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¿Habemus Papam?

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La incertidumbre sobre la salud del todavía presidente venezolano Hugo Chávez y la suspicacia que genera en los medios internacionales dominaron los titulares de la prensa por varias semanas de finales de 2012 y lo que va del 2013.

La secuencia de tiroteos en la Unión Americana –cada día más frecuentes– alcanzó niveles que transitaron del pánico a la cotidianeidad más irracional al ver rebasado al hombre ‘más poderoso del mundo’ por la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos, me refiero a la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), por lo que semana tras semana al saber de nuevas refriegas en colegios, centros comerciales o hasta juzgados, éstas ocuparon las primeras planas en los periódicos y espacios noticiosos en radio, televisión e internet.

Una explosión en el anexo B2 de la torre administrativa de la paraestatal de Petróleos Mexicanos (Pemex) en pleno corazón del Distrito Federal ha sido la nota en los últimos días en México, y retomada en otros países a través de medios informativos. Y cómo no ha de serlo, si dejó cerca de 40 muertos, más de 100 heridos, cuatro pisos prácticamente destruidos; y la explicación de las autoridades no ha dejado conforme a muchos que señalan omisiones y una prisa excesiva –si es que es válido y no una redundancia– por dar carpetazo al hecho.

Sin embargo, y a pesar de tantas noticias relevantes y millones de muertes que a diario se suceden, como por ejemplo los cerca de 70 mil muertos en Siria tras casi dos años de guerra, en las primeras horas del pasado lunes –tiempo de México–, llegó un anuncio desde la Ciudad del Vaticano hecho de propia voz por quien es considerado el máximo jerarca de la Iglesia Católica: Benedicto XVI, mismo que reproduzco a continuación:

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. […] Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20:00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Así lo declaró Joseph Ratzinger, y de inmediato, como pólvora encendida, llegó la noticia con un dejo de incredulidad a cada nación de este planeta, fueran o no católicos: “Benedicto XVI renuncia a su pontificado”.

Y sí que es una noticia relevante, ya que si de por sí en todo el orbe se suceden ataques, atentados, hambrunas y enfrentamientos donde decenas mueren, la noticia de que el Papa renuncia a su cargo es trascendental, y no sólo por los más de mil 200 millones de católicos practicantes que hay en el mundo, sino también por la crisis agravada en la Unión Europea o los Estados Unidos donde se vive un dilema geopolítico y el papel que el Vaticano lleva en todo este asunto, ya que en cada país tiene a un representante autónomo de su fe.

Sumado a esto, observamos las tenciones en el mundo árabe y su odio por todo lo que huela a norteamericano, o tenga rastro de judío… y qué decir de católico o cristiano; por lo que la reflexión acerca del devenir político-religioso en el que entró El Vaticano tendrá repercusiones que se harán sentir muy pronto.

Por lo que la presión aumenta para Roma de no contar con un líder que sepa lidiar con estos retos… y de ser preferible, deberá tenerlo antes de que termine la Cuaresma, que inicia este 13 de febrero.

El antecedente más cercano de una renuncia papal es de 1415, cuando Gregorio XII lo hizo en medio de una de las peores crisis que ha vivido el catolicismo, y aunque aparentemente hoy día no es la misma situación que la de hace casi 600 años, algo muy grave debió motivar a Benedicto XVI para renunciar precisamente en el ‘Año de la fe’ y arriesgarse a que el Vaticano tuviera dos Papas, uno en funciones y el otro emérito, algo de lo que muy probablemente no salga nada bueno.

En fin, la religión siempre ha sido un tema que a muchos ha fascinado y a otros tantos los ha enfrascado en discusiones estériles, pero lo cierto es que vaya aprieto en el que el teólogo Ratzinger ha puesto a la Iglesia Católica: menos de 40 días para elegir a un representante… 117 cardenales menores de 80 años podrán elegir y ser elegidos, ¿pero de qué nacionalidad, región, corriente teológica o incluso color de piel tendrá que ser?, porque esas cuestiones al final del día explicarán la postura del Vaticano ante el mundo entero, ya sea practicante, ateo, judío, griego, árabe, cristiano o mahometano.

La cuenta regresiva ha iniciado y los dados para algunos ya están cargados… será que para la Pascua dirán: ¿habemus Papam?

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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