue la parte más cara del viaje. Los itinerarios fueron variados porque no hay conexiones directas entre México y Fiyi. María Elena Barrera, senadora del Partido Verde, salió de Nueva York. El resto tomó rutas más prácticas desde el punto de vista geográfico: de México a la costa oeste de Estados Unidos (haciendo escala en Los Ángeles o San Francisco) y de ahí a algún gran aeropuerto del otro lado del Pacífico: Tokio, Seúl o Sidney.

Es increíble que Legisladores, y no Legisladores, sigan pensando que pueden realizar o “merecer” este tipo de gastos sin una supervisión efectiva, donde lo más importante resulta ser el gasto, y nunca, pero nunca, el impacto del trabajo por el que presuntamente acuden… así de irrelevante es el trabajo que realizan para nuestro país. Lástima, porque como siempre, no pasará nada.