Archivo de la etiqueta: Colombia

El otoño de las FARC [Opinión]

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“… los colombianos sueñan con vivir “en un país donde quepan todos, donde no se justifique cargar un arma para decir lo que se piensa”.
y “Que la palabra sea la única arma de los colombianos”. Que así sea.
Aquí pueden leer completa mi columna de hoy —>>> http://bit.ly/2fwMIXz

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 25 de noviembre de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

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¿Continúa la guerra? [Opinión]

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“… si bien el referéndum es un mecanismo para dar legitimidad al gobierno en turno, siendo un instrumento poderoso y eficaz, se corre el riesgo de caer en el abuso y deslegitimizar un proceso de paz…” http://bit.ly/2dAmo0i

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 7 de octubre de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

Adiós a las armas [Opinión]

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“… no hay nada más doloroso que ver a tu pueblo desgarrándose por dentro.” Aquí pueden leer mi texto completo —>> http://bit.ly/2dFKWnO

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 30 de septiembre de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

El sórdido eco de los fusiles [Opinión]

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“El sórdido eco de los fusiles”, 52 años de una guerra de guerrillas que llega a término… http://bit.ly/2bTajBC

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 26 de agosto de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

“El mundo de afuera”, la relación víctima-victimario

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En América Latina, y tal vez en todo el mundo, el pueblo colombiano ha sido presa de una estigmatización cruel que ha dañado su imagen como país, afectando principalmente a sus pobladores, quienes aunque conforman un pueblo rico en cultura, arte, música, gastronomía y literatura, sólo por mencionar una pequeña parte de sus muchas riquezas, son identificados por la violencia y el tráfico de armas y droga con el que lucran grupos criminales.

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Y si bien lo que sucede en Colombia no es un caso exclusivo de esa nación, sí ha influenciado fuertemente en la vida de sus habitantes, y es ahí donde surge un genio literario sin recato, que sin ningún miramiento a la realidad que se vive en su país, escribe de manera atrevida.

Este genio literario es Jorge Franco (Medellín, Colombia, 1962), quien por un lado creció leyendo el “realismo mágico” de otro genio colombiano, Gabriel García Márquez, y por otro creció viendo la mutilación de su pueblo hecho por grupos subversivos y cárteles del narcotráfico, que pugnan por destruir la industria bananera para sustituirla por la industria de las drogas.

Tal vez esto último ha comenzado a suceder en el mundo literario de Franco, ya que su vena creativa está impregnada con un olor a pólvora recién quemada, a humo de marihuana flotando en la habitación cerrada, a polvo de cocaína inalada por algún ser desafortunado.

La escritura de Jorge Franco es una escritura lúcida en la que sus personajes viven sumergidos en el submundo de los estupefacientes, el narcotráfico, los asesinatos, la rivalidad de grupos y enfrentamientos entre ellos para alcanzar cuotas de poder, el control de las zonas y el de los barrios.

Este mundo clavado en la realidad de muchos pueblos de Hispanoamérica es el combustible que este escritor colombiano utiliza para expulsar los demonios que han invadido su territorio y que se empeñan en clausurar el paraíso de tan noble y sufrida tierra.

Con una formación cinematográfica, Franco Ramos estudió literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, sin embargo no concluyó sus estudios y aun así, aprovechando sus conocimientos de cine, logró plasmar de manera visual en el papel las escenas de las que nos habla en sus libros.

El mundo de afuera (Alfaguara), es su más reciente obra y que ha sido reconocida con el Premio Alfaguara de Novela 2014, una novela ambientada en la ciudad de Medellín, donde el tiempo pasa envuelto en una neblina y las voces parecen silbidos que se pierden entre las ramas.

La obra premiada narra un desquiciado secuestro, en un ambiente progresivamente enrarecido, mediante la combinación original de elementos de fábula y cuento de hadas, y rasgos expresivos de un momento de violencia y crisis.

