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La violencia es ya un problema estructural que atraviesa a la sociedad mexicana: Edgar Morín [AUDIO]

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“La maña” (Debate) es una visión inédita que abarca de manera integral el nudo social conformado por las drogas, la violencia y el poder. Es una investigación hecha con herramientas provenientes de la antropología, la economía, la historia, la sociología y el periodismo, que aborda el fenómeno del narcotráfico y sus imaginarios en los llamados tiempos de la globalización.
Les comparto la entrevista que le realicé para plumavertical a Edgar Morín, autor de “La Maña”.
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El mayor problema de los drogadictos no son las sustancias, sino sus circunstancias: Zara Snapp [AUDIO]

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La activista Zara Snapp indica que el Gobierno debe asumir el control de las drogas, y no dejar este asunto en manos de grupos criminales, y añade que “el mayor problema de los adictos a las drogas no son las sustancias, sino sus circunstancias”.

Escucha la entrevista completa que le realicé a Zara Snapp.

El “Diccionario de drogas”, de Zara Snapp

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El hombre ha utilizado drogas de origen vegetal desde tiempos muy remotos, pero los avances revolucionarios de finales del siglo XX y principios del XXI han provisto los medios para que se produzca la avalancha moderna de otras sustancias consideradas como drogas.

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Asimismo, el rápido desarrollo de la industria farmacéutica, las comunicaciones y el transporte internacionales, la prosperidad de muchas naciones y las migraciones en masa hacia las ciudades, han provocado una verdadera explosión para el consumo de estupefacientes. Las restricciones culturales que en otro tiempo limitaban el uso de las drogas en los países en vías de desarrollo, han cedido ante la influencia de occidental.

Según el último reporte Mundial sobre las Drogas de 2013 publicado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) se estima que alrededor de 315 millones de personas entre 15 y 64 años de edad consumen algún tipo de narcótico, lo que representa el 6.9 por ciento de la población total.

Destaca en este informe la proliferación inédita de nuevas sustancias sintéticas –alrededor de 251– que se venden como “drogas legales” que bien pueden ser vendidas como sales de baño o incienso, aunque bien la marihuana, derivados del opio, la cocaína y las anfetaminas siguen siendo las drogas más consumidas en el mundo.

No importa si las naciones gozan de prosperidad material o viven en la miseria, no importa su sistema económico o ideología política, no importa si tienen religión o no la tienen, la verdad es que los gobiernos occidentales y orientales, los sistemas educativos primitivos y modernos, y las grandes religiones se han mostrado incapaces de detener el azote de la drogadicción, ya que se han enfocado únicamente a restricciones y castigos punitivos.

Será siempre un tema controversial, aunque lo cierto es que la mayoría de drogas están reguladas y dejan a un puñado de empresarios ganancias de miles de millones de dólares al año, y por el contrario, las voces a favor indican que las restricciones sólo dejan en las naciones una ola de terror, violencia y sin razón generalizada.

Ante esto, la activista y escritora Zara Snapp ha compilado e investigado el origen y aplicaciones de las diferentes drogas, ya sean legales o las aún no legalizadas, en el Diccionario de las drogas (Ediciones B), una obra fundamental para conocer la importancia y funcionalidad de estas sustancias.

Hace falta mucho más que conocimiento, desarrollo, cultura o tecnología en el conocimiento y en los valores de todas las naciones del mundo. A las personas no se les enseña a buscar las causas y a resolver los problemas humanos, con el Diccionario de las drogas, el lector tendrá bases sólidas para replantear su postura si esta fuera en contra de ellas, o bien para afianzar sus conocimientos en el tema.

