Archivo de la etiqueta: Estados Unidos

La guerra comercial ¡llegó! [OPINIÓN]

Estándar

“Trump aprueba los aranceles sobre China y amenaza con más gravámenes”; “México estudia un arancel sobre el maíz y soja de EU si Trump insiste en el proteccionismo”; “EU endurece los aranceles para la importación de aceituna negra española”; “China contraataca a Trump con aranceles a productos de EU valorados en 50.000 millones”; “La UE lanza una última oferta a EU para evitar la guerra comercial”; “El secretario del Tesoro de EU trata de reducir la tensión por la amenaza de una guerra comercial”; estos son solo algunos titulares que la prensa internacional ha destacado en los últimos meses.

La guerra comercial continúa, China, Europa, México, Canadá y Estados Unidos han oficializado subidas de aranceles a mercancías, o bien están en vías de realizarlo.

Donald Trump está “empecinado” en imponer aranceles punitivos a las importaciones de acero y, posiblemente, de otros productos, a pesar de la oposición de la mayoría de sus asesores, e incluso de los miembros de su propio gabinete. Finalmente, las afirmaciones de que “otros países se están aprovechando de EU” fueron uno de los principales temas de su campaña presidencial. Este discurso, sin duda, recibe buena aceptación entre las bases electorales de Trump, a la que le gusta la idea de una guerra comercial. Pero hacer política con el impacto en los bolsillos del electorado, no es nada sencillo.

Primeramente, hay que entender que una gran parte del comercio moderno se hace con bienes intermedios, cosas que se usan para fabricar otras cosas. Un arancel sobre el acero ayuda a los productores de acero, pero perjudica a los consumidores de acero en las fases posteriores del proceso productivo como el sector automovilístico. Por tanto, ni siquiera está claro el efecto directo del llamado proteccionismo de Trump sobre el empleo.

Luego de esto, le siguen los efectos indirectos, lo que significa que cualquier aumento del empleo en un sector protegido por aranceles debe compararse con la pérdida de empleo en otros sectores. Normalmente, el comercio y la política comercial tienen pocos efectos (o ninguno), sobre el empleo total. Este tipo de política comercial afecta al tipo de empleos; pero no tanto al número total. Los especialistas en el tema indican que, hay razones para creer que estos efectos indirectos impedirían cualquier creación de empleos netos, debido a la respuesta arancelaria de otros países.

El comercio internacional se rige por normas, normas que Estados Unidos contribuyó a crear. Si empezamos a incumplir esas normas, los demás también lo harán, tanto en represalia como por simple imitación. A eso es a lo que se refiere la gente cuando habla de una guerra comercial.

Y sería una insensatez pensar que Estados Unidos ganaría dicha guerra, ya que enfrente no tiene únicamente a China, que ya de por sí es un mercado preponderante como el americano, sino que además hay que sumar a la Unión Europea, un actor igual de importante y capaz de adoptar represalias eficaces (como pudo comprobar el Gobierno de George W. Bush cuando impuso aranceles sobre el acero en 2002).

En cualquier caso, el comercio no es cuestión de ganar o de perder: en general, el comercio permite que las partes involucradas en un acuerdo sean más ricas, pero una guerra comercial sí suele perjudicar a todos los países involucrados. Donald Trump esgrime que los aranceles defienden el empleo frente a prácticas anticompetitivas, pero la realidad de las cosas es que, sus medidas pueden empeorar la economía mundial, enrareciendo el ecosistema económico.

Cuando nos detenemos a observar el mundo de la industria y el comercio nos encontramos, sin lugar a duda, ante un desarrollo tan espectacular que despierta admiración y asombro. Redes complejas son las que dan vida al comercio, y los Estados Unidos representan a la nación con la que cualquier otro país del mundo desea realizar negocios e intercambios comerciales con ella.

Si observamos más detenidamente nos damos cuenta de que, el comercio hoy en día, en cualquier parte del mundo, está basado en la competencia y la codicia, en prácticas deshonestas que buscan el beneficio ventajoso sobre el otro. Las naciones más poderosas buscan con la publicidad y el mercadeo de sus productos apelar con frecuencia a la vanidad y la lascivia; se valen del fraude, la tergiversación, el engaño y los negocios injustos. El incentivo que los impulsa es dar menos y cobrar más.

