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Europa ya no se puede fiar de EU [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 3 DE JUNIO DE 2017

Durante estos días, Donald Trump cumplirá más de 130 días al frente del gobierno de los Estados Unidos. Desde que este personaje resultó electo en noviembre pasado, mucho se habló respecto de lo que supondría su mandato y su manera de gobernar, sobre todo en lo referente a su postura radical, dictatorial, xenófoba y extremadamente nacionalista, por lo que se esperaba que ya instalado en la Casa Blanca moderaría dicho discurso e implementaría políticas alineadas al “establishment” norteamericano… políticos norteamericanos preveían que el neoyorquino sería un “gobernante” controlable, que su equipo lo alinearía a intereses en común con otras naciones “hermanas”, pero Trump le ha cambiado el rostro a la Casa Blanca, y a la política norteamericana.

En días pasados, el presidente Trump realizó su primera gira internacional en medio de una fuerte crisis al interior de su gobierno sobre sus relaciones y las de sus colaboradores y familiares con el gobierno ruso.

Su visita a Europa ha alterado los ánimos en ambos lados del Atlántico. Simplemente las discusiones en las recientes cumbres de la OTAN y del G7 sobre el gasto militar, la protección del clima o la política de refugiados parece que acabaron por dinamitar la poca paciencia que le quedaba ya a la mandataria alemana, Angela Merkel, quien no dudó en alzar la voz durante un acto en Alemania que Europa camina sola.

“Los tiempos en los que podíamos fiar completamente de los otros en parte han terminado. Así lo experimenté los últimos días […], por ello sólo puedo decir: nosotros los europeos debemos realmente tener nuestro destino en nuestra propia mano”, afirmó Merkel sólo un día después de la cumbre del G7 efectuada en Taormina.

¿Un momento de cambio histórico para Alemania o campaña electoral barata?

“El tambor de hojalata”: novela emblemática de Günter Grass

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Considerado uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1999, Günter Grass (Danzig, 1927) expone en su libro más celebre El tambor de hojalata (1959), un ejercicio de desmitificación acerca de los crímenes alemanes en la primera mitad del siglo XX.

Oscar Matzerath, el protagonista, nos narra su intrincada historia en la época de una Alemania convulsa. Este misterioso joven se encuentra recluido en una clínica para enfermos mentales desde donde relata las memorias de su vida, al tiempo que golpea su tambor de hojalata, cansando a quienes lo rodean por tanto tocar. La crónica parte de un flashback en el que el joven Matzerath ocupa el papel de narrador omnisciente y omnipresente; la primer característica lo acompañara durante sus primeras tres décadas de existencia.

Junto a él, está el enfermero del hospital encargado de Matzerath, el silencioso Bruno, que hace las veces de amigo y que acompañará al alucinante Oscar a fungir como testigo de un mundo desquiciado decidido a expulsar a las mentes sensatas.

Una estilográfica, quinientas hojas de “papel virgen” y todo el tiempo necesario, ocupará nuestro protagonista para desdeñar cada tabú de la sociedad que contempla con excelente iluminación desde su aislamiento, donde <<se entrega al lúcido vértigo, a la delirante inteligencia oculta tras su apariencia infantil>>.

Nuestro héroe, por decisión propia –si es que así se puede decir–, sufre un accidente en su tercer aniversario y con esto devino, el mayor rechazo propinado por un niño hacia sus progenitores y a la sociedad que habita: detener su crecimiento, culpar de su condición al que se piensa su padre y hacer creer a todos que razona y actúa como un chico de tres años.

Como lectores, contemplado desde el umbral, este universo es desquiciante; adentrándonos en él, se vincula el desamparo a lo grotesco propinado por el misterioso ritual de una criatura ácida sujetada a su tambor de esmalte rojo y blanco. Un demiurgo venido en la noche para divertir y asustar a mucha gente.

Oscar Matzerath entrecruza las fronteras de lo real y lo fantástico en un mundo donde prevalecen los dobles discursos, los engaños y los asesinatos. Una novela bergante en la que Grass redacta de forma picante y exagerada sus experiencias durante la consolidación del nazismo anterior a 1939, así como de los años de la guerra y la posguerra.