Se trata de una breve y hasta cierto punto sencilla novela sobre el amor y la muerte, poética y detallista, con un sobresaliente manejo de la tensión, y que, incorporando técnicas cinematográficas como el “flashback” y la narración paralela, también bebe de fuentes como el cuento folclórico o la crónica de sucesos.

Una novela con sentido del humor, con diálogos eficaces y la construcción de personajes complejos, en la que Franco ahonda en la relación entre víctima y victimario, retratando así el inicio de una larga y cruel etapa de violencia en Medellín, además de resaltar la desigualdad y los contrastes que son parte de la evolución social y la violencia en Colombia.

Jorge Franco aclaró que se basa en un hecho real para este libro, el secuestro de Diego Echeverría en 1971, un hecho que impactó a esa ciudad y marcó un antes y un después en la violencia que se vería años después.

Sostiene que los dos personajes, a pesar de la circunstancia en que están, se hablan sobre sus debilidades, miedos, y al final de esa relación saben que uno va a matar y otro a morir. El mundo de afuera tiene toques de escenas de humor negro.

Entre las obras de Jorge Franco, destacan Paraíso Travel, de quien el colombiano Simón Brand dirigiera la versión cinematográfica; y Rosario Tijeras, la obra más conocida, que le valió el Premio Beca Nacional Colcultura y el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón en el 2000, y por la cual fue traducido a diversos idiomas.

Jorge Franco, un escritor fascinante que continúa con la buena tradición de Gabriel García Márquez, donde su escritura converge con las nuevas voces de la literatura latinoamericana al sabor gaucho de Neuman, la desfachatez de Bayly o la convulsa letra de Élmer Mendoza.

Un escritor único que demuestra que podría ser un digno depositario de una de las antorchas más brillantes de las letras colombianas.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

“La literatura tiene el papel de contar historias verosímiles que enganchen al lector”

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El escritor colombiano Óscar Collazos me ofreció una entrevista a propósito de su nueva novela La modelo asesinada (Editorial Océano), un libro estremecedor en el que el protagonista, Raúl Blasco, se empeña en desvelar un misterioso crimen que desencadena una inquietante trama bien lograda y extremadamente  agitada.

Collazos nos habla de su quehacer literario, de su patria, la violencia y de cómo vislumbra el futuro colombiano, una interesante charla que a continuación reproduzco.

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Jorge Iván Garduño [JIG]: ¿Cómo se vivieron los años de violencia y corrupción creciente en Colombia, desde la perspectiva de tu generación?

Óscar Collazos [OC]: Como la continuación de episodios sucesivos de violencia en nuestra historia. Fuimos niños y crecimos con la violencia política de liberales y conservadores, hasta la aparición de guerrillas, paramilitares y narcotráfico.

JIG: ¿Desde siempre supiste que escribirías libros o cómo fue que iniciaste en esta empresa?

OC: Desde muy joven, hacia los 15 o 16 años, sentí que quería ser escritor. Hacia los 20, sabía que ya no podía ser otra cosa que escritor: publiqué mis primeros cuentos y artículos y decidí que, sobre todas las demás cosas (una carrera universitaria, una profesión exitosa) ser escritor era lo que le daba sentido a mi vida dentro de la más absoluta confusión.

JIG: ¿Cómo definirías tu literatura?

OC: He pasado por distintas etapas, de difícil definición: de la autobiografía y la experimentación formal de los primeros años a una visión del mundo más amplia, sirviéndome del aprendizaje de esos primeros años. Hay, seguramente, temas que definen mi literatura: la violencia, por ejemplo, pero es la misma violencia que recorren otros escritores de mi generación. En mi caso, esa violencia empieza con el principio de autoridad en la familia, con la imposición de dogmas religiosos y morales y el propósito de enfrentarlos desde la escritura. La sexualidad, que fue tema de muchos de mis cuentos y novelas, dio un paso hacia el erotismo y la trasgresión moral. De todas maneras, me resulta muy difícil definirme.

JIG: ¿Consideras a Raúl Blasco un paladín de la justicia y la honorabilidad; como un hombre que se niega a enfrentar su presente o una víctima de las circunstancias? ¿Y por qué?