Los aranceles proteccionistas, no buscan la justicia, el bien común, sino imponer impuestos para evitar la competencia y la entrada al mercado de productos extranjeros beneficiando en lo inmediato a unos cuantos empresarios, aunque en el fondo y a mediano y largo plazo, los mercados financieros sufrirán una contracción y desestabilización económica, propiciando desempleo y menor poder adquisitivo, carestía de la canasta básica, y aumento de la deuda pública, debido a que vivimos inmerso en una economía global, impulsada originalmente por los Estados Unidos.

Anuncios

Escala el conflicto comercial EU-China [OPINIÓN]

Estándar

Al anunciar la administración de Donald Trump respecto de tasar sus exportaciones de productos de productos de alta tecnología, China rápidamente responde al detallar cuál será su respuesta en caso de que Washington opte por continuar por ese camino.

La semana que acaba de terminar, las autoridades chinas han publicado una nueva lista con 106 productos, entre los que destacan la soja, los automóviles, los productos químicos o ciertos tipos de aeronaves, a los que se impondrá un arancel del 25%. En suma, estas mercancías alcanzan un valor de importación de 50 mil millones de dólares, un monto equivalente al paquete de productos chinos que Estados Unidos pretende gravar.

De los 106 productos afectados, resaltan la soja, cuyo valor de importación superó los 13 mil 900 millones de dólares el año pasado. Le siguen los automóviles, con 12 mil 280 millones, y las aeronaves de menor tamaño, con 9 mil 500 millones. También se encuentran el propano licuado (1 mil 760 millones), el algodón (980 millones) o el sorgo (950 millones). Otras de las mercancías incluidas en la lista son la carne de ternera congelada –cuyo veto en el mercado chino se levantó recientemente-, el whisky o el tabaco.

La entrada en vigor de estas tarifas dependerá, según lo dicho por las autoridades chinas, de los movimientos que lleve a cabo el Gobierno estadounidense con respecto a la imposición de aranceles a los bienes chinos.

Cabe recordar que, en días pasados, el gobierno estadounidense presentó una lista de 1 mil 300 productos procedentes de China a los que pretende imponer un arancel del 25%, en su mayoría artículos de alta tecnología. Las tasas entrarían en vigor una vez terminado el periodo de 30 días de consultas y si las dos grandes economías mundiales no han alcanzado un acuerdo que satisfaga a la administración del presidente Donald Trump, algo que los especialistas dudan que suceda.

Es claro que, con esta acción, el gobierno del presidente Xi Jinping deja en claro cuáles serán sus cartas si Donald Trump decide optar por la vía dura con Pekín. También espera que la nada arbitraria selección de productos obligue al presidente estadounidense a buscar una solución negociada: la mayoría de importaciones en la diana, especialmente la soja o los coches, se producen en estados de mayoría republicana.

La guerra comercial continúa, China y Estados Unidos han oficializado subidas de aranceles a mercancías por valor de 6 mil millones de dólares (3 mil por cada bando) que incluyen los impuestos al acero y aluminio chinos de Washington, por un lado, y la carne de cerdo, ciertas frutas, vino y tubos de acero que impuso Pekín, por otro.

Cifras insignificantes si tomamos en cuenta que el comercio bilateral entre ambas potencias alcanzó el año pasado los 630 mil millones. Sin embargo, la entrada en vigor de esta segunda ronda de tarifas supondría escalar el conflicto comercial de forma considerable, porque entre ambas listas se señala a productos cuyo valor asciende a los 100 mil millones de dólares.

Apenas hace unas semanas, la Casa Blanca informó que Trump habló con su homólogo, el francés Emmanuel Macron, y con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la necesidad de que Estados Unidos, Francia y Alemania “sumen fuerzas” contra las prácticas comerciales chinas, lo que indica que, la guerra comercial EU-China polarizará la geopolítica mundial.

La trama rusa ¿verdad o injuria? [OPINIÓN]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 16 DE MARZO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

Las superpotencias viven momentos decisivos, y aunque no se hable abiertamente, la realidad es que en la actualidad estamos viviendo una especie de carrera nuclear como si fuera un asunto “normal”, pero ahora, a diferencia de la posguerra de la segunda mitad del siglo pasado, la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y Rusia se ha revivido desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la presunta injerencia de Moscú en las elecciones norteamericanas del 2016.

