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“Los pájaros amarillos”, un paisaje de acontecimientos vívidos de la guerra de Irak

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El 20 de marzo de 2003 la Coalición de la Voluntad liderada por el Ejército de los Estados Unidos, e integrada por las naciones de Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría, iniciaron la invasión a Irak, con el firme objetivo de localizar y erradicar el armamento de destrucción masiva que el gobierno de Saddam Hussein presuntamente poseía.

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Luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre, y tras la invasión que los norteamericanos efectuaron a finales del 2001 a Afganistán, el presidente de la Unión Americana en aquel entonces, George W. Bush, fijó sus objetivos en Irak, Irán y Corea del Norte, denominándolos como “El eje del mal”, por lo que las tensiones fueron en aumento.

La guerra de Irak se dio en medio de grandes protestas en diversas ciudades de todo el mundo, y muy a pesar de ello, entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003, el Ejército de los Estados Unidos se alzó con el control de toda la nación iraquí, sin embargo no fue hasta el 13 de diciembre de 2003 que capturaron al ex dictador Saddam Hussein, quien fue condenado a la horca, orden ejecutada el 30 de diciembre de 2006.

Los años siguientes fueron de de enfrentamientos al estilo guerra de guerrillas, en el que las fuerzas armadas norteamericanas enviaron comandos especiales a Irak, y en ciudades como Bagdad, Mosul o Tal Afar, los ejércitos se atrincheraron argumentando que debían permanecer hasta que la inestabilidad generada por el gobierno liderado por el Partido Baath Árabe Socialista desapareciera.

Uno de los hombres que asistieron al país árabe para combatir en nombre de los norteamericanos fue Kevin Powers (Estados Unidos, 1980), quien enrolado en el Ejército estadounidense se encargó de una ametralladora en Mosul y Tal Afar durante los años 2004 y 2005, vivencia que aprovechó para conjugarla con su talento narrativo en lo que representa su ópera prima: Los pájaros amarillos de Editorial Sexto Piso.

En esta dramática novela, Powers recrea un mundo escindido, donde el soldado Bartle describe el destrozado paisaje durante sus horas sudorosas en que permanece pertrechado tras su armamento en espera de las líneas enemigas para exterminarlas.

Caminatas en busca de ciudadanos traumatizados, toma de edificios derrumbados y una realidad muy alejada de la cómoda vida estadounidense, es a lo que se enfrenta Bartle en Irak en el que hay escombros sobre los escombros de otras guerras pasadas de las que aún no es posible salir de las reminiscencias que están presentes.

Bajo relieves oscuros, y una mirada que cuestiona la ética de la guerra y las buenas intenciones de la comunidad internacional en apoyo de los habitantes del país árabe, en el que el soldado es el actor principal, la muerte su rostro y la vida algo que no es habitual presenciar por las calles de Irak, y lo primero y único que puede uno perder entre tanta desolación.

La perspectiva del soldado Bartle se desdibuja con la de Kevin Powers, asemejándose a una autobiografía que lacera y estremece el alma humana, que en busca de darle sentido a la vida al ingresar a las fuerzas armadas y asistir a la danza de pólvora, plomo y sangre en Irak, surge el cuestionamiento sobre cómo darle sentido a la muerte.

Kevin Powers, maestro en Arte por la Universidad de Austin, ha sido galardonado con los premios First Book Award del periódico The Guardian; seleccionado como el segundo mejor libro de narrativa durante el 2012 por Amazon; y el pasado 24 de marzo recibió el Premio Hemingway, todos estos reconocimientos por Los pájaros amarillos.

Una novela que deja de lado la historia narrada por Hollywood, y que de primera mano nos adentra al espeluznante mundo creado por la guerra y el conflicto humano… algo que siempre habrá que recordar para definir mejor nuestras acciones futuras como sociedad.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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El ‘Paraíso’ reencontrado de Gurnah

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África: el continente enigmático, salvaje, depositario de extensas tierras bañadas por el sol y la arena, que posee paisajes naturales que invitan a la ensoñación, con sus sabanas, selvas, volcanes, macizos de notable altitud, sus inmensos desiertos, su vegetación tan variada; el territorio de los leopardos, leones, hienas, gorilas de montaña, cebras, jirafas, rinocerontes, ñúes, búfalos, elefantes… Un lugar con inmensas riquezas naturales y artísticas, en la que han surgido grandes líderes políticos, pero también de oposición.

