Archivos Mensuales: enero 2018

El “efecto Francisco”, un vistazo tras bambalinas [OPINIÓN]

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Fue una de las semanas más agitadas en la historia de Chile y el Perú, ya que en pocas ocasiones un visitante extranjero ha logrado atraer tales multitudes. Millones de personas realizaron esfuerzos casi heroicos por lograr una fugaz mirada al hombre que está cautivando por igual los corazones de católicos y no católicos.

En las imágenes, la mera presencia física del papa Francisco parecía capaz de hipnotizar a inmensas multitudes. En ocasiones bastó el más leve gesto de sus manos, o una palabra dirigida a una persona de su público, o bien, bajar de su vehículo y ayudar a alguna persona aparentemente enferma o lesionada por la jornada papal, para arrancar tempestuosos aplausos de la concurrencia.

Sus actividades, de lo que fue su sexta visita a América Latina, estuvieron repletas de actos y acontecimientos que los medios de comunicación cubrieron puntualmente. La atención que la prensa de Chile y Perú dedicó a la visita del Papa Francisco fue extrema.

El punto central en las visitas papales a lo largo de la historia han sido el vacío de liderazgo que padecen las naciones, y América Latina no es la excepción, ya que la corrupción en los gobiernos es un tema central de la política regional, que alcanza directamente a presidentes, primeros ministros y a instituciones de primer orden. El respeto que en el pasado inspiraban los gobernantes ha menguado debido a los escándalos de corrupción y mal gobierno, por lo que ese vacío está siendo ocupado en forma sutil por el líder de la Iglesia Católica.

El papa Francisco, tras cuatro años de pontificado, sabe que el catolicismo ha ido a la baja, en gran parte por los escándalos de agresión sexual (pederastia) que sus feligreses han denunciado en contra de sacerdotes, entre otras causas, por lo que Francisco está consciente que su iglesia requiere a un líder carismático, por lo que está tratando de convertir deliberadamente al papado en un oficio personal, como lo hiciera perfectamente Juan Pablo II, en aras de una estrategia bien adaptada a un anhelo mundial de liderazgo.

Y es que, para muestra, basta observar cómo millones de personas lo recibieron profundamente tanto en Chile como en Perú, conmovidas por el magnetismo personal de Francisco, este papa argentino de origen italiano está surgiendo como un líder moral de un Occidente que tiene hambre de héroes, de liderazgo, lo que coloca al Vaticano en una posición de adalid del mundo, “una cautivadora y modesta superestrella del catolicismo”.

Con cada viaje papal, va quedando constancia que la figura de Francisco surge no sólo como una fuerza espiritual, sino también política en el mundo, así dejaron constancia los cientos de periodistas locales y extranjeros al mostrar a la opinión pública a un líder católico que se erige por encima de todas las razas y naciones con la capacidad de hablar con “una gran autoridad moral”, ya que “todos los otros dioses” políticos y económicos han fracasado, y el papa mantiene un discurso dentro de ese generalizado sentimiento de pena en el mundo occidental, con relación al legado espiritual que se ha perdido.

Muestra de ello fue el mensaje final que dio previo a su regreso a Europa, mostrándose muy pesimista sobre la política latinoamericana, por lo que pidió a sus obispos que “hagan lo que puedan” para recuperar el valor de la honestidad, ya que la política de América Latina está muy enferma, “más enferma que sana”, externó.

Sin embargo, esta visita ha sido la más accidentada de Jorge Mario Bergoglio, al comprobar que durante la semana que ha pasado en Chile y Perú, el ‘efecto Francisco’ no funciona con todos los católicos, ni con todos los latinoamericanos, ya que su sexta estancia en la región ha destapado los enconos de la Iglesia Católica local: necesitada de esperanza, volcada con los pueblos amazónicos e indígenas, enfadada por la plaga de los abusos sexuales a menores cometidos por religiosos y escandalizada por los numerosos casos de corrupción cometidos por los políticos y altos funcionarios.

Asimismo, durante la Audiencia General que Francisco celebró el pasado 24 de enero en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, y recordando su reciente viaje a Chile y Perú ante miles de católicos, expresó que durante su presencia en estos países latinoamericanos alentó “el camino de la democracia chilena con el método de la escucha”, especialmente hacia los pobres, los jóvenes, los ancianos, los inmigrantes y la protección de la tierra.

