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Encrucijada mortal [Opinión]

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Las imágenes impactaron al mundo, cuerpos de jóvenes, adultos y en su mayoría niños tumbados en el suelo producto de lo que se supone fue el efecto del Gas Sarín –que una vez que invade el cuerpo humano tarda alrededor de media hora, si el contacto es con la piel, para manifestarse y colapsar las funciones esenciales de los órganos antes de la muerte inevitable entre sudores, mareos, espasmos y finalmente la asfixia y el paro cardiaco–, hombres desesperados intentando evitar lo inevitable: la muerte.

Al parecer el video fue grabado en Siria y difundido por los medios locales e internacionales, y según dicen los expertos todo indica que lo que documenta es un ataque químico contra una población civil, algo nunca antes visto casi en tiempo real.

Este suceso prendió las alarmas en la comunidad internacional y por primera vez –y no los dos años de guerra y los más de cien mil muertos–, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pide al gobierno de Bassar Al-Assad garantizar la integridad de la población siria y el cese al fuego, sin embargo, Estados Unidos ha manifestado que intervendrá militarmente en el territorio sirio en las próximas horas.

Lo alarmante aquí es que Siria no es, por mucho, Irak, país árabe que la Unión Americana invadió en 2003, culminando con el derrocamiento de Saddam Hussein a quien condenaron para morir en la horca, orden ejecutada en diciembre de 2006.

Estados Unidos cuenta con el apoyo de nueve naciones: Alemania, Arabia Saudita, Canadá, Francia, Italia, Jordania, Qatar, Reino Unido y Turquía, quienes están decididos para encabezar una operación militar desde portaaviones desplegados en El Mediterráneo, al tiempo que otro frente ataca vía el Golfo Pérsico.

Lo preocupante es que, si bien existen gobiernos árabes que apoyan el derrocamiento de Bassar Al-Assad, el grueso del mundo árabe no es probable que dejen solos a los sirios… ya Irán y Rusia se han pronunciado en contra de un despliegue militar contra Siria, y para Teherán podría ser ésta la oportunidad de encabezar el poderío del mundo islámico contra “Occidente”, a sabiendas que si Siria cae, ellos serían el siguiente objetivo.

Aunque suena arriesgado y muy aventurado, las piezas se han ido acomodando poco a poco, y tarde que temprano –hoy o mañana– las tensiones en Medio Oriente desatarán más de un demonio que por siglos han estado esperando el día y la hora para desencadenar un cataclismo de proporciones mundiales.

Es cuestión de tiempo… y de tener la escusa perfecta, ya sea el petróleo o el agua o bien un ataque con una de las armas químicas más letales creadas por el hombre: Gas Sarín, que hay que señalar, Siria posee grandes cantidades, mismas que estará dispuesto para utilizar contra sus enemigos y la población civil.

Es posible que un eventual ataque de los Estados Unidos contra Siria no desate una guerra de proporciones universales, pero agrega tensión a la desgastada relación del mundo árabe con Occidente, léase Israel, Europa y Estados Unidos, algo que, insisto, coloca las piezas para una encrucijada mortal.

Jorge Iván Garduño
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La sonrisa anarquista de Fo

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Las letras y la política siempre han mantenido una estrecha relación dentro del pensamiento social, máxime cuando el ejercicio intelectual de la literatura se convierte en un primer momento en ese vehículo promotor tan buscado de lucha para la política opositora de los viejos convencionalismos, en segunda instancia cuando se vuelve en un estilo de vida a fin de hacer frente al aparato represor y finalmente el ser una manera de denuncia ante las injusticias cometidas por los estratos políticos más altos.

La historia nos habla acerca de grandes escritores, periodistas, luchadores sociales y pensadores que han utilizado la pluma, el papel y sus ideas para formar una legión de literatos, que han encontrado en los libros un enorme refugio que ha soportado las férreas asperezas provenientes de quienes ellos han denunciado.

