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“Ciencia de las emociones”

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Durante siglos, hemos afirmado que el corazón es el culpable de nuestros sentimientos, que las emociones que experimentamos como la ansiedad, el enamoramiento, el enojo, y sucesos diversos que nos hacen reír o llorar pensábamos que provenían de este órgano, sin embargo no es así.

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Contrariamente a lo que creíamos, la ingeniería de nuestro cuerpo es tan brutal y maravillosa que nuestros sentidos se originan en nuestro cerebro, quien es el culpable de que ocurran infinidad de reacciones químicas que están directamente asociadas con nuestros sentimientos.
Afortunadamente, las investigaciones de la ciencia nos permiten ajustar nuestros modelos de cómo funciona el mundo y nosotros en él. Hoy sabemos que para que experimentemos una emoción es necesario que intervenga nuestro cuerpo: el ritmo cardíaco, la tensión de los músculos, y aquí es donde entra nuestro querido cerebro, el dueño de los procesos emocionales.
Federico Fros Campello plasma en un libro estos hechos de una manera amable y un lenguaje fluido, que la convierte en una obra accesible para todo tipo de público: Ciencia de las emociones (Ediciones B).
Somos los seres más emocionales de todos lo que habitan la Tierra. En este sentido, la complejidad de nuestras emociones es tan exquisita y tan refinada que podemos poner otros recursos a disposición de ellas. Los recursos mentales de atención y voluntad son extraordinariamente útiles a la hora de sacar del automático nuestras respuestas emocionales más primitivas, y poder manejarnos mejor con nosotros mismos y llevarnos mejor con los demás.
En ese sentido, para cambiar la forma en que sentimos debemos ejercitar cambios en nuestra manera de pensar. Si cuando te enfrentas a un conflicto en el trabajo, en vez de interpretar que tu jefe está en tu contra re-interpretas que es en realidad otra la causa por la que te habla de cierta manera, vas a poder actuar de forma novedosa y romper el círculo vicioso de lo que te pasa todos los días.
Conocer cómo funcionan nuestras emociones es el paso inicial por excelencia que debemos emprender. Quienes se enojan de forma impulsiva creen que la emoción es instantánea e indivisible. Pero la verdad es que cuando nos enojamos, antes de la respuesta enérgica existe un preámbulo: la activación de ciertas áreas cerebrales donde se asienta el dolor emocional. Literalmente, cada vez que te enojas es porque tu cerebro activa el dolor. Esto quiere decir que de alguna manera tu querida mente interpretó que algo te causó un perjuicio.
Saber esto es formidable, porque de a poco te permite entrenarte y advertir que realmente puedes separar el enojo en sus dos etapas. Reinterpretar si verdaderamente quisieron hacerte un perjuicio en vez de tomártelo ‘personal’ y sin reflexión, lo que desmotivará el encendido del dolor emocional.
Ejercitar la esperanza es un entrenamiento esencial que permite desalentar la aparición de emociones negativas y promover la repetición de experiencias positivas. Básicamente, la esperanza es un proceso emocional en el que anticipas un porvenir fructífero para tus deseos y metas, y Ciencia de las emociones de Federico Fros Campello lo logra de manera magistral.
Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Este texto ha sido publicado en: 

http://efektonoticias.com/cultura/ciencia-de-las-emociones-literatura

El aroma en tu cuerpo

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Percibo el olor de tu pelo

El suave aroma de tu cuerpo

Como si me hubieses atrapado en un sueño

Siendo tu prisionero me encuentro.

En bella jaula de amor encerrado

Sólo esta tibia noche a tu lado

A tus palabras me someto

A tus caricias me entrego

Por tus deseos me desnudo el cuerpo.

Sin fatiga memorizo con mis dedos

Como naufrago en tu cuerpo

Las líneas cinceladas de tus pies al cabello

Sintiendo tu aliento recorrer mi pecho.

Dejas que humedezca tus labios

Entre mis labios,

Tranquilo,

Atrapado,

Sereno,

Me embriaga el aroma de tu cuerpo.

Cada latido de amor

Que hace mi corazón

Es semejante a una oración

Que solicita de lo alto su bendición.

Por las cortinas de seda se filtran

La delicada silueta de la media luna,

La luz remota de una estrella perdida

Y la bruma que asalta mi habitación en la madrugada

Para de mi lado arrancarte cual embriagadora fantasía.

Julio 13, 2010

@plumavertical