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Asesinos de mujeres [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 21 DE JUNIO DE 2017

Los casos de feminicidios que están sucediendo en el Estado de México son inadmisibles, tan sólo en 2016 se tiene la cifra de 263 mujeres asesinadas, lo que coloca a la entidad a la cabeza en este rubro, muy por encima de Chihuahua; y Ecatepec, municipio mexiquense, supera ya por mucho a la estigmatizada Ciudad Juárez.

En 11 municipios de este estado existe alerta de género debido a la elevada incidencia de agresiones contra mujeres: Ecatepec, Naucalpan, Toluca, Chimalhuacán, Chalco, Nezahualcóyotl, Tultitlán, Ixtapaluca, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y recientemente se ha sumado Nicolás Romero, por desgracia, esta acción no ha desalentado este tipo de violencia, por lo que uno se pregunta si las acciones emprendidas hasta ahora son las adecuadas y requeridas.

Tan sólo en Nezahualcóyotl, en días pasados fue violada y asesinada Valeria, una niña de 11 años de edad, quien había sido reportada como desaparecida un día antes de ser hallada muerta. La menor fue asesinada y su cuerpo fue encontrada en el interior de una “combi”; su padre la había subido a la camioneta para evitar que se mojara, según refiere, y aquí lo importante es que fue asesinada, no si llovía o no… ese mismo fin de semana cuatro mujeres más murieron asesinadas en distintas poblaciones del Estado de México.

La Fiscalía mexiquense ha admitido la tardanza en emitir el aviso sobre Valeria, por su parte, la CNDH exigió que se investigue a las autoridades que supieron de la denuncia de los familiares de Valeria y que no actuaron en consecuencia.

Ahora, se suma la “muerte” del presunto asesino y violador de la niña, quien fue encontrado sin vida en su celda.

Lo que sucede en el Estado de México no debe suceder ni ahí ni en ningún otro lado.

¿Hasta cuándo habrá justicia?

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“A sangre fría”, periodismo literario

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El 16 de noviembre de 1959 apareció en el New York Times la noticia del asesinato de cuatro miembros de una familia originaria de Kansas, los Clutter, este crimen no dejó indiferente a la sociedad norteamericana, a los medios de comunicación de aquel entonces y mucho menos a un joven y menudo escritor que se encontraba en plena búsqueda de su personalidad literaria, me refiero a Truman Capote.

La originalidad, soltura, agudeza y precisión, fueron pieza clave en la creación de la novela A sangre fría, una obra que nos desvela el origen de la tragedia que se cernió sobre la familia Clutter, ese atroz acontecimiento que se suscitó en una granja de River Valley, en Holcomb, un pueblo del estado de Kansas, en los Estados Unidos.

La brutalidad con la que fueron asesinados, nos deja claro que ante la avaricia, el hombre sigue siendo presa de sus más terribles pensamientos, y de paso continúan carcomiendo a la sociedad, cualquiera que sea ésta. Los asesinos, Perry y Dick, dos excombictos que imaginan dar su último y gran golpe, no sólo no se conforman con el intento de robo de la supuesta fortuna de esta familia, sino que además los acribillan ferozmente con armas de fuego; aquí, nos encontramos de frente ante el elemento “muerte”, esa sombra pesada que hiere la conciencia humana de los que hemos quedado vivos y que fungimos únicamente como espectadores en lo que alguien se atrevió alguna vez a denominar <<el circo de la vida>>.

Capote dividió la novela en cuatro capítulos, y la trama la entretejió con tanto talento como sólo él podía haberlo hecho: una sucesión de episodios que corren en dos planos simultáneos y que encierran el origen mismo de la muerte; de esa manera logró penetrar el alma humana y a la sociedad como pocos lo han hecho.

Truman Capote, un joven menudo, de penetrantes ojos azules, sumergido en su mundo sombrío y con fama de genio, vio la noticia del múltiple asesinato y de inmediato le propuso a The New Yorker relatar los acontecimientos de aquel crimen desde el mismo lugar de los hechos. Seis años de un arduo trabajo periodístico: <<observaciones y notas tomadas de los archivos oficiales o el resultado de entrevistas con personas directamente afectadas; entrevistas que, con mucha frecuencia, abarcaron un período considerable de tiempo>>, dicho por él mismo en los agradecimientos de la novela.

Antes de emprender la aventura de escribir A sangre fría, Capote únicamente había publicado Otras voces, otros ámbitos y Desayuno en Tiffany’s, obras que le habían valido situarse en el mundo artístico como un mundano, intrigante y al mismo tiempo poseedor de una mente fuera de lo corriente y de un talento privilegiado.

Toda esa fuerza que envolvía al escritor ¡no procedía de la opulencia!, mas bien de una infancia miserable, oscura, triste, de un hogar destruido, de una madre alcohólica, del abandono de sus padres y, sobre todo, del miedo que ejercía el mundo sobre él, quien acostumbrado al rechazo desde niño, encontró en su genio poético la mejor manera de conquistar Nueva York, al mundo literario y al mundo en general.

