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Las venas abiertas de Venezuela [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 8 DE JULIO DE 2017

Comienza el mes en que Venezuela decidirá su futuro político e institucional, y lo comenzó sumida en una espiral de violencia política que cada día suma episodios de mayor gravedad, donde la paz no se asoma en el horizonte ni por equivocación.

Hay que sumar a las trágicas manifestaciones de estos casi 100 días, el asalto a la Asamblea Nacional venezolana tanto de simpatizantes del chavismo como del propio Nicolás Maduro, y es que, sin previo aviso, el vicepresidente, Tareck El Aissami, el mismo que EU ha incluido en una lista de sanciones por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, buscó realizar un acto político con motivo del día de la independencia venezolana, con mortales consecuencias.

No es la primera vez que en la actual legislatura ocurre un hecho de esta naturaleza. En octubre de 2016 las mismas turbas chavistas interrumpieron a golpes la sesión convocada por la oposición para discutir el inicio de un juicio político contra Maduro.

Es tradición que en esta fecha se organice un evento conmemorativo de la independencia en la sede del Poder Legislativo, donde reposa el acta original de la declaración. Desde que en diciembre de 2015 la oposición conquistó la mayoría absoluta en el Parlamento, el Ejecutivo chavista se niega a participar en eventos junto al Legislativo.

Se trata de la enésima violación de la legalidad por parte de un régimen que ha centrado en las pseudoelecciones constituyentes del próximo día 30 sus esfuerzos para construir un Estado paralelo en el que no tendrá ninguna cortapisa para ejercer su poder autoritario. Por mucho que Maduro insista en que Venezuela está viviendo una epopeya lo que en realidad está sucediendo es un atroz intento de liquidar la democracia en uno de los principales países de Latinoamérica.

Revolución bolivariana [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 21 DE ABRIL DE 2017.

A estas alturas ha quedado más que claro que el proyecto bolivariano no ha funcionado y por más que Nicolás Maduro, en busca de entronizarse en el poder sobre el pueblo venezolano, reformó la constitución para ampliar su mandato y mantuvo un discurso alentador para las finanzas de Venezuela, no funcionará.

Perdón, corrijo amable lector, y me permito explicar: sí ha funcionado la Revolución Bolivariana: para mantener en el poder a un falso caudillo y a su séquito, que lo único que han hecho es dar “pan y circo”; el pan: de los excedentes de petróleo, y el circo: Nicolás Maduro.

Venezuela se enfrenta a un escenario aterrador. Sus reservas de petróleo son las segundas en importancia mundial, pero su economía pende de un delgado hilo resultado de la política chavista que giraba en torno al hidrocarburo, amistades izquierdistas en la región y un toque de hostilidad –en el discurso, mas no en la práctica– hacia el que llamó “imperialismo yanqui”.

Es lamentable que, a cuatro años del anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez, el encargado del despacho presidencial de Venezuela se mantenga en las primeras planas de los diarios y espacios en medios radiofónicos y televisivos más por sus comentarios incoherentes e incapacidad de gobernar, que por la capacidad como líder político, y proponiendo nuevos ejes para el gobierno que encabeza desde 2013.

Así las cosas, por un lado, Nicolás Maduro insiste en envolverse en la figura del difunto Chávez —erigiéndolo en el beato latinoamericano que El Vaticano debe reconocer—, ya que carece de un proyecto de nación con rumbo y dirección y que, le guste o no, sólo busca el poder por el poder mismo.

Ante la incapacidad política para gobernar, “pan y circo” siempre han funcionado en nuestras sociedades.

“Hugo Chávez, mi primera vida”

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En vida siempre fue una figura polémica, amado por muchos, despreciado no por pocos, Hugo Rafael Chavéz Frías (1954-2013), quien fue elegido presidente de Venezuela en 1999 y lideró durante sus 14 años al frente de la república sudamericana a un grupo de naciones gobernadas por hombres o mujeres izquierdistas.

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Gran parte de América Latina aceptó su mensaje sobre la incapacidad de la clase política tradicional a fin de canalizar la revuelta de “los de abajo” para abrir las puertas a nuevos dirigentes de origen sindical, militantes sociales, militares o incluso guerrilleros.

Lula y Dilma en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, los Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez y ‘Pepe’ Mujica en Uruguay, o bien Daniel Ortega en Nicaragua, quienes se identificaron con las políticas de este hombre venezolano, pero sobre todo, se impregnaron de sus formas que le permitieron erigirse como uno de los líderes de la región sudamericana.