Jorge Iván Garduño

@plumavertical

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http://efektonoticias.com/noticias/mexico/el-diccionario-de-drogas-de-zara-snapp

[Podcast] 5 mil pesos, el promedio que cuesta al crimen organizado corromper a la policía: Edgar Morín

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Edgar Morín (Distrito Federal) es doctor en antropología por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y durante más de una década ha impartido clases en instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas. También ha participado en coloquios, diplomados y seminarios sobre diversos temas de investigación: jóvenes, música, cultura urbana, tatuajes, drogas ilícitas y violencia. Ha colaborado en medios como La Jornada Semanal, revistas académicas como las del Instituto Mexicano de la Juventud y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, además de participar en libros colectivos como La ciudad desde sus lugares (Conaculta/Porrúa/UAM, 2001), Jóvenes, cultura e identidades urbanas (UAM/Porrúa, 2002). Editó y coordinó el libro Tinta y carne. Tatuajes y piercings en sociedades contemporáneas (Cultura contra Cultura, 2009).

Jorge Iván Garduño entrevistó a Edgar Morín con quien habló sobre La Maña (Debate), un recorrido por la cultura de las drogas, y aquí te compartimos esta charla.

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Te invitamos a escuchar esta entrevista en este link: LA MAÑA

“Tres”, de Melissa Panarello

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Los jóvenes, pasan por diferentes etapas antes de alcanzar una madurez y un conocimiento pleno en su mente y sobre sus actos. En esa etapa llegan a comportarse de manera imprudente, rebelde, inquieta, y no es nada fácil llamarles la atención ya que creen que lo saben todo o casi todo; esta etapa de la vida es importante tomar el consejo de las personas con mayor experiencia.

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Sin embargo el alcohol, las drogas y sobre todo el sexo rampante es cada día más cotidiano en las vidas de los jóvenes de la sociedad actual, alcanzando tal frenesí que el significado mismo de la existencia no tiene sentido alguno, y eso es precisamente lo que se refleja en Tres (Editorial Suma de Letras) de la joven escritor italiana Melissa Panarello, quien saltó a la fama con su libro traducido a 40 idiomas Los cien golpes.

Debemos entender la importancia de la madurez en nuestra vida y la necesidad que tenemos de alcanzarla, los jóvenes, que si bien están inmersos en un mundo con placeres, comodidades y avances tecnológicos, de una u otra forma vamos siendo lo que vivimos, y por desgracia en Tres sus protagonistas nunca se dan cuenta de ello.

Larissa, un joven italiana está aburrida de su matrimonio, hasta que conoce a los dos hombres que le cambiaran el esquema: Gunther y George, con lo que se iniciará una relación extraña marcada por un “amor” de oropel en el que todos sienten el máximo deseo por todos… nadie escapa.

En un estilo como de diario de recuerdos, Panarello nos presenta una historia eróticamente recatada, y más apegada al sin sentido de la vida juvenil, en la que explora la vida de tres seres que se encuentran deambulando en una sociedad desintegrada.

Tres, una obra que explora otra visión que las nuevas generaciones tienen en la vida, y las múltiples decisiones, sin sentido, realizan, ya que por desgracia, no han aprendido nada diferente de sus mayores.

Melissa Panerello,  nos acerca a una obra con voz clara y que pretende no tener tapujos, a fin de abandonarnos a cualquier certeza sobre la vida, el sexo y el “amor” adentrándose a una selva oscura con tal de vivir más allá de sus propios miedos.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/tres-de-melissa-panarello 

Epidemia mortal

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El hombre ha utilizado drogas de origen vegetal desde tiempos muy remotos, pero los avances revolucionarios de finales del siglo XX y principios del XXI han provisto los medios para que se produzca la avalancha moderna del abuso de las drogas.

Asimismo, el rápido desarrollo de la industria farmacéutica, las comunicaciones y el transporte internacionales, la prosperidad de muchas naciones y las migraciones en masa hacia las ciudades, han provocado una verdadera explosión para el consumo de estupefacientes. Las restricciones culturales que en otro tiempo limitaban el uso de las drogas en los países en vías de desarrollo, han cedido ante la influencia permisiva occidental.

Según el último reporte Mundial sobre las Drogas de 2013 publicado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) se estima que alrededor de 315 millones de personas entre 15 y 64 años de edad consumen algún tipo de narcótico, lo que representa el 6.9 por ciento de la población total.

