Archivo de la etiqueta: Catolisismo

El “efecto Francisco”, un vistazo tras bambalinas [OPINIÓN]

Estándar

Fue una de las semanas más agitadas en la historia de Chile y el Perú, ya que en pocas ocasiones un visitante extranjero ha logrado atraer tales multitudes. Millones de personas realizaron esfuerzos casi heroicos por lograr una fugaz mirada al hombre que está cautivando por igual los corazones de católicos y no católicos.

En las imágenes, la mera presencia física del papa Francisco parecía capaz de hipnotizar a inmensas multitudes. En ocasiones bastó el más leve gesto de sus manos, o una palabra dirigida a una persona de su público, o bien, bajar de su vehículo y ayudar a alguna persona aparentemente enferma o lesionada por la jornada papal, para arrancar tempestuosos aplausos de la concurrencia.

Sus actividades, de lo que fue su sexta visita a América Latina, estuvieron repletas de actos y acontecimientos que los medios de comunicación cubrieron puntualmente. La atención que la prensa de Chile y Perú dedicó a la visita del Papa Francisco fue extrema.

El punto central en las visitas papales a lo largo de la historia han sido el vacío de liderazgo que padecen las naciones, y América Latina no es la excepción, ya que la corrupción en los gobiernos es un tema central de la política regional, que alcanza directamente a presidentes, primeros ministros y a instituciones de primer orden. El respeto que en el pasado inspiraban los gobernantes ha menguado debido a los escándalos de corrupción y mal gobierno, por lo que ese vacío está siendo ocupado en forma sutil por el líder de la Iglesia Católica.

El papa Francisco, tras cuatro años de pontificado, sabe que el catolicismo ha ido a la baja, en gran parte por los escándalos de agresión sexual (pederastia) que sus feligreses han denunciado en contra de sacerdotes, entre otras causas, por lo que Francisco está consciente que su iglesia requiere a un líder carismático, por lo que está tratando de convertir deliberadamente al papado en un oficio personal, como lo hiciera perfectamente Juan Pablo II, en aras de una estrategia bien adaptada a un anhelo mundial de liderazgo.

Y es que, para muestra, basta observar cómo millones de personas lo recibieron profundamente tanto en Chile como en Perú, conmovidas por el magnetismo personal de Francisco, este papa argentino de origen italiano está surgiendo como un líder moral de un Occidente que tiene hambre de héroes, de liderazgo, lo que coloca al Vaticano en una posición de adalid del mundo, “una cautivadora y modesta superestrella del catolicismo”.

Con cada viaje papal, va quedando constancia que la figura de Francisco surge no sólo como una fuerza espiritual, sino también política en el mundo, así dejaron constancia los cientos de periodistas locales y extranjeros al mostrar a la opinión pública a un líder católico que se erige por encima de todas las razas y naciones con la capacidad de hablar con “una gran autoridad moral”, ya que “todos los otros dioses” políticos y económicos han fracasado, y el papa mantiene un discurso dentro de ese generalizado sentimiento de pena en el mundo occidental, con relación al legado espiritual que se ha perdido.

Muestra de ello fue el mensaje final que dio previo a su regreso a Europa, mostrándose muy pesimista sobre la política latinoamericana, por lo que pidió a sus obispos que “hagan lo que puedan” para recuperar el valor de la honestidad, ya que la política de América Latina está muy enferma, “más enferma que sana”, externó.

Sin embargo, esta visita ha sido la más accidentada de Jorge Mario Bergoglio, al comprobar que durante la semana que ha pasado en Chile y Perú, el ‘efecto Francisco’ no funciona con todos los católicos, ni con todos los latinoamericanos, ya que su sexta estancia en la región ha destapado los enconos de la Iglesia Católica local: necesitada de esperanza, volcada con los pueblos amazónicos e indígenas, enfadada por la plaga de los abusos sexuales a menores cometidos por religiosos y escandalizada por los numerosos casos de corrupción cometidos por los políticos y altos funcionarios.

Asimismo, durante la Audiencia General que Francisco celebró el pasado 24 de enero en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, y recordando su reciente viaje a Chile y Perú ante miles de católicos, expresó que durante su presencia en estos países latinoamericanos alentó “el camino de la democracia chilena con el método de la escucha”, especialmente hacia los pobres, los jóvenes, los ancianos, los inmigrantes y la protección de la tierra.

Es claro que el mundo necesita liderazgo, y la figura del papado siempre ha estado dispuesto a guiar a la humanidad erigiéndose en ese liderazgo que el mundo anhela.

Sin embargo, ¿es el papado el liderazgo que este mundo o nuestra región necesitan?