El periodista español Ignacio Ramonet (Redondela, España, 1943) pasó cinco años entrevistando al exlíder venezolano en arduas jornadas de entrevistas, con la finalidad de retratar a quien fuera una de las pocas figuras más representativas de Latinoamérica de la época contemporánea, quien incluso ha llegado a ser comparado por su preponderancia con Fidel Castro.

Fruto de ese trabajo arduo de Ramonet surge Hugo Chávez. Mi primera vida (Editorial Debate), en el que de manera exquisita, el profesional de la pluma español describe el lado humano de Chávez Frías, y su manera de conducirse como máximo mandatario de la nación que es la quinta potencia en producción de petróleo a nivel mundial.

Una obra magistral para quienes admiraron el trabajo político de Hugo Chávez, y una obra fundamental para quienes, a pesar de no compartir su ideología, buscar entender el estado de sumisión que vive Venezuela ante la figura de ‘Chávez’.

¿Quién era Chávez antes de convertirse en una personalidad pública universalmente conocida? ¿Cómo fue su infancia? ¿Cómo se formó? ¿Cuándo se inició a la política? ¿Cuáles fueron sus lecturas? ¿Qué influencias recibió? ¿Cuál era su visión geopolítica? ¿De qué corriente ideológica se reclamaba? Estas memorias dialogadas, centradas en la primera vida del presidente venezolano, clave y explicación de su posterior trayectoria, son una obra de historia insoslayable para quien quiera entender el arranque del siglo XXI en América Latina y el mundo.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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http://efektonoticias.com/cultura/hugo-chavez-mi-primera-vida-literatura
 

Me lo dijo un pajarito

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Al más puro estilo de Woodstock ‒y no, no me refiero al festival de rock; aunque es bien sabido de los grandes “viajes” que muchos experimentaron durante tal evento (y el personaje principal de esta historia seguramente también está “viajando”)‒ o Emilio como lo conocen otros tantos (el pajarito amarillo, amigo de Snoopy) se aparece ahora el finado Hugo Chávez para platicar con nuestro ya cada vez más afamado Nicolás Maduro.

Y es que ahora resulta que para desearle suerte, en la mismísima casa de la familia de Hugo Chávez, un “pajarito chiquitico” se posó en un dintel y observando a Nicolás Maduro le habló y lo bendijo en lo que es el inicio de su periplo rumbo a las elecciones presidenciales en Venezuela, que se celebrarán el próximo 14 de abril.

Es lamentable que a un mes del anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez, el encargado del despacho presidencial de Venezuela se mantenga en las primeras planas de los diarios y espacios en medios radiofónicos y televisivos más por sus comentarios incoherentes que por la capacidad como líder, político y proponiendo nuevos ejes para el gobierno que busca encabezar por los próximos 6 años en lo que representaría la extensión del chavismo.

Desgraciadamente, en tan solo 30 días Maduro ha dicho más necedades que las que se le recuerden a Hugo Chávez en un periodo similar, por lo que lo mejor que podría sucederle a la hermana nación venezolana es que Henrique Capriles llegara de forma democrática al Palacio de Miraflores; hecho que a no ser que Chávez y todas sus huestes angelicales en un arrebato democratizador post mortem intervengan en el cielo, se antoja más que difícil.

Así las cosas, por un lado un Nicolás Maduro que insiste en envolverse en la figura del difunto Chávez, erigiéndolo en el beato latinoamericano que El Vaticano pronto reconocerá, ya que carece de un proyecto de nación con rumbo y dirección y que, le guste o no, sólo busca el poder por el poder mismo, sin importar que para llegar a su meta explique cómo el “pajarito chiquitito” le habló casi, casi al oído y le recitó el discurso para el día en que tome por completo las riendas de Venezuela. Por el otro, vemos cómo tras una ceremonia luctuosa que reunió a tantos jefes de Estado que en otras circunstancias era inimaginable ver en un mismo lugar y a la misma hora, hoy día ‒a casi 30 días‒ un mutismo general ha permeado en gran parte de las naciones “hermanas” ante las próximas elecciones que Venezuela celebrará, y con un Maduro a quien nadie de sus allegados se atreve a dar la espalda o siquiera contradecir.