Es claro que el mundo necesita liderazgo, y la figura del papado siempre ha estado dispuesto a guiar a la humanidad erigiéndose en ese liderazgo que el mundo anhela.

Sin embargo, ¿es el papado el liderazgo que este mundo o nuestra región necesitan?

Tiempo al tiempo

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“Cuándo tendremos justicia en México con el gobierno que tenemos, nunca”: Alejandro Solalinde [AUDIO]

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#HistoriasDePeriodista No soy católico, y sé que nunca lo seré, pero la labor que realiza Alejandro Solalinde es de respetar y va más allá de cualquier religión, llámese católica, cristiana, judía …, porque luchar contra las vejaciones humanas que se comenten al sur de la frontera de México contra los migrantes centroamericanos no es un asunto de religión, es por humanidad. A sus 73 años de edad ha impactado y cambiado la vida de cientos de hombres y mujeres arriesgando su vida. Mis respetos al ser humano y amigo Alejandro Solalinde.
AQUÍ EL AUDIO DE LA ENTREVISTA QUE TUVIMOS

La anomalía Trump [OPINIÓN]

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Desde su irrupción en la Casa Blanca, Donald Trump, que cumple un año de tomar posesión como presidente de los Estados Unidos de América, mantiene las posturas que lo caracterizaron desde el inicio de su campaña para la nominación republicana, enfatizando sus políticas contra la migración, seguidas por su empecinamiento de construir un muro fronterizo con México, además de prohibirle la entrada a su país a musulmanes (por mencionar un par de ejemplos), lo que lo ha colocado en una posición riesgosa al no entender el costo político y económico para los norteamericanos, tanto al interior como al exterior.

Las políticas emprendidas por Donald Trump ya han dado frutos, pero muy rancios: desavenencias con líderes mundiales, diálogo de sordos con mandatarios respecto de acuerdos comerciales, y encontronazos con la prensa; por lo que las agresiones del magnate en contra de México, con otros más llamándolos “países de mierda”, con los musulmanes sólo por ser “musulmanes” y todo lo que no sea “America” están conformando una causa en común más amplia liderada por cabezas de la sociedad civil, empresarios, líderes religiosos, intelectuales e iconos culturales, dentro y fuera del sector público e instituciones de todos los sectores nacionales e internacionales.

Mucho se habló respecto de lo que supondría su mandato y su manera de gobernar, sobre todo en lo referente a su postura radical, dictatorial, xenófoba y extremadamente nacionalista, pero ya instalado en la Casa Blanca, en lugar de moderar su discurso e implementar políticas alineadas al “establishment” norteamericano, sigue empecinado a seguir una política proteccionista.

Políticos norteamericanos preveían que Trump sería un “gobernante” controlable, que su equipo lo alinearía a intereses en común con otras naciones “hermanas”, pero muchos de sus “más cercanos colaboradores” ya han abandonado el proyecto “Trump Presidente” o simplemente no se han podido sostener, y es que el magnate inmobiliario y exestrella de reality shows muestra como logros las acciones que intenta llevar a cabo, magnifica la importancia de lo que ha hecho, exagera los problemas que heredó de la administración de Obama, impone metas económicas fantasiosas, se aferra en gobernar a tuitazos y no aprende de sus errores… es más, los repite alegremente.

No cabe duda de que la política en todas las latitudes cambió con la llegada del inquilino número 45 a la Casa Blanca; el mérito de Donald Trump fue entender que millones de estadounidenses se sentían despreciados e ignorados por la clase política norteamericana: fuesen republicanos o demócratas.

Lo que en un primer momento se consideró como una broma de mal gusto, es ya una firme amenaza con tintes conservadores, xenófobos y dictatoriales.

Idealizando gobiernos imperfectos [OPINIÓN]

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Las elecciones son consideradas un método pacífico usado en las democracias para resolver el dilema de quién debe gobernar una nación; cada año, decenas de países ―consideradas democracias― convocan a sus ciudadanos a elegir a un líder quien, luego de resultar ganador frente a rivales políticos, gobernará un país durante un periodo establecido (en el mejor de los casos), decidiendo las políticas públicas emprendidas por dicha nación, utilizando los recursos financiero para tal fin que la propia ciudadanía produce.

