Archivo de la etiqueta: Intriga

Tu sombra en la oscuridad

Estándar

Durante años estuve convencida que Antonio era el asesino de mi madre, el chico apuesto, alto, de ojos claros y pelo rizado, el perfecto ‘Don Juan’ por el que toda chica se siente atraída y sueña ver a hurtadillas a las afueras de su casa.

Sin embargo, en esta ocasión no quiero hondar en los hechos sobre cómo fue ese terrible día en que me enteré que habían encontrado el cuerpo de mi madre junto al lago del pueblo. ¡No!, prefiero hablar en otra ocasión de eso.

Pero sí digo –a manera de justificación por lo que hace unos minutos realicé y el motivo por el cual están leyendo estas líneas–, que todo parecía indicar que Antonio era el culpable, y alimentada por esas ideas de niña, fue que decidí actuar como lo hice, y de lo que tendrán que enterarse.

Mi paso tan efímero por la Ciudad de México ha dejado marcas difíciles de borrar, ya que tomé una decisión –ahora sé– precipitada.

Luego de intercambiar un par de frases con Antonio, y flirtear descaradamente, acepté ir a su hotel para “continuar la charla” en un lugar “más privado”.

… [Diariamente un nuevo fragmento sobre esta intrigante historia]

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
Anuncios

Allí, donde se amontonan tantos huesos sin nombre

Estándar

Una portentosa novela póstuma titulada 2666 (Anagrama, 2004), vuelve a convertir a México en el centro de atención del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003); el país en el que pasó los primeros años de su largo exilio.

México nunca dejó de ser escenario de sus fabulaciones; seducido por sus habitantes, por la furia de éstos y su desparpajo para vivir la vida, muestra de ello es su mítica novela Los detectives salvajes:[i] <<La gran novela mexicana de su generación, expresión del desarraigo literario visceral de los latinoamericanos>>.

Con 2666, Roberto Bolaño escribió la obra más ambiciosa de su carrera no sólo por su extensión –alcanza las mil 128 páginas en un único volumen–, sino por el tema mismo: los asesinatos de mujeres al norte de nuestro país.

2666 es una fecha, una fecha inscrita en una lápida póstuma, que, <<se parece sobre todas las cosas a un cementerio, pero no a un cementerio de 1974, ni a un cementerio de 1968, ni a un cementerio de 1975,[ii] sino a un cementerio de 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo>>.[iii] Una lápida, pero una lápida colectiva, que no por casualidad está erigida en la ciudad fronteriza de Santa Teresa, que no es otra que Ciudad Juárez, en el desierto de Sonora, allí donde se amontonan tantos huesos sin nombre.

La novela está dividida en cinco partes, en la que la sombra de un escritor llamado Benno von Archimboldi, seudónimo de un escritor alemán, parece atravesar la historia negra del siglo XX sólo para llegar a la frontera de México con Estados Unidos, donde hay quien dice que ha sido visto.

En la primera parte, cuatro críticos literarios buscan a Archimboldi en sus textos mientras enredan sus vidas, para al fin descubrirlo por las calles de la ya mencionada Santa Teresa, o Ciudad Juárez, da lo mismo. En la segunda, esa misma ciudad ve transcurrir la vida del filósofo Amalfitano –chileno como Bolaño, profesor en la improbable universidad de Santa Teresa, padre de una hija española, también como Bolaño–, donde recuerda a la esposa que lo dejó y piensa cómo sacar de allí a Rosa, su hija adolescente, ante el miedo del contexto social del lugar. En la tercera parte, Fate, periodista deportivo, llega a Santa Teresa para retransmitir un combate de boxeo, pero termina involucrándose en la investigación de los crímenes contra mujeres que ahí están ocurriendo. >>Es el hilo que lleva a la cuarta parte, la de los crímenes, el verdadero pozo negro de la novela: la despiadada y extenuante sucesión de fichas sobre esos asesinatos, y su inútil investigación>>. En la última parte surgirá de nueva cuneta Benno von Archimboldi “sólo para llegar a Santa Teresa” y lapidar la historia del siglo XX, con toda su infamia y todos sus horrores.