Tales son los casos de Mario Benedetti en Uruguay, Albert Memmi en Túnez, Gao Xingjian en el territorio chino, Shalman Rusdie enla Indiao Dario Fo en Italia, donde este último ha adquirido con el gobierno de su país una posición encontrada, debido a su ideología izquierdista y radical en cuanto al quehacer político se refiere.

Y es que las obras de este escritor de teatro italiano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1997, son conocidas como irreverentes, desvergonzadas, mordaces, anarquistas o revolucionarias, porque la escritura con la que están plasmadas tienen un único objetivo: criticar sin piedad al poder político cuando éste busca el poder por el poder mismo.

Lo que Fo logra en sus libros, es un despertar de conciencias muy perturbador que sólo la sagacidad, de quien es también actor y dramaturgo, puede lograr gracias a su lucidez, donde la vorágine provocada por el capitalismo no escapa a su pluma, en la que la hiedra venenosa de la mafia lo ha atrapado y para no ser devorado la combate escribiendo sobre ella y finalmente, el juego de moralidad que el Vaticano practica lo denuncia en sus decenas de obras sin callarse nada.

Nacido en San Giano el 24 de marzo de 1926, Dario Fo forjó una sólida carrera en el mundo de la actuación desde su juventud, ya que estudió enla Academiade Bellas Artes de Brera en Milán, y al egresar de este instituto comenzó su vida teatral, en la que pronto dio muestra de su talento como escritor y denotó un estilo inagotable de controvertidas sátiras políticas.

A pesar de que esporádicamente ha incursionado en el mundo de la televisión y de la radio –literariamente–, por razones de censura siempre ha vuelto al mundo del teatro, lugar en el que debido a la comodidad con la que se desenvuelve, le permite presentar los problemas políticos de nuestro tiempo en obras animadas escritas desde el punto de vista de la izquierda política.

Dario Fo posee un talante abrupto e ingobernable, que el tiempo ha ido perdonando, convirtiendo su cinismo en arte, su socarronería en una habilidad para cautivar con el poder de la palabra escrita y actuada, y su ingobernabilidad en la conquista privilegiada de millones de estanterías en todo el mundo.

Junto a su esposa, la actriz Franca Rame, ha fundado en distintas etapas del tiempo diversas compañías de teatro, siendo las más sobresalientes la Dario Fo-Franca Rame, que se mantuvo por casi diez años; posteriormente conformaron una cooperativa teatral asociada al Partido Comunista, Nuova Scena, brindando espectáculos en fábricas y clubes de trabajadores, lamentablemente los desacuerdos políticos con el partido los llevaron a nuevos proyectos.

Entre las obras más conocidas y controvertidas de Fo se encuentran Los arcángeles no juegan a las máquinas de petaco (1959), Muerte accidental de un anarquista (1970), Aquí no paga nadie (1974), El país de los Murciélagos (2002) y en el 2003 publicó L’anomalo bicéfalo, un libro en el que presenta un retrato irreverente y crítico del primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

Dario Fo, un actor, escritor de teatro y crítico que como muy pocos se atreven a denunciar los males del sistema en el que viven, y que como muchos padecen las consecuencias de sus propios actos.

Invariablemente un artista total que siempre mantiene una sonrisa en el rostro por la dicha de la vida y por la alegría de desdoblarse en la escritura.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

Oriana Fallaci, una mujer que vio la guerra a los ojos

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Oriana Fallaci, mujer excepcional que fue testigo presencial de los acontecimientos más relevantes y angustiantes del siglo XX, estar en el lugar donde se sucedían los conflictos bélicos de mayor riesgo y relatarlos en primera persona eran, parala Fallaci, la esencia de su vida.

Periodista y escritora, que comenzó su extensa carrera como corresponsal para diarios de su natal Italia, poco después fue llamada para cubrir guerras, luchas armadas, e infinidad de hostilidades en todas las latitudes; de Oriente a Occidente y de Sur a Norte, fue una fiel observadora que en vida nunca dejó de sorprender al mundo entero.

