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La prosa fantástica de Danticat

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Sumido en extrema pobreza, Haití ocupa un tercio de la parte occidental de la isla antillana deLa Española, en el Continente Americano, teniendo una de las tazas de vida más bajas del mundo y donde sus habitantes deben vivir con menos de un dólar al día.

El 12 de enero de 2010, un sismo de 7.3 en la escala de Richter sacudió al pequeño país hasta devastarlo, las imágenes que llegaron de la capital, Puerto Príncipe, eran aterradoras: miles de damnificados, cientos de hogares destruidos, decenas de huérfanos deambulando por las calles, un centenar de personas mutiladas y el palacio presidencial de la nación derrumbado.

Millones de dólares se necesitarán para levantar los escombros y poner nuevamente en pie las casas y contados edificios. Para esto será forzosa la ayuda internacional, que de forma esporádica han enviado el apoyo con el que se comprometieron desde aquella fatídica fecha y en algunos otros casos, han condonado la deuda que Haití sostenía con sus naciones.

Pero dentro de la trágica situación que vive este país, y a un año de sumirse en la mayor catástrofe humanitaria del siglo XXI, existe una voz que se arroja con valentía en su condición de escritora, para relatarnos la cara oculta dela Haitíque la mayoría desconoce, pero que Danticat nos aproxima.

Edwidge Danticat es el nombre de una joven literata, nacida en Puerto Príncipe en 1969, que a los doce años de edad emigró a los Estados Unidos para encontrarse con sus padres, quienes habían la habían dejado al cuidado de su viejo y empobrecido tío, ocho años antes; cuando su madre salió parala Unión Americanasiguiendo a su esposo, quien ya se encontraba ahí.

Danticat creció en la mayor pobreza, si es que vivir en la nación más pobre del continente no es ya una pesada carga; sin embargo, junto a su tío conoció momentos trascendentales que marcarían posteriormente algunos de sus relatos, mismos que pronto llamarían la atención de propios y extraños, por estar finamente articulados por una literatura construida a manera de microrelatos poéticos.

Esta escritora haitiana nos lleva a vislumbrar un mundo desconocido para muchos, pero maravilloso para quienes se adentren en la lectura de esta autora, que de la manera cuidadosa en que se hilvana un pedazo de tela, nos relata acontecimientos cotidianos en la vida de la masa popular negra o de algún aristócrata mulato.

Así, hilvanando palabra tras palabra, nos desgrana las tradiciones que las mujeres han vivido con el correr de los años, asumiendo el papel de cronista fantástica que se desdobla en un mundo construido por leyendas, mitos y tradiciones, que en conjunto crean un diorama literario para leer y asimilar naturalmente.

Las dos caras de Haití, una desgarradora y atroz, la otra devastadora y sorprendente, conjugadas en una sola, retratando a un pueblo extraordinario que ha sido víctima de los desastres naturales, pero sobre todo, ha sido arrasado y despojado por los dictadores sin escrúpulos que han gobernado por más de un siglo a tan noble población.

Edwidge Danticat, una joven autora que sigue el camino del también escritor haitiano René Depestre, teniendo la magia en su pluma, la juventud a su favor y el peso de la tradición de todo un pueblo en sus espaldas, lo que la convierten en una asombrosa retratista del universo antillano.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/03/20/index.php?section=sociedad&article=005a1soc
 
 
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“El acontecimiento traumático de la civilización occidental”, en el pensamiento de Kertesz

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Durante casi ya siete décadas, la sombra fría y alargada que proyectan los campos de concentración nazi y Auschwitz, persisten en recordarnos lo cruel e intolerantes que podemos llegar a ser los seres humanos con nuestros iguales, ya que definitivamente en la historia de la humanidad ésta ha sido la constante.

Y es que así como el siglo XVIII es recordado porla Revolución Industrialque se sucedió en Inglaterra, el siglo XX fue cruelmente marcado por dos guerras mundiales, pero muy en especial por las armas y métodos de destrucción masiva que fueron utilizados a diestra y siniestra, con tanta naturalidad como si de un día de campo se tratara.

Tan profundo y hondo se ha arraigado en la disertación del hombre posterior a la segunda mitad del siglo pasado la eliminación masiva del pueblo judío, que la cantidad de tinta vertida en papel por pensadores, intelectuales, escritores y filósofos respecto a la <<gran catarsis>> que esto representó, serviría para teñir sin dificultad el Mar Mediterráneo.