Hoy día –como a lo largo de casi toda su historia– se enfrenta a problemas mayores concernientes a la sobre explotación de sus recursos naturales, con ese constante choque armado de grupos que buscan el control de zonas ricas en minerales.

Gobiernos sin escrúpulos venden sus tierras, aldeas, ciudades, su país, el continente africano en su totalidad a corporaciones industriales occidentales por billetes verdes, y esto va aunado a la esclavitud, que aún no se ha abolido en aquella zona, como en tantas otras regiones en desarrollo.

A esta grande cadena de males, debemos seguir añadiendo: familias destrozadas por los movimientos rebeldes y los ejércitos, que saquean las comunidades, decapitan o asesinan a hombres y niños, mientras a las mujeres los soldados las acosan, las humillan y las violan, en ocasiones ante los ojos de sus esposos o hijos. A esta dramática situación se añade el enorme riesgo de contagiarse el virus VIH/sida.[i]

Por absurdo que suene, el continente africano alberga a los países más ricos de la tierra. En ellos se puede encontrar, además de cacao, oro, plata, diamantes, petróleo, cobre, cobalto, estaño, tántalo y otras preciadas riquezas del subsuelo. Los principales frentes bélicos tienen lugar –no por casualidad– a lo largo de los grandes yacimientos,[ii] y por desgracia, cada vez son más los niños que son utilizados para extraer las riquezas del subsuelo o en las plantaciones.

Abdulrazak Gurnah (1948, Tanzania) es un escritor que aborda los conflictos que aquejan a su continente y muy en especial a la región de la que proviene, Zanzíbar, una localidad  situada en la isla del mismo nombre, rodeada por el Océano Índico y que tiene justo al sur, ya en  el macizo continental, el puerto de Dar es Salaam, el puerto principal y también la mayor ciudad de Tanzania.

Gurnah, un autor que ha sido declarado como <<un africano de extraño talento>>, un hombre al que le fascina la literatura y el análisis sutil de los conflictos africanos, quien ha vivido en su propio cuerpo las tradiciones en el este del África musulmana, de donde toma los elementos suficientes para desarrollar su novela Paraíso.

La primera de sus novelas que fue traducida al castellano, Paraíso (Muchnik Editores, 1994), también finalista del prestigiado Booker Prize, el más estimado galardón de la literatura británica, es una obra que se remonta a los tiempos antes de la Primera Guerra Mundial, que nos cuenta la vida de Yusuf, un niño swahili,[iii] como tantos otros que hay en Tanzania o en África, y de cómo tiene que marcharse con el “tío” Aziz, a quien en realidad su padre lo ha vendido para cancelar parte de sus deudas.

Una práctica que es más terrible de lo que nos deja ver Gurnah en las páginas de la novela, porque este problema afecta a todo el continente negro, donde se estima que al menos 200,000 menores están condenados a la esclavitud. Una realidad que está sucediendo hoy mismo, donde los traficantes o “mercaderes” se aprovechan de la extrema pobreza de las familias, a las que compran los niños por entre 15 y 20 dólares, prometiéndoles que recibirán educación a cambio de tareas menores; la mayoría de las veces, no reciben salario alguno y son sometidos a abusos físicos y sexuales.

Paraíso entreteje la belleza de las tradiciones africanas con una sutil denuncia hacia la esclavitud infantil y las consecuencias que conlleva. Yusuf es llevado a un jardín edénico a muchos días de camino de sus padres, obligado a cuidar de la tienda de Aziz, mientras por las noches se escabulle en el huerto buscando inconcientemente su identidad que le fue arrebatada; un viaje iniciático muy conmovedor.

