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“Andar. Una filosofía”, de Fréderic Gros

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Siempre que se nos habla de filosofía, nuestra mente nos remite a realizar extrañas cavilaciones e intrincadas propuestas orales para situarnos a nivel de las circunstancias del medio que nos presenta este reto intelectual, sin embargo la filosofía no debe ser vista de esta forma compleja, deberíamos entenderla como un acto natural del hombre.

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Con esto trato de decir que el pensamiento filosófico está presente en la vida diaria del ser humano, pero por circunstancias de nuestros muy diversos estilos de vida, difícilmente reparamos o nos detenemos por unos instantes a ejercer y practicar la filosofía de forma sencilla.

Bien es cierto que el hecho filosófico en grados muy elevados es en sí bastante complejo, pero en promedio los niveles de complejidad no están presentes ni elevados, no se requieren enormes dosis de destreza para entenderla ni mucho menos grandes estudios en temas en particular; lo único que se nos exige es raciocinio, y ese, todos lo tenemos.

En el exclusivo tálamo sofista, los pensamientos del filósofo francés Fréderic Gros reposan de forma soberbial en un mundo elocuente por pensamientos fulminantes y lapidarios, donde los ideales de este pensador tienen voz, eco y una resonancia épica en el mundo de la literatura universal.

Andar no exige ni aprendizaje, ni técnica, ni material ni dinero. Sólo requiere de un cuerpo, de espacio y de tiempo. Cada día son más los aficionados a caminar, y todos ellos obtienen los beneficios de esa propensión: sosiego, comunión con la naturaleza, plenitud.

Pero andar es también un acto filosófico y una experiencia espiritual. Pasando del vagabundeo al peregrinaje, de la andanza al recorrido iniciático, de la naturaleza a la civilización, Frédéric Gros se nutre de la literatura, la historia y la filosofía para demostrarlo en Andar. Una filosofía (Taurus). Rimbaud y la tentación de la huida, Gandhi y la política de resistencia, sin olvidar a Kant y sus paseos cotidianos en Königsberg.

¿Y si solo se pudiera pensar bien a través de los pies? ¿Qué quería decir Nietzsche cuando escribió que «los dedos de los pies se aguzan para escuchar»? A caballo entre el tratado filosófico y el elogio del arte de desplazarse a pie, este libro deleitará incluso a quienes aún no se sabían caminantes.

Frédéric Gros es profesor de filosofía en la Universidad Paris-XII. Ha trabajado ampliamente en la historia de la psiquiatría (Création et folie, PUF), la filosofía de la pena (Et ce sera justice, Odile Jacob) y el pensamiento occidental de la guerra (Etats de violence, Gallimard). Fue también el editor de las últimas lecciones de Foucault en el Collège de France.

Algo increíblemente fascinante existe en esta obra, el elemento psicológico que recorre el libro de principio a fin, los personajes, los paisajes y los escenarios son de una prodigiosidad y estructura de características independientes.

Todos los elementos de la obra interactúan uno con el otro, de forma directa o indirecta se relacionan, van de la mano construyendo una unidad de carácter épico, y los pensamientos y emociones internos brotan del interior del ser humano y de las sombras del paisaje de modo convulso para recrearnos una grandilocuente escena.

Gros ha logrado construir un libro de carácter filosófico y tintes psicológicos muy interesantes, donde la fuerza interna del ser humano es el motor alquímico de Andar. Una filosofía y la tenue sombra de las motivaciones intelectuales del hombre le agregan un agradable sabor a una lectura que es trascendental para el pensamiento del siglo XXI.

Jorge Iván Garduño

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“Acontecimiento” de Slavoj Žižek

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Slavoj Žižek es quizá el filósofo autor de obras fundamentales del pensamiento humano contemporáneo más relevante y famoso de la actualidad, esto en buena medida debido a que su pensamiento es imposible de encasillar, no sólo por la impresionante multitud de disciplinas y referencias culturales que engloba y conecta, sino por la originalidad e irreverencia con que a menudo lo hace.

Žižek es un filósofo que no deja de pensar e interrogarse por una gran variedad de temas que involucran el conocimiento, el poder, el proceso histórico de la humanidad ya que para él la tarea de la filosofía es revaluar las creencias recibidas a fin de reordenar nuestros saberes y reformar nuestros marcos conceptuales.