Un pensador que ha contribuido con su tinta a las disquisiciones filosóficas –dejando a un lado las invenciones poéticas con la finalidad de narrar sus vivencias de manera vital y profunda–, a este respecto es el húngaro Imre Kertesz, quien a la edad de quince años fue deportado a los campos de concentración de Polonia y liberado un año más tarde de Buchenwald, un campo de exterminio nazi.

Kertesz es una de las pocas voces que gozan de la mayor autoridad en los corredores literarios sobre el tema del holocausto, sus ensayos, novelas, discursos, ponencias, guiones y artículos periodísticos así lo demuestran, ya que su trabajo provoca a la reflexión, causando un estremecimiento en el corazón, pues nunca deja al lector indiferente.

Su prosa ensayístico-filosófica emplea los elementos de la vida y los acontecimientos más acuciantes para desbordarse de forma plena en lo que más le interesa: su inquietud existencial y la tensión intelectual que ha de lograr con ella, magistralmente enfrenta la vida y su “yo judío” que, afortunada o desafortunadamente le tocó vivir.

En su experiencia como escritor, Kertesz aprendió a separar la realidad de la lengua, el concepto de su contenido, o si se quiere, la ideología de la experiencia, puesto que es una cuestión crucial para el escritor, incluso desde la perspectiva de su oficio, de la técnica literaria; y se ha obligado a constatar que esta realidad no sirve ni para el objetivo de la forma artística ni para el de la transmisión artística, entre otras razones, porque es más pesadilla que realidad.

Kertesz parte de la idea de que en la sociedad los valores son falsos, los conceptos incomprensibles, la existencia arbitraria, su continuidad depende de oscuras relaciones de poder, y mientras la vida domina de manera total, en su interior carece de la misma.

El género humano se pone a escribir una y otra vez y no puede liberarse de la sensación de carencia; Imre Kertesz reconoce que en el que se vive es un mundo ideológico, lleno de secuelas y en el que él eligió el exilio intelectual; a pesar de ser poseedor de una carga literaria avasalladora, al final de todo su discurso sólo muestra una caricatura de nuestros verdaderos pensamientos.

Como lo dice el también galardonado con el Nobel de literatura 2002: “Nuestra mitología moderna empieza con un gigantesco punto negativo: Dios creó al hombre y el ser humano creó Auschwitz”, esto habla muy mal de la humanidad y nos deja pocas alternativas para el futuro.

Imre Kertesz, un pensador que va dejando constancia, en su literatura, de que Auschwitz no es en absoluto el asunto privado de los judíos esparcidos por el mundo, sino el acontecimiento traumático de la civilización occidental que algún día se considerará el inicio de una nueva era.

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Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano
jorgeivangg@hotmail.com
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Por el camino de Proust, en busca de un artista total

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De todas las grandes obras literarias contemporáneas difícilmente alguna puede compararse con la de Marcel Proust, y sin embargo, el primer tomo de su serie narrativa de A la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido) debió peregrinar sin éxito por varias editoriales y lo tuvo que publicar el autor, finalmente, a su costa.

Dotado de un gran poder analítico, Proust frecuentó los salones y círculos aristocráticos de la época, recopilando materiales para su gran novela, sólo comparable en trascendencia con el Ulises de Joyce. Marcel Proust sufre en carne viva la angustia de la realidad mezclada con su deseo y regala al lector una experiencia privilegiada y una perspectiva del todo nueva del género novelístico: una relación constante entre objetos y tiempos.

Primera tentativa de desdramatización del género, sus personajes, inspirados en la realidad, no hacen sino envejecer, vivir en el tiempo. Ésta es la característica fundamental de su obra literaria, la vida misma con el pasar del tiempo; a partir de Proust, el tiempo es el gran protagonista de la ficción contemporánea, la conexión entre los recuerdos y las vivencias actuales, es tan íntima, que hoy día los novelistas recurren de modo habitual y sin anunciarlo claramente a los saltos en el tiempo.

En busca del tiempo perdido –publicada en 16 volúmenes a partir de 1913 y hasta 1927–, es un intento muy poético de recuperar el pasado a partir de los recuerdos más simples y, en ocasiones, juveniles. El relato avanza lentamente, formando sutilísimos meandros, recorriendo incansablemente el mapa sentimental de la memoria; con ligeros matices, pequeños detalles, tenues sugerencias, interminables búsquedas…

La obra de Marcel Proust significa, como lo han sugerido diversos críticos, “la cumbre –y quizá el final– de la novela psicológica”. Lo que él incorpora al análisis psicológico es una sensibilidad extraordinaria que capta matices de una finura antes desconocida: cualquier detalle de la realidad, insignificante en apariencia, gana riqueza y profundidad a través de su pluma, en la relación objeto/tiempo.

