Archivos diarios: 05/07/2018

Andrés Manuel López Obrador [OPINIÓN]

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El triunfo de Andrés Manuel López Obrador es la comprobación de que los mexicanos están hartos del régimen priista, hay un enojo social que exige a gritos un cambio. El hombre de 64 años de edad, que en dos ocasiones había intentado llegar a la silla presidencial (2006, 2012) sin obtenerla, ahora, como líder del Movimiento de Regeneración Social (Morena), una suerte de partido político y movimiento social, promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución, asegurando que quiere pasar a la historia de México como su mejor presidente.

Enfrente tiene grandes retos. Tiene AMLO que concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga, y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia, que se ha extendido por todo el territorio mexicano, que ha dejado decenas de candidatos asesinados de todos los partidos políticos.

Asimismo, deberá reconciliar a la nación tendiendo puentes, a fin de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación, ya que sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él, y continúan creyendo fervientemente que representa un “peligro para México”.

A partir de ahora, deberá dejar más que claro que no es un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. De ahí que, en su primera oportunidad al hablar ante sus bases políticas, López Obrador llamó “a la reconciliación de todos los mexicanos”, al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

Rápidamente los expresidentes de México, emanados del sistema político actual, le ofrecieron cada quien su respaldo pese a las diferencias tan marcadas en el pasado reciente: Felipe Calderón Hinojosa, Vicente Fox Quesada, Enrique Peña Nieto, e incluso Carlos Salinas de Gortari, y qué decir de gobernadores, empresarios y sus adversarios políticos en esta elección, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez Calderón, el llamado “Bronco”, todos a una voz, reconocieron el apabullante triunfo de AMLO.

El triunfo de Morena, y su coalición Juntos haremos historia, pone a la izquierda como la principal fuerza política en el Congreso, pero también sube a un partido de reciente formación, Encuentro Social, a un escenario que nunca imaginaron: que la ideología evangélica tenga peso en el Congreso mexicano.

México le dio en las urnas la espalda a su presidente Enrique Peña Nieto, quien veía en José Antonio Meade, su legado, que por más que fuera una cara nueva, un tipo con fama de burócrata bonachón y eficiente, libre de escándalos en primera persona, entendió el pueblo que de una u otra manera fue testigo de todos los escándalos priistas, e incluso, panistas, porque perteneció a dos administraciones en áreas estratégicas, ante lo cual no movió una pestaña, y nunca supo nada.

Un sexenio plagado de violencia y corrupción. Quien fuera en 2012 un candidato presidencial fuera de serie, es hoy el responsable no solo de la peor derrota en la historia del partido hegemónico de México, sino además de que las bases políticas del PRI pudieran ser incluso absorbidas por el ascenso de Morena.

Por su parte, el PAN también está en crisis, su alianza con la izquierda no fue nada buena, y políticamente lo han pagado a un precio alto, dejando al partido en números extremadamente rojos, al grado que su representación política es similar al Partido del Trabajo, un partido que hace tres años estaba en la línea de perder su registro político, y ahora ha revivido gracias a su alianza con López Obrador.

Ricardo Anaya entregó el poder político del PAN por su ambición de ser el que liderara a su partido en busca de la presidencia, por lo que sus deudas políticas son enormes al día de hoy.

Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México. Un líder político, social y conectado con las masas, que mira hacia la izquierda, y que afirma que “por el bien de todos, primero los pobres”, él es quien gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de Latinoamérica, y vecino del Estados Unidos.

Un hombre que tiene ante él un compromiso de proporciones épicas.

Tiempo al tiempo.

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El humor sarcástico de Jorge Ibargüengoitia [OPINIÓN]

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Durante la segunda mitad del siglo 20, México comenzó a escribir una nueva página dentro de su historia, los años revolucionarios habían quedado atrás tras la expropiación petrolera, por lo que la convulsión del país vivida años anteriores decaía.

La vida política mexicana era ocupada por políticos emanados netamente de las filas de los partidos políticos, ya fuera del partido en el poder, o bien del de la oposición, todos eran políticos que únicamente les toco escuchar y leer sobre la Revolución Mexicana, pero ya no ser revolucionarios, sin embargo, las secuelas que dejó la primera mitad del siglo 20 se reflejaron en la vida nacional de nuestro país perdurando por varias décadas.

