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Escala crisis entre Estados Unidos e Irán [OPINIÓN]

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En las últimas semanas, el Gobierno de los Estados Unidos ha comenzado a aumentar la presión sobre Irán y construyendo día a día el caso contra el régimen de los ayatolás, lo que está provocando que la crisis entre estas dos naciones sigua escalando. Hay dos sucesos relevantes que hay que tomar en consideración, ya que, aunque parecieran hechos aislados, son en realidad sucesos que están interconectados.

Primeramente, hay que tomar en cuenta el anuncio por parte del presidente iraní, Hasan Rohani, al anunciar que finalmente comenzará a incumplir el acuerdo nuclear que ese país había firmado en 2015 con Washington, además de cinco potencias [China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania] y la UE, pacto del que Trump se retiró hace ya más de un año. El Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), su nombre oficial, que limitaba el programa atómico de Irán a cambio del fin de las sanciones internacionales que acogotaban su economía, quedó reducido a letra muerta.

Un segundo suceso es, la aparente decisión de Teherán, o al menos de ciertos sectores en el ejército de Irán, de obstaculizar la libre transportación de petróleo y otros materiales a través del estrecho de Ormuz, por donde circula la quinta parte del hidrocarburo que se consume en el planeta.

Hace apenas unas semanas ocurrió una segunda ola de ataques a navíos comerciales de distintos países que circulaban por esa zona. A pesar de que Irán niega toda responsabilidad en estos incidentes, el solo hecho de que Washington (incluyendo tanto a republicanos como a demócratas), además de otros de sus aliados como Reino Unido, estén abiertamente acusando al gobierno de Rohani de los hechos, y estén presentando evidencia para sostener sus acusaciones, apunta ya a una escalada mayor en la crisis.

Ante esto, el gobierno estadounidense decidió anunciar el envío de mil soldados norteamericanos al contingente que se suman a los ya desplegados en Oriente Próximo, lo que ha sido considerado por Rusia como una provocación, ya que Moscú cuenta con importantes intereses en la región. A la par, el presidente de Irán, Hasan Rohani, emitió un discurso donde asegura que su país “no va a hacer la guerra a nadie” pero, advierte que saldrá victorioso de la “guerra de voluntades y coacciones” a que le están sometiendo Estados Unidos y sus aliados.

Irán ha decidido ir tomando pasos paulatinos para irse retirando del acuerdo, acuerdo que la política de Donald Trump ha calificado como el peor acuerdo “de la historia”, de ahí la presión de EU de retirarse del mismo, e ir escalando la presión en contra de Irán a fin de orillarle a renegociar los términos del pacto.

La decisión de Irán implica ir poco a poco elevando los montos de uranio enriquecido que se producen (elemento indispensable para armar bombas atómicas), mantenerlo en el país (en lugar de exportarlo como estaba establecido en el pacto) e ir subiendo el grado al que ese uranio se enriquece. El acuerdo permite solo enriquecerlo al 3.67%, Irán ha indicado que en poco tiempo podría reasumir el enriquecimiento hasta incluso el 20%, los niveles previos al acuerdo.

Irán, abiertamente está amenazando con seguir dando pasos hacia el abandono definitivo del pacto nuclear. El mensaje es sobre todo hacia las potencias europeas firmantes, pero no nada más. El mensaje también está dirigido hacia Rusia y China. El gobierno de Hasan Rohani no está dispuesto ya a cumplir con su parte y, en lugar de recibir los beneficios que ello suponía, seguir padeciendo los efectos por las sanciones de Washington al grado del casi colapso económico.

Lo anterior se produce en paralelo al sabotaje de distintos buques en la zona del estrecho de Ormuz, y aunque Irán niega su responsabilidad en estos incidentes, la evidencia recabada por parte de países occidentales y países árabes aliados de Estados Unidos les hace concluir que las Guardias Revolucionarias iraníes se encuentran detrás de estos hechos.

Lo que está ocurriendo en realidad es que, los círculos duros, tanto en Teherán como en Washington (y países aliados), están alimentando una espiral que podría rápidamente escalar hacia un enfrentamiento armado.

La posición de los más duros en la cúpula política iraní, tenemos la de las Guardias Revolucionarias, quienes han ido cobrando fuerza y están siendo abiertamente respaldada por el líder supremo, el Ayatola Alí Khamenei. Esto explicaría el paulatino retiro del pacto nuclear hasta la posible determinación de abandonarlo del todo, y la decisión de atacar los intereses de Washington y sus aliados de diversas formas. Una de esas formas sería, potencialmente, la de los sabotajes a buques petroleros que transitan por el estrecho de Ormuz como ha ocurrido en días pasados.

Esto se suma al distanciamiento que viven Irán y Rusia, tras los sucesos en Siria. Este tipo de circunstancias parecen estar aislando aún más a Teherán, haciendo que muchos en ese país consideren que bajo el colapso económico y el asedio diplomático que enfrentan, es preferible un comportamiento agresivo que orille a las otras partes a negociar bajo mejores términos para Irán, incluso ante el riesgo de tener que enfrentar un conflicto armado. Se acercan a un punto en que cada vez hay menos que perder.