Toda la obra es un largo monólogo interior en primera persona, el Yo que narra (perspectivismo), y en muchos aspectos es autobiográfica, además de que se repiten una serie de temas: amor, celos, olvido, sueños…

La primera parte, Por el camino de Swann (1913), pasó desapercibida. Cinco años más tarde se publicó A la sombra de las muchachas en flor (1919), que tuvo un gran éxito, obteniendo el prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y Sodoma y Gomorra (2 volúmenes, 1921-1922), al igual recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron a título póstumo: La prisionera (1923), La desaparición de Albertina (2 volúmenes, 1925) y El tiempo recobrado (2 volúmenes, 1927).

La obra proustiana tiene elementos que nos ayudan a entender a una sociedad francesa cambiante, del mismo modo como la vida es, pero desde una perspectiva de un hombre ocioso que se mueve en las esferas de la alta sociedad, añadiendo un desarrollo psicológico impresionante de los personajes, además de una preocupación filosófica constante por el tiempo, explorando la psique humana de manera feroz y hasta lo más hondo; pero siempre de una manera artística, logrando indagar el funcionamiento de la memoria humana y la influencia del pasado en la experiencia presente.

Marcel Proust <<trató el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva. Percibió la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo francés Henri Bergson: es decir, el tiempo como un fluir constante en el que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual.>>

Un elemento que debemos añadir a la novela contemporánea y que el escritor francés incorporó en su obra es la de la morosidad, me refiero a un tempo lento con el que se desarrolla la prosa del autor, muy característico en él, con lo cual logró captar el tiempo interior en el ser, las cualidades esenciales de una subjetividad y el proceso de autodeterminaciones a lo largo de una existencia. Nada fácil para cualquier artista de cualquier época.

Proust nació en Auteuil, un poblado francés en el año de 1871, dentro de una familia adinerada, y murió en Paris en 1922. Un burgués culto, refinado, quien le demostró al mundo entero su genio literario, que se relacionó estrechamente con el impresionismo; mientras que respecto a la estructura de su obra,  la crítica francesa nos habla de <<composición en rosetón>>.

Marcel Proust, escritor sensible y audaz, autor de una de las obras más ambiciosas y extensas dentro de las letras universales, ejemplo de lo que se entiende como novela summa, la novela total: la que nos da en síntesis, la experiencia y sabiduría adquiridas a lo largo de toda una vida.[i]

Transitar por el camino que Proust marcó, es sin duda, una de las más delicadas manifestaciones de reencontrar la vida en la contemplación a partir de la soledad, la enfermedad y el sufrimiento decadente. En suma, Marcel Proust fue a la raíz de las miserias humanas tomando como vía su ser y su propia existencia…, lo que sólo un gran artista podía lograr.


[i] Entendiéndose al Quijote como la novela total por excelencia.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

La prosa poética de Gao Xingjian

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La década de 1960 se caracterizó por ser un periodo marcado por los movimientos sociales en diversos lugares del planeta, encabezados por jóvenes idealistas, en su mayoría, muchachos universitarios que en búsqueda de la libre expresión y de crítica al Estado, protagonizaron sucesos históricos recordados por la violencia utilizada por los diversos gobiernos para hacer acallar esas voces.

En México, Francia o China, los años del ’60 nunca quedarán en el olvido, primordialmente por la forma en que gobiernos silenciaron las protestas o inconformidades de sectores amplios de la población y el fondo fue sólo un pretexto para mostrar el rostro de la intolerancia y la ausencia del diálogo. En muy pocos casos fondo y forma responden a un mismo sentido de vida.

Centrándonos únicamente en China, en junio de 1966 surge un movimiento dirigido por Mao Tse-tung conocido comola RevoluciónCultural(1966-1976) que emprendió su andadura bajo el impulso y la protección de los jóvenes <<guardias rojos>>, y que buscaba purgar en aquella nación todos los rastros del Capitalismo y del elitismo a través de un programa que pretendía industrializar y modernizar el país a pasos agigantados.

En 1949 Mao tomó el poder y establecióla RepúblicaPopularChina, desmantelando la compleja estructura gubernamental que se había desarrollado después dela RevoluciónChinaocurrida ese mismo año, también purgó el gobierno de elementos moderados y humilló a intelectuales y funcionarios públicos, enviándolos a trabajar a los campos; el sueño de Mao: “El gran salto hacia adelante”, no tuvo mucho éxito en algunos sectores, ya que se volvió una guerra ideológica y propagandística, la Gran Revolución Cultural se tiñó en numerosas ocasiones de sangre con actos y manifestaciones de violencia a cargo de sus adictos.

