Archivo de la categoría: Premios Nobel

“El tambor de hojalata”: novela emblemática de Günter Grass

Estándar

Considerado uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1999, Günter Grass (Danzig, 1927) expone en su libro más celebre El tambor de hojalata (1959), un ejercicio de desmitificación acerca de los crímenes alemanes en la primera mitad del siglo XX.

Oscar Matzerath, el protagonista, nos narra su intrincada historia en la época de una Alemania convulsa. Este misterioso joven se encuentra recluido en una clínica para enfermos mentales desde donde relata las memorias de su vida, al tiempo que golpea su tambor de hojalata, cansando a quienes lo rodean por tanto tocar. La crónica parte de un flashback en el que el joven Matzerath ocupa el papel de narrador omnisciente y omnipresente; la primer característica lo acompañara durante sus primeras tres décadas de existencia.

Junto a él, está el enfermero del hospital encargado de Matzerath, el silencioso Bruno, que hace las veces de amigo y que acompañará al alucinante Oscar a fungir como testigo de un mundo desquiciado decidido a expulsar a las mentes sensatas.

Una estilográfica, quinientas hojas de “papel virgen” y todo el tiempo necesario, ocupará nuestro protagonista para desdeñar cada tabú de la sociedad que contempla con excelente iluminación desde su aislamiento, donde <<se entrega al lúcido vértigo, a la delirante inteligencia oculta tras su apariencia infantil>>.

Nuestro héroe, por decisión propia –si es que así se puede decir–, sufre un accidente en su tercer aniversario y con esto devino, el mayor rechazo propinado por un niño hacia sus progenitores y a la sociedad que habita: detener su crecimiento, culpar de su condición al que se piensa su padre y hacer creer a todos que razona y actúa como un chico de tres años.

Como lectores, contemplado desde el umbral, este universo es desquiciante; adentrándonos en él, se vincula el desamparo a lo grotesco propinado por el misterioso ritual de una criatura ácida sujetada a su tambor de esmalte rojo y blanco. Un demiurgo venido en la noche para divertir y asustar a mucha gente.

Oscar Matzerath entrecruza las fronteras de lo real y lo fantástico en un mundo donde prevalecen los dobles discursos, los engaños y los asesinatos. Una novela bergante en la que Grass redacta de forma picante y exagerada sus experiencias durante la consolidación del nazismo anterior a 1939, así como de los años de la guerra y la posguerra.

Esta obra colocó al novelista, poeta, escultor, músico, dibujante y dramaturgo alemán entre las voces más destacadas de su generación. Sus firmes convicciones morales y socialistas sustentan la fantasía de este volumen.

Günter Grass ha llegado a abordar otros temas, sin embargo es uno el que le desvela, el que le obsesiona, el que le da razón para escribir, el que inunda las millones de hojas escritas por su mano: el holocausto, el acontecimiento central de Europa y también del mundo en el siglo XX. La sombra nazi (fría y alargada) proyectada por más de seis décadas sobre el actual pueblo teutón y sus hijos, ha encontrado una de las mejores superficies en la cual descansar. Toda su narrativa está articulada, ciertamente, en torno al nacionalsocialismo y, la posición política y la ideología socialdemócrata que comparte Grass.

Como buen alemán comprometido con su pueblo, pretende reforzar los ideales universales que quedaron manchados por la sangre de la cruda verdad, la violencia y la destructividad. La indignación causada nos lleva a la reflexión, tal vez sea sólo un sentimiento artificial que sirve para quitar el sabor original, mucho más requemante, de aquel momento. Mas el arte –léase literatura- no es para condenar a las personas, sino para recrear el momento y obtener nuestras propias conclusiones.

El tambor de hojalata, conmovedora novela que es también un fino análisis de la realidad y otra llamada de alerta realizada con poesía, terror, erotismo, blasfemia, advenimiento. Oscar Matzerath encerrado en una habitación por un crimen que no cometió; pero dispuesto a la redención y rendido a la reconciliación con el exterior. Definitivamente, literatura de advertencia.

Este artículo fue publicado en:

 http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/04/15/index.php?section=opinion&article=006a1soc

Además se ha publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” de Julio-Agosto de 2007.