Por el otro lado, tenemos a un Donald Trump que es crítico de las grandes intervenciones que Washington ha llevado a cabo en sitios lejanos como Irak o Afganistán, lo que en su opinión solo cuesta mucho dinero y vidas estadounidenses sin arrojar beneficios. Trump prometió retirar a su país de ese tipo de compromisos. Su idea, al abandonar el pacto nuclear, reactivar e intensificar las sanciones y la presión máxima sobre Teherán, no era detonar un conflicto armado sino orillar a ese país a negociar un “mejor” acuerdo.

Sin embargo, Trump parece no haber calculado que su decisión de salirse del acuerdo nuclear y de poner a Irán contra la lona, iba a robustecer las posturas más duras no solo en Teherán, sino también en Washington, donde una guerra sería lo que menos les importe.

Es probable que Irán siga dando pasos hacia su salida definitiva de dicho pacto. Si esto sucede, y/o si los incidentes de sabotaje continúan ocurriendo, se incrementará la presión sobre los secretarios de Estado y de Defensa Nacional de Estados Unidos en el Congreso, en el Senado y en el Pentágono sobre Donald Trump, quien se verá obligado a ordenar al menos uno o varios ataques que en principio podrían buscar ser limitados. El gran problema de los ataques limitados, sin embargo, es que nunca se sabe cómo responderá la parte atacada. Y si la respuesta es agresiva, la espiral podría salirse de control. Esto ya está teniendo importantes efectos sobre los mercados. El nerviosismo ha impactado el precio del petróleo, del oro, y se viene a sumar a los temores que existen a causa de otros asuntos como la guerra comercial entre EU y China, todo esto podría desatar desde una crisis de alimentos hasta una crisis severa de gobierno en infinidad de naciones.

Tiempo al tiempo.

La guerra comercial ¡llegó! [OPINIÓN]

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“Trump aprueba los aranceles sobre China y amenaza con más gravámenes”; “México estudia un arancel sobre el maíz y soja de EU si Trump insiste en el proteccionismo”; “EU endurece los aranceles para la importación de aceituna negra española”; “China contraataca a Trump con aranceles a productos de EU valorados en 50.000 millones”; “La UE lanza una última oferta a EU para evitar la guerra comercial”; “El secretario del Tesoro de EU trata de reducir la tensión por la amenaza de una guerra comercial”; estos son solo algunos titulares que la prensa internacional ha destacado en los últimos meses.

La guerra comercial continúa, China, Europa, México, Canadá y Estados Unidos han oficializado subidas de aranceles a mercancías, o bien están en vías de realizarlo.

Donald Trump está “empecinado” en imponer aranceles punitivos a las importaciones de acero y, posiblemente, de otros productos, a pesar de la oposición de la mayoría de sus asesores, e incluso de los miembros de su propio gabinete. Finalmente, las afirmaciones de que “otros países se están aprovechando de EU” fueron uno de los principales temas de su campaña presidencial. Este discurso, sin duda, recibe buena aceptación entre las bases electorales de Trump, a la que le gusta la idea de una guerra comercial. Pero hacer política con el impacto en los bolsillos del electorado, no es nada sencillo.

Primeramente, hay que entender que una gran parte del comercio moderno se hace con bienes intermedios, cosas que se usan para fabricar otras cosas. Un arancel sobre el acero ayuda a los productores de acero, pero perjudica a los consumidores de acero en las fases posteriores del proceso productivo como el sector automovilístico. Por tanto, ni siquiera está claro el efecto directo del llamado proteccionismo de Trump sobre el empleo.

Luego de esto, le siguen los efectos indirectos, lo que significa que cualquier aumento del empleo en un sector protegido por aranceles debe compararse con la pérdida de empleo en otros sectores. Normalmente, el comercio y la política comercial tienen pocos efectos (o ninguno), sobre el empleo total. Este tipo de política comercial afecta al tipo de empleos; pero no tanto al número total. Los especialistas en el tema indican que, hay razones para creer que estos efectos indirectos impedirían cualquier creación de empleos netos, debido a la respuesta arancelaria de otros países.

El comercio internacional se rige por normas, normas que Estados Unidos contribuyó a crear. Si empezamos a incumplir esas normas, los demás también lo harán, tanto en represalia como por simple imitación. A eso es a lo que se refiere la gente cuando habla de una guerra comercial.

Y sería una insensatez pensar que Estados Unidos ganaría dicha guerra, ya que enfrente no tiene únicamente a China, que ya de por sí es un mercado preponderante como el americano, sino que además hay que sumar a la Unión Europea, un actor igual de importante y capaz de adoptar represalias eficaces (como pudo comprobar el Gobierno de George W. Bush cuando impuso aranceles sobre el acero en 2002).