El entorno en el que crece está inundado por la ideología fascista de Benito Mussolini, esa que acentúa la autoridad de un jefe o caudillo, que trata la Democraciacon desdén y defiende al Nacionalismo expresado en un racismo agresivo como vía para desarrollar la unidad nacional; las ideas de Oriana desde muy joven fueron antifascistas, durante la SegundaGuerra Mundial fue partisana[i] y se unió ala Resistencia contra la ocupación nazi en su Toscana, de la que es originaria, todo esto gracias al fiero activismo de su padre.

Su escritura es angustiante, polémica, siempre desde una visión liberal y laica, que toma posiciones humanitarias y que nos deja entrever el alma de una mujer apasionante, llena de vida, que en cada palabra, frase, párrafo que brota de su pluma va plasmando la realidad en una realidad universal, su realidad, la realidad personal de cada ser humano finalmente.

Día a día, con la muerte constantemente al acecho, siempre soldado sin armas en uno u otro país en guerra civil o en conflicto bélico, Oriana Fallaci vivió momentos terribles producto del absurdo espectáculo de la guerra, ya fuera enla India, Oriente Medio, Pakistán o América Latina, lo único verdadero y constante era la muerte, esa que es la misma no importa qué rasgos físicos tenga, color de piel, idioma o motivación.

Fue así como se forja con tesón, adrenalina y sudor, su historia periodística, cincuenta años de arduo trabajo, en los que dejó una extensa y muy reconocida obra con la que abordó todo tipo de géneros periodísticos: opinión, reportaje, entrevista, crónica, y teniendo siempre como telón de fondo la noticia trascendental que requiere ser divulgada y expuesta a la opinión pública.

Es en 1969, y luego de tener ya en su haber tres libros que surgieron a partir de acontecimientos verídicos relatados por aquella joven periodista, cuando se aventura a publicar un excepcional y tremendo libro lleno de una fuerza y una rabia que tienen como principal destinatario al género humano: Nada y así sea, <<las cuatro últimas palabras de una terrible plegaria nacida de la más profunda desesperación>>, y sólo al participar de la lectura de tan inquietante obra, nos volvemos partícipes de la plegaria.

Nada y así sea, escrita a partir de anotaciones en cuadernos de lo acontecido durante el periodo en que Oriana cubrió la guerra del Vietnam a finales de la década de 1960, relatada en primera persona en un tono acompasado y con un ritmo adecuado a lo que se va describiendo, una constancia fiel de los horrores de la guerra, de la rabia de una mujer para con el género humano por sus absurdos, y de cómo ella halla la respuesta a una pregunta que es la que sostiene la narración, que asume el perfil de una novela cuyos personajes son todos absolutamente reales.

<<¿Qué es la vida?>>; es la pregunta que su hermana de apenas cinco años le realiza a Oriana Fallaci, quien de manera torpe le da respuesta a tan colosal cuestionamiento. Al siguiente día partiría como corresponsal a Vietnam,  insatisfecha y con muchas interrogantes sobre la existencia y con ganas de darse a ella misma la respuesta que no podía darle a su pequeña hermana.

Cerca de un año vivió al borde de la muerte, sufriendo las incoherencias de la guerra, los caprichos de hombres sin escrúpulos, las consecuencias del napalm, la rabia y el orgullo de los vietcong contra los siempre “bien intencionados” norteamericanos, el desafío de sobre-vivir “un día más”, y es sólo al final, y después de abandonar aquel país asiático, cuando va a México a informar sobre el movimiento estudiantil de 1968, y luego de los trágicos sucesos del 2 de octubre hallaría una respuesta válida para aquella plegaria.

Oriana Fallaci, una mujer fuera de lo ordinario que escribió libros extraordinarios, catalogados en su mayoría como obras de memoria periodística, forjados a partir de una voz lucida, coherente, humana, que sensibiliza y abre un canal profundo en la mente, el corazón y el espíritu.

En vida logró entrevistar a numerosos líderes y celebridades del siglo pasado, colaboró para diferentes diarios de muy reconocido prestigio, sus obras son valoradas, vendidas y traducidas en más de treinta países, y luego de casi una década de silencio, decide romperlo tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001, del que fue testigo como ciudadana neoyorquina, con La rabia y el orgullo.