Revista “Desde El Sótano” de librerías El Sótano, Julio-Agosto 2007.
 
http://efektonoticias.com/noticias/internacional/el-tambor-de-hojalata-novela-emblematica-de-gunter-grass
 
Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

La sonrisa anarquista de Fo

Estándar

Las letras y la política siempre han mantenido una estrecha relación dentro del pensamiento social, máxime cuando el ejercicio intelectual de la literatura se convierte en un primer momento en ese vehículo promotor tan buscado de lucha para la política opositora de los viejos convencionalismos, en segunda instancia cuando se vuelve en un estilo de vida a fin de hacer frente al aparato represor y finalmente el ser una manera de denuncia ante las injusticias cometidas por los estratos políticos más altos.

La historia nos habla acerca de grandes escritores, periodistas, luchadores sociales y pensadores que han utilizado la pluma, el papel y sus ideas para formar una legión de literatos, que han encontrado en los libros un enorme refugio que ha soportado las férreas asperezas provenientes de quienes ellos han denunciado.

Tales son los casos de Mario Benedetti en Uruguay, Albert Memmi en Túnez, Gao Xingjian en el territorio chino, Shalman Rusdie enla Indiao Dario Fo en Italia, donde este último ha adquirido con el gobierno de su país una posición encontrada, debido a su ideología izquierdista y radical en cuanto al quehacer político se refiere.

Y es que las obras de este escritor de teatro italiano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1997, son conocidas como irreverentes, desvergonzadas, mordaces, anarquistas o revolucionarias, porque la escritura con la que están plasmadas tienen un único objetivo: criticar sin piedad al poder político cuando éste busca el poder por el poder mismo.

Lo que Fo logra en sus libros, es un despertar de conciencias muy perturbador que sólo la sagacidad, de quien es también actor y dramaturgo, puede lograr gracias a su lucidez, donde la vorágine provocada por el capitalismo no escapa a su pluma, en la que la hiedra venenosa de la mafia lo ha atrapado y para no ser devorado la combate escribiendo sobre ella y finalmente, el juego de moralidad que el Vaticano practica lo denuncia en sus decenas de obras sin callarse nada.

Nacido en San Giano el 24 de marzo de 1926, Dario Fo forjó una sólida carrera en el mundo de la actuación desde su juventud, ya que estudió enla Academiade Bellas Artes de Brera en Milán, y al egresar de este instituto comenzó su vida teatral, en la que pronto dio muestra de su talento como escritor y denotó un estilo inagotable de controvertidas sátiras políticas.

A pesar de que esporádicamente ha incursionado en el mundo de la televisión y de la radio –literariamente–, por razones de censura siempre ha vuelto al mundo del teatro, lugar en el que debido a la comodidad con la que se desenvuelve, le permite presentar los problemas políticos de nuestro tiempo en obras animadas escritas desde el punto de vista de la izquierda política.

Dario Fo posee un talante abrupto e ingobernable, que el tiempo ha ido perdonando, convirtiendo su cinismo en arte, su socarronería en una habilidad para cautivar con el poder de la palabra escrita y actuada, y su ingobernabilidad en la conquista privilegiada de millones de estanterías en todo el mundo.

Junto a su esposa, la actriz Franca Rame, ha fundado en distintas etapas del tiempo diversas compañías de teatro, siendo las más sobresalientes la Dario Fo-Franca Rame, que se mantuvo por casi diez años; posteriormente conformaron una cooperativa teatral asociada al Partido Comunista, Nuova Scena, brindando espectáculos en fábricas y clubes de trabajadores, lamentablemente los desacuerdos políticos con el partido los llevaron a nuevos proyectos.

Entre las obras más conocidas y controvertidas de Fo se encuentran Los arcángeles no juegan a las máquinas de petaco (1959), Muerte accidental de un anarquista (1970), Aquí no paga nadie (1974), El país de los Murciélagos (2002) y en el 2003 publicó L’anomalo bicéfalo, un libro en el que presenta un retrato irreverente y crítico del primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

Dario Fo, un actor, escritor de teatro y crítico que como muy pocos se atreven a denunciar los males del sistema en el que viven, y que como muchos padecen las consecuencias de sus propios actos.

Invariablemente un artista total que siempre mantiene una sonrisa en el rostro por la dicha de la vida y por la alegría de desdoblarse en la escritura.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

José Saramago, un intelectual ateo

Estándar

Condenado, vituperado, exaltado, amado, premiado, odiado, José Saramago (1922-2010) causó demasiadas reacciones por más de medio siglo con su trabajo literario alrededor del mundo, creador de obras tan decisivas para él y comprometedoras para otros.

Desde sus primeros artículos publicados en Portugal, Saramago mostró su intensidad con la pluma para reflexionar sobre el ser humano, el espacio y el tiempo desde un punto de vista ético y comprometido con su partidismo comunista.