La filosofía no descubre nuevos hechos ni propone leyes que expliquen su comportamiento, más bien se encarga de preguntar por la verdad y justificación de nuestras creencias, como Žižek señala “en nuestro lenguaje que usamos todos los días hay muchos términos que son usados sin precisión, su aplicación a veces no es clara y una misma palabra puede tener varios significados.

La filosofía siempre ha consistido en el examen de los conceptos a partir de los usos más variados en el lenguaje ordinario. En el lenguaje común, los conceptos no están claramente sistematizados.

En Acontecimiento (Sexto Piso), Žižek toma un concepto que damos por sentado, el diario acontecer de millones de sucesos, situaciones, pensamientos, emociones, etc., y nos muestra que el hecho de que algo acontezca, por ejemplo el mundo, no es tan trivial ni evidente como quizá nos parezca, ni tampoco lo es el orden a partir del cual se acomoda y se ordena.

Con su habitual capacidad para darle la vuelta a ideas claras y arraigadas en nuestra cultura –muestra, por ejemplo, a partir de Melancolía, de Lars Von Trier, que la idea del fin del mundo puede ser liberadora y creativa, o que las personas en estado de autismo absoluto, lejos de representar un estado de pensamiento cero, representan un estado de pensamiento puro, que a fuerza de estar encerradas en sí mismas no alcanzan siquiera a tener algo específico en lo que pensar–, Žižek señala que todo acontecer es azaroso, y que por tanto todo tipo de orden es una configuración específica, igual de arbitraria que cualquier otra, sin ningún valor en sí, más que como paliativo para tratar de orientar y dar sentido a las vidas de los miles de millones de personas que viven bajo su dominio.

Para la gran mayoría de nosotros, la filosofía no es algo fácil ni accesible, pero sin duda es muy necesaria para entender muchos aspectos de nuestra vida, y qué mejor que hacerlo adentrándonos en el pensamiento de Slavoj Žižek en Acontecimientos.

Jorge Iván Garduño

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Alcanzando la felicidad en la sociedad moderna

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¿Qué es la vida y cómo vivirla? Desde los orígenes, la humanidad siempre ha buscado estas respuestas dentro del limitado conocimiento humano, grandes pensadores han desarrollado extensas teorías y grandes diatribas filosóficas como un intento para explicar la mirada sobre la vida misma… pero, ¿cómo alcanzar la felicidad en una sociedad moderna saturada de información y stress?

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Y es gracias al intelecto filosófico que Jules Evans se interna en el pensamiento de 12 filósofos para explicarnos cómo alcanzar una vida plena a través de la aplicación de ideas que desde hace más de 2 mil años estos pensadores han referido.

Evans retoma grandes pensamientos trasladándolos a un plano práctico ejemplificando la aplicación de ellos con el objetivo de acceder a una existencia plena, llena de paz y de gran significado, y es que así lo deja ver en su obra Filosofía para la vida (Editorial Grijalbo).

Esta obra nos acerca a 12 filósofos y sus pensamientos que en su tiempo explicaron y aplicaron, pero que además Jules Evans nos muestra cómo aplicarlas en nuestras vidas modernas con sencillos ejemplos y un lenguaje claro que nos encamina en lo que representa una lectura liberadora, proporcionándonos un escenario vívido que nos permite sentirnos identificados desde un inicio con las situaciones bien descritas.

Filosofía para la vida nos ayudará para que desde los primeros capítulos tengamos las herramientas para realizar cambios significativos en nuestra vida, una obra filosófica que nos hace entender que la existencia humana es mucho más que el ritmo agobiante que experimenta la sociedad en pleno siglo XXI.

Jules Evans es un periodista y escritor inglés conocido por sus artículos y trabajos sobre la búsqueda de la felicidad en la sociedad moderna, aplicando ideas y conceptos desarrollados en la filosofía clásica. Actualmente es director del Centro para la Historia de las Emociones en la Universidad de Londres.

Cabe señalar que sus estudios y escritos comienzan a ser referente dentro del mundo de los negocios, y es que algunas empresas han iniciado con solicitar filósofos para que se integren en su plantilla laboral con la finalidad de aplicar sus ideas para inducir a sus empleados en la felicidad y una vida plena, algo nada sencillo.

Filosofía para la vida, una obra monumental para mujeres y hombres que desean con sencillez y meditación encontrar significado dentro de la vida misma para alcanzar la felicidad, un libro revelador, útil y muy actual.

