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‘Cuervos’ de John Connolly, una novela de alto calibre

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Desde que en 1999 John Connolly publicó su primera novela (Todo lo que muere, Tusquets Editores) protagonizada por el detective Charlie Parker, enfrentó una serie de críticas desmesuradas por desvirtuar –según consideraron algunas voces– el género policiaco y la novela negra, al incluir elementos considerados como sobrenaturales; asimismo, al retorcer el ambiente en su prosa agregando una pareja homosexual, que se podría decir busca redención con sus actos.

Sin embargo, la obra de Connolly ha alcanzado por méritos propios un lugar imprescindible dentro de cualquier buena biblioteca, ya que la carga emocional de sus personajes provoca sin cortapisas al lector al reclamar venganza por el pasado tempestuoso del que son presas… acometiendo el aliento.

Cuervos (Tusquets Editores), la onceaba novela de este escritor irlandés en la que mantiene al atormentado Charlie Parker como eje motor de la trama, recrea la localidad de Pastor’s Bay del norteño estado norteamericano de Maine, donde el extravío y más tarde presunto asesinato de una joven de nombre Anna será el interruptor que ponga en marcha el terrible resurgimiento de secretos del pasado.

Charlie Parker tendrá que sortear sus demonios para salir avante en la tarea que le ha sido encomendada por un funesto personaje que está siendo angustiado por acusaciones anónimas de alguien que aparentemente conoce sucesos lejanos que lo involucran a él.

La prosa de Connolly no ha perdido su frescura con el paso del tiempo, muy por el contrario, se han madurado ganando profundidad en los detalles que recrean la esencia de la condición humana que nos provoca preguntarnos: ¿qué agonías de frustración yacen detrás de Cuervos?

El libro nos seduce desde la entrada misma, nos transporta a los límites del dolor, añoranza y ternura, que nos permiten tomar impulso para agarrar fuerzas y continuar siendo cómplices de Parker, quien busca tranquilizar los demonios que despertaron al momento mismo del brutal crimen de su esposa e hija asesinadas.

Es así como la novela transcurre entre una suerte de periplo detectivesco con evanescencias enigmáticas del pasado, en la que Charlie Parker deberá resolver un enigma que pondrá a prueba sus más agudos conocimientos para encontrar la verdad.

Cuervos, una obra erigida en una zaga que llega hasta la médula de los huesos, escrita por un autor que nos vuelve cada vez más exigentes; por tener la capacidad artística de construir palabras, frases y párrafos que se introducen en la sangre como un virus cargado de los temores más ocultos provenientes de un pasado que hay que enfrentar si buscamos cerrar el círculo.

En definitiva, John Connolly es un escritor al que se debe aproximar, pues leerlo se convierte en un ejercicio de vida que se resuelve en placer interior: irresistible y muy saludable.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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Por esto y más, la importancia de compartir con Wilde

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Surgió entre los límites de la transgresión y el encanto. Su inspiración fue más allá de toda imaginación creando un mundo novedoso, quimérico y provocador.

¿Provocador?, porque escandalizó a toda una sociedad, la sociedad victoriana, adoptando frecuentemente a ojos de ésta una figura antisocial y antimoral. Las apariencias, los buenos modales en público y el recato, era lo que imperaba en la burguesía europea a la que Oscar Wilde desnudaba en sus relatos y obras de teatro; como en su afamada obra “La importancia de llamarse Ernesto”, en la que plasmó de manera magistral el valor dado a un Nombre, Título o Posición Social más que la esencia humana al final del siglo XIX. Es por su prosa provocadora que adquiere una postura antidemocrática y antisocialista.

¿Quimérico?, porque nos brindó relatos fantásticos erigido como representante de la novela decadente. Tiene la certeza de unir la fuerte tradición del realismo y el naturalismo, sin faltarle los toques esteticistas ni dejar de lado el mundo fabuloso del simbolismo que dio como resultado: “El retrato de Dorian Gray”, título de su única novela.

¿Novedoso?, por tener una sensibilidad deslumbrante que ha enamorado a millones de lectores y esto a más de un siglo de su muerte. Su creación literaria tiene eso que a toda obra de arte se le exige: perdurar a través de los años.

Así es, para todo buen lector que decida tomar entre sus manos un libro del irlandés Wilde, podrá apreciar frente a sus ojos las escenas, argumentos y diálogos mejor logrados en el arte de la estética. Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, nombre verdadero del artista, tenía una manera inocente de escribir, ¿por qué digo esto? Basta recorrer las decenas de cuentos que nos legó: El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, La casa de las granadas, El crimen de lord Arthur Saville, sólo por mencionar unos pocos.

De manera breve y contundente nos deja mirar, como por la rendija de una puerta, su intimidad (no me refiero al plano “íntimo y sexual” que viene a la mente), me refiero al de su corazón, al del verdadero Oscar Wilde que veía en la naturaleza y en la sencillez de las palabras su más vivo reflejo. Su vasta producción de cuentos y relatos breves tenían un único objetivo: sus hijos. Ellos, en complicidad con el arte y la estética nos brindaron al Oscar Wilde más inocente y a la vez, más perturbador.

Pero todo buen artista tiene un lado oscuro, seductor y perverso, Wilde no es la excepción. Nos convidó de su crítica a esa rancia clase media de la Inglaterra victoriana que fue llevada a la indignación por el genio, derivando que se le acusara de sodomía, si bien no era para aplaudir dicho comportamiento tampoco lo era para despreciar y arruinar al creador, que vio pasar sus últimos días empobrecido en una provincia francesa.

Sus comedias teatrales se caracterizan por la habilidad de sus argumentos que están finamente entretejidos, en este grupo además de La importancia de llamarse Ernesto, citado líneas arriba, tenemos: El abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, Un marido ideal y este espacio no me alcanza para enumerar todas.

Sin duda un hombre que exploró el universo de las letras con cuentos, relatos, obras de teatro y una novela. Acérquese a la obra wildeniana, y sentirá el placer de la buena comida recorriendo su cuerpo hasta dejarlo satisfecho.

Hombre inocente y perverso. ¿Su vida?, plagada de excesos. ¿El arte?, el mayor de ellos. Por esto y más, la importancia y buen gusto de leer un libro de Oscar Wilde.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/10/30/index.php?section=opinion&article=007a1soc

http://efektotv.com/noticia/4845-por-esto-y-mas-la-importancia-de-compartir-con-oscar-wilde.html

Asimismo en la revista bimestral “Molino de Letras” de septiembre-octubre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com