Debido a los escasos recursos que su familia tuvo para brindarle estudios universitarios, debió estudiar una carrera técnica de mecánico, fue así como obtuvo su primer empleo formal, con lo que consiguió los ingresos necesarios para comer y aprovechar sus tiempos muertos para perfeccionar el ejercicio periodístico y aprender otras lenguas además del portugués.

En la década de 1970, José Saramago sufrió persecución política por parte del gobierno dictatorial de Antonio de Oliveira Salazar, ya que el novel periodista persistía en publicar las acciones represivas del Estado Nuovo que proclamaba en esos años el partido único en el poder: la Unión Nacional.

Luego de formar parte de la Revolución de los Claveles, la cual instauró la democracia en Portugal, en su faceta como periodista José Saramago trabajó en el Diario de Noticias de Lisboa, un periódico de izquierda moderada, donde colaboró como redactor y posteriormente fue director adjunto.

En menos de seis años logró equilibrar sus ideas políticas con las intelectuales, y en ese tiempo se dio a conocer con su novela Alzado del suelo (1980), un libro que le valió revelarse al mundo literario como un gran novelista maduro y renovador, características difíciles de encontrar en escritores de su generación, y que lo han llevado a los más altos círculos intelectuales.

A pesar de no contar con estudios de alto rango, Saramago nunca ha mostrado falta de conocimientos en sus poemas, obras de teatro, artículos periodísticos históricos o novelas, muy por el contrario, siempre ha demostrado estar dotado de una capacidad propia para imprimir a sus escritos un sello característico.

Su sello o estilo propio comienza desde el lenguaje que utiliza en sus libros, este tipo de lenguaje, en varias ocasiones prosaico, es de llamar la atención, ya que suele transmitir una inflexión impersonal, sin dejar de ser una obra con elevados índices de intelectualidad; algo que Saramago maneja magistralmente.

Las estructuras utilizadas por él en sus novelas y ensayos son sólidas, con un estilo humorístico, sarcástico y muy bien documentadas históricamente, sin pasar por alto el escepticismo tan característico en este escritor ateo por nacimiento y solidario con la gente del pueblo por vocación.

Y es precisamente su ateísmo conjugado con su solidaridad lo que lo motivó a escribir novelas como El evangelio según Jesucristo, donde por un lado echa por el suelo el dogmatismo evangélico y por otro intenta exaltar el amor humano, que dicho por él mismo, debería estar por encima de toda condición personal.

Esta novela lo llevó a enfrentarse de lleno con la Iglesia Católica y con una parte de la sociedad portuguesa más conservadora, al grado que debió abandonar la ciudad de Lisboa y establecer su lugar de residencia en la isla española de Lanzarote, en las islas Canarias, donde murió el 18 de Junio de 2010.

El evangelio según Jesucristo nos recuerda a la obra cumbre del griego Niko Kazantzakis, tal vez por la utilización de los pasajes bíblicos de tiempos de Cristo, pero independientemente de la trama novelesca, lo que José Saramago intentaba en un inicio con su novela, fue cuestionar las creencias religiosas para así procurar liberar a la gente más desprotegida de las manos de la hipocresía católica, que no sólo lucra con la ignorancia que la gente tiene sobre un libro (La Biblia), sino que además los despoja de dinero y objetos de valor, acentuando así su pobreza.

No ha sido la manera más ortodoxa de enfrentar una fe, mucho menos la de defender un ateísmo rampante, pero a su manera José Saramago fue fiel a su escepticismo racional, y así lo dejó en claro con su último libro publicado en vida: Caín. Aunque a final de cuentas, tanto atacar o hablar de algo que uno piensa y dice que no existe, es equivalente a gritarle al mundo que de verdad crees que con mencionarlo tantas y tantas veces es posible demostrar que existe o hay algo superior que no comprendes.

José Saramago, un hombre que utilizó la escritura para desdoblarse tantas y tantas veces, para mirarse a sí mismo en una habitación llena de espejos, para susurrarse al oído estoicas frases nacidas de su imaginación o recitarse poemas dirigidos a Pessoa, pero inspirados por Ricardo Reis bajo la pluma de Saramago.

En definitiva, un escritor que albergó la necedad en su imaginación, y en su pluma la capacidad intelectual.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/jose-saramago-un-intelectual-ateo
 
http://apiavirtual.net/2010/07/30/jose-saramago-un-intelectual-ateo-2/
 

Del Mito a la Rebelión contra el destino

Estándar

Con una importante obra iniciada ya antes de la Primera Guerra Mundial, la narrativa francesa de la época de la posguerra del siglo XX prosiguió su ascenso vertiginoso de innovación y creación literaria, y así como el unanimismo en poesía originó el surrealismo al buscar expresar los estados del alma colectivos, la búsqueda de un arte de vivir dio paso a la narrativa realista, al existencialismo y a la figura que propuso una rebelión histórica a la que llamó  “rebelión metafísica”.