Jorge Iván Garduño
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“¿Cuánta verdad necesita el hombre?”, ensayo filosófico que explora un mundo escindido

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El hombre –dentro de la sociedad– ha realizado grandes obras literarias en las que se nos exponen muy variados temas. Nos encontramos con textos y artículos que van desde las enfermedades y pobreza que prevalecen sobre la faz de la Tierra, hasta los grandes descubrimientos científicos y tecnológicos que realiza día con día el ser humano; de cómo el hombre descubre nuevas civilizaciones milenarias en territorios inhóspitos, hasta su desesperado intento por la conquista del universo; de toda una gran recopilación de datos y conocimientos acumulados a lo largo de la historia, a los millares de biografías y autobiografías que se han escrito sobre los personajes más destacados de la misma.

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En la naturaleza humana está impregnada la búsqueda de conocimiento, de verdad, y el saber dentro del saber mismo, pero a la vez, tanta complejidad deja exhausto al hombre y varado en medio de una tempestad en la que es más fácil sentir miedo que esperanza, buscando  la llave que conceda el acceso al mundo que nos confiera la libertad.

En este marco, el hombre por el simple hecho de ser, ha nacido con una pérdida, con una escisión en el alma, y de la naturaleza, por ende debe asumir esa condición a fin de establecer la armonía entre uno mismo y el mundo afirma Rüdiger Safranski (Alemania, 1945), y por ello explora mediante el pensamiento filosófico el mundo “verdadero” mediante el mundo “aparente” en un magistral ensayo de más de 200 páginas intitulado ¿Cuánta verdad necesita el hombre? (Tusquets Editores).

Safranski echa mano de los pensamientos de Rousseau, Kleist y Nietzsche, a modo de parte aguas para desarrollar su ensayo, explorando la necesidad humana de crear arte y cultura con la finalidad de que el hombre se reconcilie con su ser y con sus semejantes.

Rüdiger Safranski, filósofo y ensayista alemán de gran calibre que ha sido traducido a más de diecisiete idiomas, que junto a Peter Sloterdij, modera desde 2002 un popular programa de televisión llamado “Das Philosophische Quartett”, asimismo ha sido galardonado con numerosos premios y distinciones como el Friedrich Märker (1995), el Ernst Robert Curtius (1998) y el Friedrich Nietzsche en 2000.

¿Cuánta verdad necesita el hombre?, un ensayo filosófico que transita con fuerza las motivaciones del ser humano, explora la necesidad de conocimiento en nuestra sociedad y nos ofrece conjeturas sobre un mundo escindido que a través del conocimiento se busca la remisión del “Yo” y la sobra penetrante del “Otro”.

Un libro que sin lugar a dudas vale la pena leer y mantener en nuestra biblioteca personal.

Jorge Iván Garduño
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Mór Jókai, notable escritor húngaro de elevada calidad literaria

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Móricz Jókay es el nombre original del afamado escritor húngaro Mór Jókai (1825-1904), que a finales del siglo XIX desarrolló primordialmente su vasta producción literaria que se extiende a  110 volúmenes entre novelas, cuentos, poemas, ensayos, dramas y obras de teatro, lo que le permitió tener una increíble popularidad en su país y ser conocido en el extranjero, situación inusual para un autor de su nacionalidad en aquellos años.

Con alegría, sensibilidad y optimismo como elementos recurrentes dentro de sus obras, Jókai describe mundos exóticos alineados con la realidad cotidiana que se vivía en la sociedad húngara añadiendo matices irreales, de tal suerte que al lector no le es complicado percibir el juego de espejos falsos que se cierne por momentos ante sus ojos.

Su literatura está basada en los acontecimientos que afectaron a Hungría, como los sangrientos siglos de dominio turco, de donde parte para elevar, en ocasiones, el nacionalismo de su patria y en otros momentos exaltar a los patriotas en un canto de admiración y reconocimiento por la valentía que mostraron en la Revolución o contra la opresión austriaca.

Por lo general, los personajes protagónicos que recrea en sus obras, mantienen elevados rasgos de virtuosismo o vicios arraigados que nos hacen caer en la incredulidad y sospechar que han sido encumbrados muy por encima de los estándares terrenales, o caso contrario, el resto de los actores normalmente conserva una existencia real y común a toda vida humana, situación que nos brinda la dicha de contemplar la lucha encarnizada y perpetua entre la invención y lo existente.

