El mismo PRI… PAN, PRD… [OPINIÓN]

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La llegada del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, a nuestro país procedente de Panamá, el pasado jueves, congregó, además de elementos de la PGR, y personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a una multitud de medios de comunicación que, atrincherados en la zona del aeropuerto de la Ciudad de México, fueron testigos de cómo, alrededor de las 13:20 horas un avión Challenger, matrícula XB-NWD tocó suelo mexicano.

 

Y es que, al final de su mandato, Roberto Borge fue señalado por presuntos manejos irregulares en las finanzas públicas del estado, además, la comisión de transición del actual gobernador, Carlos Joaquín González, comenzó una investigación por el presunto desvío de 2 mil millones de pesos, y se detectaron movimientos anómalos en la venta de 44 terrenos a precios ridículos, por lo que se inició formalmente una investigación, que derivó en el inicio de una proceso judicial en su contra el 3 de junio de 2017 acusado de lavado de dinero cometido Roberto Borge y exfuncionarios de su gobierno.

 

Roberto Borge deberá responder a las acusaciones de las que está siendo objeto. Para desgracia de los quintanarroenses, y mexicanos, el caso Borge Angulo no es un hecho aislado, casos como este abundan, tenemos a Javier Duarte (Veracruz), Andrés Granier Melo (Tabasco), Humberto Moreira (Coahuila), Arturo Montiel (Estado de México), Tomás Yarrington (Tamaulipas), Fidel Herrera (Veracruz), Mario Marín (Puebla), Eugenio Hernández (Tamaulipas), Juan Sabines (Chiapas), Ulises Ruiz (Oaxaca), Narciso Agúndez (Baja California Sur), Luis Armando Reynoso Femat (Aguascalientes), y la lista podría seguir aumentando.

 

Casos donde exgobernadores terminan siendo dueños de empresas, propiedades y grandes sumas de dinero consignadas en cuentas bancarias nacionales y en el extranjero para luego ser acusados de peculado, desfalcos al erario público y enriquecimiento ilícito ya es recurrente, y los medios de comunicación dan cuenta de ello, pero tras largos procesos o sólo imputaciones indirectas no se les ha demostrado “nada”.

 

Estas prácticas no son exclusivas de un partido, aunque sí, en buena medida, el actual partido en el poder ha influenciado para que estás prácticas se hayan enraizado en la política mexicana y extendido a todos los partidos políticos sin distingo, “porque la corrupción es el pan nuestro de todos los partidos”.

 

Estas prácticas no son exclusivas de gobernadores o tesoreros, suceden a todos niveles, si queremos que nuestra situación como nación cambie debemos exigir a las autoridades federales actúe sin miramientos en este y todos los casos, sean mediáticos o no, sean tiempos de elecciones o no, sea de un partido o del otro o no, para poner ejemplo a las siguientes generaciones de políticos y servidores públicos que ven en este ejercicio los beneficios propios antes que el servicio a la ciudadanía ¡lo que sería el verdadero servicio público!

 

Un sueño que se antoja imposible, o por lo menos no en esta vida.

¡Tiempo al tiempo!

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