A esta figura a la que me refiero es al filósofo francés Albert Camus (1913-1960), quien a mediados del siglo XX escribió sus más representativas novelas, obras de teatro, adaptaciones de obras españolas e importantes ensayos, en los cuales nos expresa que a pesar del supuesto progreso y de los grandes avances tecnológicos y científicos de la humanidad, el hombre, en su vida cotidiana, sigue siendo presa de un destino que lo limita y lo asfixia en las mismas contradicciones de siempre.

En la visión de Camus, el hombre común se enfrenta a su destino, pero a un destino desposeído en el que se sufre enfrentando no sólo a la muerte o a los fenómenos naturales, sino además a la pobreza, a la soledad, el dolor, la angustia, el odio, la violencia, la injusticia social, la frustración y, en general, todo aquello que en la vida no tiene sentido; a eso Camus le llama el absurdo.

A este absurdo es al que hay que buscarle sentido y encontrar el deseo por seguir viviendo a pesar de él, y no seguir evadiendo el destino al que nos enfrentamos por el solo hecho de existir buscando explicaciones absurdas y racionales de nuestro destino, que lo único que hacen son menospreciar el alma humana para la vida presente, según Camus.

En esta gran interrogante que se plantea Albert Camus, lo único que le interesa es saber si hay una forma concreta de encarar el destino (de manera psíquica y social), que valga la pena para el ser humano en la vida que tenemos que vivir aquí y ahora, y no en una vida post mortem, que de esa la religión se deberá encargar, y que a Camus, como buen ateo, no le interesaba en lo más mínimo.

De 1940 a 1960, y en los años posteriores a la muerte del filósofo francés, Premio Nobel de Literatura, este “humanismo camusiano” despertó un gran interés dentro del mundo intelectual, aunque no todos lo han llegado a comprender y lo han terminado por asociar a otras corrientes filosóficas que han impuesto un hito en el mundo de las letras.

La rebelión metafísica no propone una evasión o resignación ante lo inevitable de la vida que hay que vivir, como sí lo propone el estoicismo aceptando la derrota y adquiriendo una posición de inactividad física y mental que únicamente beneficia a las oligarquías.

En este rubro las ideologías socialistas, escatológicas o teologales sólo le interesaron en su juventud, pero al darse cuenta que éstas no dudaban en sacrificar la libertad, la igualdad y sobre todo la vida, se aparto rápidamente de estas prácticas que ilusionan en el presente con una esperanza futura condenando a los hombres y mujeres a la servidumbre actual y también para el resto de sus vidas.

Para Camus no hay razón para el suicidio, ni el fatalismo, porque el deseo de vivir es más fuerte que el destino mismo, el deseo por vivir aquí y ahora tiene como propósito crear una visión positiva de la vida, rebelar al hombre en contra de su destino natural, social o intelectual, es una propuesta permanente contra la condición humana y contra la totalidad de la creación, y una afirmación de la vida que tenemos, como el bien más radical de todos.

A través de dos ensayos pináculos de su pensamiento, Albert Camus describió progresivamente su propia identidad en algo que yo llamaría un examen minucioso de su propio absurdo, me refiero a El mito de Sísifo y El hombre rebelde; obras expresivas que definieron el nuevo espíritu humanista del hombre ulterior de la Segunda Guerra Mundial, un pensamiento que atrae la atención en el ser humano en sí mismo, considerado como un ente de razón capaz de sustraerse a la providencia paradisíaca y situarse en el centro de la creación divina.

En esta nueva manera de conducir el pensamiento, Camus pretendió acercarse tentativamente al conocimiento mismo, en busca de nuevos valores que la rebelión metafísica camusiana imputaba a la condición humana, ilustrando de manera filosófica cómo el ser humano desafía a su destino con la finalidad de mejorar la situación humana nutriéndose de la esperanza.

En El mito de Sísifo, Camus sólo logra describir la experiencia del absurdo cuando Sísifo se rebela diciendo “¡no!” a su destino, sin embargo, no nos persuade con sus argumentos, o no al menos de forma convincente, de cómo es que debemos de vivir la vida en este mundo absurdo en lugar de escoger el camino del suicidio –al que Camus califica como un argumento ontológico y legítimo, pero no decisivo–, pero al final de todo su discurso sólo termina por dejar solo a Sísifo al pie de la montaña y nos aconseja que nos imaginemos a un Sísifo feliz.