2666 está escrita contra la muerte. Quiero decir que está escrita en contra de la muerte, en una serie de relatos encadenados en espiral que, en su inexactitud, sus silencios y su incompletitud, provocan esa sensación de abandono a los crímenes, al dejar de existir, como declara uno de los personajes de la novela: “Nos hemos acostumbrado a la muerte”.

A partir de enero de 1993 comenzaron a contarse los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, cuando en un descampado una niña de trece años –porque eso es lo que era– apareció muerta. <<Pero es probable que no fuera la primera muerta. Tal vez por comodidad, por ser la primera asesinada en el año de 1993, ella encabeza la lista. Aunque seguramente en 1992 murieron otras. Otras que quedaron fuera de la lista o que jamás nadie las encontró, enterradas en fosas comunes en el desierto o esparcidas sus cenizas en medio de una noche, cuando ni el que siembra sabe en dónde, en qué lugar se encuentra>>.[iv]

Quince años han transcurrido desde la aparición del primer cadáver, las autoridades no dan respuesta a tantas interrogantes que surgen y de las que la población exige. La opinión pública no quiere pensar mal; sin embargo el accionar de los altos mandos deja mucho que desear. Por citar sólo una de las “hipótesis” de investigación, decimos que, con el creciente auge en la década de 1990 de los denominados videos snuff,[v] este mercado ilícito ha crecido en proporciones alarmantes, y en los Estados Unidos genera miles de millones de dólares al año y en el resto de los países adquiere cada vez más fanáticos; por ende a muchos beneficia que no se denuncien este tipo de actos ni mucho menos que salgan a la luz pública.

¿Quién puede estar cometiendo tantos asesinatos en aquella ciudad de la frontera, en la que los derechos humanos no son los mismos para los que están al norte del río Bravo en comparación con los que viven al sur? Definitivamente no es un solo asesino.

¿Quiénes pueden cruzar libremente por aquel lugar y no ser señalados? ¿Por qué ni el gobierno mexicano ni el FBI han resuelto nada? ¿Qué secreto se esconde?

En 2666,[vi] Bolaño demostró que podía escribir como nadie o como quien quisiera, combinar la reflexión más abstracta con la más arrebatadora acción en el escenario de la mexicana Ciudad Juárez –disfrazada de Santa Teresa–, con su violencia y sus crímenes sexuales en contra de cientos de mujeres, en los que, como dice un personaje, “se esconde el secreto del mundo”.

Roberto Bolaño fue narrador y poeta; se impuso como uno de los escritores latinoamericanos imprescindibles de nuestro tiempo, <<el más influyente y admirado novelista en lengua española de su generación. Su muerte, a los cincuenta años, es una gran pérdida para la literatura>>, comentó Susan Sontag a los pocos días de fallecer Bolaño.

2666, un asombroso alarde de audacia y de poderío narrativo, donde se mezclan “los moldes y esencias de la mejor narrativa europea y americana para proponerse como una nueva y revolucionaria modalidad de novela total, que combina rasgos de relato detectivesco y de poema épico, de novela de artista y de novela filosófica, de fantaciencia y de reportaje periodístico, entreverado a una frondosa meditación sobre el mal y sobre la muerte, sobre la literatura y la insignificancia y el olvido”, esto en las atinadas palabras de Ignacio Echevarría y que comparto con él.


[i] Premio Herralde de Novela y Premio Rómulo Gallegos; ambos por unanimidad.

[ii] El autor hace referencia a estos años por los sucesos históricos que tuvieron lugar en ellos.

[iii] Amuleto, Roberto Bolaño, 1999, pp. 76-77.

[iv] 2666, Roberto Bolaño, pág. 444.

[v] Son grabaciones de asesinatos reales o de ejecuciones, violaciones, mutilaciones y todo tipo de actos sin la ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco en contra de personas.

