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“La literatura tiene el papel de contar historias verosímiles que enganchen al lector”

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El escritor colombiano Óscar Collazos me ofreció una entrevista a propósito de su nueva novela La modelo asesinada (Editorial Océano), un libro estremecedor en el que el protagonista, Raúl Blasco, se empeña en desvelar un misterioso crimen que desencadena una inquietante trama bien lograda y extremadamente  agitada.

Collazos nos habla de su quehacer literario, de su patria, la violencia y de cómo vislumbra el futuro colombiano, una interesante charla que a continuación reproduzco.

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Jorge Iván Garduño [JIG]: ¿Cómo se vivieron los años de violencia y corrupción creciente en Colombia, desde la perspectiva de tu generación?

Óscar Collazos [OC]: Como la continuación de episodios sucesivos de violencia en nuestra historia. Fuimos niños y crecimos con la violencia política de liberales y conservadores, hasta la aparición de guerrillas, paramilitares y narcotráfico.

JIG: ¿Desde siempre supiste que escribirías libros o cómo fue que iniciaste en esta empresa?

OC: Desde muy joven, hacia los 15 o 16 años, sentí que quería ser escritor. Hacia los 20, sabía que ya no podía ser otra cosa que escritor: publiqué mis primeros cuentos y artículos y decidí que, sobre todas las demás cosas (una carrera universitaria, una profesión exitosa) ser escritor era lo que le daba sentido a mi vida dentro de la más absoluta confusión.

JIG: ¿Cómo definirías tu literatura?

OC: He pasado por distintas etapas, de difícil definición: de la autobiografía y la experimentación formal de los primeros años a una visión del mundo más amplia, sirviéndome del aprendizaje de esos primeros años. Hay, seguramente, temas que definen mi literatura: la violencia, por ejemplo, pero es la misma violencia que recorren otros escritores de mi generación. En mi caso, esa violencia empieza con el principio de autoridad en la familia, con la imposición de dogmas religiosos y morales y el propósito de enfrentarlos desde la escritura. La sexualidad, que fue tema de muchos de mis cuentos y novelas, dio un paso hacia el erotismo y la trasgresión moral. De todas maneras, me resulta muy difícil definirme.

JIG: ¿Consideras a Raúl Blasco un paladín de la justicia y la honorabilidad; como un hombre que se niega a enfrentar su presente o una víctima de las circunstancias? ¿Y por qué?

OC: Raúl Blasco es un hombre que vive en las fronteras de la trasgresión y lo establecido. Es políticamente un escéptico, pero ha aprendido a vivir con los placeres que elige. Es un bon vivant, pero vive obsesionado con la justicia. Creo que vive irónicamente y por eso su condición de voyeur, es decir, de testigo. Ha tratado de ser un hombre justo y ha sido víctima de la injusticia. Más que un seductor, es un hombre que gusta, por ser libre.

JIC: ¿Piensas que en las sociedad son más los “Raules Blasco” que gente empeñada en la violencia?

OC: Los Raules Blasco de Colombia, los que prefieren la justicia al crimen, la ética a la corrupción, han impedido que mi país no se hunda en el abismo. Son figuras de la resistencia política y ética, pero están condenados, muchas veces, a perder, pues el sistema es mucho más poderoso que ellos.

JIG: ¿Cuál consideras es el verdadero papel de la literatura dentro de una sociedad a la sombra del narco y los paramilitares?

OC: La literatura, en este caso la novela, no tiene más papel que el de contar historias verosímiles que arrastren al lector del principio hasta el final. Frente al poder monstruoso de narcos y paramilitares, cualquier función de la literatura puede parecer irrisoria, pero más allá de las historias que cuenta, esa literatura contiene principios morales, actitudes ejemplares, formas de ver el mundo que los lectores reconocen detrás de historias y personajes.

JIG: Tras largos años de estar sólo como espectador, ¿cuál fue la Colombia que encontraste a tu regreso?

OC: Una Colombia que, de 1972 a 1989, se había convertido en uno de los países más violentos de América Latina, con una clase política capaz de servir a las industrias del crimen, con una sociedad secuestrada por las organizaciones criminales. Regresar a Colombia me exigía recuperar el habla cotidiana, las tensiones de la vida diaria, el instinto de supervivencia que había perdido en muchos años de ausencia. El país visto de lejos durante años debía ser visto de cerca. Eso le dio una nueva vida a mi literatura.

JIG: ¿Cómo vislumbras Colombia a corto, mediano y largo plazo?

OC: Un país que, finalmente, vislumbra la posibilidad de encontrar fórmulas de paz a mediano plazo, pero, al mismo tiempo, un país de fuerzas enfrentadas a favor o en contra de la guerra. No soy demasiado optimista: mientras subsista el narcotráfico y sus organizaciones al margen de la ley, van a subsistir otras formas de violencia organizada, no tanto de orden político (como las guerrillas) sino de orden estrictamente criminal, como lo que es llamado “bandas criminales”, que no son sino paramilitarismo sin proyecto político antisubversivo. Tendrán aliados entre las fuerzas del Estado, sin duda, pero una fase de la violencia histórica de Colombia parece encontrar por ahora una salida política.

La modelo asesinada una novela trepidante y que a cada momento impone un ritmo vertiginoso que desencadena en un final vibrante, que de principio a fin arrastran al lector en una historia tan verosímil como bien contada.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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