Tiempo al tiempo

Anuncios

Inocencio III, tal vez el Papa más poderoso de la historia

Estándar

Con una ausencia del ambiente literario de 10 años, Gerardo Laveaga se hace presente con una obra ambiciosa, El sueño de Inocencio (Editorial Planeta, 2006). Con este libro, Laveaga, nos demuestra la madurez que ha adquirido como escritor -si es que aún había que demostrarlo-, y a la vez la vigencia que tienen los temas religiosos.

Muy pocos apostarían en la actualidad por un libro que nos narra la vida de un aristócrata italiano de finales del siglo XII, sin embargo, cuando este personaje tiene un ascenso vertiginoso en el clero (aunque éste sea sólo secular), alcanzando a muy corta edad la silla papal y cambiando el rumbo de la Iglesia Católica…, es cuando el relato merece ser mayormente leído.

El sueño de Inocencio narra la trayectoria personal de Lotario de Segni, quien cerca de cumplir los 38 años de edad, es elegido para ocupar la silla de San Pedro, haciéndose llamar Inocencio III (1198-1216). Por esos años, Europa vivía una fase política muy convulsiva, el imperio germánico estaba a punto de absorber a la Iglesia, la cual no ocupaba ya un lugar de preponderancia ante los monarcas y sus fieles.

Con lucidez, talento narrativo y un flujo artístico que a muchos les parecerá demasiado atrevido, Gerardo Laveaga, fascinado siempre por la religión y la observación del poder político, reconstruye una vida y una época histórica en ésta su máxima.

En sus casi 400 páginas, el autor nos lleva a través de intrincados campos bifurcados, donde nos asomamos a la lucha interna que sostiene Lotario de Segni, entre la indecisión de continuar con su carrera eclesiástica o la de contraer matrimonio.

La pluma de Laveaga, luego de poco más de dos años de investigación y consulta en documentos, textos y archivos a los cuales tuvo acceso en las universidades italianas, además de una estricta documentación en EE. UU., el Vaticano, países de Europa y México; plasma a un Lotario enamorado de una sola mujer y obsesionado por las relaciones sexuales que sostienen.

Bruna, la mujer de la que se enamoró, es pieza relevante en las decisiones que tendrá que tomar el conde de Segni y que repercutirán en la historia misma de la humanidad; Bruna estará siempre presente en la vida de Lotario de Segni, y a la postre de Inocencio III hasta su muerte.

El hilo conductor, en esta destacada novela histórica, es la soledad de un hombre que lucha por la supervivencia de la Iglesia Católica, <<logrando convencer a la cristiandad de que él no sólo era el sucesor de San Pedro sino el representante de Jesucristo mismo en la Tierra>>. En sus discursos ya como Papa reiteraba ante los fieles, que él representaba a Jesucristo, pronto esta creencia fue asimilada junto con otras tantas que Inocencio III impuso.

“Inventó” mecanismos de control para los creyentes como lo es la confesión, el matrimonio indisoluble y el decreto de excomunión, enfrentó a la Iglesia de Constantinopla, aniquiló el movimiento de los cátaros, convocó dos cruzadas, apoyó a Domingo de Guzman en la fundación de los dominicos (una especie de policía que exigió se quemara a todo aquel que no rindiera sumisión a la Iglesia Católica). Esto le permitió llevarla a su momento cúspide.

Sin lugar a dudas ejerció una gran influencia entre los monarcas y el pueblo, convirtiéndose en el Papa más poderoso de la historia. <<Considerado por el teólogo Hans Küng “tal vez el Papa más brillante de todos los tiempos” y por la revista Life como uno de los 100 hombres que más influyeron en el milenio que acaba de transcurrir, Inocencio III es retratado en esta deslumbrante novela como un hombre que vivió intensamente el amor, el sexo, la soledad, el poder y el peso abrumador de la responsabilidad>>.

Gerardo Laveaga, a más de 20 años de haber obtenido el Premio Nacional de la Juventud, nos ofrece una obra llena de imaginación, contenido y comunicación donde el tema histórico ha servido de sostén, reconstruyendo la verdad histórica y resolviendo su complejidad con tanta eficacia literaria como seguridad en el manejo de las ideas.

Un escritor contemporáneo lo necesariamente alejado del Crack de Volpi, pero literariamente cercano a los mejores representantes de la generación del Crack[1] y del boomerang mexicano.[2]


[1] Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez.

[2] Jorge Volpi, Xavier Velasco, Pedro Ángel Palou, Cristina Rivera Garza e Ignacio Padilla.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com