Apenas en enero pasado el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha declarado que el enemigo número uno de ellos no es ya el terrorismo, en parte por el debilitamiento de ISIS y el decremento en la actividad terrorista a nivel mundial según reportó el funcionario, y ahora se centran en los llamados enemigos número uno: Rusia y China, superpotencias que están desarrollando armamento nunca antes visto, por lo que las tensiones entre estas naciones y Norteamérica surgen nuevamente.

Como ejemplo de ello, es cómo en días pasados Vladimir Putin, presidente de Rusia, mostró ante las cámaras armamento nuclear de última generación diciéndole muy directamente al mundo que Rusia ha desarrollado ya armamento supersónico, lo que significa, según los conocedores del tema armamentístico, que con un solo misil supersónico Moscú puede esquivar cualquier defensa existente alcanzando su objetivo hasta que el misil explote en el mismo, además de poseer drones nucleares, torpedos submarinos, enviando así el mensaje, sin decirlo verbalmente: “les estamos ganando en esta carrera nuclear”, acontecimiento que prende las alarmas en Estados Unidos.

Con ello, nuevamente entramos a un ambiente de “guerra fría”, estamos de vuelta en los años 50’s y años 60’s del siglo XX donde, en pleno siglo XXI, las potencias están desarrollando la mayor tecnología posible para lograr superar a la otra, algo económicamente elevado, pero a diferencia de la Guerra Fría post Segunda Guerra Mundial, ahora no es bipolar, tenemos a una tercera potencia: China, e incluso Europa entraría en esta tensión nuclear.

En medio de todo este escenario de aparente “guerra fría resurgida”, surge el caso del ex espía ruso envenenado en Reino Unido, Serguéi Skripal de 66 años, quien fue atacado el pasado 4 de marzo con un gas nervioso al que fue expuesto en un centro comercial. En el ataque también resultaron afectadas su hija y otras 21 personas, entre ellas un agente de policía británico que llegó al lugar para atender la emergencia. Un hecho que enrarece y tensa las relaciones entre Londres y Moscú.

El caso del ruso Serguéi Skripal toma notoriedad al saber que en 2006 fue condenado a 13 años por un tribunal moscovita que le declaró culpable de trabajar para los servicios secretos británicos y de revelar las identidades de otros agentes rusos. En 2010 se benefició de un intercambio de espías y desde entonces se encuentra refugiado en Reino Unido.

No es el primer episodio de estas características que se produce en suelo británico. El caso más famoso de los últimos años es el del también ex espía Alexander Litvinenko, quien en 2006 falleció tras ingerir polonio depositado en la taza de té que bebía. En 2012, Alexander Perepilichnyy, un empresario ruso que estaba colaborando para destapar una trama rusa de blanqueo de capitales, falleció de un infarto. En su estómago se encontraron restos de una planta venenosa. Y en 2013, el magnate y opositor ruso Borís Berezovski apareció ahorcado en su casa.

Lo sucedido en Salisbury ha afectado a más personas que al objetivo del supuesto ataque, por lo que medios británicos la han calificado de una acción terrorista indiscriminada, por su parte, la actitud del gobierno británico fue prudente al decir que no había que sacar conclusiones apresuradas, sin embargo, no por ello se dejaron de escuchar voces de condena y repudio, como la advertencia del ministro de Exteriores, Boris Johnson, quien aseguró que Londres contestará de manera “fuerte y apropiada” si Moscú está detrás de la acción.

Tras ya varios días del atentado, se ha identificado ya el gas nervioso que se utilizó como Novichok, desarrollado por la Unión Soviética y, en teoría, destruido posteriormente, Londres pidió a Rusia explicaciones, obteniendo solo amenazas y desmentidos sin credibilidad.