El mito de Sísifo es el retrato mítico de un hombre por intentar cambiar el presente para mejorar su futuro, una rebelión dionisiaca que pretende negar la existencia de fuerzas divinas a partir de la rebelión humana, en definitiva, un eco estridente de lo que imaginaron los persas con Zoroastro y que fundamentó la base nietzscheniana de la muerte de un dios irracional.

En El hombre rebelde, Albert Camus pasa de la mera experiencia del absurdo que desarrolló en El mito de Sísifo, a señalarnos caminos mediante los cuales el ser humano desafía su destino partiendo de la esperanza por un deseo de vivir, intentando cambiar o eliminar todas aquellas formas que impiden un mundo justo y positivo para las aspiraciones humanas.

Camus desarrolla un discurso filosófico muy ambicioso, sin embargo, en lo que él denomina “rebelión metafísica” y “rebelión histórica”, nunca logra una homogeneidad fiel a sus propósitos primigenios.

El primero propone una protesta permanente contra la condición humana y contra la creación; la segunda es el intento humano de sujetar la historia universal a una norma universal, eliminando todo lo que le disgusta en el mundo con el objeto de convertirlo en lo que uno pretende, lamentablemente ese fin se logra muy contadas veces y en la mayoría se termina desviando de sus principios; a esto le llama Albert Camus “terror irracional” y “terrorismo racional”.

Albert Camus, un escritor que poseyó una mente brillante, que buscó nuevos caminos y formas para entender la existencia del ser humano, a lo que denominó como un absurdo existencialista; al no tener todas las respuestas que él hubiese deseado, encontró su dicha al hacer posible la construcción de un mundo sin dioses donde lo que importa es la pasión por la vida.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/del-mito-la-rebelion-contra-el-destino-recordando-albert-camus
 

“El acontecimiento traumático de la civilización occidental”, en el pensamiento de Kertesz

Estándar

Durante casi ya siete décadas, la sombra fría y alargada que proyectan los campos de concentración nazi y Auschwitz, persisten en recordarnos lo cruel e intolerantes que podemos llegar a ser los seres humanos con nuestros iguales, ya que definitivamente en la historia de la humanidad ésta ha sido la constante.

Y es que así como el siglo XVIII es recordado porla Revolución Industrialque se sucedió en Inglaterra, el siglo XX fue cruelmente marcado por dos guerras mundiales, pero muy en especial por las armas y métodos de destrucción masiva que fueron utilizados a diestra y siniestra, con tanta naturalidad como si de un día de campo se tratara.

Tan profundo y hondo se ha arraigado en la disertación del hombre posterior a la segunda mitad del siglo pasado la eliminación masiva del pueblo judío, que la cantidad de tinta vertida en papel por pensadores, intelectuales, escritores y filósofos respecto a la <<gran catarsis>> que esto representó, serviría para teñir sin dificultad el Mar Mediterráneo.

Un pensador que ha contribuido con su tinta a las disquisiciones filosóficas –dejando a un lado las invenciones poéticas con la finalidad de narrar sus vivencias de manera vital y profunda–, a este respecto es el húngaro Imre Kertesz, quien a la edad de quince años fue deportado a los campos de concentración de Polonia y liberado un año más tarde de Buchenwald, un campo de exterminio nazi.

Kertesz es una de las pocas voces que gozan de la mayor autoridad en los corredores literarios sobre el tema del holocausto, sus ensayos, novelas, discursos, ponencias, guiones y artículos periodísticos así lo demuestran, ya que su trabajo provoca a la reflexión, causando un estremecimiento en el corazón, pues nunca deja al lector indiferente.

Su prosa ensayístico-filosófica emplea los elementos de la vida y los acontecimientos más acuciantes para desbordarse de forma plena en lo que más le interesa: su inquietud existencial y la tensión intelectual que ha de lograr con ella, magistralmente enfrenta la vida y su “yo judío” que, afortunada o desafortunadamente le tocó vivir.

En su experiencia como escritor, Kertesz aprendió a separar la realidad de la lengua, el concepto de su contenido, o si se quiere, la ideología de la experiencia, puesto que es una cuestión crucial para el escritor, incluso desde la perspectiva de su oficio, de la técnica literaria; y se ha obligado a constatar que esta realidad no sirve ni para el objetivo de la forma artística ni para el de la transmisión artística, entre otras razones, porque es más pesadilla que realidad.