En cualquier caso, el comercio no es cuestión de ganar o de perder: en general, el comercio permite que las partes involucradas en un acuerdo sean más ricas, pero una guerra comercial sí suele perjudicar a todos los países involucrados. Donald Trump esgrime que los aranceles defienden el empleo frente a prácticas anticompetitivas, pero la realidad de las cosas es que, sus medidas pueden empeorar la economía mundial, enrareciendo el ecosistema económico.

Cuando nos detenemos a observar el mundo de la industria y el comercio nos encontramos, sin lugar a duda, ante un desarrollo tan espectacular que despierta admiración y asombro. Redes complejas son las que dan vida al comercio, y los Estados Unidos representan a la nación con la que cualquier otro país del mundo desea realizar negocios e intercambios comerciales con ella.

Si observamos más detenidamente nos damos cuenta de que, el comercio hoy en día, en cualquier parte del mundo, está basado en la competencia y la codicia, en prácticas deshonestas que buscan el beneficio ventajoso sobre el otro. Las naciones más poderosas buscan con la publicidad y el mercadeo de sus productos apelar con frecuencia a la vanidad y la lascivia; se valen del fraude, la tergiversación, el engaño y los negocios injustos. El incentivo que los impulsa es dar menos y cobrar más.

Los aranceles proteccionistas, no buscan la justicia, el bien común, sino imponer impuestos para evitar la competencia y la entrada al mercado de productos extranjeros beneficiando en lo inmediato a unos cuantos empresarios, aunque en el fondo y a mediano y largo plazo, los mercados financieros sufrirán una contracción y desestabilización económica, propiciando desempleo y menor poder adquisitivo, carestía de la canasta básica, y aumento de la deuda pública, debido a que vivimos inmerso en una economía global, impulsada originalmente por los Estados Unidos.

Escala el conflicto comercial EU-China [OPINIÓN]

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Al anunciar la administración de Donald Trump respecto de tasar sus exportaciones de productos de productos de alta tecnología, China rápidamente responde al detallar cuál será su respuesta en caso de que Washington opte por continuar por ese camino.

La semana que acaba de terminar, las autoridades chinas han publicado una nueva lista con 106 productos, entre los que destacan la soja, los automóviles, los productos químicos o ciertos tipos de aeronaves, a los que se impondrá un arancel del 25%. En suma, estas mercancías alcanzan un valor de importación de 50 mil millones de dólares, un monto equivalente al paquete de productos chinos que Estados Unidos pretende gravar.

De los 106 productos afectados, resaltan la soja, cuyo valor de importación superó los 13 mil 900 millones de dólares el año pasado. Le siguen los automóviles, con 12 mil 280 millones, y las aeronaves de menor tamaño, con 9 mil 500 millones. También se encuentran el propano licuado (1 mil 760 millones), el algodón (980 millones) o el sorgo (950 millones). Otras de las mercancías incluidas en la lista son la carne de ternera congelada –cuyo veto en el mercado chino se levantó recientemente-, el whisky o el tabaco.

La entrada en vigor de estas tarifas dependerá, según lo dicho por las autoridades chinas, de los movimientos que lleve a cabo el Gobierno estadounidense con respecto a la imposición de aranceles a los bienes chinos.

Cabe recordar que, en días pasados, el gobierno estadounidense presentó una lista de 1 mil 300 productos procedentes de China a los que pretende imponer un arancel del 25%, en su mayoría artículos de alta tecnología. Las tasas entrarían en vigor una vez terminado el periodo de 30 días de consultas y si las dos grandes economías mundiales no han alcanzado un acuerdo que satisfaga a la administración del presidente Donald Trump, algo que los especialistas dudan que suceda.

Es claro que, con esta acción, el gobierno del presidente Xi Jinping deja en claro cuáles serán sus cartas si Donald Trump decide optar por la vía dura con Pekín. También espera que la nada arbitraria selección de productos obligue al presidente estadounidense a buscar una solución negociada: la mayoría de importaciones en la diana, especialmente la soja o los coches, se producen en estados de mayoría republicana.

La guerra comercial continúa, China y Estados Unidos han oficializado subidas de aranceles a mercancías por valor de 6 mil millones de dólares (3 mil por cada bando) que incluyen los impuestos al acero y aluminio chinos de Washington, por un lado, y la carne de cerdo, ciertas frutas, vino y tubos de acero que impuso Pekín, por otro.

Cifras insignificantes si tomamos en cuenta que el comercio bilateral entre ambas potencias alcanzó el año pasado los 630 mil millones. Sin embargo, la entrada en vigor de esta segunda ronda de tarifas supondría escalar el conflicto comercial de forma considerable, porque entre ambas listas se señala a productos cuyo valor asciende a los 100 mil millones de dólares.