Durante 2018, más de 40 países convocarán a elecciones, en algunos casos serán presidenciales, legislativas o ambas. Países como Rusia, Italia, Irlanda, Suecia, Libia, Camerún, Zimbabue, Egipto, Colombia, México, Brasil, Venezuela, Pakistán o bien Irak, son algunos de los países que vivirán un proceso electoral este año.

Sin importar del país del que hablemos, los candidatos a puestos de elección popular siempre hacen gala de promesas idílicas, que, de llegar al poder, aseguran cumplirán, resolviendo así problemáticas de índole económico, social, de inseguridad pública, combate a grupos criminales o a la corrupción rampante en las esferas del poder político, pero que nunca cumplen, o bien, generan una nueva dificultad para la adecuada gobernanza.

Los intentos del hombre para lidiar con los problemas de gobierno han sido frustrados porque rebasan la capacidad humana para solucionarlas. Algunos, siendo líderes honrados e íntegros, a lo largo de milenios, han procurado resolver los inmensos problemas gubernamentales. Han tratado de hallar soluciones responsables. Han querido construir un mundo mejor.

Los fines primarios del gobierno son la paz y la prosperidad, dos metas frecuentemente incluidas en el concepto de “bien común”. Los gobiernos, a lo largo de la historia, han tratado de alcanzar esas metas por caminos muy diferentes. Pero ningún gobierno en la historia los ha logrado de manera plena o permanente. Ninguno ha logrado la paz y prosperidad duraderas. Todos los gobiernos, en algún punto, han fallado. Así pues, el hombre ha demostrado su incapacidad para gobernarse.

En vez de paz, la humanidad ha conocido, en casi todas sus generaciones, la guerra y la violencia. La guerra ha sido el sello característico de la historia. Los seres humanos, en su vasta mayoría, sólo conocen, en lugar de prosperidad, la desgracia, la miseria, la esclavitud. El bienestar de unos pocos, la miseria de la mayoría, esa ha sido la regla general.

¿Qué podría ser diferente en la política mundial en estas 40 naciones que convocarán a sus ciudadanos a las urnas? Para desilusión de todos, ¡nada!, sin embargo, veo a sociedades oprimidas y con la necesidad de cambios verdaderos. Ahí radica la esperanza.

Tiempo al tiempo.

“Hay quienes aseguran que ‘lo mejor que podría pasar es que nos adoptaran los gringos'”: Enrique Berruga [AUDIO]

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¿México podría ser la estrella 51 en la bandera de los Estados Unidos? ¿Quién lamentaría la pérdida de la podrida clase política mexicana? ¿Sería posible que al fin «se nos haga» y los mexicanos podamos disfrutar del American Way of Life? ¿Desaparecerán de nuestro lenguaje la vernácula «mordida», el generoso «moche», el proverbial «ayúdeme a ayudarle» para convertirnos en una nación de primer mundo? En esta inteligente, satírica y audaz novela, Enrique Berruga Filloy explora la nada descabellada posibilidad de la unión, de una vez y para siempre, de los tacos con las hamburguesas.
Aquí la entrevista que tuve con el embajador Enrique Berruga Filloy.
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Cada muerte es el fin del mundo, y si no lo asumimos así, vamos a estar perdidos: Daniela Rea [AUDIO]

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Las crónicas que integran este volumen, “Nadie les pidió perdón”, muestran a un México en el que el Estado traiciona su razón de ser para convertise en el principal agresor de la sociedad. Aquí hay soldados que asesinan y desaparecen inocentes, policías que simulan ejecuciones, enfermeras que curan víctimas para entregarlas a nuevos ciclos de tortura.
Te comparto la entrevista que le realicé a la periodista Daniela Rea.
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La violencia es ya un problema estructural que atraviesa a la sociedad mexicana: Edgar Morín [AUDIO]