La imaginación de Mór Jókai lo llevó a explorar universos fantásticos, por los que los jóvenes se han interesado en su prosa debido a la magia y misticismo de la que se valió, razón por la cual es considerado, erróneamente, el escritor de la juventud en su nación, pero Jókai no es solamente “el escritor de la juventud”, sino que es un literato de culto entre lectores maduros y experimentados que buscan obras interesantes.

El férreo simbolismo que utiliza es una de las razones por las que su lectura seduce, es atractiva y visual, porque guía nuestros pasos a través del misterioso laberinto de la imaginación           de un hombre que se identificó con la revolución social desde su muy temprana labor literaria, y que a pesar de haber terminado sus estudios en derecho, decidió abocar su vida a la escritura y pelear desde esa trinchera por sus ideales.

A mediados del siglo XIX, las obras de Jókai obtuvieron un auge vigoroso, aunado al hecho de que éste representó el periodo más productivo en la carrera del escritor, situación que fue de la mano con la remuneración económica, por lo que sus ingresos, siempre elevadísimos, le permitieron solventar un ritmo desmedido en ayudar a necesitados, lo que contradictoriamente lo llevó a debatirse constantemente en dificultades financieras.

Mór Jókai, además de escritor, se distinguió como político debido a su desinteresada entrega a la causa social, por la que luchó tenazmente y tuvo que enfrentar grupos opositores en el gobierno o en la sociedad húngara, pues por estar involucrados en ideales contrarios a los de él, Jókai ganó enemigos como ciudadano, escritor y diputado, posición que alcanzó en 1861 en el Parlamento de Hungría.

Un porfiado libre pensador que se mantuvo fiel a la causa de su país para dejar atrás los malos años, a fin de construir una nación sobre bases sólidas para levantar a un pueblo de lo que fue el esplendor reducido a cenizas por los excesos de terceros.

El Gran Cuentista Húngaro que legó historias increíblemente ciertas, Mór Jókai.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Siempre que se nos habla de filosofía, nuestra mente nos remite a realizar extrañas cavilaciones e intrincadas propuestas orales para situarnos a nivel de las circunstancias del medio que nos presenta este reto intelectual, sin embargo la filosofía no debe ser vista de esta forma compleja, deberíamos entenderla como un acto natural del hombre.

Con esto trato de decir que el pensamiento filosófico está presente en la vida diaria del ser humano, pero por circunstancias de nuestros muy diversos estilos de vida, difícilmente reparamos o nos detenemos por unos instantes a ejercer y practicar la filosofía de forma sencilla.

Bien es cierto que el hecho filosófico en grados muy elevados es en sí bastante complejo, pero en promedio los niveles de complejidad no están presentes ni elevados, no se requieren enormes dosis de destreza para entenderla ni mucho menos grandes estudios en temas en particular; lo único que se nos exige es raciocinio, y ese, todos lo tenemos.

En el exclusivo tálamo sofista, los pensamientos del filósofo alemán Peter Sloterdijk reposan de forma soberbial en un mundo elocuente por pensamientos fulminantes y lapidarios, donde los ideales de este pensador tienen voz, eco y una resonancia épica en el mundo de la literatura universal.

Peter Sloterdijk nació en la ciudad alemana de Karlsruhe en el año de 1947, desde sus años de estudiante se inclinó por el estudio de la Filosofía, Germanística e Historia en las universidades de Munich y Hamburgo, lugares en los que sus ideas maduraron para dar como resultado a un pensador insólito.

Su interés por los asuntos políticos, intelectuales y humanistas del mundo contemporáneo y su aversión por todo tipo de pensamiento conformista le han llevado ha alternar su trabajo como profesor universitario con la literatura, el ensayo y la actividad filosófica. Sloterdijk inició su carrera literaria en la década de 1970, pero definitivamente la obra que le catapultó a la fama fue Crítica de la razón cínica en 1983.

Esta obra, a pesar de ser filosófica, alcanzó desde su aparición en Alemania un asombroso éxito editorial, además suscitó interesantes debates y hasta la fecha es la obra por excelencia del pensamiento de Sloterdijk de la cual se ha dicho que es “una de las obras más provechosas e inteligentes aparecidas en Alemania”, y que todo buen lector debe estar dispuesto a desentrañar.