Kertesz parte de la idea de que en la sociedad los valores son falsos, los conceptos incomprensibles, la existencia arbitraria, su continuidad depende de oscuras relaciones de poder, y mientras la vida domina de manera total, en su interior carece de la misma.

El género humano se pone a escribir una y otra vez y no puede liberarse de la sensación de carencia; Imre Kertesz reconoce que en el que se vive es un mundo ideológico, lleno de secuelas y en el que él eligió el exilio intelectual; a pesar de ser poseedor de una carga literaria avasalladora, al final de todo su discurso sólo muestra una caricatura de nuestros verdaderos pensamientos.

Como lo dice el también galardonado con el Nobel de literatura 2002: “Nuestra mitología moderna empieza con un gigantesco punto negativo: Dios creó al hombre y el ser humano creó Auschwitz”, esto habla muy mal de la humanidad y nos deja pocas alternativas para el futuro.

Imre Kertesz, un pensador que va dejando constancia, en su literatura, de que Auschwitz no es en absoluto el asunto privado de los judíos esparcidos por el mundo, sino el acontecimiento traumático de la civilización occidental que algún día se considerará el inicio de una nueva era.

___________________________

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en: 
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/11/14/index.php?section=sociedad&article=005a1soc
 
 

Explorando el inconsciente con Kawabata

Estándar

El esplendor del imperio japonés ha cautivado a Occidente e impresionado a Oriente, sus majestuosos palacios, situados en jardines esplendorosos o en riscos imaginablemente complicados de acceder, atuendos confeccionados con lujosas telas y con metales de acabado artesanal, y ni qué decir de los ritos solemnes que nos evocan una cultura de dioses, espíritus y samuráis.

La ideología japonesa, llena de misterio, incomprensible para quienes vivimos en Occidente, esa cultura tan lejana para unos y tan cercana y propia para muchos otros, aunque estos últimos nunca terminan siendo generalmente mayoría ante los primeros. Antes de conocer a uno de los máximos representantes de la literatura japonesa, les hablaré –brevemente– de la ideología de aquel país, que continuamente resulta ser fascinante. .

Las artes japonesas están dominadas por tradiciones milenarias y de un profundo conocimiento para quien busque practicarlas. La dramaturgia tiene dos formas de representación: el teatro no, interpretado con máscaras e inspirado en el budismo zen, y el kabuki, un espectáculo popular y suntuoso.

La religión ocupa un lugar de preponderancia en la vida del Japón y se encuentra estrechamente vinculada con el Ser. El budismo se convirtió en la religión oficial a partir de 1946, propiciado en gran parte por la derrota sufrida en la Segunda GuerraMundial. El emperador Hiro Hito (1901-1989),[i] último emperador considerado una divinidad, leyó por la radio la rendición de su país, motivo por el cual debió renunciar a su naturaleza divina.

El sintoísmo, la religión anteriormente oficial hasta 1946, significa el camino de los dioses, es politeísta y persigue la pureza ritual y física, está orientada a la práctica ritual individual, no esta basada en ningún texto revelado y su iglesia no esta organizada jerárquicamente. Su práctica fundamental es el culto a los kami, o dioses que encarnan los fenómenos de la naturaleza (tsunamis, terremotos, inundaciones),[ii] y a los antepasados.[iii]

Otra cosa que hay que tomar en consideración son los ritos samuráis, quienes se constituyen en una casta puramente militar a partir del siglo XVII. Se regían por un estricto código de honor llamado bushido (el camino del guerrero) en el que el cumplimiento del deber con el daimyo era su máxima vital. Para un samurai no existe el miedo a la muerte, por eso su emblema es una flor de cerezo, que simboliza la brevedad y belleza de su vida.

La literatura japonesa se encuentra impregnada de estos y otros elementos más que no deben aislarse del relato y que siempre están estrechamente conjugados con la escritura. Por ejemplo las geishas, el juego de Go,[iv] la tradición de los bonsai, el sumo y otras más.

Yasunari Kawabata (Osaka, 1899-1972), escritor japonés impregnado del impresionismo y partidario del lirismo. Su escritura está cargada con altos niveles de erotismo, de obsesiones amorosas, de la nostalgia, del remordimiento, del deseo por lo prohibido, los rituales y la muerte, esta última, muy significativa para Kawabata.

La obra de este artista, ganador del premio Nobel en 1968, debe ser leída a detalle, ya que cada gesto, cada movimiento de los personajes, tiene un significado; novelas altamente incisivas, maravillosamente líricas y profundas.