OC: Raúl Blasco es un hombre que vive en las fronteras de la trasgresión y lo establecido. Es políticamente un escéptico, pero ha aprendido a vivir con los placeres que elige. Es un bon vivant, pero vive obsesionado con la justicia. Creo que vive irónicamente y por eso su condición de voyeur, es decir, de testigo. Ha tratado de ser un hombre justo y ha sido víctima de la injusticia. Más que un seductor, es un hombre que gusta, por ser libre.

JIC: ¿Piensas que en las sociedad son más los “Raules Blasco” que gente empeñada en la violencia?

OC: Los Raules Blasco de Colombia, los que prefieren la justicia al crimen, la ética a la corrupción, han impedido que mi país no se hunda en el abismo. Son figuras de la resistencia política y ética, pero están condenados, muchas veces, a perder, pues el sistema es mucho más poderoso que ellos.

JIG: ¿Cuál consideras es el verdadero papel de la literatura dentro de una sociedad a la sombra del narco y los paramilitares?

OC: La literatura, en este caso la novela, no tiene más papel que el de contar historias verosímiles que arrastren al lector del principio hasta el final. Frente al poder monstruoso de narcos y paramilitares, cualquier función de la literatura puede parecer irrisoria, pero más allá de las historias que cuenta, esa literatura contiene principios morales, actitudes ejemplares, formas de ver el mundo que los lectores reconocen detrás de historias y personajes.

JIG: Tras largos años de estar sólo como espectador, ¿cuál fue la Colombia que encontraste a tu regreso?

OC: Una Colombia que, de 1972 a 1989, se había convertido en uno de los países más violentos de América Latina, con una clase política capaz de servir a las industrias del crimen, con una sociedad secuestrada por las organizaciones criminales. Regresar a Colombia me exigía recuperar el habla cotidiana, las tensiones de la vida diaria, el instinto de supervivencia que había perdido en muchos años de ausencia. El país visto de lejos durante años debía ser visto de cerca. Eso le dio una nueva vida a mi literatura.

JIG: ¿Cómo vislumbras Colombia a corto, mediano y largo plazo?

OC: Un país que, finalmente, vislumbra la posibilidad de encontrar fórmulas de paz a mediano plazo, pero, al mismo tiempo, un país de fuerzas enfrentadas a favor o en contra de la guerra. No soy demasiado optimista: mientras subsista el narcotráfico y sus organizaciones al margen de la ley, van a subsistir otras formas de violencia organizada, no tanto de orden político (como las guerrillas) sino de orden estrictamente criminal, como lo que es llamado “bandas criminales”, que no son sino paramilitarismo sin proyecto político antisubversivo. Tendrán aliados entre las fuerzas del Estado, sin duda, pero una fase de la violencia histórica de Colombia parece encontrar por ahora una salida política.

La modelo asesinada una novela trepidante y que a cada momento impone un ritmo vertiginoso que desencadena en un final vibrante, que de principio a fin arrastran al lector en una historia tan verosímil como bien contada.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/la-literatura-tiene-el-papel-de-contar-historias-verosimiles-que-enganchen-al-lector
 

“El Cartel de los Sapos”, una película cargada con más de una tonelada de adrenalina pura

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Las historias que envuelven al mundillo del narcotráfico están manchadas de ambición, poder y dinero, además, se encuentra presente una fuerza superior a las anteriores, misma que ha dominado a los hombres desde Adán… hablo de la mujer, el símbolo máximo de belleza, que ha inspirado lo más hermoso y sublime de lo creado por el ser humano.

Y es según el ex narcotraficante colombiano Andrés López López, que fue el deseo que provocó una de ellas entre líderes de la mafia como dio inicio la lucha entre los carteles colombianos de Medellín y Cali a principios de la década de 1990, y que por la misma causa entró él a formar parte de ese oscuro, violento e infernal negocio internacional que es el tráfico de cocaína.