Por lo anterior, ya he dicho que la obra de Sloterdijk es filosófica, pero además de sus múltiples ensayos, ha escrito una novela única en su tipo, en la que el autor nos revela su talento erudito, mágico y que se encuentra al borde del abismo para que de forma sencilla utilice la creación literaria para conformar un libro con tintes psicológicos.

El árbol mágico (1986), la única novela de Peter Sloterdijk en la que nos muestra que su talento narrativo y su pensamiento que sigue la línea de la tradición decimonónica de escritores filosóficos como Marx, Kierkegaard o Nietzsche, no son exclusivos de la amplia producción ensayística que posee y que es capaz de brindarnos grandes relatos filosóficos fáciles de comprender.

El árbol mágico se desarrolla en la verbena de la historia de la Revolución Francesa, en sus páginas podemos percibir tradiciones antiguas que han sido base de las tradiciones de los pueblos europeos, también encontramos características de las novelas alemanas del siglo XVIII, junto a refinadas tertulias y citas frívolas o eruditas hechas por muchachas lascivas y astutos funcionarios en posadas y dormitorios.

Pero algo increíblemente fascinante en esta obra es el elemento psicológico que recorre el libro de principio a fin, los personajes cuentan con personalidades definidas y muy variadas, pero, además de los personajes, los paisajes y los escenarios son de una prodigiosidad y estructura de características independientes.

Todos los elementos de la obra interactúan uno con el otro, de forma directa o indirecta se relacionan, van de la mano construyendo una unidad de carácter épico, y los pensamientos y emociones internos brotan del interior de los personajes y de las sombras del paisaje de modo convulso para recrearnos una grandilocuente escena.

Peter Sloterdijk ha logrado construir una novela de carácter filosófico y tintes psicológicos muy interesantes, donde la fuerza interna del ser humano es el motor alquímico de El árbol mágico y la tenue sombra de las motivaciones intelectuales del hombre le agregan un agradable sabor a una lectura que es trascendental para el pensamiento del siglo XXI.

El árbol mágico, un libro interesante escrito por un filósofo alemán que por obras colosales como Crítica de la razón cínica y otros tantos ensayos, está considerado como uno de los pensadores universales más originales y provocadores de la actualidad.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La magia de la épica y la filosofía, en una obra de carácter psicológico

Un juego de artificio pronunciado por La Locura

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Era el año de 1511, y ya para ese entonces los españoles habían descubierto “El Nuevo Mundo”, mientras tanto, en la ciudad francesa de Estrasburgo el escritor, erudito y humanista holandés, Erasmo de Rotterdam, publicaba la primera edición en latín de su libro Elogio de la locura, una sátira magistral.

Pero antes de hablar de esta encomiable obra del siglo XVI y que merece una atención muy especial, hablemos un poco de su autor, un autor que nunca se propuso ser reconocido, exaltado o alabado, más bien buscó ser tratado como cualquier otro individuo de su generación… nunca lo consiguió.

Nació en la ciudad holandesa de Rotterdam, la fecha de nacimiento de Erasmo se sitúa entre los días 26 y 28 de octubre, muy probablemente del año de 1466, aunque cabe señalar que hay autores que manejan el año de 1469 como el año de su nacimiento.

Esta divergencia de fechas se debe a que su padre fue un cura que quiso guardar las apariencias y su buen nombre, y su madre, hija de un buen médico que procuró tapar la hipocresía del padre de su hijo -y de paso la de ella-, con las buenas costumbres de la época; dichas prácticas no cambiaron en nada con el pasar de los años.

Erasmo asistió a muy diversos y severos colegios monásticos en Deventer y Hertogenbosch, se hizo agustino y en 1492 se ordenó sacerdote, sin embargo la falsedad de la vida sacerdotal lo disgustó y tuvo que buscar un empleo secular y más tarde recibió la dispensa papal para vivir y vestir como erudito laico.

Puesto que la peste negra cobró muchas muertes en Europa, entre ellas las de sus tórridos padres, Erasmo de Rotterdam fue un viajero incansable; desde los 16 años se acostumbró a ser un europeo cosmopolita, un patriota de su pueblo, el consejero de Carlos V, enemigo del papa guerrero Julio II, amigo estimable de Martín Lutero y herético o revolucionario sin quererlo.

Erasmo de Rotterdam es considerado un maestro del pensamiento libre para su tiempo, ya que fue un hombre que se cuestionó a sí mismo de forma satírica todos sus pensamientos, y para nuestros días es considerado un humanista, porque en sus obras y en sus más de mil quinientas cartas que se conservan está presente su idea de que lo importante es la perfección que alcancemos de nuestra propia humanidad.