La reacción de Londres ha sido contundente y tiene un importante calado político. Ha considerado el atentado como “un uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido”. Es decir: un ataque directo. El Gobierno de Theresa May ha anunciado además una batería de represalias entre las que destaca la expulsión de 23 diplomáticos rusos de suelo británico. Se trata de la mayor expulsión de representantes rusos desde la caída de la Unión Soviética. Además, May ha decretado la suspensión de los contactos diplomáticos al más alto nivel así como la cancelación de la visita de Sergei Lavrov, ministro de exteriores ruso.

Rusia, que este próximo domingo celebra elecciones presidenciales, se ha limitado a repetir el argumento exculpatorio empleado anteriormente, por ejemplo, tras el asesinato del ex espía Alexander Litvinenko en 2006: Reino Unido debe presentar pruebas de sus suposiciones. Pero en vez de colaborar en la investigación, Rusia ejecuta una agresiva defensa verbal. Con acierto, May ha apuntado dos hipótesis. “O bien el Gobierno ruso es responsable directo del ataque o bien ha perdido el control de un arsenal químico ilegal”. Sea cual fuera, las dos apuntarían a la responsabilidad de Moscú.

De confirmarse la responsabilidad de Rusia en el caso de su ex espía envenenado, las tensiones entre Londres y Moscú aumentarían lo que podría provocar mayores confrontaciones afectando las relaciones entre Europa, Rusia, China y Estados Unidos, poniendo en riesgo la estabilidad geopolítica y de paz en todo el mundo.

Lo cierto es que, Rusia ha vuelto al escenario mundial en busca de un papel relevante en la geopolítica mundial, y ello no abona en nada para la paz y tranquilidad nacional de nadie. La trama rusa apenas comienza.

La guerra que viene [OPINIÓN]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 5 DE MARZO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

El presidente de los Estados Unidos quiere guerra, guerra comercial, y es que el anuncio que realizó el pasado jueves en su cuenta de Twitter (como es ya su costumbre), sobre nuevos aranceles al acero y al aluminio activó a la Unión Europea, prende la alarma en Europa, China, Canadá y México (estos dos últimos por el tratado de libre comercio que está en revisión con nuestro vecino del norte).

Donald Trump se jactó de que Estados Unidos tiene las de ganar en un pulso mercantil al afirmar que “cuando un país está perdiendo miles de millones de dólares en comercio virtualmente con cada país con el que tiene negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”.

El fondo de las palabras y el tono de Trump en su mensaje de Twitter, es un fondo y tono político, lo que nos recuerda que éste, fue uno de los elementos centrales de la agenda económica en la candidatura del neoyorquino. La diferencia entre lo que la economía importa y lo que exporta tocó el pasado noviembre su nivel máximo en los últimos cinco años -un total de 50 mil 500 millones en el mes- apurado sobre todo por las compras al gigante asiático. El lema “América, primero” que ha marcado el discurso de Trump, ha pasado en su versión económica por abandonar el Tratado Comercial del Pacífico (TPP, también cuestionado por los demócratas), olvidarse del proyecto de nuevo acuerdo con Europa (TTIP), poner el jaque la pervivencia del Nafta e incorporar aranceles.

Así las cosas, los países productores de acero toman posiciones ante la guerra comercial que declara Donald Trump. Europa, segundo exportador de acero a Estados Unidos, ha alertado este pasado viernes de que adoptará represalias en los próximos días contra una lista de productos estadounidenses si se concretan las amenazas vertidas por su gobernante. China, el mayor productor mundial, avisó de que esa estrategia perjudicará al comercio internacional. Por su parte, la respuesta en el mercado bursátil no podía esperar en todo el mundo, y los gigantes del sector reaccionaron con pérdidas ante la “guerra que viene”.

Europa lleva meses temiendo el proteccionismo de Donald Trump y ya tiene medidas preparadas para la guerra comercial que ha abierto el mandatario estadounidense. La Comisión Europea analizará el próximo miércoles posibles represalias comerciales como respuesta a los aranceles que Estados Unidos quiere imponer sobre el acero y el aluminio provenientes del exterior. Bruselas ha elaborado una lista de productos estadounidenses (siderúrgicos, agrícolas y de otro tipo) que afrontarán a gravámenes comerciales cuando se exporten a la UE, explican fuentes comunitarias.