Poseía ya dos novelas publicadas que le habían servido para hablar de sus fantasmas, sus miedos, experiencias propias convertidas en ficciones, quiero decir que, la realidad había estado al servicio de su imaginación. Ahora el reto que le significaba el caso de los Clutter consistía en poner toda su imaginación al servicio de la realidad; eso es lo que llaman algunos: periodismo literario. Investigar periodísticamente un suceso real para novelarlo.

En noviembre de 1959 se traslada a Holcomb,[i] con la intención de entrevistar a los habitantes de la comunidad, examinar los acontecimientos, hablar con todas las amistades y vecinos de los Clutter, con los policías que llevan el caso y en su momento, con los mismos asesinos, detenidos y recluidos en la prisión estatal de Kansas.[ii] Una tarea que termina en 1965, seis años trepidantes en la acumulación de conocimiento sobre la naturaleza humana que lo dejaron marcado para el resto de su vida.

A sangre fría, una novela que le dio descomunales satisfacciones a un escritor que se bebió la fama a grandes tragos, sumergido en el constante ajetreo de alguna fiesta. La energía vital contenida en Capote, fue la que lo empujó los últimos años de su vida de amante en amante, al alcohol, a las drogas, al deterioro constante e imparable hasta que optó por el suicidio en 1984.

Cuatro años antes de su muerte, hizo un intento por volver a los corredores literarios con Música para camaleones, fue un excelente intento, debo confesarlo, pero ya era demasiado tarde, en Truman Capote ya corría una “sangre fría” que le devoraba la vida. Incontables excesos lo agotaron por completo.

En 1966 la novela fue publicada; cincuenta años prácticamente han ya transcurrido desde aquel asesinato. De aquel día a la fecha millones de muertes han ocurrido e incluso algunas más terribles y con más saña; seguimos sin aprender la lección de este espejo, el cual nos muestra indefensos ante nuestra propia naturaleza.

La muerte de los Clutter fue observada por un escritor fuera de serie que dejó un testimonio -tal vez sí, su testimonio-, pero un testimonio que ha servido para detenernos a observar con más detalle la codicia, el egoísmo y la avaricia del hombre; por desgracia, el hombre seguirá siendo presa de su avaricia… mientras Truman Capote lo fue de su propio genio.


[i] En compañía de su buena amiga Harper Lee, de quien estuvo siempre acompañado.

[ii] Perry y su compinche Dick fueron ejecutados entre la medianoche y las dos de la madrugada del miércoles 14 de abril de 1965, por decreto del Tribunal Supremo de Kansas.

Jorge Ivan Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
 

Allí, donde se amontonan tantos huesos sin nombre

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Una portentosa novela póstuma titulada 2666 (Anagrama, 2004), vuelve a convertir a México en el centro de atención del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003); el país en el que pasó los primeros años de su largo exilio.

México nunca dejó de ser escenario de sus fabulaciones; seducido por sus habitantes, por la furia de éstos y su desparpajo para vivir la vida, muestra de ello es su mítica novela Los detectives salvajes:[i] <<La gran novela mexicana de su generación, expresión del desarraigo literario visceral de los latinoamericanos>>.

Con 2666, Roberto Bolaño escribió la obra más ambiciosa de su carrera no sólo por su extensión –alcanza las mil 128 páginas en un único volumen–, sino por el tema mismo: los asesinatos de mujeres al norte de nuestro país.

2666 es una fecha, una fecha inscrita en una lápida póstuma, que, <<se parece sobre todas las cosas a un cementerio, pero no a un cementerio de 1974, ni a un cementerio de 1968, ni a un cementerio de 1975,[ii] sino a un cementerio de 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo>>.[iii] Una lápida, pero una lápida colectiva, que no por casualidad está erigida en la ciudad fronteriza de Santa Teresa, que no es otra que Ciudad Juárez, en el desierto de Sonora, allí donde se amontonan tantos huesos sin nombre.

La novela está dividida en cinco partes, en la que la sombra de un escritor llamado Benno von Archimboldi, seudónimo de un escritor alemán, parece atravesar la historia negra del siglo XX sólo para llegar a la frontera de México con Estados Unidos, donde hay quien dice que ha sido visto.