El humanismo y la religiosidad fueron los valores absolutos e intemporales que le servían como premisa para proponer nuevos canales de pensamiento, en especial para atacar a las costumbres monacales, el escolasticismo racionalista fomentado por los clérigos y las prácticas corruptas de la iglesia católica que había experimentado durante su experiencia sacerdotal años atrás.

La obra de De Rotterdam manifiesta una erudición lúcida, un manejo elegante del estilo latino que ameniza su obra con paciencia e ingenio, en la cual demuestra una cruel lección de moral práctica dotada de una original religiosidad que le servían en su lucha personal contra la ignorancia y la superstición.

Elogio de la locura, su más famosa obra aunque no la más importante, es una apología donde se presenta a La Locura como el personaje principal, mostrando brillantemente su oratoria, un soliloquio brutal, real y muy sincero, que a través de la personalidad innegable de este personaje salido de la esencia misma del ser humano, nos reconocemos en la sombra proyectada por este espejo que negaríamos ver de frente.

De forma franca, Erasmo de Rotterdam habla desde el interior del hombre para llegar a su alma. A través del periplo de La Locura hace un análisis prolijo de la sociedad que hemos construido gracias a nuestra poca inteligencia y mucha locura; un verdadero juego de artificio correctamente construido y mucho mejor pronunciado.

Sus ideas progresistas lo han situado como una de las figuras más trascendentales para el humanismo del Renacimiento, y que el eco de su erudición contenido en sus obras lo convierten en un autor notable para la humanidad y sus ideales.

Erasmo de Rotterdam, un escritor y erudito holandés que desechó las formas sacerdotales por una vida secular que lo encumbró como un auténtico hombre de letras y precursor de su época a favor de la primitiva ética cristiana.

Elogio de la locura, una maravillosa obra escrita en forma de canto, sin serlo, equiparado con un poema humano que debería ser leído en voz alta para alcanzar un análisis interno y el diálogo con nuestro interior.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Del Mito a la Rebelión contra el destino

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Con una importante obra iniciada ya antes de la Primera Guerra Mundial, la narrativa francesa de la época de la posguerra del siglo XX prosiguió su ascenso vertiginoso de innovación y creación literaria, y así como el unanimismo en poesía originó el surrealismo al buscar expresar los estados del alma colectivos, la búsqueda de un arte de vivir dio paso a la narrativa realista, al existencialismo y a la figura que propuso una rebelión histórica a la que llamó  “rebelión metafísica”.

A esta figura a la que me refiero es al filósofo francés Albert Camus (1913-1960), quien a mediados del siglo XX escribió sus más representativas novelas, obras de teatro, adaptaciones de obras españolas e importantes ensayos, en los cuales nos expresa que a pesar del supuesto progreso y de los grandes avances tecnológicos y científicos de la humanidad, el hombre, en su vida cotidiana, sigue siendo presa de un destino que lo limita y lo asfixia en las mismas contradicciones de siempre.

En la visión de Camus, el hombre común se enfrenta a su destino, pero a un destino desposeído en el que se sufre enfrentando no sólo a la muerte o a los fenómenos naturales, sino además a la pobreza, a la soledad, el dolor, la angustia, el odio, la violencia, la injusticia social, la frustración y, en general, todo aquello que en la vida no tiene sentido; a eso Camus le llama el absurdo.

A este absurdo es al que hay que buscarle sentido y encontrar el deseo por seguir viviendo a pesar de él, y no seguir evadiendo el destino al que nos enfrentamos por el solo hecho de existir buscando explicaciones absurdas y racionales de nuestro destino, que lo único que hacen son menospreciar el alma humana para la vida presente, según Camus.

En esta gran interrogante que se plantea Albert Camus, lo único que le interesa es saber si hay una forma concreta de encarar el destino (de manera psíquica y social), que valga la pena para el ser humano en la vida que tenemos que vivir aquí y ahora, y no en una vida post mortem, que de esa la religión se deberá encargar, y que a Camus, como buen ateo, no le interesaba en lo más mínimo.

De 1940 a 1960, y en los años posteriores a la muerte del filósofo francés, Premio Nobel de Literatura, este “humanismo camusiano” despertó un gran interés dentro del mundo intelectual, aunque no todos lo han llegado a comprender y lo han terminado por asociar a otras corrientes filosóficas que han impuesto un hito en el mundo de las letras.