Esta obra colocó al novelista, poeta, escultor, músico, dibujante y dramaturgo alemán entre las voces más destacadas de su generación. Sus firmes convicciones morales y socialistas sustentan la fantasía de este volumen.

Günter Grass ha llegado a abordar otros temas, sin embargo es uno el que le desvela, el que le obsesiona, el que le da razón para escribir, el que inunda las millones de hojas escritas por su mano: el holocausto, el acontecimiento central de Europa y también del mundo en el siglo XX. La sombra nazi (fría y alargada) proyectada por más de seis décadas sobre el actual pueblo teutón y sus hijos, ha encontrado una de las mejores superficies en la cual descansar. Toda su narrativa está articulada, ciertamente, en torno al nacionalsocialismo y, la posición política y la ideología socialdemócrata que comparte Grass.

Como buen alemán comprometido con su pueblo, pretende reforzar los ideales universales que quedaron manchados por la sangre de la cruda verdad, la violencia y la destructividad. La indignación causada nos lleva a la reflexión, tal vez sea sólo un sentimiento artificial que sirve para quitar el sabor original, mucho más requemante, de aquel momento. Mas el arte –léase literatura- no es para condenar a las personas, sino para recrear el momento y obtener nuestras propias conclusiones.

El tambor de hojalata, conmovedora novela que es también un fino análisis de la realidad y otra llamada de alerta realizada con poesía, terror, erotismo, blasfemia, advenimiento. Oscar Matzerath encerrado en una habitación por un crimen que no cometió; pero dispuesto a la redención y rendido a la reconciliación con el exterior. Definitivamente, literatura de advertencia.

Este artículo fue publicado en:

 http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/04/15/index.php?section=opinion&article=006a1soc

Además se ha publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” de Julio-Agosto de 2007.

Revista “Desde El Sótano” de librerías El Sótano, Julio-Agosto 2007.
 
http://efektonoticias.com/noticias/internacional/el-tambor-de-hojalata-novela-emblematica-de-gunter-grass
 
Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

Encrucijada mortal [Opinión]

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Las imágenes impactaron al mundo, cuerpos de jóvenes, adultos y en su mayoría niños tumbados en el suelo producto de lo que se supone fue el efecto del Gas Sarín –que una vez que invade el cuerpo humano tarda alrededor de media hora, si el contacto es con la piel, para manifestarse y colapsar las funciones esenciales de los órganos antes de la muerte inevitable entre sudores, mareos, espasmos y finalmente la asfixia y el paro cardiaco–, hombres desesperados intentando evitar lo inevitable: la muerte.

Al parecer el video fue grabado en Siria y difundido por los medios locales e internacionales, y según dicen los expertos todo indica que lo que documenta es un ataque químico contra una población civil, algo nunca antes visto casi en tiempo real.

Este suceso prendió las alarmas en la comunidad internacional y por primera vez –y no los dos años de guerra y los más de cien mil muertos–, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pide al gobierno de Bassar Al-Assad garantizar la integridad de la población siria y el cese al fuego, sin embargo, Estados Unidos ha manifestado que intervendrá militarmente en el territorio sirio en las próximas horas.

Lo alarmante aquí es que Siria no es, por mucho, Irak, país árabe que la Unión Americana invadió en 2003, culminando con el derrocamiento de Saddam Hussein a quien condenaron para morir en la horca, orden ejecutada en diciembre de 2006.

Estados Unidos cuenta con el apoyo de nueve naciones: Alemania, Arabia Saudita, Canadá, Francia, Italia, Jordania, Qatar, Reino Unido y Turquía, quienes están decididos para encabezar una operación militar desde portaaviones desplegados en El Mediterráneo, al tiempo que otro frente ataca vía el Golfo Pérsico.

Lo preocupante es que, si bien existen gobiernos árabes que apoyan el derrocamiento de Bassar Al-Assad, el grueso del mundo árabe no es probable que dejen solos a los sirios… ya Irán y Rusia se han pronunciado en contra de un despliegue militar contra Siria, y para Teherán podría ser ésta la oportunidad de encabezar el poderío del mundo islámico contra “Occidente”, a sabiendas que si Siria cae, ellos serían el siguiente objetivo.