Kawabata nos habla de las tradiciones ancestrales de su patria que se ven confrontadas de frente con un florecimiento vertiginoso y acelerado de una sociedad moderna, lo que crea ambientes transformados, angustiantes, desolados, pero de una belleza deslumbrante que invita a la imaginación a cruzar la frontera de la ficción a la realidad.

Relatos que nos hace creer su autor que son Vida, cuando en realidad son Sueño, es el inconsciente del ser humano accionado en vida real, en el aquí y en el ahora, cuando en verdad sólo está trayendo los apetitos del Ontos[v] a través del inconsciente. Una especie del Anima y del Animus[vi] reflejado en la más fina literatura. Aunque finalmente, también es Vida por ser parte de la misma.

La soledad en que pasó su infancia tras la muerte de sus seres más queridos (sus padres), marcó profundamente su personalidad. Huérfano a los tres años, insomne perpetuo, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido.

Yasunari Kawabata, el escritor japonés que fue maestro de otro extraordinario novelista: Yukio Mishima, y guía literario del segundo Nobel que ha dado el Japón, Kenzaburo Oé.  Un verdadero genio de las letras niponas que nos lleva a conocer las calles, las ciudades y los paisajes del país del sol naciente.

A los setenta y dos años, enfermó y, deprimido, se suicido en la ciudad de Zushi el 16 de abril de 1972, sin dejar ninguna explicación. Su obra, definida por él mismo como <<un intento por hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío>>, ocupa un lugar entre lo más selecto de las letras universales, porque Yasunari Kawabata, es y seguirá siendo el novelista por excelencia del Japón del siglo XX.


[i] En 1945, los nipones oyeron por primera vez la voz de un monarca, Hiro Hito, quien leyó la rendición de Japón. La religión oficial anteriormente era al sintoísmo, y que fue oficialmente cambiada por este hecho relevante.

[ii] Por eso es que el Manga japonés está poblado de estos elementos de gran significado.

[iii] Los orígenes del sintoísmo se remontan al periodo entre el 300 d.C., los lugares sagrados eran parajes de gran belleza que se señalizaban con una cuerda o una puerta de madera llamada torii.

[iv] Juego de mesa muy popular en China, Corea y en especial en Japón. 19 líneas horizontales y 19 líneas verticales sobre un tablero, sobre los puntos de intersección se ponen  piedras en formas de concha, blancas y negras. La tradición indica que nunca se ha jugado dos veces una misma partida de Go; hay alrededor de 4,63×10170 posiciones posibles.

[v] El “Ser”.

[vi] Anima= Nuestra parte femenina. Animus= Nuestra parte masculina.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
http://apiavirtual.net/2008/11/26/explorando-el-inconsciente-con-kawabata/
 

Elfriede Jelinek, controvertida escritora de obras satíricas

Estándar

Días previos de que se diera a conocer el nombre del galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2005, se suscitó la renuncia del crítico Knut Ahnlund, como miembro de la Academia Sueca (encargada de dar el fallo para dicha distinción), quejándose de la elección hecha en el 2004.

La noticia de inmediato corrió como pólvora encendida alrededor del mundo, periódicos, revistas, noticieros de televisión y radio, portales en Internet y en la comunidad intelectual, el caso ocupó los primeros planos.

Fraude, corrupción, intereses políticos, rodearon ala Fundación Nobel, por encima del galardonado anual. El Sr. Ahnlund alegó, que la escritora Jelinek (Premio Nobel de Literatura 2004) era inmerecedora de tal reconocimiento, ya que, “no sólo ha causado un daño irreparable a todas las fuerzas progresistas, sino que ha confundido la visión general de la literatura como arte” y su obra la considera como “una masa de textos sin el menor rastro de estructura artística”.

La verdad, es que la escritora austriaca ha sido incómoda para los partidos políticos de extrema derecha en Europa Occidental, causando controversia con sus novelas, poemas y obras de teatro. En su país, le han dedicado auténticas campañas difamatorias; el Partido Liberal (FPÖ), liderado por el xenófobo Jörg Haider, adquirió desde 1995 un gran protagonismo, a partir de esa fecha, las calles de Austria fueron invadidas literalmente, con enormes carteles publicitarios y, un eslogan que rezaba de la siguiente manera: “¿Ama usted a Jelinek o prefiere el arte y la cultura?”