Abdulrazak Gurnah radica en Inglaterra, pero al volver a Tanzania para escribir esta novela declaró: “No viajé para recoger datos, sino para que el polvo volviera a entrarme en la nariz”, de esta manera Gurnah resume lo que fue su vida cuando era un chico por las calles de Zanzíbar, sitio del que está impregnada su vida y sus ficciones.

Un cuento verídico, contado por una voz omnisciente, que en ocasiones nos hace pensar que es Yusuf recordando sus memorias quien nos las platica, bajo el resguardo del Kilimanjaro o cobijado por el paisaje del Serengeti y sus habitantes; quizás Paraíso es eso y más: un sabio profesor de literatura que no olvida su origen en una África sumida en constantes conflictos armados.

Abdulrazak Gurnah nos descubre una Tanzania de hermosos paisajes –a pesar de sus graves deficiencias demográficas–, del mismo modo como lo hicieran el explorador Livingstone o Stanley en el siglo XIX. Paraíso, una novela que nos transmite la emoción, deseo y alegría por lo que aún no conocemos pero que ansiamos conocer.

Dejemos que el polvo entre a nuestra nariz recorriendo las páginas del paraíso que Abdulrazak Gurnah percibió a su regreso a Tanzania. Una novela que más que una denuncia a prácticas inhumanas, se convierte en un poema a la libertad humana.


[i] La cifra total de africanos infectados de VIH o que ya padecen la enfermedad es de 40 millones. Representan el 70% de los adultos y el 80% de los niños que viven con este mortal virus en el mundo.

[ii] Klaus Werner y Hans Weiss, El libro negro de las marcas, Mondadori, 2006, p. 45.

[iii] Etnia y lengua africana perteneciente a la familia bantú, de la clase oriental. En África se hablan más de 2000 lenguas. Aparte del árabe, las lenguas más utilizadas por los africanos son el swahili y el hausa, que cuentan cada una con más de diez millones de hablantes.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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El Señor de las moscas o la reinvención del conflicto humano

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¿Qué sucedería si de pronto te encontraras en un lugar paradisíaco junto a una docena de personas, y les tocara organizarse para su supervivencia?, o peor aún, si a este lugar paradisíaco, en vez de habitarlo nosotros lo protagonizaran un grupo de niños responsables de marcar las reglas, ¿cuál sería el resultado? La respuesta es simplemente la misma: se reinventarían los mitos, miedos y odios que existen en el mundo que conocemos.

Existe una novela que nos plantea esta circunstancia y el gran acierto de parte de su autor, es que el protagonista es un grupo coral de niños, y no de adultos. ¿Por qué? Porque en el caso segundo, en el que los personajes fueran adultos, el lector sería simplemente un testigo y no ocurriría la liberación que permite la lectura, sus diversas interpretaciones y esa inteligente protesta erigida a mitad del siglo XX; es en el primer caso, el de la precocidad, la que nos convierte en cómplices, en culpables, ¿quién puede matar a un niño? Otro niño. <<El dedo acusador del autor nos señala a todos>>.

Un libro pesimista, sin duda la verdadera Fábula Moral del siglo pasado y, una obra que adquirió la condición de clásico contemporáneo prácticamente desde su publicación en 1954; en la actualidad lectura obligada en muchas escuelas y universidades, me refiero a El Señor de las moscas de William Golding.

La obra narra la historia de una treintena de niños ingleses (de entre seis y doce años) atrapados en una isla desierta cuando su avión es derribado por un aparato enemigo en tiempos dela Segunda GuerraMundial. Ellos, como únicos sobrevivientes, se ven forzados a organizar su existencia; no hay ningún adulto, no hay ninguna ley adulta, todo cuanto ven les pertenece, pueden hacer lo que les venga en gana –diría alguien–; nadie se los puede prohibir.

Los chicos comienzan por reinventar una democracia, ya probada en la civilización de sus mayores, que sólo trae desacuerdos, oposición, guerra y más conflictos; nada diferente de la sociedad cuestionada por el caos que no está muy lejos de ahí produciendo ruina, muerte y destrucción.