Aunque suena arriesgado y muy aventurado, las piezas se han ido acomodando poco a poco, y tarde que temprano –hoy o mañana– las tensiones en Medio Oriente desatarán más de un demonio que por siglos han estado esperando el día y la hora para desencadenar un cataclismo de proporciones mundiales.

Es cuestión de tiempo… y de tener la escusa perfecta, ya sea el petróleo o el agua o bien un ataque con una de las armas químicas más letales creadas por el hombre: Gas Sarín, que hay que señalar, Siria posee grandes cantidades, mismas que estará dispuesto para utilizar contra sus enemigos y la población civil.

Es posible que un eventual ataque de los Estados Unidos contra Siria no desate una guerra de proporciones universales, pero agrega tensión a la desgastada relación del mundo árabe con Occidente, léase Israel, Europa y Estados Unidos, algo que, insisto, coloca las piezas para una encrucijada mortal.

Jorge Iván Garduño
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Polvo negro

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Durante casi ya siete décadas, la sombra fría y alargada que proyectan los campos de concentración nazi y Auschwitz, persisten en recordarnos lo cruel e intolerantes que podemos llegar a ser los seres humanos con nuestros iguales, ya que definitivamente en la historia de la humanidad ésta ha sido la constante.

Y es que así como el siglo XVIII es recordado por la Revolución Industrial que se sucedió en Inglaterra, el siglo XX fue cruelmente marcado por dos guerras mundiales, pero muy en especial por las armas y métodos de destrucción masiva que fueron utilizados a diestra y siniestra, con tanta naturalidad como si de un día de campo se tratara.

Tan profundo y hondo se ha arraigado en la disertación del hombre posterior a la segunda mitad del siglo pasado la eliminación masiva del pueblo judío, que la cantidad de tinta vertida en papel por pensadores, intelectuales, escritores y filósofos respecto a la <<gran catarsis>> que esto representó serviría para teñir de negro sin dificultad las costas alemanas del Mar Báltico.

Pero parte de este acontecimiento central de Europa –y también del mundo–, fue lo sucedido previo a la Segunda Guerra Mundial en el año de 1933, poco tiempo después de la toma de poder, en la cual los nacionalsocialistas iniciaron en marzo una campaña denominada “Aktion wider den undeutschen Geist” liderada por la Nationasozialistischer Deutscher Studentenbund (Unión Estudiantil Nacionalsocialista) en contra de los escritores judíos, marxistas y pacifistas cuyas obras se considerasen de espíritu anti-germano’. Las persecuciones alcanzaron su clímax el 10 de mayo del mismo año con una quema de libros metódicamente organizada por “estudiantes”.

Ésta tuvo lugar en el Opernplatz enfrente de la Universidad Humboldt y fue el evento que activó una reacción en cadena de quema de libros en 21 universidades alemanas, como la efectuada en Hamburgo el 15 de mayo de aquel año, y hoy en el marco del Día del Maestro que celebramos en México se conmemoran 80 años de “la quema de libros”.

Esta lamentable y ofensiva práctica de quemar libros es, una forma de censura utilizada por líderes políticos o religiosos al momento en que sus ideas encuentran oposición, con la que buscan eliminar sistemáticamente la intelectualidad mostrada por otros, y el conocimiento legado a las futuras generaciones.

En México, celebramos a los maestros el 15 de mayo, pero por desgracia y de manera simbólica, el magisterio de algunas zonas de Michoacán, Oaxaca y Guerrero, principalmente, se han encargado con movilizaciones, marchas, bloqueos, pintas, vandalismo y mucha violencia sin sentido, de “quemar los libros” de la sociedad, ante la imposibilidad de impedir que les quiten su cuota de poder magisterial.