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“La maña” (Debate) es una visión inédita que abarca de manera integral el nudo social conformado por las drogas, la violencia y el poder. Es una investigación hecha con herramientas provenientes de la antropología, la economía, la historia, la sociología y el periodismo, que aborda el fenómeno del narcotráfico y sus imaginarios en los llamados tiempos de la globalización.
Les comparto la entrevista que le realicé para plumavertical a Edgar Morín, autor de “La Maña”.
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El mismo PRI… PAN, PRD… [OPINIÓN]

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La llegada del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, a nuestro país procedente de Panamá, el pasado jueves, congregó, además de elementos de la PGR, y personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a una multitud de medios de comunicación que, atrincherados en la zona del aeropuerto de la Ciudad de México, fueron testigos de cómo, alrededor de las 13:20 horas un avión Challenger, matrícula XB-NWD tocó suelo mexicano.

 

Y es que, al final de su mandato, Roberto Borge fue señalado por presuntos manejos irregulares en las finanzas públicas del estado, además, la comisión de transición del actual gobernador, Carlos Joaquín González, comenzó una investigación por el presunto desvío de 2 mil millones de pesos, y se detectaron movimientos anómalos en la venta de 44 terrenos a precios ridículos, por lo que se inició formalmente una investigación, que derivó en el inicio de una proceso judicial en su contra el 3 de junio de 2017 acusado de lavado de dinero cometido Roberto Borge y exfuncionarios de su gobierno.

 

Roberto Borge deberá responder a las acusaciones de las que está siendo objeto. Para desgracia de los quintanarroenses, y mexicanos, el caso Borge Angulo no es un hecho aislado, casos como este abundan, tenemos a Javier Duarte (Veracruz), Andrés Granier Melo (Tabasco), Humberto Moreira (Coahuila), Arturo Montiel (Estado de México), Tomás Yarrington (Tamaulipas), Fidel Herrera (Veracruz), Mario Marín (Puebla), Eugenio Hernández (Tamaulipas), Juan Sabines (Chiapas), Ulises Ruiz (Oaxaca), Narciso Agúndez (Baja California Sur), Luis Armando Reynoso Femat (Aguascalientes), y la lista podría seguir aumentando.

 

Casos donde exgobernadores terminan siendo dueños de empresas, propiedades y grandes sumas de dinero consignadas en cuentas bancarias nacionales y en el extranjero para luego ser acusados de peculado, desfalcos al erario público y enriquecimiento ilícito ya es recurrente, y los medios de comunicación dan cuenta de ello, pero tras largos procesos o sólo imputaciones indirectas no se les ha demostrado “nada”.

 

Estas prácticas no son exclusivas de un partido, aunque sí, en buena medida, el actual partido en el poder ha influenciado para que estás prácticas se hayan enraizado en la política mexicana y extendido a todos los partidos políticos sin distingo, “porque la corrupción es el pan nuestro de todos los partidos”.

 

Estas prácticas no son exclusivas de gobernadores o tesoreros, suceden a todos niveles, si queremos que nuestra situación como nación cambie debemos exigir a las autoridades federales actúe sin miramientos en este y todos los casos, sean mediáticos o no, sean tiempos de elecciones o no, sea de un partido o del otro o no, para poner ejemplo a las siguientes generaciones de políticos y servidores públicos que ven en este ejercicio los beneficios propios antes que el servicio a la ciudadanía ¡lo que sería el verdadero servicio público!

 

Un sueño que se antoja imposible, o por lo menos no en esta vida.

¡Tiempo al tiempo!

De la torpeza a la barbarie [OPINIÓN]

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TEXTO PUBLICADO EL 30 DE DICIEMBRE DE 2017

Perú está sumida en la inestabilidad política y polarización producto del torpe manejo político del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), alentado por la oposición fujimorista (que controla el Congreso), y lo que todo gobierno padece: la corrupción rampante y recíproca de ambas partes.

67 por ciento de los peruanos desaprueban al Gobierno de PPK y el actuar del Congreso, todo tras un frustrado intento de vacancia al presidente peruano, por posibles conflictos de interés entre Kuczynski y la empresa Odebrecht cuando era ministro de economía hace poco más de diez años.

El peor momento viene cuando el presidente PPK le brinda el indulto al expresidente Alberto Fujimori, lo que se traduce como en un aparente acuerdo entre el mandatario con un sector fujimorista para salvarse de la vacancia. El indulto, dictado en nombre de la “reconciliación nacional”, abrió la actual fase de polarización y confrontación, la cual se expresa tanto en el ámbito político como en el jurídico.