Apenas hace unas semanas, la Casa Blanca informó que Trump habló con su homólogo, el francés Emmanuel Macron, y con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la necesidad de que Estados Unidos, Francia y Alemania “sumen fuerzas” contra las prácticas comerciales chinas, lo que indica que, la guerra comercial EU-China polarizará la geopolítica mundial.

La trama rusa ¿verdad o injuria? [OPINIÓN]

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TEXTO PUBLICADO EL 16 DE MARZO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

Las superpotencias viven momentos decisivos, y aunque no se hable abiertamente, la realidad es que en la actualidad estamos viviendo una especie de carrera nuclear como si fuera un asunto “normal”, pero ahora, a diferencia de la posguerra de la segunda mitad del siglo pasado, la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y Rusia se ha revivido desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la presunta injerencia de Moscú en las elecciones norteamericanas del 2016.

Apenas en enero pasado el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha declarado que el enemigo número uno de ellos no es ya el terrorismo, en parte por el debilitamiento de ISIS y el decremento en la actividad terrorista a nivel mundial según reportó el funcionario, y ahora se centran en los llamados enemigos número uno: Rusia y China, superpotencias que están desarrollando armamento nunca antes visto, por lo que las tensiones entre estas naciones y Norteamérica surgen nuevamente.

Como ejemplo de ello, es cómo en días pasados Vladimir Putin, presidente de Rusia, mostró ante las cámaras armamento nuclear de última generación diciéndole muy directamente al mundo que Rusia ha desarrollado ya armamento supersónico, lo que significa, según los conocedores del tema armamentístico, que con un solo misil supersónico Moscú puede esquivar cualquier defensa existente alcanzando su objetivo hasta que el misil explote en el mismo, además de poseer drones nucleares, torpedos submarinos, enviando así el mensaje, sin decirlo verbalmente: “les estamos ganando en esta carrera nuclear”, acontecimiento que prende las alarmas en Estados Unidos.

Con ello, nuevamente entramos a un ambiente de “guerra fría”, estamos de vuelta en los años 50’s y años 60’s del siglo XX donde, en pleno siglo XXI, las potencias están desarrollando la mayor tecnología posible para lograr superar a la otra, algo económicamente elevado, pero a diferencia de la Guerra Fría post Segunda Guerra Mundial, ahora no es bipolar, tenemos a una tercera potencia: China, e incluso Europa entraría en esta tensión nuclear.

En medio de todo este escenario de aparente “guerra fría resurgida”, surge el caso del ex espía ruso envenenado en Reino Unido, Serguéi Skripal de 66 años, quien fue atacado el pasado 4 de marzo con un gas nervioso al que fue expuesto en un centro comercial. En el ataque también resultaron afectadas su hija y otras 21 personas, entre ellas un agente de policía británico que llegó al lugar para atender la emergencia. Un hecho que enrarece y tensa las relaciones entre Londres y Moscú.

El caso del ruso Serguéi Skripal toma notoriedad al saber que en 2006 fue condenado a 13 años por un tribunal moscovita que le declaró culpable de trabajar para los servicios secretos británicos y de revelar las identidades de otros agentes rusos. En 2010 se benefició de un intercambio de espías y desde entonces se encuentra refugiado en Reino Unido.

No es el primer episodio de estas características que se produce en suelo británico. El caso más famoso de los últimos años es el del también ex espía Alexander Litvinenko, quien en 2006 falleció tras ingerir polonio depositado en la taza de té que bebía. En 2012, Alexander Perepilichnyy, un empresario ruso que estaba colaborando para destapar una trama rusa de blanqueo de capitales, falleció de un infarto. En su estómago se encontraron restos de una planta venenosa. Y en 2013, el magnate y opositor ruso Borís Berezovski apareció ahorcado en su casa.

Lo sucedido en Salisbury ha afectado a más personas que al objetivo del supuesto ataque, por lo que medios británicos la han calificado de una acción terrorista indiscriminada, por su parte, la actitud del gobierno británico fue prudente al decir que no había que sacar conclusiones apresuradas, sin embargo, no por ello se dejaron de escuchar voces de condena y repudio, como la advertencia del ministro de Exteriores, Boris Johnson, quien aseguró que Londres contestará de manera “fuerte y apropiada” si Moscú está detrás de la acción.

Tras ya varios días del atentado, se ha identificado ya el gas nervioso que se utilizó como Novichok, desarrollado por la Unión Soviética y, en teoría, destruido posteriormente, Londres pidió a Rusia explicaciones, obteniendo solo amenazas y desmentidos sin credibilidad.

La reacción de Londres ha sido contundente y tiene un importante calado político. Ha considerado el atentado como “un uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido”. Es decir: un ataque directo. El Gobierno de Theresa May ha anunciado además una batería de represalias entre las que destaca la expulsión de 23 diplomáticos rusos de suelo británico. Se trata de la mayor expulsión de representantes rusos desde la caída de la Unión Soviética. Además, May ha decretado la suspensión de los contactos diplomáticos al más alto nivel así como la cancelación de la visita de Sergei Lavrov, ministro de exteriores ruso.