Al final de su vida, mantuvo dos fervientes luchas: una en contra del cáncer de mama, que la llevó a la muerte en un hospital de Florencia el 15 de septiembre de 2006, y la otra, en contra del fundamentalismo islámico, que la marginó de la vida pública por las constantes amenazas recibidas en su contra de parte de grupos extremistas y suicidas.

Fallaci logró mantener hasta su último día de vida, una mente lúcida y consiente de sí misma, tan lúcida y consiente como su caligrafía, que nos habla de guerra, muerte, rabia, coraje, y de tantas otras cosas de lo que está compuesta la vida y que a Oriana Fallaci le sirvieron para apreciarla, aún a pesar del dolor que infringe el ser humano a su semejante y eso no lo cambia nadie ni nada.

Una extraordinaria periodista que dejo constancia de los horrores del siglo XX y que su lectura nos recuerda lo frágiles e irracionales que podemos llegar a ser durante nuestra existencia. Su obra es un verdadero canto a la vida, quela Fallaciaprendió en la guerra, y nosotros no necesitamos ir a una para amarla, evitar la guerra… y nada y que así sea.


[i] Guerrillera.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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El semiótico mundo de Umberto Eco

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Al mencionar el nombre de Umberto Eco, nos es prácticamente imposible desligarlo de la semiótica, esa teoría general que estudia los signos en la vida social y que su origen se remonta a los primeros asentamientos de la humanidad; cuando el análisis de los signos de las enfermedades contribuyeron a combatir a éstas y dio por resultado un avance significativo en la medicina.

Umberto Eco, nacido en Alessandria (Piomonte) el 5 de enero de 1932, es teórico de arte, un polémico ensayista, pero sobre todo, es reconocido en el mundo intelectual como el más brillante semiótico de muchas décadas; este italiano, es actualmente titular  de la cátedra de Semiótica y director de la Escuela Superiorde Estudios Humanísticos de la Universidadde Bolonia; ha sido docente en las universidades de Turín, Florencia y Milán, y ha impartido cursos en universidades de Estados Unidos y América Latina. Asimismo dirige la revista VS-Quaderni di Studi Semiotici y es secretario general dela Asociation for Semiotic Studies.

En 1954, Eco, se doctora en filosofía por la Universidad de Turín con una tesis sobre el pensamiento estético medieval, que dos años más adelante se publicaría como un texto filosófico (ya que desde esa época muestra su interés por el razonamiento que derivaría en el estudio de los signos).

A finales de la década del ’50 publica sus ensayos y diversos artículos en revistas universitarias, mas no es hasta la década de 1960 cuando las más importantes publicaciones italianas comienzan a difundir sus ensayos, y la editorial Bompiani (Milán), edita su libro Apocalípticos e Integrados –una serie de ensayos magistrales sobre la cultura de masas, el cómic, el papel de los medios audiovisuales y el influjo de la televisión en el mundo de hoy; una obra de estudio y reflexión para nuestros días– lo que le significa ser considerado en su momento <<el teórico más joven y maduro de Italia>>.

Su faceta de narrador se inicia en 1980 con El nombre de la rosa, novela “gótica”, mezcla de crónica medieval, novela policíaca, relato ideológico en clave, alegoría, que, sobre la base de una trama que tiene por escenario principal una abadía benedictina del siglo XIV, se convirtió en un éxito de ventas internacional –un auténtico fenómeno literario sin precedentes hasta ese momento–, a pesar de contener un argumento filosófico bastante difícil y pasajes en latín que no están traducidos.[i]

El nombre de la rosa da inicio con una prenarración, un relato inconcluso, de un erudito que encuentra en una serie de manuscritos una historia digna de ser contada, ofreciéndole al lector por un lado, una defensa clara del estudio de los símbolos, y por otro, una enrevesada historia detectivesca.

En estos escritos encontrados por el erudito, un joven novicio benedictino de nombre Adso de Melk, nos cuenta su viaje en compañía del sabio franciscano inglés Guillermo de Baskerville hasta un atribulado monasterio italiano benedictino, donde se vienen suscitando una serie de asesinatos; y Guillermo se dispone a descubrir la causa de estos hechos.

