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Tensión en Gaza [OPINIÓN]

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TEXTO PUBLICADO EL 18 DE AGOSTO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

Las tensiones que se desataron desde hace cinco meses en la zona de Gaza, derivó que Israel haya restringido “aún más” el paso de mercancías a la región a través del paso Kerem Shalom, la única terminal de carga hacia el territorio palestino. El paso permanecía cerrado con restricciones desde principios de julio como represalia por los ataques a Israel con proyectiles desde la Franja de Gaza, y que se suma a una operación militar efectuada con bombardeos del Ejército de Israel que causó la muerte de al menos dos adolescentes a mediados de julio en el pequeño territorio. Israel restringió la entrada de petróleo y gas.

A ello, se suma la marejada terrorista que, vuelve a ocupar los titulares de la prensa internacional tanto en Oriente como en Occidente, el miedo en Europa y EU ante grupos yihadistas está latente… y el nerviosismo generado por el temor puede provocar reacciones en cadena.

En días pasado, en Medio Oriente una tensa calma laceró fuertemente a la región, luego de que Israel, pese a aprobar una tregua en la franja de Gaza para intentar poner fin a la guerra encubierta con Hamás, que en las últimas semanas ha desembocado en ataques generalizados de ambos bandos.

El Gabinete de Seguridad israelí, el órgano del Gobierno que decide sobre las ofensivas militares y especia de sanedrín de ministros que está al timón de la seguridad del Estado judío, ratificó este pasado miércoles 15 de agosto, según el diario Haaretz, el precario alto al fuego en vigor desde el pasado día 10, al término de los peores enfrentamientos registrados desde el conflicto de 2014.

El cese de hostilidades ha permitido la reapertura completa del puesto fronterizo de Kerem Shalom, cerrado para el paso de mercancías desde el pasado 9 de julio. Más de 700 camiones atravesaron ayer la terminal de carga con material de construcción, productos textiles, pienso para ganado, combustible y otros productos básicos para la maltrecha economía del territorio palestino, sometido al bloqueo israelí y egipcio. El Ejército de Israel había seguido autorizando el paso de alimentos y medicinas por Kerem Shalom, pese a la medida. El Ministerio de Defensa también ha ordenado ampliar la zona de pesca hasta nueve millas náuticas de la costa.

Es de todos conocido que, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, ha proclamado en múltiples ocasiones, que no permitiría la creación de un Estado Palestino ni el desmantelamiento de los asentamientos judíos de Cisjordania, discurso que propició que los votantes más extremistas le concedieran su voto en marzo de 2015.

El giro nacionalista dado por el dirigente conservador del Likud generan preocupación y temor en Europa, al vislumbrar que la solución al conflicto palestino-israelí podría terminar enterrado, aunque la administración de Donald Trump apoya fervientemente a Netanyahu.

Las expectativas de un acuerdo para devolver la calma a la frontera se dispararon después de que Israel permitiera el regreso a la Franja de Saleh al Aruri, número dos de Hamás en el exilio y considerado uno de sus mayores enemigos por el Estado judío, para que pudiese participar en el acuerdo de la hudna. El Gabinete de Seguridad ha estado trabajando a marchas forzadas en busca de acuerdos de paz, una aparente paz en la Franja de Gaza.

Las negociaciones para restablecer la calma y resucitar la economía de Gaza tras cinco meses de tensión letal en la frontera se han visto golpeadas desde comienzos de agosto tras una espiral de ataques de ambas partes. Al tiempo que Egipto trata de mediar con urgencia para establecer una tregua de más largo alcance.

El nuevo elemento que se agrega es el dado por la Administración del presidente Donald Trump, quien acordó el pasado mes de enero congelar una sexta parte de la aportación de su Gobierno a la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas especializada que atiende a los refugiados descendientes de las familias desterradas tras el nacimiento de Israel hace 70 años, que significa el equivalente a una tercera parte del presupuesto anual— de la agencia para los refugiados palestinos.

El recorte impuesto por Trump ha estrangulado las finanzas de la UNRWA, que llegaron a acumular un déficit de 446 millones (un 12% del presupuesto), posteriormente reducido a la mitad gracias a las aportaciones de donantes en junio, lo que significa una seria amenaza a la economía de la región, ya que esta agencia da empleo a más de 30 mil personas —solo en la franja de Gaza tiene contratados a cerca de 13 mil trabajadores, entre docentes, personal sanitario y equipos de ayuda humanitaria.

Sami Mshasha, también portavoz de la ONU para los refugiados palestinos, ha asegurado que la agencia “intentará mantener los servicios esenciales a pesar de la crisis financiera”, y en especial tratará de “minimizar el impacto sobre los refugiados que se encuentren en situación más vulnerable en Gaza”.

Desde Israel, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se ha mostrado partidario de transferir los fondos de la UNRWA al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y disolver la agencia. “Solo sirve para perpetuar el problema de los refugiados palestinos y alentar su supuesto derecho de retorno”, argumenta Netanyahu.

Por su parte, la histórica dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina Hanan Ashrawi sostiene que EU pretende “convertir en irrelevante” una agencia de la ONU que atiende al sector más necesitado del pueblo palestino. Un asunto que agrega tensión a la geopolítica mundial.

Tiempo al tiempo.