Rusia, que este próximo domingo celebra elecciones presidenciales, se ha limitado a repetir el argumento exculpatorio empleado anteriormente, por ejemplo, tras el asesinato del ex espía Alexander Litvinenko en 2006: Reino Unido debe presentar pruebas de sus suposiciones. Pero en vez de colaborar en la investigación, Rusia ejecuta una agresiva defensa verbal. Con acierto, May ha apuntado dos hipótesis. “O bien el Gobierno ruso es responsable directo del ataque o bien ha perdido el control de un arsenal químico ilegal”. Sea cual fuera, las dos apuntarían a la responsabilidad de Moscú.

De confirmarse la responsabilidad de Rusia en el caso de su ex espía envenenado, las tensiones entre Londres y Moscú aumentarían lo que podría provocar mayores confrontaciones afectando las relaciones entre Europa, Rusia, China y Estados Unidos, poniendo en riesgo la estabilidad geopolítica y de paz en todo el mundo.

Lo cierto es que, Rusia ha vuelto al escenario mundial en busca de un papel relevante en la geopolítica mundial, y ello no abona en nada para la paz y tranquilidad nacional de nadie. La trama rusa apenas comienza.

La guerra que viene [OPINIÓN]

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TEXTO PUBLICADO EL 5 DE MARZO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

El presidente de los Estados Unidos quiere guerra, guerra comercial, y es que el anuncio que realizó el pasado jueves en su cuenta de Twitter (como es ya su costumbre), sobre nuevos aranceles al acero y al aluminio activó a la Unión Europea, prende la alarma en Europa, China, Canadá y México (estos dos últimos por el tratado de libre comercio que está en revisión con nuestro vecino del norte).

Donald Trump se jactó de que Estados Unidos tiene las de ganar en un pulso mercantil al afirmar que “cuando un país está perdiendo miles de millones de dólares en comercio virtualmente con cada país con el que tiene negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”.

El fondo de las palabras y el tono de Trump en su mensaje de Twitter, es un fondo y tono político, lo que nos recuerda que éste, fue uno de los elementos centrales de la agenda económica en la candidatura del neoyorquino. La diferencia entre lo que la economía importa y lo que exporta tocó el pasado noviembre su nivel máximo en los últimos cinco años -un total de 50 mil 500 millones en el mes- apurado sobre todo por las compras al gigante asiático. El lema “América, primero” que ha marcado el discurso de Trump, ha pasado en su versión económica por abandonar el Tratado Comercial del Pacífico (TPP, también cuestionado por los demócratas), olvidarse del proyecto de nuevo acuerdo con Europa (TTIP), poner el jaque la pervivencia del Nafta e incorporar aranceles.

Así las cosas, los países productores de acero toman posiciones ante la guerra comercial que declara Donald Trump. Europa, segundo exportador de acero a Estados Unidos, ha alertado este pasado viernes de que adoptará represalias en los próximos días contra una lista de productos estadounidenses si se concretan las amenazas vertidas por su gobernante. China, el mayor productor mundial, avisó de que esa estrategia perjudicará al comercio internacional. Por su parte, la respuesta en el mercado bursátil no podía esperar en todo el mundo, y los gigantes del sector reaccionaron con pérdidas ante la “guerra que viene”.

Europa lleva meses temiendo el proteccionismo de Donald Trump y ya tiene medidas preparadas para la guerra comercial que ha abierto el mandatario estadounidense. La Comisión Europea analizará el próximo miércoles posibles represalias comerciales como respuesta a los aranceles que Estados Unidos quiere imponer sobre el acero y el aluminio provenientes del exterior. Bruselas ha elaborado una lista de productos estadounidenses (siderúrgicos, agrícolas y de otro tipo) que afrontarán a gravámenes comerciales cuando se exporten a la UE, explican fuentes comunitarias.

Muy pocas veces las autoridades europeas expresan un discurso nacionalista frente a terceros, pero en esta ocasión fue necesario decirlo al verse amenazados por Washington como respuesta a la guerra del acero.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, dice que Europa está preparada: “No permaneceremos sentados mientras nuestra industria es atacada con medidas injustas que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo europeos. La UE actuará con firmeza y con mesura para defender nuestros intereses”.

Estamos ante un escenario que pondrá a temblar al mundo político, comercial y social.

La guerra que viene es una guerra comercial.

Los enemigos de Trump [Opinión]

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Dos semanas cumple Donald Trump al frente del gobierno de EU. Desde que resultó electo en noviembre pasado, mucho se habló respecto de lo que supondría su mandato y su manera de gobernar, sobre todo en lo referente a su postura radical, dictatorial, xenófoba y extremadamente nacionalista, por lo que se esperaba que ya instalado en la Casa Blanca moderaría dicho discurso e implementaría políticas alineadas al “establishment” norteamericano… pero no ha sido así.