No comparo las acciones nazis de la quema de miles de textos de autores contrarios a ese régimen, considerados inmorales o simplemente de autores judíos para promocionar el nacionalsocialismo con las movilizaciones del magisterio en Oaxaca, Guerrero, Ciudad de México y Michoacán, pero a 80 años ya de aquellos hechos, en que docentes y representantes de los órganos nazis arrojaron al fuego los libros de los autores censurados, una sombra fría y alargada se proyecta hasta nuestros días por estos acontecimientos sobre el actual pueblo teutón, sus hijos y en definitiva en toda la humanidad.

Creo fervientemente que las manifestaciones bélicas del pasado y el presente continuo, deberán ayudarnos para que reconozcamos nuestras limitantes culturales y poder definir mejor nuestro futuro, a fin de evitar cometer los mismos o peores errores del pasado, ya que como dijera Imre Kertész, no hay que ser víctima destripada de la guerra de los Balcanes ni somalí afectado por la hambruna, ni nazi que arda en el aquelarre para que el grito de dolor del mundo alcance a la persona y para que reconozcamos en él nuestra propia voz…

…Y esto me lo enseñaron grandes maestros y excelentes profesores de vocación, que a lo largo de mi vida me educaron, ya sea en el salón o con su ejemplo, por lo cual les doy las gracias a todas y todos, a cada una de ellas y de ellos, porque al recordarlos me hacen pensar que son los menos quienes salen a las calles gritando para hacer barbaridades, ¡sí!, son los menos quienes solo consiguen romper el diálogo que tanto pregonan en su aulas.

Jorge Iván Garduño
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Siempre que se nos habla de filosofía, nuestra mente nos remite a realizar extrañas cavilaciones e intrincadas propuestas orales para situarnos a nivel de las circunstancias del medio que nos presenta este reto intelectual, sin embargo la filosofía no debe ser vista de esta forma compleja, deberíamos entenderla como un acto natural del hombre.

Con esto trato de decir que el pensamiento filosófico está presente en la vida diaria del ser humano, pero por circunstancias de nuestros muy diversos estilos de vida, difícilmente reparamos o nos detenemos por unos instantes a ejercer y practicar la filosofía de forma sencilla.

Bien es cierto que el hecho filosófico en grados muy elevados es en sí bastante complejo, pero en promedio los niveles de complejidad no están presentes ni elevados, no se requieren enormes dosis de destreza para entenderla ni mucho menos grandes estudios en temas en particular; lo único que se nos exige es raciocinio, y ese, todos lo tenemos.

En el exclusivo tálamo sofista, los pensamientos del filósofo alemán Peter Sloterdijk reposan de forma soberbial en un mundo elocuente por pensamientos fulminantes y lapidarios, donde los ideales de este pensador tienen voz, eco y una resonancia épica en el mundo de la literatura universal.

Peter Sloterdijk nació en la ciudad alemana de Karlsruhe en el año de 1947, desde sus años de estudiante se inclinó por el estudio de la Filosofía, Germanística e Historia en las universidades de Munich y Hamburgo, lugares en los que sus ideas maduraron para dar como resultado a un pensador insólito.

Su interés por los asuntos políticos, intelectuales y humanistas del mundo contemporáneo y su aversión por todo tipo de pensamiento conformista le han llevado ha alternar su trabajo como profesor universitario con la literatura, el ensayo y la actividad filosófica. Sloterdijk inició su carrera literaria en la década de 1970, pero definitivamente la obra que le catapultó a la fama fue Crítica de la razón cínica en 1983.

Esta obra, a pesar de ser filosófica, alcanzó desde su aparición en Alemania un asombroso éxito editorial, además suscitó interesantes debates y hasta la fecha es la obra por excelencia del pensamiento de Sloterdijk de la cual se ha dicho que es “una de las obras más provechosas e inteligentes aparecidas en Alemania”, y que todo buen lector debe estar dispuesto a desentrañar.

Por lo anterior, ya he dicho que la obra de Sloterdijk es filosófica, pero además de sus múltiples ensayos, ha escrito una novela única en su tipo, en la que el autor nos revela su talento erudito, mágico y que se encuentra al borde del abismo para que de forma sencilla utilice la creación literaria para conformar un libro con tintes psicológicos.