La rebelión metafísica no propone una evasión o resignación ante lo inevitable de la vida que hay que vivir, como sí lo propone el estoicismo aceptando la derrota y adquiriendo una posición de inactividad física y mental que únicamente beneficia a las oligarquías.

En este rubro las ideologías socialistas, escatológicas o teologales sólo le interesaron en su juventud, pero al darse cuenta que éstas no dudaban en sacrificar la libertad, la igualdad y sobre todo la vida, se aparto rápidamente de estas prácticas que ilusionan en el presente con una esperanza futura condenando a los hombres y mujeres a la servidumbre actual y también para el resto de sus vidas.

Para Camus no hay razón para el suicidio, ni el fatalismo, porque el deseo de vivir es más fuerte que el destino mismo, el deseo por vivir aquí y ahora tiene como propósito crear una visión positiva de la vida, rebelar al hombre en contra de su destino natural, social o intelectual, es una propuesta permanente contra la condición humana y contra la totalidad de la creación, y una afirmación de la vida que tenemos, como el bien más radical de todos.

A través de dos ensayos pináculos de su pensamiento, Albert Camus describió progresivamente su propia identidad en algo que yo llamaría un examen minucioso de su propio absurdo, me refiero a El mito de Sísifo y El hombre rebelde; obras expresivas que definieron el nuevo espíritu humanista del hombre ulterior de la Segunda Guerra Mundial, un pensamiento que atrae la atención en el ser humano en sí mismo, considerado como un ente de razón capaz de sustraerse a la providencia paradisíaca y situarse en el centro de la creación divina.

En esta nueva manera de conducir el pensamiento, Camus pretendió acercarse tentativamente al conocimiento mismo, en busca de nuevos valores que la rebelión metafísica camusiana imputaba a la condición humana, ilustrando de manera filosófica cómo el ser humano desafía a su destino con la finalidad de mejorar la situación humana nutriéndose de la esperanza.

En El mito de Sísifo, Camus sólo logra describir la experiencia del absurdo cuando Sísifo se rebela diciendo “¡no!” a su destino, sin embargo, no nos persuade con sus argumentos, o no al menos de forma convincente, de cómo es que debemos de vivir la vida en este mundo absurdo en lugar de escoger el camino del suicidio –al que Camus califica como un argumento ontológico y legítimo, pero no decisivo–, pero al final de todo su discurso sólo termina por dejar solo a Sísifo al pie de la montaña y nos aconseja que nos imaginemos a un Sísifo feliz.

El mito de Sísifo es el retrato mítico de un hombre por intentar cambiar el presente para mejorar su futuro, una rebelión dionisiaca que pretende negar la existencia de fuerzas divinas a partir de la rebelión humana, en definitiva, un eco estridente de lo que imaginaron los persas con Zoroastro y que fundamentó la base nietzscheniana de la muerte de un dios irracional.

En El hombre rebelde, Albert Camus pasa de la mera experiencia del absurdo que desarrolló en El mito de Sísifo, a señalarnos caminos mediante los cuales el ser humano desafía su destino partiendo de la esperanza por un deseo de vivir, intentando cambiar o eliminar todas aquellas formas que impiden un mundo justo y positivo para las aspiraciones humanas.

Camus desarrolla un discurso filosófico muy ambicioso, sin embargo, en lo que él denomina “rebelión metafísica” y “rebelión histórica”, nunca logra una homogeneidad fiel a sus propósitos primigenios.

El primero propone una protesta permanente contra la condición humana y contra la creación; la segunda es el intento humano de sujetar la historia universal a una norma universal, eliminando todo lo que le disgusta en el mundo con el objeto de convertirlo en lo que uno pretende, lamentablemente ese fin se logra muy contadas veces y en la mayoría se termina desviando de sus principios; a esto le llama Albert Camus “terror irracional” y “terrorismo racional”.

Albert Camus, un escritor que poseyó una mente brillante, que buscó nuevos caminos y formas para entender la existencia del ser humano, a lo que denominó como un absurdo existencialista; al no tener todas las respuestas que él hubiese deseado, encontró su dicha al hacer posible la construcción de un mundo sin dioses donde lo que importa es la pasión por la vida.

Jorge Iván Garduño
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