El neoyorquino ha mantenido las posturas que lo caracterizaron desde el inicio de su campaña para la nominación republicana, enfatizando sus políticas contra la migración, seguido por su empecinamiento de construir un muro fronterizo con México, además de prohibirle la entrada a su país a musulmanes –sólo por citar algunos ejemplos–, lo que ha colocado a Trump en una posición riesgosa al no entender que existirá un costo político y económico significativo para Estados Unidos, tanto al interior, como al exterior de la nación.

Las políticas emprendidas por Trump ya han dado frutos: desavenencias con el primer ministro de Australia, diálogo de sordos con mandatarios respecto de acuerdos comerciales, y encontronazos con la prensa libre; por lo que las agresiones del magnate en contra de México, los musulmanes y todo lo que no sea “America” están conformando una causa en común más amplia liderada por cabezas de la sociedad civil, empresarios, líderes religiosos, intelectuales e iconos culturales, dentro y fuera del sector público e instituciones de todos los sectores, tanto al interior como al exterior de Estados Unidos.

Algunos funcionarios norteamericanos preveían que Trump sería un “gobernante” controlable, que su equipo lo alinearía a intereses en común con otras naciones “hermanas”, sin embargo, en dos semanas no ha sido así.

Ahora, Trump y Estados Unidos tienen nuevos enemigos.

Jorge Iván Garduño / @plumavertical

“Weiwei-ismos” de Ai Weiwei

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Amante de los gatos y considerado uno de los artistas y críticos sociales más reconocidos en todo el mundo, Ai Weiwei (Pekín, 1957), es además un diseñador arquitectónico, comentarista y activista social, se hace presente en una obra publicada por Tusquets Editores que aglutina los pensamientos más artísticos de tan polémico personaje.

Weiwei-ismos (Marginales Tusquets Editores) es un conjunto de reflexiones a modo de aforismos de un país multicultura, con poderío económico, político y artístico, sin embargo no deja de acallar voces que critican su sistema, ya que China es un país en el que el sistema político persigue las ideas y persiguen a las voces disidentes.

Weiwei-ismos se convierte en una obra reveladora para el ojo occidental, donde la represión no recae en la cotidianeidad, pero la multiplicidad de voces de Ai Weiwei, ponen de manifiesto ingeniosas, inteligentes y provocadoras sentencias contra los gobernantes de su país, lo que pone en riesgo la gobernabilidad ante la carencia de una verdadera libertad de expresión.

Este libro se enmarca dentro de la exposición de Las Cabezas del Zodiaco, del artista Ai Weiwei, que se muestra actualmente en el Museo Nacional de Antropología y que permanecerá montada hasta febrero del 2015.

Ai Weiwei es un creador perseguido que busca poner el foco en los abusos a los derechos humanos que se dan en China, pero también en el rol del arte, como factor político, ya que ha dicho en múltiples ocasiones que ni él ni su obra son el mensaje, pero que sí son la caja de resonancia que necesita mucha gente en China, porque en ese país la mayoría tiene miedo de hablar.

Cabe señalar que Ai Weiwei fue el diseñador del emblemático estadio Olímpico para Beijín 2008 llamado Nido de Pájaros, y él mismo denunció a las Olimpiadas como una forma de manipular la imagen de China; sin embargo, también las utilizó como plataforma para que el mundo lo escuchara.

Weiwei-ismos, una obra que salta al vacío con un grito ensordecedor bajo la mirada de una sociedad necesitada de libertad y arte.

Jorge Iván Garduño

@plumavertical

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“Justicia ciega” de Anne Perry

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Una novela de suspenso, en la que su magnífica estructura y redacción hacen suponer al lector que la línea de investigación deberá ir del punto más lógico a otro, sin embargo, y con un estilo firme, Anne Perry crea una novela en la que las cosas no son como se pudieran prever: Justicia Ciega (Ediciones B).

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Cuando el ser humano desmitifica los diversos ángulos que la vida tiene, y acierta para ejercer el poder donde verdaderamente se requiere, se produce de inmediato una fuerza destructiva, que de forma indirecta podrá uno alcanzar los objetivos propuestos.

Anne Perry bien podría haber consiguió una obra perturbadora, que mantiene al lector inmerso en la trama desde las primeras líneas escritas, y conforme la historia se desarrolla, será imposible saber cuáles serán las trágicas consecuencias.

Hester Monk, la esposa de William Monk, inspector de la Policía Fluvial del Támesis, cuestiona las finanzas de una iglesia de Londres en la que, al parecer, los donativos de los feligreses han terminado en los bolsillos del carismático predicador Abel Taft, para pagar su magnífica casa y los elegantes vestidos de su esposa y sus hijas.

Como fruto de ello, Taft resulta acusado, y el brillante abogado Oliver Rathbone, recientemente nombrado juez, es el elegido para presidir el juicio contra él. La culpabilidad de Taft parece clara; sin embargo, en el último instante la defensa llama a un testigo que socava por completo los cargos.