Jerusalén, un conflicto milenario [OPINIÓN]

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El pasado lunes 14 de mayo del 2018, se conmemoraron 70 años de la creación del Estado de Israel. Muy por el contario de lo que significa para los israelíes, los palestinos conmemoraron, el martes que siguió a esta fecha, lo que llaman la “Naba” o “Catástrofe”, cuando cientos de miles de ellos tuvieron que dejar sus casas tras la creación del Estado judío.

Pero el 14 de mayo de este 2018 será recordado por otro hecho sumamente relevante: el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a la ciudad de Jerusalén. Hay que recordar que los palestinos reclaman un Estado propio en Gaza y Cisjordania con capital en Jerusalén Oriental. Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano insiste en que el traslado de la sede de su embajada no prejuzga los límites definitivos de la ciudad de Jerusalén. Los israelíes consideran que la Casa Blanca ha reconocido la realidad —a su favor— con el cambio de su embajada, en tanto que los palestinos afirman que Estados Unidos ha perdido su papel de mediador neutral.

Sin embargo, esta decisión, desde que se anunció, ha provocado tensiones en la región, y un rechazo casi generalizado de la comunidad internacional, por lo que, desde finales de marzo dio inicio una ola de protestas contra Israel. La apertura de la embajada norteamericana en Jerusalén ha suscitado masivas manifestaciones en el límite de la franja de Gaza con Israel, que se han saldado hasta ahora con más de un centenar de muertos y unos 10.000 heridos.

Pero a pesar de las protestas, y de la jornada más violenta desde el 2014 en la Franja de Gaza, la apertura oficial de la embajada norteamericana en Jerusalén se desarrolló a primera hora de la tarde de este 14 de mayo en la milenaria “Ciudad de Paz”, mientras proseguían las protestas en Gaza.

La delegación norteamericana que acudió al acto de inauguración estuvo integrada por Ivanka Trump, asesora e hija del presidente Donald Trump. El presidente envió un mensaje en video preparado para el evento. El esposo de Ivanka, Jared Kushner, consejero presidencial, también viajó a Medio Oriente con el secretario del tesoro, Steve Mnuchin, y el subsecretario de estado, John Sullivan. El acto fue encabezado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, junto con el presidente del Estado de Israel, Revén Rilan, rodeados todos por enormes pancartas donde se leía la frase: “Trump hace grande a Israel de nuevo”.

Fue así como la embajada de Estados Unidos abrió sus puertas de manera provisional en una oficina consular ya existente en un distrito periférico del sur de la ciudad. La embajada se ubica en plena Línea Verde, la tierra de nadie o zona tapón que separa la parte occidental de Jerusalén —donde Israel instaló su capital tras su nacimiento—, de la zona oriental —con mayoría de población palestina y bajo la administración jordana—, que incluye la Ciudad Vieja y los lugares santos de las tres religiones monoteístas.

Por su parte, el primer ministro palestino, Rama Hádala, condenó el traslado de la embajada de Estados Unidos en la víspera de la Naba. “La Naba representa una serie de tragedias colectivas que se plasmó en la destrucción de al menos 418 poblaciones y el desplazamiento forzoso del 70 por ciento de nuestro pueblo”, aseguró Hádala en un comunicado oficial citado por la agencia de noticias EFE.

El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Sabe Erecta, afirmó que el traslado de la delegación diplomática desde Tel Aviv a Jerusalén, supone “un infame acto hostil contra el derecho internacional y contra el pueblo de Palestina, que coloca a Estados Unidos del lado de la potencia ocupante, Israel”.

Esta complicada situación entre árabes e israelís se presenta cada vez más como un problema sin solución. Aunque ambos lados han transigido en algo con el fin de resolver ciertos aspectos del dilema, la brecha sigue siendo profunda y amplia respecto a muchos puntos fundamentales.

Jerusalén es una ciudad única en el mundo, al igual que el Estado de Israel. Pensemos esto por un momento: cada país tiene el derecho de elegir su propia capital. Sin embargo, ese derecho político básico aplica a todas las naciones sobre la tierra, excepto a una: Israel. Los otros 192 miembros de la ONU eligen sus capitales, y nadie interfiere en esa decisión, pero no en el caso de Israel. Israel encuentra en la posición única de tener su auto declarada capital en Jerusalén, mientras las otras naciones insisten con Tel Aviv como capital del Estado judío. Ahí emplazan sus embajadas y residencias con el fin de tratar de mantener la frágil y débil paz en la ciudad y en la región.

Pero el Estado moderno de Israel reclama a la ciudad de Jerusalén como su capital porque esta ciudad fue la capital de la antigua nación de Israel, bajo el rey David (según lo mencionado en la Biblia en 2 Samuel 5:5; 1 Crónicas 15:1-3). Y así como Estados Unidos ha reconocido oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel, otras naciones como Guatemala y Paraguay, han decidido, o están considerando, hacer lo propio y trasladar sus embajadas a la “Ciudad de Paz”.

Conforme los acontecimientos continúan su curso natural, Jerusalén tomará un papel protagónico cada vez mayor en la escena mundial, convirtiéndose en el núcleo de una lucha a muerte por el dominio de la región, siendo esta ciudad pieza clave para el futuro de la humanidad.

Así se trastorna el frágil equilibrio de paz que existe en Jerusalén. Al ver lo que sucede con la decisión del presidente Donald Trump respecto a la embajada de su país en Israel, vemos ante nuestros ojos cómo la línea delgada que nos separa del estallido de un conflicto de proporciones épicas se desdibuja y la tensión aumenta.