El árbol mágico (1986), la única novela de Peter Sloterdijk en la que nos muestra que su talento narrativo y su pensamiento que sigue la línea de la tradición decimonónica de escritores filosóficos como Marx, Kierkegaard o Nietzsche, no son exclusivos de la amplia producción ensayística que posee y que es capaz de brindarnos grandes relatos filosóficos fáciles de comprender.

El árbol mágico se desarrolla en la verbena de la historia de la Revolución Francesa, en sus páginas podemos percibir tradiciones antiguas que han sido base de las tradiciones de los pueblos europeos, también encontramos características de las novelas alemanas del siglo XVIII, junto a refinadas tertulias y citas frívolas o eruditas hechas por muchachas lascivas y astutos funcionarios en posadas y dormitorios.

Pero algo increíblemente fascinante en esta obra es el elemento psicológico que recorre el libro de principio a fin, los personajes cuentan con personalidades definidas y muy variadas, pero, además de los personajes, los paisajes y los escenarios son de una prodigiosidad y estructura de características independientes.

Todos los elementos de la obra interactúan uno con el otro, de forma directa o indirecta se relacionan, van de la mano construyendo una unidad de carácter épico, y los pensamientos y emociones internos brotan del interior de los personajes y de las sombras del paisaje de modo convulso para recrearnos una grandilocuente escena.

Peter Sloterdijk ha logrado construir una novela de carácter filosófico y tintes psicológicos muy interesantes, donde la fuerza interna del ser humano es el motor alquímico de El árbol mágico y la tenue sombra de las motivaciones intelectuales del hombre le agregan un agradable sabor a una lectura que es trascendental para el pensamiento del siglo XXI.

El árbol mágico, un libro interesante escrito por un filósofo alemán que por obras colosales como Crítica de la razón cínica y otros tantos ensayos, está considerado como uno de los pensadores universales más originales y provocadores de la actualidad.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La magia de la épica y la filosofía, en una obra de carácter psicológico

“El arca de Schindler”

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Era el año de 1993 y en Washington, EE. UU., se firmaba un acuerdo de paz entre Palestina e Israel, como una forma de declaración sobre  acuerdos provisionales para obtener la autonomía dela Organizaciónparala Liberaciónde Palestina (OLP), misma que reconocía a Israel y su derecho a existir.

Ese mismo año, el director de cine Steven Spielberg, llevó a las salas de cine la historia de los mil doscientos judíos polacos que fueron salvados de morir en el Holocausto por un solo hombre –Oskar Schindler–, convirtiéndose en su mejor película, con la cual ganó seis premios Oscar, incluidos los de mejor guión, película, director y banda sonora.

La lista de Schindler, la épica versión cinematográfica, está basada en un hecho real que se encuentra consignado y documentado en el libro del escritor australiano Thomas Keneally (Sydney, 1935), y que de manera inevitable fue eclipsado por la historia rodada por el cineasta norteamericano; comenzando por el título.

El arca de Schindler (1982), título original de la novela de Keneally, da inicio con una <<nota>> del escritor en la que describe su encuentro casual con Leonard Pfefferberg,  uno de los “supervivientes de Schindler”, el mismo que le impulsó a escribir la historia de Oskar Schindler: un industrial, miembro del partido nazi, hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas.

El libro combina investigación histórica con una reconstrucción imaginativa del complejo y provocativo carácter de Oskar Schindler. En el proceso, Keneally introduce a sus lectores en el mundo de estos judíos condenados por los nazis a una <<vida indigna de la vida>>.

Al mismo tiempo, al tomar la decisión de descubrir el Holocausto, Keneally se adentra en la polémica que rodea al proyecto, no sólo hasta qué punto es <<auténtico>> este retrato de Schindler, sino quién puede prestar testimonio del Holocausto. Entiéndase la controversia literaria sobre quién es El Narrador de El arca de Schindler.

La narrativa de Thomas Keneally refleja, desde un punto de vista crítico, sentimentalismo: su descripción novelística de la historia mediante la vida de un hombre, Oskar Schindler, quien arriesgó su vida para proteger a los judíos que laboraban en su fábrica de Cracovia,la DeutscheEmailFabrik, enla Poloniaocupada por los alemanes.