Ante tal panorama, es más que probable que pronto escuchemos a quien sea electo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, decir que ganó gracias a un pajarito, y que ese pajarito le ha pedido se perpetúe en el poder por el bien de los ciudadanos… y del chavismo… y de él… y de todos… y a estas alturas ¿por qué no?, que Hugo Chávez será nombrado vicepresidente vitalicio en su calidad de “jefe supremo”.

Total, apreciados lectores, ante la incapacidad política de gobernar el pan y circo siempre han funcionado en la historia reciente de la humanidad ¿o no?

Jorge Iván Garduño
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Hugo Chávez ha muerto

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Una sentencia que por más de un año –desde que se dio a conocer que el mandatario venezolano padecía de cáncer– surgió de forma impronunciable en labios de sus allegados, idea agazapada en las mentes de prácticamente todos, pero que recobró fuerza hace menos de 90 días, cuando el hoy fallecido Hugo Chávez Frías viajó nuevamente a La Habana para someterse a su cuarta cirugía con la esperanza de erradicar las células cancerígenas…

En vano fueron tantos esfuerzos.

Y es que ya quedan en segundo término las especulaciones de las que fue objeto durante estos meses el también llamado por sus colaboradores y simpatizantes “jefe máximo de la Revolución Bolivariana”, como fueron:

  • Que si el cáncer surgió tras maldecir al pueblo judío con lo que dijo en su momento: “odio desde las entrañas”.
  • O bien, el mito de que los cubanos habían descubierto desde tiempo atrás la cura para el cáncer.
  • O qué me dicen de que se rumoró que era objeto de experimentos de clonación.
  • Y ya de manera más seria, que el comandante se estaba muriendo y que cada día era más complicado mantener esa verdad en el anonimato.

En fin, ya no importan a estas alturas, porque bien es cierto que el proyecto bolivariano no ha funcionado, y por más que Hugo Chávez, en busca de entronizarse en el poder sobre el pueblo venezolano ‒que está viviendo en la incertidumbre ahora que se cierne la peor de sus crisis económicas y políticas‒, reformó la constitución para ampliar su mandato y mantuvo un discurso alentador para las finanzas del país sudamericano, esto no ha sido así.

Perdón, corrijo amable lector, y me permito explicar: sí ha funcionado la Revolución Bolivariana: para mantener en el poder a un falso caudillo y a su séquito, que lo único que han hecho es dar “pan y circo”; el pan: de los excedentes de petróleo, y el circo: Hugo Chávez lo hizo.

Venezuela se enfrenta a un escenario aterrador. Sus reservas de petróleo son las segundas en importancia mundial, pero su economía pende de un delgado hilo resultado de una política chavista que giraba en torno al hidrocarburo, amistades izquierdistas en la región y un toque de hostilidad –en el discurso, mas no en la práctica– hacia el que llamó “imperialismo yanqui”.

Así las cosas, los herederos del gobierno de Venezuela, llámese Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Henrique Capriles, deberán enfrentar la muerte de Hugo Chávez si lo que quieren es comenzar a recomponer la credibilidad antes que la economía y el buen gobierno, y debe ser a la luz de la verdad y no en lo oscuro y buscando erigir al político en mártir.

Esa tarea, tan complicada, será la de conducir con veracidad el sepelio de Hugo Chávez, mostrando las imágenes de un presidente fallecido efectivamente el 5 de marzo a las 16:25 horas tiempo de Caracas, en el Hospital Militar, y no un servicio fúnebre con el ataúd cerrado y la foto del comandante, lo que podría ser un mensaje del inicio de la radicalización, porque con Chávez ya sabíamos a qué atenernos, con los políticos que ya manejan Venezuela… no sabemos.

Por esto se requiere de un buen gobierno que busque legitimarse a fin de obtener la credibilidad de los ciudadanos, lo que significa la base de toda buena sociedad, porque de no llegar lo anterior, entonces seguirán las malas habladurías y a la postre los más dañados serán los venezolanos, que podrían convertirse en un pueblo vetusto y corroído.

Y tras este lamentable suceso –porque a nadie se le desea la muerte–, escuché una frase que comenzó a circular en redes sociales que me parece muy atinada y que a continuación quiero reproducir, palabras más, palabras menos: He visto a muchas personas recuperarse del cáncer, pero nunca a toda una nación.

Les deseo a los venezolanos, chavistas y no chavistas, lo mejor, por lo que externo mis deseos de ver a partir de hoy cómo un país se recupera de este trágico suceso.

Y qué así sea.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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