Entonces Rathbone da un paso bienintencionado pero temerario que podría arruinar su carrera, su reputación y hasta su vida. Justicia ciega presenta un rico y vívido panorama de la vida londinense, al tiempo que despliega un magnífico drama judicial.

Justicia ciega, una novela poderosa y definitivamente poseedora de un final casi temible.

Jorge Iván Garduño
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“El enigma de China” de Qiu Xiaolong

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Los años de la década de 1960 se caracterizaron por ser años de un periodo marcado por los movimientos sociales en diversos lugares del planeta, encabezados por jóvenes idealistas, en su mayoría, muchachos universitarios que en búsqueda de la libre expresión y de crítica al Estado, protagonizaron sucesos históricos recordados por la violencia utilizada por los diversos gobiernos para hacer acallar esas voces.

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En junio de 1966 surge en China un movimiento dirigido por Mao Tse-tung conocido como la Revolución Cultural (1966-1976) que emprendió su andadura bajo el impulso y la protección de los jóvenes <<guardias rojos>>, y que buscaba purgar en aquella nación todos los rastros del Capitalismo y del elitismo a través de un programa que pretendía industrializar y modernizar el país a pasos agigantados.

Cabe recordar que en 1949 Mao tomó el poder y estableció la República Popular China, desmantelando la compleja estructura gubernamental que se había desarrollado después de la Revolución China ocurrida ese mismo año, también purgó el gobierno de elementos moderados y humilló a intelectuales y funcionarios públicos, enviándolos a trabajar a los campos; el sueño de Mao: “El gran salto hacia adelante”, no tuvo mucho éxito en algunos sectores, ya que se volvió una guerra ideológica y propagandística, la Gran Revolución Cultural se tiñó en numerosas ocasiones de sangre con actos y manifestaciones de violencia a cargo de sus adictos.

En esas décadas que significaron grandes transformaciones para la pujante China, nace Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953), siendo un artista de una nueva generación que sólo ha escuchado como un susurro aquellos años en los chinos fueron zarandeados de un extremo a otro, por una ola de hipercriticismo contra todo lo establecido, conforme deseaba Tse-tung y con la presencia del ejército en las calles de Pekín, lo que representó el inicio de una dura represión.

Pero la escritura de Qiu Xiaolong renace con paisajes de Occidente, como Europa o América pero que se enfrentan a nuevos retos que plantea el siglo XXI. Su obra ronda el thriller detectivesco, con una voz ágil y que coloca entre sus mejores personajes al inspector Chen Cao, uno de los jefes policiacos más respetados de Shanghai.

En El enigma de China (Tusquets Editores) es el sexto título publicado bajo éste sello editorial de la serie protagonizada por Chen Cao, siendo una novela en la que nuevamente se mezcla la intriga policial con la radiografía social de un país que, en esta ocasión, se centra en la problemática de la especulación inmobiliaria y las tensas relaciones entre internet y las autoridades chinas como telón de fondo.

Pero si bien, Xiaolong era muy pequeño para recordar el régimen de Tse-tung, sabe lo que es vivir bajo un gobierno que te impida el libre ejercicio de tus derechos, o el acceso al Internet, por lo que es interesante la temática que maneja partiendo de la libertad que existe en el mundo virtual, pero de las restricciones que vivimos en la vida real.

Con El enigma de China Qiu Xiaolong vuelve a acertar en su planteamiento, ofreciéndonos una entretenida historia policiaca, con la denuncia social de un país en el que los derechos son pisoteados y con un protagonista que se debate entre la conciencia y el interés, ilustrando la realidad de una contradictoria nación.

Jorge Iván Garduño
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La prosa poética de Gao Xingjian

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La década de 1960 se caracterizó por ser un periodo marcado por los movimientos sociales en diversos lugares del planeta, encabezados por jóvenes idealistas, en su mayoría, muchachos universitarios que en búsqueda de la libre expresión y de crítica al Estado, protagonizaron sucesos históricos recordados por la violencia utilizada por los diversos gobiernos para hacer acallar esas voces.

En México, Francia o China, los años del ’60 nunca quedarán en el olvido, primordialmente por la forma en que gobiernos silenciaron las protestas o inconformidades de sectores amplios de la población y el fondo fue sólo un pretexto para mostrar el rostro de la intolerancia y la ausencia del diálogo. En muy pocos casos fondo y forma responden a un mismo sentido de vida.

Centrándonos únicamente en China, en junio de 1966 surge un movimiento dirigido por Mao Tse-tung conocido comola RevoluciónCultural(1966-1976) que emprendió su andadura bajo el impulso y la protección de los jóvenes <<guardias rojos>>, y que buscaba purgar en aquella nación todos los rastros del Capitalismo y del elitismo a través de un programa que pretendía industrializar y modernizar el país a pasos agigantados.