[vi] Premio Salambó 2004.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto ha sido publicado en:
 
Revista “Molino de Letras” noviembre-diciembre 2008.
 
http://efektonoticias.com/cultura/2666-de-roberto-bolano-alli-donde-se-amontonan-tantos-huesos-sin-nombre
 

El semiótico mundo de Umberto Eco

Estándar

Al mencionar el nombre de Umberto Eco, nos es prácticamente imposible desligarlo de la semiótica, esa teoría general que estudia los signos en la vida social y que su origen se remonta a los primeros asentamientos de la humanidad; cuando el análisis de los signos de las enfermedades contribuyeron a combatir a éstas y dio por resultado un avance significativo en la medicina.

Umberto Eco, nacido en Alessandria (Piomonte) el 5 de enero de 1932, es teórico de arte, un polémico ensayista, pero sobre todo, es reconocido en el mundo intelectual como el más brillante semiótico de muchas décadas; este italiano, es actualmente titular  de la cátedra de Semiótica y director de la Escuela Superiorde Estudios Humanísticos de la Universidadde Bolonia; ha sido docente en las universidades de Turín, Florencia y Milán, y ha impartido cursos en universidades de Estados Unidos y América Latina. Asimismo dirige la revista VS-Quaderni di Studi Semiotici y es secretario general dela Asociation for Semiotic Studies.

En 1954, Eco, se doctora en filosofía por la Universidad de Turín con una tesis sobre el pensamiento estético medieval, que dos años más adelante se publicaría como un texto filosófico (ya que desde esa época muestra su interés por el razonamiento que derivaría en el estudio de los signos).

A finales de la década del ’50 publica sus ensayos y diversos artículos en revistas universitarias, mas no es hasta la década de 1960 cuando las más importantes publicaciones italianas comienzan a difundir sus ensayos, y la editorial Bompiani (Milán), edita su libro Apocalípticos e Integrados –una serie de ensayos magistrales sobre la cultura de masas, el cómic, el papel de los medios audiovisuales y el influjo de la televisión en el mundo de hoy; una obra de estudio y reflexión para nuestros días– lo que le significa ser considerado en su momento <<el teórico más joven y maduro de Italia>>.

Su faceta de narrador se inicia en 1980 con El nombre de la rosa, novela “gótica”, mezcla de crónica medieval, novela policíaca, relato ideológico en clave, alegoría, que, sobre la base de una trama que tiene por escenario principal una abadía benedictina del siglo XIV, se convirtió en un éxito de ventas internacional –un auténtico fenómeno literario sin precedentes hasta ese momento–, a pesar de contener un argumento filosófico bastante difícil y pasajes en latín que no están traducidos.[i]

El nombre de la rosa da inicio con una prenarración, un relato inconcluso, de un erudito que encuentra en una serie de manuscritos una historia digna de ser contada, ofreciéndole al lector por un lado, una defensa clara del estudio de los símbolos, y por otro, una enrevesada historia detectivesca.

En estos escritos encontrados por el erudito, un joven novicio benedictino de nombre Adso de Melk, nos cuenta su viaje en compañía del sabio franciscano inglés Guillermo de Baskerville hasta un atribulado monasterio italiano benedictino, donde se vienen suscitando una serie de asesinatos; y Guillermo se dispone a descubrir la causa de estos hechos.

Desde el primer capítulo de la novela, el estudio e interpretación de los signos que hace Guillermo de Baskerville sorprende a Adso de Melk y al lector. La trama se desarrolla en un escenario de conflictos y secretos, aderezado por un ambiente de celos, deseos y miedos que Baskerville desentraña de parte de los habitantes del monasterio, mientras seis monjes mueren asesinados uno a uno y él busca la verdad de la callada guerra interna de la abadía.

Este monasterio tiene otra característica que añade más suspenso a la novela: los libros son los que mandan, <<los monjes benedictinos que lo habitan viven por y para los libros>>. Una laberíntica e infinita biblioteca se erige como el santo grial del lugar y nos remonta a La Biblioteca de Babel de Borges; el Libro como significado del universo infinito de vida y muerte.

El nombre de la rosa[ii] pide al lector que participe de la tarea de interpretación de Guillermo, <<que respete la polifonía de los signos, que se detenga antes de decidirse por un significado y que ponga en duda cualquier cosa que prometa un final a la búsqueda>> del significante. Umberto Eco expone la maravilla de la interpretación en sí misma en una verdadera novela.