Muy pocas veces las autoridades europeas expresan un discurso nacionalista frente a terceros, pero en esta ocasión fue necesario decirlo al verse amenazados por Washington como respuesta a la guerra del acero.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, dice que Europa está preparada: “No permaneceremos sentados mientras nuestra industria es atacada con medidas injustas que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo europeos. La UE actuará con firmeza y con mesura para defender nuestros intereses”.

Estamos ante un escenario que pondrá a temblar al mundo político, comercial y social.

La guerra que viene es una guerra comercial.

La anomalía Trump [OPINIÓN]

Estándar

Desde su irrupción en la Casa Blanca, Donald Trump, que cumple un año de tomar posesión como presidente de los Estados Unidos de América, mantiene las posturas que lo caracterizaron desde el inicio de su campaña para la nominación republicana, enfatizando sus políticas contra la migración, seguidas por su empecinamiento de construir un muro fronterizo con México, además de prohibirle la entrada a su país a musulmanes (por mencionar un par de ejemplos), lo que lo ha colocado en una posición riesgosa al no entender el costo político y económico para los norteamericanos, tanto al interior como al exterior.

Las políticas emprendidas por Donald Trump ya han dado frutos, pero muy rancios: desavenencias con líderes mundiales, diálogo de sordos con mandatarios respecto de acuerdos comerciales, y encontronazos con la prensa; por lo que las agresiones del magnate en contra de México, con otros más llamándolos “países de mierda”, con los musulmanes sólo por ser “musulmanes” y todo lo que no sea “America” están conformando una causa en común más amplia liderada por cabezas de la sociedad civil, empresarios, líderes religiosos, intelectuales e iconos culturales, dentro y fuera del sector público e instituciones de todos los sectores nacionales e internacionales.

Mucho se habló respecto de lo que supondría su mandato y su manera de gobernar, sobre todo en lo referente a su postura radical, dictatorial, xenófoba y extremadamente nacionalista, pero ya instalado en la Casa Blanca, en lugar de moderar su discurso e implementar políticas alineadas al “establishment” norteamericano, sigue empecinado a seguir una política proteccionista.

Políticos norteamericanos preveían que Trump sería un “gobernante” controlable, que su equipo lo alinearía a intereses en común con otras naciones “hermanas”, pero muchos de sus “más cercanos colaboradores” ya han abandonado el proyecto “Trump Presidente” o simplemente no se han podido sostener, y es que el magnate inmobiliario y exestrella de reality shows muestra como logros las acciones que intenta llevar a cabo, magnifica la importancia de lo que ha hecho, exagera los problemas que heredó de la administración de Obama, impone metas económicas fantasiosas, se aferra en gobernar a tuitazos y no aprende de sus errores… es más, los repite alegremente.

No cabe duda de que la política en todas las latitudes cambió con la llegada del inquilino número 45 a la Casa Blanca; el mérito de Donald Trump fue entender que millones de estadounidenses se sentían despreciados e ignorados por la clase política norteamericana: fuesen republicanos o demócratas.

Lo que en un primer momento se consideró como una broma de mal gusto, es ya una firme amenaza con tintes conservadores, xenófobos y dictatoriales.

Games of Trump [Opinión]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 9 DE DICIEMBRE DE 2017

“Jerusalén es el corazón de una de las más exitosas democracias del mundo, un lugar donde judíos, musulmanes y cristianos pueden vivir según sus creencias. En 1995, el Congreso [de EU] aprobó por abrumadora mayoría reubicar ahí la Embajada, y desde entonces todos los presidentes han aplazado la decisión por miedo a afectar las negociaciones de paz, pero décadas después no estamos más cerca del acuerdo. Este es un paso largamente postergado que permitirá avanzar en el proceso y trabajar en la consecución del pacto. […] Estamos aceptando lo obvio. Israel es una nación soberana y Jerusalén es la sede de su Gobierno, Parlamento y Tribunal Supremo”, así justificó Donald Trump su decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

El neoyorkino e inquilino de la Casa Blanca se ha desmarcado de sus antecesores, y de muchos gobernantes en el mundo, ya que si algo está caracterizando su gobierno es que Trump está empeñado en cumplir sus promesas de campaña, algo inusual en los políticos y mandatarios, y fiel a su estilo de prescindir de toda prudencia, y en un gesto de buena voluntad hacia sus votantes más radicales, realiza un anuncio en un momento en que el Medio Oriente es un auténtico barril de pólvora teniendo como marco la guerra de Siria, que está provocando migraciones humanas extremas y movimientos de refugiados, así como tensiones entre sunitas y chiitas, además de un acentuado terrorismo islamista día con día, aunado a los habituales conflictos en Cisjordania y Gaza.