En la primera parte, cuatro críticos literarios buscan a Archimboldi en sus textos mientras enredan sus vidas, para al fin descubrirlo por las calles de la ya mencionada Santa Teresa, o Ciudad Juárez, da lo mismo. En la segunda, esa misma ciudad ve transcurrir la vida del filósofo Amalfitano –chileno como Bolaño, profesor en la improbable universidad de Santa Teresa, padre de una hija española, también como Bolaño–, donde recuerda a la esposa que lo dejó y piensa cómo sacar de allí a Rosa, su hija adolescente, ante el miedo del contexto social del lugar. En la tercera parte, Fate, periodista deportivo, llega a Santa Teresa para retransmitir un combate de boxeo, pero termina involucrándose en la investigación de los crímenes contra mujeres que ahí están ocurriendo. >>Es el hilo que lleva a la cuarta parte, la de los crímenes, el verdadero pozo negro de la novela: la despiadada y extenuante sucesión de fichas sobre esos asesinatos, y su inútil investigación>>. En la última parte surgirá de nueva cuneta Benno von Archimboldi “sólo para llegar a Santa Teresa” y lapidar la historia del siglo XX, con toda su infamia y todos sus horrores.

2666 está escrita contra la muerte. Quiero decir que está escrita en contra de la muerte, en una serie de relatos encadenados en espiral que, en su inexactitud, sus silencios y su incompletitud, provocan esa sensación de abandono a los crímenes, al dejar de existir, como declara uno de los personajes de la novela: “Nos hemos acostumbrado a la muerte”.

A partir de enero de 1993 comenzaron a contarse los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, cuando en un descampado una niña de trece años –porque eso es lo que era– apareció muerta. <<Pero es probable que no fuera la primera muerta. Tal vez por comodidad, por ser la primera asesinada en el año de 1993, ella encabeza la lista. Aunque seguramente en 1992 murieron otras. Otras que quedaron fuera de la lista o que jamás nadie las encontró, enterradas en fosas comunes en el desierto o esparcidas sus cenizas en medio de una noche, cuando ni el que siembra sabe en dónde, en qué lugar se encuentra>>.[iv]

Quince años han transcurrido desde la aparición del primer cadáver, las autoridades no dan respuesta a tantas interrogantes que surgen y de las que la población exige. La opinión pública no quiere pensar mal; sin embargo el accionar de los altos mandos deja mucho que desear. Por citar sólo una de las “hipótesis” de investigación, decimos que, con el creciente auge en la década de 1990 de los denominados videos snuff,[v] este mercado ilícito ha crecido en proporciones alarmantes, y en los Estados Unidos genera miles de millones de dólares al año y en el resto de los países adquiere cada vez más fanáticos; por ende a muchos beneficia que no se denuncien este tipo de actos ni mucho menos que salgan a la luz pública.

¿Quién puede estar cometiendo tantos asesinatos en aquella ciudad de la frontera, en la que los derechos humanos no son los mismos para los que están al norte del río Bravo en comparación con los que viven al sur? Definitivamente no es un solo asesino.

¿Quiénes pueden cruzar libremente por aquel lugar y no ser señalados? ¿Por qué ni el gobierno mexicano ni el FBI han resuelto nada? ¿Qué secreto se esconde?

En 2666,[vi] Bolaño demostró que podía escribir como nadie o como quien quisiera, combinar la reflexión más abstracta con la más arrebatadora acción en el escenario de la mexicana Ciudad Juárez –disfrazada de Santa Teresa–, con su violencia y sus crímenes sexuales en contra de cientos de mujeres, en los que, como dice un personaje, “se esconde el secreto del mundo”.

Roberto Bolaño fue narrador y poeta; se impuso como uno de los escritores latinoamericanos imprescindibles de nuestro tiempo, <<el más influyente y admirado novelista en lengua española de su generación. Su muerte, a los cincuenta años, es una gran pérdida para la literatura>>, comentó Susan Sontag a los pocos días de fallecer Bolaño.

2666, un asombroso alarde de audacia y de poderío narrativo, donde se mezclan “los moldes y esencias de la mejor narrativa europea y americana para proponerse como una nueva y revolucionaria modalidad de novela total, que combina rasgos de relato detectivesco y de poema épico, de novela de artista y de novela filosófica, de fantaciencia y de reportaje periodístico, entreverado a una frondosa meditación sobre el mal y sobre la muerte, sobre la literatura y la insignificancia y el olvido”, esto en las atinadas palabras de Ignacio Echevarría y que comparto con él.


[i] Premio Herralde de Novela y Premio Rómulo Gallegos; ambos por unanimidad.

[ii] El autor hace referencia a estos años por los sucesos históricos que tuvieron lugar en ellos.

[iii] Amuleto, Roberto Bolaño, 1999, pp. 76-77.

[iv] 2666, Roberto Bolaño, pág. 444.

[v] Son grabaciones de asesinatos reales o de ejecuciones, violaciones, mutilaciones y todo tipo de actos sin la ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco en contra de personas.

[vi] Premio Salambó 2004.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto ha sido publicado en:
 
Revista “Molino de Letras” noviembre-diciembre 2008.
 
http://efektonoticias.com/cultura/2666-de-roberto-bolano-alli-donde-se-amontonan-tantos-huesos-sin-nombre