Gao Xingjian (Jangsu, 1940), es uno de esos artistas totales que ya no escriben con frecuencia en Occidente y que se vio enfrentado ala Chinade Mao, vivió muy de cerca el colapso que sufrió su país, el cual fue zarandeado, de un extremo a otro, por una ola de hipercriticismo contra todo lo establecido, conforme deseaba Tse-tung y experimentó la presencia del ejército en las calles de Pekín que acabó convirtiéndose en una verdadera masacre, y en el inicio de una dura represión en toda la nación.

De ahí parte la escritura de Gao Xingjian, del alma, de esa represión ocurrida en su país y que la catapulta en cada ser humano, en esa necesidad del <<yo>>, <<tú>> y <<él>>, esa triple encarnación en que nos podemos convertir y que al mismo tiempo buscamos.

La GranRevoluciónCultural es recordada como una época de pesadillas, una realidad excepcionalmente amarga, donde el pensamiento, la imaginación, el diálogo y la reflexión estaban prohibidos a todos los niveles. <<La realidad era cruda, y todavía lo era más la política dentro de esa realidad>>.

Toda persona instruida intelectualmente era reprimida por el sistema de Mao Tse-tung y debía ser enviada a los campos de cultivo, en donde les enseñaban a no pensar, no cuestionar; quienes vivieron este periodo han hecho del pensamiento una forma de vida y del raciocinio una dicha de gran valía.

Gao Xingjian es un chino exiliado en París, que recibió el Nobel de Literatura en 2000 y que escribe con todo detalle y sin tapujos sobre la debilidad de la naturaleza humana y el temor interior que sienten las personas bajo la opresión política; así lo demuestran sus dos novelas más importantes: El libro de un hombre solo y La Montaña del Alma. Libros que hablan desde el interior de Xingjian, con hondura de belleza y simplicidad, que hacen de cada párrafo un poema trágico de la vida; <<muchos de los capítulos de su obra son realmente prosas poéticas filosóficas llenas de una comprensión completa de la vida>>.[i]

En el exilio, la única tabla de salvación para Gao es la creación literaria o artística. Pero no por ello aboga por una “literatura pura”, por una literatura confinada en su torre de marfil, ajena del todo a la sociedad, muy al contrario, entiende la creación literaria como una suerte de desafío que el individuo lanza a la sociedad para poder sobrevivir, lejos de ser malo para él, el exilio en Occidente, le ha proporcionado nuevas referencias que le han servido para librarse de la nostalgia.

Gao Xingjian, el novelista, poeta, dramaturgo, director de teatro y pintor que la Revolución Cultural china nos “legó”, quien busca en su prosa la fluidez de ideas; quien aun en las frases de estructura complicada se esfuerza por dar primacía al oído para transmitir la sensación de la lengua, para evitar que el lector tenga por fuerza que buscar la explicación de cada palabra –esto para quienes gustan del análisis­–.

El libro de un hombre solo, es un texto que nos invita al diálogo interior, a la lectura en voz alta, ejercitando el recuerdo y la realidad, la historia y la existencia, la conciencia y la escritura.

La Montaña del Alma, una novela en que los pronombres personales suplantan a los personajes, las impresiones psicológicas hacen las veces de la trama y los cambios de ánimo regulan el estilo; un texto formado por historias involuntariamente fabricadas, creada a partir de unos escritos a modo de apuntes de viaje que más bien se asemejan a un soliloquio.

En el decenio de 1960, todos los ciudadanos chinos tenían que llevar un ejemplar de las Citas del presidente Mao, conocidas como el Pequeño Libro Rojo. Se publicaron ochocientos millones de ejemplares. En el decenio de 1960, Gao Xingjian comenzó su crítica intelectual en contra dela China Comunista. Hoy día, ha publicado catorce obras de teatro, seis ensayos sobre arte, cinco novelas y fue nombrado Caballero dela Orden dela Legión de Honor por el presidente dela República Francesa.

<<He hecho de la creación literaria un modo de salvación o, mejor dicho, es mi modo de vivir. Escribo para mí mismo; no pretendo contentar a los demás ni transformar el mundo o al prójimo pues ni siquiera puedo transformarme a mí mismo. Lo importante es que hablo, escribo y nada más[ii]>>, sentencia Gao Xingjian.


[i] Liu Zaifu, del epílogo de El libro de un hombre solo.

[ii] Cita de Gao Xingjian.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com