Sin escuchar las quejas y súplicas de líderes políticos y religiosos de todo el mundo, incluida la del Papa Francisco, Donald Trump provoca así abiertamente a la comunidad palestina y, por extensión, a toda la comunidad árabe del Oriente Medio, la zona más convulsa del planeta, por lo que su provocación está marcada por la arbitrariedad y un alto grado de irresponsabilidad, habida cuenta de que el traslado de la Embajada, como señala el propio mandatario norteamericano, “tardará años” en concretarse.

Ningún presidente de los Estados Unidos había decidido trasladar la Embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén (como acordó por unanimidad el Congreso estadounidense en 1995), por las tensiones que causaría reconocer esta ciudad como capital de Israel, cuando alberga lugares sagrados no solo del judaísmo, sino también del islam y de distintas ramas del cristianismo. Y porque los palestinos aún reivindican su parte oriental como capital del Estado Palestino que reclaman, pese a que fuera ocupada en 1967, en la Guerra de los Seis Días. La comunidad internacional nunca asumió la soberanía israelí de ese territorio, aunque Rusia reconoció en enero pasado la capitalidad israelí de Jerusalén.

Es así como, Donald Trump ha vuelto a avivar las tensiones en Medio Oriente, y coloca contra la pared a los palestinos, lo que se interpreta como un espaldarazo al mundo árabe y al mismo proceso de paz duradero entre israelís y palestinos que por décadas se ha buscado, lo que sitúa a Estados Unidos en una posición riesgosa, ya sea que se concrete, o no, el traslado de su embajada a Jerusalén.

Es cuestión de tiempo para: 1) Recoger los escombros de una ciudad milenaria que por décadas ha sido testigo del esfuerzo humano por consolidar el Estado de Israel en Palestina a golpe de contiendas y guerras y; 2) Observar la decadencia, hasta ahora impensable, de la nación más poderosa que en aras de buscar “ser grande nuevamente”, se ha cegado por la soberbia de sus líderes ensoberbeciéndose al grado que, sin quererlo ni saberlo, podría acelerar una alianza árabe, hasta hoy día improbable ―según los expertos―, propiciando un eje de contrapeso en Medio Oriente sin precedentes para Europa, Estados Unidos y las renovadas Rusia y China.

Tiempo al tiempo.

Emperatrump [Opinión]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 11 DE NOVIEMBRE DE 2017

Un año ya del triunfo del trumpismo, el triunfo de un personaje salido del reality show, una figura que nunca antes había sido elegido para cargo público alguno, un magnate inmobiliario que, con casi 10 meses al frente de la nación más poderosa del mundo, se mantiene soberbio, en un intento por devolverle a EU un orgullo que nunca le ha hecho bien.

Donald Trump sigue decidido a rechazar acuerdos de comercio e instituciones multilaterales, adoptando una línea dura respecto de la migración ilegal, y a modificar el esquema de alianzas de seguridad y defensa de su país, y como bien dijo en tanto y tantos discursos antes de ganarse un lugar en la Casa Blanca, “quiero que EU sea predeciblemente impredecible”, y lo está logrando, pero no precisamente es favorable para sus conciudadanos, ni para el resto del mundo.

Los miembros de la UE y la OTAN se están preparando para algo similar en asuntos de comercio y seguridad, lo que podría acelerar una Constitución política para la Eurozona que dé pie a algo llamado “Estados Unidos de Europa”, lo que abriría la puerta para crear su propio ejército, y Alemania ya ha comenzado a dar indicios de una ultraderecha que no se ha ida de sus filas políticas.

Durante los próximos meses o años, se espera que se desaten guerras comerciales y de divisas, y se supone que históricas alianzas defensivas se abandonen o estén en riesgo, ya que la solidaridad regional estará por encima de viejas enemistades.