Elfriede Jelinek, (Viena, 1946), se considera una autora en pie de lucha contra la injusticia, una hacedora de política, que, junto con otros escritores se suma a un boicot hacia su propia nación y una feminista radical creadora de un lenguaje personal que utiliza como arma estética contra: “la exclusión, los abusos del poder o el peso social que aplasta y destruye”.

Ella opina, que la actual política, así como su país, “están construidos sobre cadáveres”, ya que no perdona ni olvida los horrores del nacionalsocialismo y, menos, a los extremistas contemporáneos como el ex secretario general dela ONU, Kart Waldheim, que tras ser elegido presidente de Austria en 1986, se vio en medio de una gran controversia por su pasado nazi.

Para muchos líderes austriacos, escritores actuales que continúan con la tradición satírica como Thomas Bernhard, Peter Handke y, claro está, Elfriede Jelinek, son considerados irritantes, fastidiosos y muy molestos, en especial esta última, que es acusada de “pornógrafa” y “traidora a la patria”, mientras ella les denuncia de “tener miedo a la verdad”.

Con estas referencias, podemos valorar mejor la obra de Elfriede Jelinek y sopesarla con lo que dice el académico Knut Ahnlund, sobre supuestas presiones para otorgar a la escritora el Premio Nobel 2004.

En efecto, existieron las “presiones”, ya sea para que los miembros de la Academia Sueca votaran por la obra de la austriaca, sin merecerlo, o presiones sobre nuestro amigo Knut Ahnlund, para que un año después diera a conocer su “supuesta postura”, con una sola finalidad: desprestigiar a Elfriede Jelinek y de paso poner en entre dicho ala Fundación Nobel. Este desafortunado suceso, no ayudó en nada a ninguna de las partes involucradas (Academia Sueca, Elfriede Jelinek o Knut Ahnlund).

De origen checo “semijudio” por línea paterna, de quien aprendió el valor de la palabra y de madre católica practicante –perteneciente a la alta burguesía austriaca–, quien le inculcó la formación musical; Jelinek, destaca por su cruda escritura y el reto lingüístico e intelectual que su lectura supone. Con la publicación de su primer libro, obtuvo un gran éxito literario en Alemania: La pianista, una historia con carga autobiográfica muy marcada.

Tal vez la novela que pondría en sospecha la calidad artística de la Nobel en Hispanoamérica es la versión castellana de Deseo (Lust, 1989), en la que los editores nos la venden comparándola <<con Historia del ojo, de Georges Bataille, por la crudeza de su prosa>>. Luego de leer la versión castellana de Deseo, no se encuentra lugar a dicha comparación, quedándonos por mucho con Historia del ojo. Sin embargo, múltiples críticos europeos señalan la calidad literaria de esta novela, principalmente los de idioma alemán, que es en el que originalmente se redactó la obra.

Citando un ejemplo de la Deutsches Allgemeines Sonntagsblatt[i] dice: <<la soberana multidimensionalidad de su lenguaje, que no se deja encasillar en ninguno de los discursos dominantes, le brinda la posibilidad de realizar lo que ningún estudio  sobre el sexo sabe o se propone resolver: la liberación de los mecanismos del poder que en Deseo se denuncian a través de una verdadera obra de arte>>.

En su idioma original la consideran <<una verdadera obra de arte>>, ¿qué sucedió en la versión castellana? ¿Qué sucedió en la versión castellana de Deseo? Lo que sucede con muchos títulos de escritores que alcanzan prestigiosos premios como el Nobel de literatura: ser traducidos en versiones relámpago que demeritan las obras y desprecian a los lectores, con el objetivo de alcanzar altas ventas rápidamente.

Sin embargo, la lectura de Los excluidos nos deja ver su radical y provocadora escritura, ya que la versión castellana de esta novela data de 1992; Deseo se tradujo durante los meses que Elfriede Jelinek se mantuvo firme para ganar el Nobel, de ahí, los desatinos en el lenguaje impreso. La pianista goza, de igual forma que Los amantes, de una traducción serena y apegada al original.

Así que, una segunda lectura detallada de Deseo, deja entrever “las hipocresías de la sociedad contemporánea y su sexualidad enfermiza”, y el reto lingüístico e intelectual que ella representa.

Elfriede Jelinek, una escritora que posee la calidad artística de las grandes intelectuales de nuestro tiempo, por sobre cualquier entre dicho referente a ella.

Sin miedo a equivocarme, la más célebre y criticada de su generación, que responde artísticamente con el disgusto y el odio literarios en un estilo crudo, único y feroz.


[i] Revista alemana de periodismo de fondo.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/12/19/index.php?section=opinion&article=006a1soc