La generación que vivió, creció o nació en el periodo de 1920-1950 estuvo fuertemente influenciada por los problemas de orden interno que confrontó el país durante aquellos años; políticos, arquitectos, empresarios, campesinos, todos ellos tuvieron presente en su vida diaria la Revolución Mexicana, la expropiación petrolera y sus múltiples rostros de caos y violencia.

Una de las áreas que dejó mayor constancia sobre aquellos años convulsos ha sido la literatura, que convirtió los acontecimientos sociales en núcleo detonador de importantes obras, y no sólo en ser un recurrente tema literario, que sirvió a intelectuales como guía para no desorientarse en el férreo camino de búsqueda/encuentro de la identidad nacional, que corría el riesgo de extraviarse por el uso y abuso del poder político.

Esta literatura, principalmente publicada a partir de los años cincuenta, conjugó magistralmente los elementos sobre los asuntos de carácter social con un enajenamiento plasmado sarcásticamente, en el que la vida pública se mezcla con la vida privada en fragmentos de una época decisiva de la vida de México.

Esta forma de expresión la cultivó admirablemente Jorge Ibargüengoitia, quien fue antes que otra cosa, un literato con alto sentido crítico. El humor de sus cuentos, sus novelas, sus obras teatrales y sus artículos periodísticos son de un sarcasmo fino y salvaje, por lo que es considerado, y no en balde, uno de los más brillantes escritores mexicanos del siglo 20.

Ibargüengoitia creó un mundo propio, alucinante y lleno de una carga de humor emocional como ningún otro autor, que le permitió escribir relatos y cuentos cotidianos que, como pocos autores en Hispanoamérica, logra que sus lectores se rían abiertamente con él de aquellas pequeñas desgracias de todos los días.

La manera como Jorge Ibargüengoitia utilizó su ágil prosa para diseccionar y destazar, para ridiculizar y poner en evidencia a sus personajes —muchos de ellos personajes del poder político y económico, ya fuese a nivel nacional o en el microcosmos de la provincia mexicana— era su manera para dinamitar la historia y la realidad que se nos cuenta de manera oficial, para hacer trizas el mito de las instituciones y del desarrollo estabilizador, en una época en la cual el partido hegemónico en México era quien dictaba las reglas de todo y en todo.

Como un dato adicional, la obra completa de Jorge Ibargüengoitia, y como parte del 90 aniversario del autor, llega este año con nuevas portadas, un proyecto que comenzó hace diez años de la mano de la artista Joy Laville, esposa del autor, y quien antes de fallecer aprobó las nuevas portadas que pronto comenzarán a inundar el mercado literario.

Es así como La ley de Herodes, Instrucciones para vivir en México, Los relámpagos de agosto, Dos crímenes, Maten al león, Las muertas, Sálvese quien pueda, Viajes en la América ignota, Ideas en venta, Misterios de la vida diaria, ¿Olvida usted su equipaje?, La casa de usted y otros viajes, Los pasos de López, Estas ruinas que ves, Teatro reunido, todas publicadas bajo el sello Joaquín Mortiz, de Grupo Planeta, se reeditan con nuevas portadas, lo que resulta en una excelente excusa para acercarse nuevamente, o leer por primera vez la extraordinaria obra de Jorge Ibargüengoitia.

Un escritor que escribió con humor, e incluso con una inusual inteligencia para la narrativa contemporánea actual, buscando descifrar la identidad mexicana dentro de la época que le tocó vivir, en un intento de desmitificación brutal de su entorno para dejar constancia de lo absurdo que es el ser humano en cualquier entorno y circunstancia, por lo que la obra del escritor guanajuatense se erige como una moderna fábula humana, que en ocasiones advierte rasgos de cuento popular que indaga en el abrupto origen de las motivaciones del hombre, con un estilo ágil, conciso y sarcástico.

Jorge Ibargüengoitia, una verdadera joya de la literatura universal que cautiva desde el momento en que se le lee, atrapando al lector con su magistral caligrafía.

Un autor imprescindible de leer.