Es lamentable que el ahora político Trump, centre sus declaraciones de odio contra los migrantes, como lo son los mexicanos, que según las cifras oficiales rondan los 34 millones de connacionales radicados en aquel país, declaraciones que no son objetivas, pues dejan a un lado el discurso que debería hablar de la fuerza productiva que representan nuestros paisanos, quienes generan 485 mmdd anuales, o lo que es lo mismo 3.7 por ciento del PIB norteamericano.

Está claro que las elecciones del 8 de noviembre de 2016 fueron trascendentales para EEUU y todo el entorno internacional. Nunca antes los aspirantes Demócrata y Republicano a la Casa Blanca habían representado dos posturas tan dispares…y nunca antes las alarmas en Europa, Asia, Oriente Medio, Latinoamérica y México se habían encendido con tanta sincronía al ver despertar de un nada amigable Estados Unidos que convulsiona la geopolítica mundial.

La relación de vecindad entre México y Estados Unidos es tan relevante y fundamental para ambas naciones, que decenas de expertos e internacionalistas se han abocado en hacer énfasis en el trabajo binacional, como un intento de revertir las declaraciones y tuitazos del presidente Donald Trump.

Ni un año ha cumplido en el cargo, y Donald Trump ya se ve a sí mismo con el “Emperatrump” del orbe mundial.

Dreamers [Opinión]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El cese del DACA (siglas en inglés del programa de Barack Obama que evitaba la deportación de 800.000 jóvenes que entraron en el país de forma ilegal hace una década, siendo niños) de parte de Donald Trump, se perfila para que la Casa Blanca apoye la regularización de estos menores a cambio de que el Congreso apruebe fondos para la construcción del muro con México, un movimiento que fija un precio al futuro de los dreamers. La propuesta, rechazada de plano por los demócratas, convierte a estos 800.000 inmigrantes en rehenes de una negociación cuyo final se vislumbra temible.

Durante la última década la situación legal de los dreamers fue objeto de negociación parlamentaria, pero nunca salió adelante. Tanto en la época de los ex presidentes George W. Bush como en la administración de Barack Obama, los diferentes intentos no tuvieron ninguna respuesta. Recordemos la llamada Dream Act, que solidificaba su cobertura legal. Llegó a la Cámara de Representantes, pero en 2010 cayó por cinco votos en el Senado.

Ahora en 2017, el destino de estos jóvenes inmigrantes ha regresado al Congreso justo cuando mayor es la fractura. En la administración Trump, la distancia entre demócratas y republicanos resulta abismal, y las propias filas conservadoras se han vuelto un campo minado. Ni siquiera en sus mayores banderas, como la reforma sanitaria, han sido capaces de lograr el consenso.

El presidente Donald Trump insiste en discursos nacionalistas, lavándose las manos un Pilatos moderno, asegurando que el futuro de los dreamers está en manos del Congreso, y únicamente allí: “que nadie se equivoque, vamos a poner por delante los intereses de los ciudadanos estadounidenses. […] Tengo amor por esta gente y espero que el Congreso sea capaz de ayudarles de forma correcta. Realmente, no tenemos otra posibilidad”.

El impacto de Harvey [Opinión]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 2 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El impacto del huracán Harvey, el más potente que azota Texas desde Rita en 2005, se dejó sentir también en el resto de Estados Unidos, descargando cantidades de agua históricas, que ha dejado por lo menos más de 30 muertos y miles de damnificados. Dos de los mayores puertos del continente cerraron operaciones mientras avanzaba el meteoro, se estima que cerca del 22 por ciento de la producción de crudo en la región, equivalente a 375 mil barriles por día, se suspendió.

El área metropolitana de Houston, la cuarta mayor de Estados Unidos y con una economía que se coloca entre las 25 más ricas del mundo, se inundó, llegando a un punto de instaurar un toque de queda.