El arca de Schindler, ganadora del Premio Booker en 1982, es una <<novela>> engastada en el trauma de la memoria europea moderna, un relato que, insiste Keneally, trata de evitar toda ficción.

Ciertamente, todo se ha desenmascarado en este siglo XX, ha mostrado al menos una vez su verdadero rostro, permitiendo palpar la realidad. El soldado se convirtió en asesino profesional; la política, en crimen; el capital, en una gran fábrica equipada con hornos crematorios y destinada a eliminar seres humanos; la ley, en reglas de juego de un juego sucio; la libertad universal, en cárcel de los pueblos; el antisemitismo, en Auschwitz; el sentimiento nacional, en genocidio. En todas partes se trasluce la verdadera intención; los pocos ideales que había, quedaron manchados por la sangre de la cruda realidad. La situación quizá sea tal como la formuló Franz Kafka: sólo nos queda acabar lo negativo; lo positivo ya nos fue dado.

En el libro del escritor australiano, nos podemos dar cuenta (gracias a su prosa vital) del horror que fue el Holocausto para todos aquellos que tuvieran sangre o rasgos judíos, pero lo que no logra Keneally –por lo menos no con todos– es que comprendamos la magnitud del suceso, y no por falta de talento narrativo, más bien por nuestra propia falta de sensibilidad ante la destrucción del hombre hacia el hombre.

Cinco años duró la aparente paz entre los pueblos árabe-israelíes firmada en Washington (1995-1998). El boom del Holocausto continúa dando cintas cinematográficas, libros “espectaculares”, entrevistas y una interminable lista de discursos y disculpas; que sólo se quedan en buenas intenciones.

Las fricciones en Medio Oriente prosiguen, nada ha cambiado. El antisemitismo está más vivo que nunca, sólo que se encuentra políticamente “maquillado”, y a pesar de que los dirigentes no lo acepten abiertamente, hay un odio que va creciendo paulatinamente y al final, por más Oskares Schindler que aparezcan, no serán suficientes.

Thomas Keneally, un narrador fascinado con la reconstrucción de sucesos históricos, como lo hiciera en las novelas Conversaciones del bosque (1975) y Hacia Asmara (1989); una ambientada enla Primera Guerra Mundial y la segunda, describe el conflicto armado de Eritrea, un pequeño y empobrecido país africano de reciente creación al norte de Somalia.

El arca de Schindler, el libro que fue inspiración de una de las películas más elocuentes sobre el genocidio ocurrido en Europa en la primera mitad del siglo XX. La lista de Schindler, la cinta cinematográfica apegada a una realidad descrita en un libro que sobrepasa la imaginación y –dejando a un lado lo propiamente literario– la ficción.

Jorge Iván Garduño
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http://efektonoticias.com/cultura/el-arca-de-schindler-de-thomas-keneally
 

Jorge Volpi hace ‘crack’ en la escena literaria

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En el año de 1994 un grupo de jóvenes escritores comenzaron a reunirse, algunas veces en el estado de Hidalgo, otras en cafés o restaurantes, pero en todo momento, buscando una única finalidad; coincidencia, casualidad, planeación, un poco de los tres elementos estuvieron presentes en aquellas ocasiones.

Como buenos compañeros, pero sobre todo grandes amigos, pactaron la “renovación generacional” de las novelas mexicanas, con la creación del “grupo del Crack”.

Dos años más tarde, publicaron Manifiesto del Crack, en el que exponen, que la llamada “generación del Crack”, toma su nombre por la ruptura –crack- literaria que pretenden; la “generación del boom latinoamericano” ya ocurrió, y en México, los Rulfo, los Paz, los Fuentes, los Pitol, nos han legado portentosas narraciones y a esta nueva cría le corresponde romper con la tradición esteticista mexicana y seguir generando novelas universales, partiendo de la convicción de que México y América Latina poseen dos tradiciones igualmente poderosas: una regional y la otra universal.

De esto hace ya casi dos décadas, y ellos, Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez, conservan la amistad literaria, unas cuantas novelas que hablan por sí mismas y a pesar de tener posiciones políticas divergentes, siguen compartiendo similar estética artística.