Desde el primer capítulo de la novela, el estudio e interpretación de los signos que hace Guillermo de Baskerville sorprende a Adso de Melk y al lector. La trama se desarrolla en un escenario de conflictos y secretos, aderezado por un ambiente de celos, deseos y miedos que Baskerville desentraña de parte de los habitantes del monasterio, mientras seis monjes mueren asesinados uno a uno y él busca la verdad de la callada guerra interna de la abadía.

Este monasterio tiene otra característica que añade más suspenso a la novela: los libros son los que mandan, <<los monjes benedictinos que lo habitan viven por y para los libros>>. Una laberíntica e infinita biblioteca se erige como el santo grial del lugar y nos remonta a La Biblioteca de Babel de Borges; el Libro como significado del universo infinito de vida y muerte.

El nombre de la rosa[ii] pide al lector que participe de la tarea de interpretación de Guillermo, <<que respete la polifonía de los signos, que se detenga antes de decidirse por un significado y que ponga en duda cualquier cosa que prometa un final a la búsqueda>> del significante. Umberto Eco expone la maravilla de la interpretación en sí misma en una verdadera novela.

A esta primera obra en prosa le siguió en 1988, El péndulo de Foucault, una vasta e informe novela sobre el deseo de encontrar un sentido y donde todo está abierto a la interpretación, como es ya costumbre en los textos de Eco. Un libro con todos los elementos de la narrativa de misterio, salvo en lo que se refiere a la revelación final.

Causabon, el protagonista, es el encargado de relatar su aventura en una narración única y coherente con la que quiere reformular la embrollada confusión de la historia del mundo; dándose cuenta que su historia no deja de ser una versión más. Él, Belbo y Diotallevi trabajan juntos en Garamond Press, en la investigación de un libro sobre la historia de las sociedades secretas, que involucra las ciencias ocultas y las conjuras cósmicas.

Todo comienza por ser un juego sofisticado, en el que van introduciendo en el ordenador de Belbo las explicaciones e interpretaciones que encuentran del contacto con autores interesados en estos temas, y terminan por recrear el Plan de los Caballeros Templarios, <<urdido supuestamente siete siglos atrás; pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla>>.

El péndulo de Foucault, una narración irresistible y frustrante a la vez <<en la que todo apunta a una verdad más grande y más abarcadora: sólo que esa verdad es, justamente, la ficción>>.

Novelas más recientes y aun en el pasado, han hurgado estos temas de los que nos habla El péndulo de Foucault; sin embargo, sus argumentos no se logran sostener con la erudición y maestría como las de Eco, quien las utiliza de sobrada manera en su narrativa. Los “otros textos” se ven obligados a conformarse con alcanzar únicamente ventas estratosféricas o pasar por el anonimato, y que lectores ingenuos enriquezcan a sus desconocidos autores; pero nunca esos escritores elevan su escritura al nivel de un literato, porque no todos los Best Sellers  son verdadera literatura.

Umberto Eco, un intelectual destacado, reconocido y poseedor de una prosa que fluye con tal coherencia que atrae a lectores inteligentes. Un escritor que ha dado grandes aportaciones en materia de semiótica para analizar adecuadamente nuestro mundo posmoderno, con ensayos lúcidos y novelas magistrales como lo demuestran El nombre de la rosa, El péndulo de Foucault, La isla del día de antes (1994), Baudolino (2001), La misteriosa llama de la reina Loana (2005), o El cementerio de Praga (2010), entre las más sobresalientes.

Eco, un brillante escritor, tanto, como el brillante semiólogo que es.


[i] En 1981, El nombre de la rosa recibe el premio Strega; un año más tarde, en su traducción francesa, el premio Médicis.

[ii] El argumento de esta novela fue llevado al cine en 1986, con Sean Connery en el papel de Guillermo de Baskerville.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
Revista “Molino de Letras” mayo-junio 2008.