Texas es un nodo vital en la infraestructura energética de EU, con cerca del 30% de la capacidad de refinado. Harvey también forzó el cierre temporal de las plataformas de extracción de petróleo y gas natural en el Golfo de México. El 15% de la capacidad de refinado de petróleo en EU fue suspendida, su mayor refinería está localizada en Port Arthur, propiedad de Saudi Arabian Oil, que tiene capacidad para producir el equivalente a 600 mil barriles diarios de combustible. ExxonMobil opera en Baytown, la segunda mayor, que procesa 560 mil barriles. Una decena de refinerías quedaron fuera de servicio en Houston, Galveston y Corpus Christi que producen 2.2 millones de barriles en conjunto, que incluyen instalaciones de Shell, Valero, Citgo y Petrobras.

El impacto inmediato de Harvey fue un incremento del 5% en el precio de las gasolinas, afectando también a las exportaciones. Analistas estiman un impacto material del meteoro entre 30 mil millones y 100 mil millones de dólares.

Ni la nación más poderosa está preparada ante fuerzas de la naturaleza como Harvey.

Las mentiras de Trump [Opinión]

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 1 DE JULIO DE 2017

En días pasados, el periódico norteamericano The New York Times publicó en su edición impresa un recuento de las mentiras que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha pronunciado en público desde que llegó a la Casa Blanca, apenas en enero pasado.

El repaso que el rotativo hace de las falsedades en que Trump ha caído desde el 20 de enero revela que en noventa y nueve ocasiones expresó, tuiteó o declaró mentiras, esto revela que dos de cada tres días, en promedio, el presidente de EEUU miente. Un dato abrumador que sólo se ha frenado durante su viaje al extranjero y algunos fines de semana de descanso en los que ha aprovechado para jugar al golf.

Entre las mentiras que Donald Trump ha dicho se incluyen en esta publicación sus declaraciones sobre la polémica prohibición de los viajes a los musulmanes, la asistencia pública a su toma de posesión, la relación con la OTAN, la guerra en Irak y la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales del año pasado.

El diario escribió: “El ascenso político del presidente Trump ha sido construido sobre una mentira: el lugar de nacimiento de Barack Obama […]. Su falta de veracidad también se ha convertido en el centro de la investigación sobre Rusia, un tema sobre el que James Comey, ex director del FBI, ha testificado bajo juramento respecto a las ‘mentiras evidentes de Trump’”.

Y añade: “Sin embargo, aunque las mentiras se han convertido en pan cotidiano, el país no debe dejarse convencer por ellas. Así que hemos recopilado casi todas las mentiras que ha dicho públicamente desde que juró su cargo”.

La compilación de estas mentiras, efectuada por The New York Times, ilustra la presidencia de Donald Trump, quien a base de mentiras somete a los suyos a una presión constante y desenfrenada. Suelta “la bomba” y obliga a su gabinete a recomponer los destrozos a su paso, generando incertidumbre a toda una nación y para el resto del mundo.

Recordemos lo que hizo su primer día como presidente al afirmar contra toda evidencia que no había llovido en la toma de posesión y luego, además, se jactó de que se trataba de la más multitudinaria de la historia, pese a las imágenes de la investidura de Barack Obama que desmentían dicha aseveración, por lo que comenzaron a generarse teorías sobre la realidad de Trump, y su postura de no reconocer el error.

Por desgracia, la mentira y el no reconocer el error son dos de sus características.

Sesenta por ciento de la población estadounidense considera que no es honesto; las falsedades se acumulan por decenas, sus tuits forman una cascada de tropiezos única en la historia presidencial, pero nunca ha rectificado. Se negó a ello tras acusar falsamente a Obama de haberle espiado y tampoco dio el paso cuando, para justificar su rebaja fiscal a los más ricos, sostuvo que EEUU es el país con mayores impuestos del mundo.

Pero no todo es rentabilidad política. Hay mentiras que se limitan a mostrar su enorme ego. Así ocurrió cuando se envaneció de haber sido el hombre que más veces ha salido en la portada de la revista Time con “14 o 15” apariciones, así lo dijo, siendo que la verdad es que ha ocupado ese espacio en 11 ocasiones, una cifra muy inferior a la de Richard Nixon: 55 veces.

La mentira no es ajena a los políticos, lamentablemente en nuestro mundo es algo que se da por sentado: “si eres político, eres un mentiroso”, y no debiera ser así, y si bien Donald Trump no tenía antecedentes de político, ya lleva más de la mitad del camino recorrido para ser reconocido como tal.