En cuanto a lo político, lo que es evidente es que el necesario proceso de reconciliación nacional” tendría que tener bases y contenidos distintos de un sorpresivo indulto a un Fujimori luego del cual no ha sido capaz de pedir perdón por los graves crímenes cometidos durante su Gobierno autoritario. Se ha limitado a lamentar haber “defraudado” a un sector del país mientras fue presidente, como haría cualquier expresidente. Grave que Gobierno, Congreso y Fujimori no hayan dicho una palabra sobre las víctimas y la sociedad agredidas con escuadrones de la muerte y otras formas de represión ilegal durante el Gobierno del indultado.

El cuestionamiento jurídico es ya amplio, tanto en lo interno como internacionalmente. Probablemente en ello esté el medular talón de Aquiles de esta medida dictada con escaso rigor. Primero, porque la gravedad de la condición de salud para sustentar el indulto humanitario no queda demostrada y tiene tenue legitimidad un perdón dictado a partir del informe de una cuestionada junta médica de tres galenos integrada, entre otros, por el médico personal de Fujimori.

Pero la medida no queda en el indulto. Se incluyó en la misma resolución, bajo el elusivo título de “derecho de gracia”, la decisión de extraer a Fujimori de cualquier proceso penal presente o futuro. Esta ha sido diseñada de manera tan atropellada que lleva consigo una debilidad jurídica tan gruesa que es poco sostenible tanto en el plano interno como en el internacional.

En este penoso proceso, queda claro que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha perdido toda credibilidad al pactar con Alberto Fujimori, sea cierto o no, no existe otra lectura al “indulto humanitario”, y ese suceso lo perseguirá por lo que reste de su administración, y aún más allá.

Y el caso Odebrecht seguirá tumbando gobiernos.

Catalunya per la “llibertat” [OPINIÓN]

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TEXTO PUBLICADO EL 23 DE DICIEMBRE DE 2017

Un futuro incierto es el que tiene Cataluña y España tras las elecciones autonómicas celebradas este pasado jueves 21 de diciembre en aquella región de la Península Ibérica (para evitar herir susceptibilidades). 70 escaños obtuvieron JxC, ERC y la CUP, tras dos años de tensiones, y una sociedad agotada y dividida.

Con estos resultados, la próxima legislatura comenzará en la incertidumbre, ya que en conjunto no se asegura una automática estabilización de la vida política de Cataluña, y de la propia España, ya que esta “eventual” mayoría absoluta independentista, dificultará la normalización, por lo que los jaloneos se esperan, incluso, suban de intensidad.

Hay que destacar la victoria cosechada por el constitucionalismo en la persona de la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y en el otro extremo, la pérdida de posiciones del conjunto de los independentistas, tanto en escaños (pasan de 72 a 70) como en voto popular, porque reducen su porcentaje, aunque sea en unas décimas. Como en las elecciones autonómicas de 2015, el independentismo ha fracasado a la hora de lograr una mayoría clara de votos.

El Partido Popular de Mariano Rajoy cosecha el peor resultado: algo que sin duda traerá consecuencias en la política española.

Los independentistas carecen de una mayoría social desde la que legitimar la ruptura, candidatos creíbles, programas de gobierno claros o coherentes entre sí y, sobre todo, de la unidad estratégica necesaria para funcionar articuladamente. Una vez más, la CUP, una de las fuerzas antisistema más radicales de la Europa democrática, tiene la llave de la mayoría absoluta. Vista la experiencia de la legislatura anterior, Puigdemont y Junqueras deben calibrar hasta qué punto merece la pena arrojarse en sus brazos sabiendo, como se sabe, que se trata de un camino ya experimentado, sin retorno.

La tentación de convertir esta mayoría absoluta en combustible para el conflicto político y social está ahí. Pero lo vivido en Cataluña en estos últimos años debería disuadir a los que quieran retomar esa vía. En su lugar, los ganadores deberían hacer algo tan sencillo como aquello para lo que todo político es elegido: gobernar, desde las instituciones y dentro de la ley, a favor de la ciudadanía.