A esta primera obra en prosa le siguió en 1988, El péndulo de Foucault, una vasta e informe novela sobre el deseo de encontrar un sentido y donde todo está abierto a la interpretación, como es ya costumbre en los textos de Eco. Un libro con todos los elementos de la narrativa de misterio, salvo en lo que se refiere a la revelación final.

Causabon, el protagonista, es el encargado de relatar su aventura en una narración única y coherente con la que quiere reformular la embrollada confusión de la historia del mundo; dándose cuenta que su historia no deja de ser una versión más. Él, Belbo y Diotallevi trabajan juntos en Garamond Press, en la investigación de un libro sobre la historia de las sociedades secretas, que involucra las ciencias ocultas y las conjuras cósmicas.

Todo comienza por ser un juego sofisticado, en el que van introduciendo en el ordenador de Belbo las explicaciones e interpretaciones que encuentran del contacto con autores interesados en estos temas, y terminan por recrear el Plan de los Caballeros Templarios, <<urdido supuestamente siete siglos atrás; pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla>>.

El péndulo de Foucault, una narración irresistible y frustrante a la vez <<en la que todo apunta a una verdad más grande y más abarcadora: sólo que esa verdad es, justamente, la ficción>>.

Novelas más recientes y aun en el pasado, han hurgado estos temas de los que nos habla El péndulo de Foucault; sin embargo, sus argumentos no se logran sostener con la erudición y maestría como las de Eco, quien las utiliza de sobrada manera en su narrativa. Los “otros textos” se ven obligados a conformarse con alcanzar únicamente ventas estratosféricas o pasar por el anonimato, y que lectores ingenuos enriquezcan a sus desconocidos autores; pero nunca esos escritores elevan su escritura al nivel de un literato, porque no todos los Best Sellers  son verdadera literatura.

Umberto Eco, un intelectual destacado, reconocido y poseedor de una prosa que fluye con tal coherencia que atrae a lectores inteligentes. Un escritor que ha dado grandes aportaciones en materia de semiótica para analizar adecuadamente nuestro mundo posmoderno, con ensayos lúcidos y novelas magistrales como lo demuestran El nombre de la rosa, El péndulo de Foucault, La isla del día de antes (1994), Baudolino (2001), La misteriosa llama de la reina Loana (2005), o El cementerio de Praga (2010), entre las más sobresalientes.

Eco, un brillante escritor, tanto, como el brillante semiólogo que es.


[i] En 1981, El nombre de la rosa recibe el premio Strega; un año más tarde, en su traducción francesa, el premio Médicis.

[ii] El argumento de esta novela fue llevado al cine en 1986, con Sean Connery en el papel de Guillermo de Baskerville.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
Revista “Molino de Letras” mayo-junio 2008.

Jorge Volpi hace ‘crack’ en la escena literaria

Estándar

En el año de 1994 un grupo de jóvenes escritores comenzaron a reunirse, algunas veces en el estado de Hidalgo, otras en cafés o restaurantes, pero en todo momento, buscando una única finalidad; coincidencia, casualidad, planeación, un poco de los tres elementos estuvieron presentes en aquellas ocasiones.

Como buenos compañeros, pero sobre todo grandes amigos, pactaron la “renovación generacional” de las novelas mexicanas, con la creación del “grupo del Crack”.

Dos años más tarde, publicaron Manifiesto del Crack, en el que exponen, que la llamada “generación del Crack”, toma su nombre por la ruptura –crack- literaria que pretenden; la “generación del boom latinoamericano” ya ocurrió, y en México, los Rulfo, los Paz, los Fuentes, los Pitol, nos han legado portentosas narraciones y a esta nueva cría le corresponde romper con la tradición esteticista mexicana y seguir generando novelas universales, partiendo de la convicción de que México y América Latina poseen dos tradiciones igualmente poderosas: una regional y la otra universal.

De esto hace ya casi dos décadas, y ellos, Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez, conservan la amistad literaria, unas cuantas novelas que hablan por sí mismas y a pesar de tener posiciones políticas divergentes, siguen compartiendo similar estética artística.