Andrés López fue parte del cartel del Norte del Valle, una organización tan poderosa y violenta como la liderada por Pablo Escobar, o tan influyente y multimillonaria como la de los hermanos Rodríguez Orejuela, y fue él, quien al verse atrapado entre las esquirlas de los carteles de Colombia y México, quien decidió “colaborar” con la DEA (Drug Enforcement Administration) a fin de desarticular a “los colombianos”.

Y es precisamente de esto de lo que trata “El Cartel de los Sapos”, porque esta tremenda película está basada en el libro del mismo nombre que escribió Andrés López López durante su reclusión en una cárcel federal de Estados Unidos.

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“El Cartel de los Sapos” habla desde el interior de la cloaca y sin cortapisas del narcotráfico y de lo que significa para cualquiera que se sumerge en busca del deslumbrante oropel que ofrece.

De forma honesta, directa y fría, el director Carlos Moreno logra con éste, su cuarto largometraje, resolver de manera magistral las dificultades técnicas que podría representar el relato de la novela de López López, y sus saltos en el tiempo.

Al contemplar este filme, somos testigos por hora y media, de las ambiciones y la traición de las que es objeto Martín González, alias “Fresita”, para finalmente erigirse en el consciente humano como el testimonio de una vida que descendió a los abismos de la mafia y que formó parte de la agencia norteamericana de antinarcóticos (DEA); y que al final tuvo que afrontar las consecuencias de los actos con las mismas agallas con las que se busca “dominar el mundo”.

“El Cartel de los Sapos” se estrenará en las salas de cine en México el 11 de enero de 2013, y cuenta con las actuaciones de Manolo Cardona, Tom Sizemore, Juana Acosta, Kuno Becker, Diego Cadavid, Robinson Díaz, Julián Arango, Andrés Parra, Fernando Solórzano, Juan Pablo Raba, Adriana Barraza, Saúl Lisazo, Sandra Echeverría, Rodrigo Oviedo y Pedro Armendáriz Jr. (que a poco más de dos años de fallecido, es recordado en la pantalla grande con la que fuera su última actuación en el séptimo arte); asimismo hay que señalar que fue seleccionada por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a Colombia en los Premios Óscar 2013 en la categoría de mejor filme en lengua no inglesa.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 

Publicado en

http://efektotv.com/noticia/8381-el-cartel-de-los-sapos-una-pelicula-cargada-con-mas-de-una-tonelada-de-adrenalina-pura.html

Memoria infinita [Para Gabriel García Márquez]

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Recuerdo tu rostro,

Ese rostro sonriente, avispado,

Que inevitablemente al correr de los años deja su huella imborrable

 

Como tantas huellas dejas tú

Por las calles de Cartagena

De tu hermosa Colombia

 

Y en nuestros corazones de quienes somos tus fieles lectores

Cómo poder olvidar ese extraño lugar llamado Macondo

En el que las mariposas amarillas revolotean libres

Y se posan sobre la casa de los Buendía:

Úrsula, Aureliano o Amaranta

 

Cien años de soledad pueblan este inmenso espacio

Y sí… confirmado está

Tus recuerdos se retiran del escenario

Me entristece saber que nos vas a olvidar

Y ahora nos tocará a nosotros a ti diariamente la historia volver a contar

 

Pienso que dejaste en tus libros tu memoria

Una memoria infinita, vasta,

Que con cada línea trazada

A cada palabra plasmada

Con cada obra publicada

Nos obsequiaste lo más entrañable de tu alma

 

Gracias maestro

Con profundo respeto

Para ti

Gabo.

Jorge Iván Garduño
Versalles, Ciudad de México
@plumavertical

La vertiginosa vida colombiana en la pluma de Jorge Franco

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Casi a diario y todos los días, estamos siendo testigos, sin quererlo ni desearlo, de las masacres y los saldos rojos que dejan a su paso los enfrentamientos entre grupos armados y cárteles de la droga provistos de grandes cantidades de armas; los miles de casquillos percutidos en algún lugar que es zona de paso o influencia de estas organizaciones criminales nos hablan de esto.