La guerra por el poder y el dominio, entre el bien y el mal, el orden y el caos, la civilización y el salvajismo, la ley y la anarquía, representados en dos figuras: Ralph, que derrota por muy poco en las votaciones realizadas por los infantes, y por Jack, quien será elegido cabecilla de los cazadores, o rebeldes. ¿Qué ocurre cuando las reglas las impone una autoridad irresponsable?

Esta novela refleja la agresividad criminal como uno de los instintos inherentes al hombre, y a la vez, la violencia ejercida por los niños es producto <<de la educación represiva de una sociedad que se sustenta en el castigo como valor y justicia final de toda ley>>.[i] Ante la falta de reglas, “la desazón del delito” desaparece. Sin responsabilidades, no hay sentido de culpa; sin culpa no hay madurez. La sociedad actual ha crecido y está creciendo sin siquiera sentir remotamente responsabilidad alguna de sus actos del pasado y del presente, una sociedad inmadura, sin sentido de culpa e irresponsable que se dirige a su exterminio.

En la novela, los escolares se encuentran liberados de la autoridad social para dar rienda suelta a sus instintos ocultos, reinventando mitos, miedos y odios; sin pretenderlo, la perfecta imitación a escala de sus mayores: reinventan el origen de la guerra, del conflicto, del odio, de la lucha, de la envidia, del desprecio, de la enemistad, del rencor, de la indiferencia, de la hostilidad, del horror, de la violencia, del asesinato… en fin, del Hombre Moderno.

El Señor de las moscas, un análisis conmovedor del conflicto entre dos impulsos contrapuestos que existen en el interior de todos los seres humanos: el instinto de conseguir la gratificación inmediata de todos los deseos y el impulso de hacerse con la supremacía por medio de la violencia, sacrificando al grupo en beneficio del individuo. En suma, un tratado sobrela Naturaleza Humana, un ejercicio de desmitificación personal.

Golding nos dice que el conflicto está en nosotros mismos y estamos condenados a repetirlo si sólo nos dejamos gobernar por nuestra fuerza interior y razonamiento propio… entonces daremos paso a la decadencia humana. “Si algún hombre se atreviera alguna vez a expresar todo lo que lleva en el corazón, a consignar lo que es realmente experiencia, lo que es verdaderamente su verdad, creo que entonces el mundo se haría añicos, que volaría en pedazos, y ningún dios, ningún accidente, ninguna voluntad podría volver a juntar los trozos, los átomos, los elementos indestructibles que han intervenido en la construcción del mundo.”[ii] Estamos cerca de lograrlo.

En un momento de la narración, los chicos temen a una fiera, (ese miedo a los demás que es el tema mismo de la novela), convencidos que hay un monstruo en la pequeña isla, surgirá la invención del primer mito de su sociedad condenada al exterminio) y cuando uno de ellos, Simón, comprende que la bestia no es una figura externa, sino que existe dentro de cada uno de ellos, es asesinado. Ellos le otorgan forma a la semilla del mal que llevamos dentro. Golding, nos formula la siguiente pregunta: ¿nos dejaremos gobernar por nuestra Naturaleza?

Este texto representa la exploración de los dilemas morales y las reacciones del individuo cuando es sometido a situaciones extremas. La historia queda circunscrita a un pequeño grupo de chicos en una isla, pero es un examen a las cuestiones básicas de la experiencia humana más amplia, que nos debe servir para transformar positivamente nuestro espíritu y poder definir mejor nuestro futuro.

El Señor de las moscas es equiparable con lo que dice Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina, con lo que concluyo: <<En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para aprender a volar en la noche… seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día; seamos lo suficientemente valientes para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos…>>.


[i] Para los estudiosos de la obra de Golding.

[ii] Henry Miller, Trópico de Cáncer. Quien dijo a su manera lo que William Golding plasmo en su obra.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
 
Revista “Molino de letras” enero-febrero de 2010.