Destaca en este informe la proliferación inédita de nuevas sustancias sintéticas –alrededor de 251– que se venden como “drogas legales” que bien pueden ser vendidas como sales de baño o incienso, aunque bien la marihuana, derivados del opio, la cocaína y las anfetaminas siguen siendo las drogas más consumidas en el mundo; en contraste, al año mueren 247 mil personas a causa de uno de estos estupefacientes.

El abuso de estas sustancias peligrosas se ha difundido en Estados Unidos y Europa como el fuego en un matorral. De igual modo en Oceanía, Asia, América Latina y África la crisis ha tenido graves repercusiones a nivel económico y social que van a la alza, ya que en los países en vías de desarrollo también están plagados de problemas que se relacionan de alguna forma con el uso y abuso de las drogas.

En algunos casos estos problemas han existidos desde tiempos remotos. Cientos de millones de personas en estos países se aferran a los estupefacientes en busca de solaz para su miseria y sus problemas.

Sin embargo, no importa si las naciones gozan de prosperidad material o viven en la miseria, no importa su sistema económico o ideología política, no importa si tienen religión o no la tienen, la verdad es que los gobiernos occidentales y orientales, los sistemas educativos primitivos y modernos, y las grandes religiones se han mostrado incapaces de detener el azote de la drogadicción.

Hace falta mucho más que conocimiento, desarrollo, cultura o tecnología en el conocimiento y en los valores de todas las naciones del mundo. A las personas no se les enseña a buscar las causas y a resolver los problemas humanos. Al contrario, millones han sido educados para que busquen en las drogas y en productos químicos la solución a sus problemas.

Por ende, los gobiernos prefieren legalizar sustancias nocivas para la salud humana, antes que implementar programas preventivos y/o correctivos, que no sirvan como un placebo, sino que verdaderamente ataquen el problema en todos niveles: económico, laboral, familiar, entorno social y judicial, primordialmente, y no necesariamente en un orden preestablecido.

Por desgracia, el auge de foros que buscan la aprobación de autoridades y la sociedad sobre la legalización de la marihuana, o al escuchar a políticos y ex presidentes hablar a favor del tema para una eventual comercialización legal en nuestro país, nos enfrentamos a hombres y mujeres incapaces de resolver el problema de fondo y que con discursos bajo la bandera de la tolerancia avientan la roca para esconderse entre la multitud, ocultando siniestros intereses que antes ciertamente combatían.

Lo cierto es que la marihuana, dicho por expertos del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EEUU, es un agente sumamente fuerte que afecta el organismo de distintas maneras, ya que el principal ingrediente psicoactivo que posee tiene afinidad por los tejidos adiposos (grasos) y cerebrales, por lo que quien haya fumado cannabis por algún tiempo tendrá que abstenerse durante meses para que el cuerpo logre eliminar todos los restos de dicha sustancia.

Aún desconocemos cuáles son todas las consecuencias del uso de la marihuana, pero a juzgar por lo que ya sabemos, no distan mucho de lo que la mayoría de estudios revelan: son horrendas.

El uso de la marihuana se popularizó ampliamente desde hace casi 50 años –tiempo similar en que investigaciones en el pasado han revelado graves implicaciones del tabaco en la salud humana–, y cada año que transcurre existen más pruebas de los graves atentados a la salud que produce la marihuana en lo físico, mental y social.

Existen indicios cada vez mayores de que la hierba fumada con regularidad ocasiona daños pulmonares, lesiones del sistema inmunológico y quizá cáncer. El humo de la marihuana contiene posiblemente mayores agentes cancerígenos que el humo del tabaco.

Una persona sincera y honesta, pero sobre todo, un juicioso gobernante que realmente quiera saber la pura verdad, no esconde los ojos ante tales hallazgos ni puede decir honradamente: “Yo no creo que la marihuana haga daño”.

¿O usted qué opina estimado lector?

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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