En las grandes ciudades, en los poblados más apartados y en las comunidades ubicadas al interior de cualquier país, la violencia se ha vuelto una constante a la que los habitantes debemos habituarnos y aprender a vivir con ella a la puerta de nuestro hogar e incluso a entablar el diálogo con alguno de nuestros conocidos.

Aquellos días en los que podíamos salir confiados a caminar en los parques, jardines y el resto de la vía pública, están siendo ensombrecidos por las diversas expresiones violentas que van perneando a la sociedad y cauterizan nuestro entorno, resultando en un tejido social semidestruido y en vías de su improbable recuperación.

España, Turquía, Irán, los Estados Unidos, Vietnam, Angola y Latinoamérica, están siendo asolados por grupos que al buscar sus propios intereses flagelan a los sectores productivos del país o la región, y lo más lamentable de todo ello es que a pesar de que los gobiernos combaten estas problemáticas, en lugar de erradicarlas más parece que se fomentan y crecen.

En América Latina, y tal vez en todo el mundo, el pueblo colombiano ha sido presa de una estigmatización cruel que ha dañado su imagen como país, afectando principalmente a sus pobladores, quienes aunque conforman un pueblo rico en cultura, arte, música, gastronomía y literatura, sólo por mencionar una pequeña parte de sus muchas riquezas, son identificados por la violencia y el tráfico de armas y droga con el que lucran grupos criminales.

Y si bien lo que sucede en Colombia no es un caso exclusivo de esa nación, sí ha influenciado fuertemente en la vida de sus habitantes, y es ahí donde surge un genio literario sin recato que sin ningún miramiento a la realidad que se vive en su país, escribe de manera atrevida.

Este genio literario de quien hablo es Jorge Franco, quien por un lado creció leyendo el “realismo mágico” de otro genio colombiano, Gabriel García Márquez, y por otro creció viendo la mutilación de su pueblo hecho por grupos subversivos y cárteles del narcotráfico, que pugnan por destruir la industria bananera para sustituirla por la industria de las drogas.

Tal vez esto último ha comenzado a suceder en el mundo literario de Franco, ya que su vena creativa está impregnada con un olor a pólvora recién quemada, a humo de marihuana flotando en la habitación cerrada, a polvo de cocaína inalada por algún ser desafortunado.

La escritura de Jorge Franco es una escritura lúcida en la que sus personajes viven sumergidos en el submundo de los estupefacientes, el narcotráfico, los asesinatos, la rivalidad de grupos y enfrentamientos entre ellos para alcanzar cuotas de poder, el control de las zonas y el de los barrios.

Este mundo clavado en la realidad de muchos pueblos de Hispanoamérica es el combustible que este escritor colombiano utiliza para expulsar los demonios que han invadido su territorio y que se empeñan en clausurar el paraíso de tan noble y sufrida tierra.

Con una formación cinematográfica, Franco Ramos estudió literatura enla PontificiaUniversidadJaveriana de Bogotá, sin embargo no concluyó sus estudios y aun así, aprovechando sus conocimientos de cine, logró plasmar de manera visual en el papel las escenas de las que nos habla en sus libros.

Entre sus obras destacan Paraíso Travel, de quien el colombiano Simón Brand dirigiera la versión cinematográfica; y Rosario Tijeras, la obra más conocida, que le valió el Premio Beca Nacional Colcultura y el Premio Dashiell Hammett dela Semana Negra de Gijón en el 2000, y por la cual fue traducido a diversos idiomas.

Jorge Franco, un escritor fascinante que continúa con la buena tradición de Gabriel García Márquez, donde su escritura converge con las nuevas voces de la literatura latinoamericana al sabor gaucho de Neuman, la desfachatez de Bayly o la convulsa letra de Élmer Mendoza.

Un escritor único que se prepara para ser depositario de una de las antorchas más brillantes de las letras colombianas.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto se ha publicado en:
 
http://apiavirtual.net/2010/09/15/la-vertiginosa-vida-colombiana-en-la-pluma-de-jorge-franco/