Cada uno de ellos, se ha ido forjando su destino con la calidad atractiva que poseen, todos y cada uno, son escritores mexicanos exitosos y con reconocimiento propio dentro de las letras hispanoamericanas, algunos ya han rebasado incluso el idioma castellano. Tal es el caso de Jorge Volpi, a quien se le considera como el más prolífico del ‘Crack’.

Jorge Volpi Escalante (México, 1968), es escritor, ensayista y crítico político-literario, nacido en la ciudad de México. Estudió Derecho y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y un doctorado en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca, España. Fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), de la Fundación John S. Guggenheim y del que fuese el Centro Mexicano de Escritores (CME).

Actualmente es director de Canal 22, una estación de televisión cultural que depende del Estado y que es parte del CONACULTA. Antes de desempeñarse en este cargo, por un lustro vivió en países tan diversos como Francia, Italia, Estados Unidos y España, desempeñándose como colaborador habitual en diversas revistas mexicanas e internacionales.

Pese a su juventud, Volpi es autor de las novelas Pieza en forma de sonata (1991), A pesar del oscuro silencio (1992), Días de ira, en Tres bosquejos del mal (1994), La paz de los sepulcros (1995), El temperamento melancólico (1996), Sanar tu piel amarga (1997) y de los ensayos El magisterio de Jorge Cuesta (Premio Plural de Ensayo, 1990), La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (1998), y del libro México: lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria (2006) escrito a dos manos con Denise Dresser, entre otros, y en 1999, obtiene el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor.

Es a partir de ésta, cuando el grupo de escritores que no rebasan los 40 años y que están sacudiendo la escena literaria mexicana, conocidos como “los del Crack”, son considerados para pensar en grande dentro de las letras en México y del extranjero.

En busca de Klingsor, es el principal ejemplo de esta nueva casta de creadores, por el riesgo estético, formal y que implica siempre el deseo de renovar la novela eliminando sin preámbulos lo superficial y lo deshonesto. El tiempo que le llevó a su autor la conformación de la misma, fue un lapso de cinco años: dos de investigación en México y cerca de tres años la redacción en Salamanca.

La novela está situada en la Europa de la época nazi, un periodo muy rico en investigación científica y en donde la física cuántica y el azar, se convierten en parte del instrumento conceptual del avance científico, teniendo como ejes temáticos la ciencia, el poder y el mal. Desde niño, a Jorge Volpi, le han gustado los programas de divulgación científica y siempre quiso ser físico, desgraciadamente, tuvo pésimos profesores en la escuela y decidió estudiar humanidades, afortunadamente, para los que gustamos de la buena literatura, así fue.

De toda su producción literaria, esta novela marca una evolución, “todas las anteriores apuntaban a En busca de Klingsor como el camino de búsqueda-encuentro”, dicho en las palabras de Volpi. Esta obra es el comienzo de una Trilogía del siglo XX,[i] donde la física, la globalización y la política, son las obsesiones del autor que guían un único proyecto: personajes desilusionados, corrompidos, pero al mismo tiempo capaces de reconstruir su mundo. El vivo reflejo de las sociedades contemporáneas, en suma, es un ejercicio sobre la investigación de la realidad.

En España era un escritor desconocido quien, a los 30 años de edad, ganaba uno de los premios de más prestigio convocado por las editoriales españolas, y dicho trabajo, recibió encendidos elogios por parte de la crítica. En busca de Klingsor, la novela mexicana mejor lograda de la última década del siglo XX, definitivamente.

El también escritor mexicano, Carlos Fuentes, en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2005 (FIL), le pasó la estafeta a Volpi, junto a Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Xavier Velasco y Cristina Rivera Garza, como “miembros de una nueva generación de escritores mexicanos” llamándolos sus “herederos intelectuales”, que “han roto con el realismo mágico”, por lo cual los ha denominado “la generación del Boomerang”.

Jorge Volpi, alguien que está llamado a ser el sucesor de muchos intelectuales mexicanos.


[i] El resto de la Trilogía la completan El fin de la locura (2003) y No será la tierra (2006).

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
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