En 1949 Mao tomó el poder y establecióla RepúblicaPopularChina, desmantelando la compleja estructura gubernamental que se había desarrollado después dela RevoluciónChinaocurrida ese mismo año, también purgó el gobierno de elementos moderados y humilló a intelectuales y funcionarios públicos, enviándolos a trabajar a los campos; el sueño de Mao: “El gran salto hacia adelante”, no tuvo mucho éxito en algunos sectores, ya que se volvió una guerra ideológica y propagandística, la Gran Revolución Cultural se tiñó en numerosas ocasiones de sangre con actos y manifestaciones de violencia a cargo de sus adictos.

Gao Xingjian (Jangsu, 1940), es uno de esos artistas totales que ya no escriben con frecuencia en Occidente y que se vio enfrentado ala Chinade Mao, vivió muy de cerca el colapso que sufrió su país, el cual fue zarandeado, de un extremo a otro, por una ola de hipercriticismo contra todo lo establecido, conforme deseaba Tse-tung y experimentó la presencia del ejército en las calles de Pekín que acabó convirtiéndose en una verdadera masacre, y en el inicio de una dura represión en toda la nación.

De ahí parte la escritura de Gao Xingjian, del alma, de esa represión ocurrida en su país y que la catapulta en cada ser humano, en esa necesidad del <<yo>>, <<tú>> y <<él>>, esa triple encarnación en que nos podemos convertir y que al mismo tiempo buscamos.

La GranRevoluciónCultural es recordada como una época de pesadillas, una realidad excepcionalmente amarga, donde el pensamiento, la imaginación, el diálogo y la reflexión estaban prohibidos a todos los niveles. <<La realidad era cruda, y todavía lo era más la política dentro de esa realidad>>.

Toda persona instruida intelectualmente era reprimida por el sistema de Mao Tse-tung y debía ser enviada a los campos de cultivo, en donde les enseñaban a no pensar, no cuestionar; quienes vivieron este periodo han hecho del pensamiento una forma de vida y del raciocinio una dicha de gran valía.

Gao Xingjian es un chino exiliado en París, que recibió el Nobel de Literatura en 2000 y que escribe con todo detalle y sin tapujos sobre la debilidad de la naturaleza humana y el temor interior que sienten las personas bajo la opresión política; así lo demuestran sus dos novelas más importantes: El libro de un hombre solo y La Montaña del Alma. Libros que hablan desde el interior de Xingjian, con hondura de belleza y simplicidad, que hacen de cada párrafo un poema trágico de la vida; <<muchos de los capítulos de su obra son realmente prosas poéticas filosóficas llenas de una comprensión completa de la vida>>.[i]

En el exilio, la única tabla de salvación para Gao es la creación literaria o artística. Pero no por ello aboga por una “literatura pura”, por una literatura confinada en su torre de marfil, ajena del todo a la sociedad, muy al contrario, entiende la creación literaria como una suerte de desafío que el individuo lanza a la sociedad para poder sobrevivir, lejos de ser malo para él, el exilio en Occidente, le ha proporcionado nuevas referencias que le han servido para librarse de la nostalgia.

Gao Xingjian, el novelista, poeta, dramaturgo, director de teatro y pintor que la Revolución Cultural china nos “legó”, quien busca en su prosa la fluidez de ideas; quien aun en las frases de estructura complicada se esfuerza por dar primacía al oído para transmitir la sensación de la lengua, para evitar que el lector tenga por fuerza que buscar la explicación de cada palabra –esto para quienes gustan del análisis­–.

El libro de un hombre solo, es un texto que nos invita al diálogo interior, a la lectura en voz alta, ejercitando el recuerdo y la realidad, la historia y la existencia, la conciencia y la escritura.

La Montaña del Alma, una novela en que los pronombres personales suplantan a los personajes, las impresiones psicológicas hacen las veces de la trama y los cambios de ánimo regulan el estilo; un texto formado por historias involuntariamente fabricadas, creada a partir de unos escritos a modo de apuntes de viaje que más bien se asemejan a un soliloquio.

En el decenio de 1960, todos los ciudadanos chinos tenían que llevar un ejemplar de las Citas del presidente Mao, conocidas como el Pequeño Libro Rojo. Se publicaron ochocientos millones de ejemplares. En el decenio de 1960, Gao Xingjian comenzó su crítica intelectual en contra dela China Comunista. Hoy día, ha publicado catorce obras de teatro, seis ensayos sobre arte, cinco novelas y fue nombrado Caballero dela Orden dela Legión de Honor por el presidente dela República Francesa.

<<He hecho de la creación literaria un modo de salvación o, mejor dicho, es mi modo de vivir. Escribo para mí mismo; no pretendo contentar a los demás ni transformar el mundo o al prójimo pues ni siquiera puedo transformarme a mí mismo. Lo importante es que hablo, escribo y nada más[ii]>>, sentencia Gao Xingjian.


[i] Liu Zaifu, del epílogo de El libro de un hombre solo.

[ii] Cita de Gao Xingjian.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com