Cada uno de ellos, se ha ido forjando su destino con la calidad atractiva que poseen, todos y cada uno, son escritores mexicanos exitosos y con reconocimiento propio dentro de las letras hispanoamericanas, algunos ya han rebasado incluso el idioma castellano. Tal es el caso de Jorge Volpi, a quien se le considera como el más prolífico del ‘Crack’.

Jorge Volpi Escalante (México, 1968), es escritor, ensayista y crítico político-literario, nacido en la ciudad de México. Estudió Derecho y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y un doctorado en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca, España. Fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), de la Fundación John S. Guggenheim y del que fuese el Centro Mexicano de Escritores (CME).

Actualmente es director de Canal 22, una estación de televisión cultural que depende del Estado y que es parte del CONACULTA. Antes de desempeñarse en este cargo, por un lustro vivió en países tan diversos como Francia, Italia, Estados Unidos y España, desempeñándose como colaborador habitual en diversas revistas mexicanas e internacionales.

Pese a su juventud, Volpi es autor de las novelas Pieza en forma de sonata (1991), A pesar del oscuro silencio (1992), Días de ira, en Tres bosquejos del mal (1994), La paz de los sepulcros (1995), El temperamento melancólico (1996), Sanar tu piel amarga (1997) y de los ensayos El magisterio de Jorge Cuesta (Premio Plural de Ensayo, 1990), La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (1998), y del libro México: lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria (2006) escrito a dos manos con Denise Dresser, entre otros, y en 1999, obtiene el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor.

Es a partir de ésta, cuando el grupo de escritores que no rebasan los 40 años y que están sacudiendo la escena literaria mexicana, conocidos como “los del Crack”, son considerados para pensar en grande dentro de las letras en México y del extranjero.

En busca de Klingsor, es el principal ejemplo de esta nueva casta de creadores, por el riesgo estético, formal y que implica siempre el deseo de renovar la novela eliminando sin preámbulos lo superficial y lo deshonesto. El tiempo que le llevó a su autor la conformación de la misma, fue un lapso de cinco años: dos de investigación en México y cerca de tres años la redacción en Salamanca.

La novela está situada en la Europa de la época nazi, un periodo muy rico en investigación científica y en donde la física cuántica y el azar, se convierten en parte del instrumento conceptual del avance científico, teniendo como ejes temáticos la ciencia, el poder y el mal. Desde niño, a Jorge Volpi, le han gustado los programas de divulgación científica y siempre quiso ser físico, desgraciadamente, tuvo pésimos profesores en la escuela y decidió estudiar humanidades, afortunadamente, para los que gustamos de la buena literatura, así fue.

De toda su producción literaria, esta novela marca una evolución, “todas las anteriores apuntaban a En busca de Klingsor como el camino de búsqueda-encuentro”, dicho en las palabras de Volpi. Esta obra es el comienzo de una Trilogía del siglo XX,[i] donde la física, la globalización y la política, son las obsesiones del autor que guían un único proyecto: personajes desilusionados, corrompidos, pero al mismo tiempo capaces de reconstruir su mundo. El vivo reflejo de las sociedades contemporáneas, en suma, es un ejercicio sobre la investigación de la realidad.

En España era un escritor desconocido quien, a los 30 años de edad, ganaba uno de los premios de más prestigio convocado por las editoriales españolas, y dicho trabajo, recibió encendidos elogios por parte de la crítica. En busca de Klingsor, la novela mexicana mejor lograda de la última década del siglo XX, definitivamente.

El también escritor mexicano, Carlos Fuentes, en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2005 (FIL), le pasó la estafeta a Volpi, junto a Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Xavier Velasco y Cristina Rivera Garza, como “miembros de una nueva generación de escritores mexicanos” llamándolos sus “herederos intelectuales”, que “han roto con el realismo mágico”, por lo cual los ha denominado “la generación del Boomerang”.

Jorge Volpi, alguien que está llamado a ser el sucesor de muchos intelectuales mexicanos.


[i] El resto de la Trilogía la completan El fin de la locura (2003) y No será la tierra (2006).

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este artículo se publicó en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/08/02/index.php?section=opinion&article=002a1soc