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Mi novela “Cuídame de ti” es una novela erótica basada en hechos reales: Mónica Salmón [AUDIO]

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Los acentos de la FIL [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 2 DE DICIEMBRE DE 2017

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), ese gran escaparate editorial en español, la feria del libro más importante de Latinoamérica, y la segunda feria del mundo, sólo detrás de Fráncfort, ha hecho vibrar a la capital jalisciense.

Y es que, teniendo a Madrid como ciudad invitada, sólo Los Ángeles había tenido esta distinción, ha sido pasarela y escenario para que 700 autores de 41 países desfilaran por sus pasillos de más de 34 mil metros cuadrados, que sus 800 mil visitantes han disfrutado sin lugar a dudas.

Fue así como Paul Auster abrió uno de los salones para presentar 4321, su nueva novela tras siete años de silencio. El francés Emmanuel Carrère, el último tótem de la no ficción, que también presentó su libro, Conviene tener un sitio adonde ir, recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que por quinto año consecutivo recae en un autor no latinoamericano.

Con el título, Pongamos que hablo de Madrid, pinturas, collages y fotografías de Ouka Lele, Carlos Alcolea, Pablo Pérez Minguez o Elena Asins. El autor teatral español más traducido en la actualidad, Juan Mayorga, presentó su último montaje. Y cada una de las nueve noches, músicos madrileños compartieron el escenario junto a músicos madrileños y mexicanos como son: Vetusta Morla, Santiago Auserón, Sonido Gallo Negro, Leiva, Natalia Lafourcade, Amaral, Carla Morrison o Instituto Mexicano del Sonido.

Madrid lidera la producción editorial española con casi 20.000 títulos al año y unas 900 editoriales. México es la pasarela tradicional para el mercado latinoamericano y la FIL, el trampolín para zambullirse en el negocio editorial. La venta de libros y de derechos superó el año pasado los 40 millones de dólares. En esta edición, se espera la asistencia de más de 20.000 profesionales del libro, más de 2.000 editoriales y la presentación de 400.000 títulos de los 47 países representados, habrá que esperar las cifras oficiales.

La capital española ha tenido su propio pabellón dentro del recinto. “Un gran cilindro negro por fuera y blanco por dentro, con un techo lleno de luz. En el interior levantándose unas gradas blancas, creando un anfiteatro, un ágora, coronado en su parte superior con una banda de estanterías llenas de libros”, según el propio arquitecto Alberto Campo Baeza. Una obra efímera y luminosa inspirada en Ganarás la luz, un verso de León Felipe, uno de los grandes poetas exiliados en México.

Una gran feria, sin lugar a dudas, pero el gobierno mexicano tiene una mucho mayor deuda con los lectores mexicanos, ya que, según cifras presentadas por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, sobre los indicadores del sector editorial privado en México de 2016, así como una estimación de venta para 2017, la industria editorial va a la baja, al sufrir una contracción del 5.2% con respecto al 2015.

Lo que se requiere son políticas públicas para el fomento a la lectura, y no leyes “Frankenstein” que, en lugar de incentivar la industria editorial, dan paso para que empresas extranjeras como Amazon se adueñen del mercado, y es que, en un país con más de 128 millones de habitantes, es irrisorio tener una cifra de alrededor de 1700 librerías en todo el territorio nacional, tan sólo por poner un ejemplo.

Que orgullo es tener la segunda feria más grande e importante del mundo en nuestro país, pero hace falta exigir a nuestras autoridades mayor presupuesto al sector cultural, y estímulos fiscales verdaderos para todos los integrantes de la cadena de valor del libro.

Fomento a la lectura, detonante económico [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 26 DE AGOSTO DE 2017

Además de ser uno de los principales eslabones de venta de libros, las ferias propician la cohesión, fomentan la lectura y acercan al público lector a un mundo de posibilidades; los fondos editoriales que se juntan en este tipo de actividades –como lo son recientemente Filuni, FUL Pachuca o bien FIL IPN–, serían imposibles en librerías tradicionales.

Como se ha demostrado en distintos países, las industrias culturales y de esparcimiento son parte estratégica de las economías. Generan recursos, cientos de empleos directos e indirectos, mueven a toda una cadena industrial entorno a una tarea que alimenta el espíritu y provee conocimiento y esparcimiento a la población.

Para los editores mexicanos es fundamental concientizar a la opinión pública y a las autoridades de educación y cultura de que la industria editorial es una actividad prioritaria para el desarrollo de la nación, porque el crecimiento de las industrias culturales, tienen impacto directo en el crecimiento del PIB. La industria editorial mexicana debe ser considerada por el Gobierno como estratégica, y la promoción de la lectura un detonante para el desarrollo económico, cultural y educativo, factores definitorios en la cohesión social.

Además de lo comercial, el fomento de la lectura tiene consecuencias en el desarrollo de las sociedades. El acercamiento con la lectura, sobre todo en las primeras etapas de la vida, provocan y alientan la convivencia social.  La palabra, el idioma, son elementos que alimentan la comunicación; crean consciencia y hermanan a las comunidades.

El libro, como elemento de conocimiento, de reflexión, de disfrute y desarrollo cultural, es uno de los triunfos más importantes de cualquier campaña de promoción de la lectura y se puede convertir también en un eslabón del proyecto de crecimiento para México.

¡Fomentemos e impulsemos la lectura!

Memoria infinita [Opinión]

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El amor por la lectura y los buenos libros me fue inculcada desde que tengo memoria, y como mi memoria se hizo presente alrededor de los cuatro años, recuerdo cómo a esa edad mi hermana –quien es 12 años mayor que yo–, me leía algunos relatos y fábulas, y más tarde y en la medida de nuestras posibilidades mi madre me compraba cada semana ciertos ejemplares de la literatura universal en adaptaciones para jóvenes, que yo “devoraba” ávidamente.

Con el paso de los años fui adquiriendo un gozo selectivo que me permitió conformar a estas nóveles alturas de mi vida una biblioteca cercana a los 10 mil ejemplares… y sumando, y es que ya fuera una novela, un libro de historia, un ejemplar sobre una materia especializada o simplemente poemas, el libro siempre ha sido un excelente pasatiempo dentro de mis actividades cotidianas.

Sin embargo, siempre fui muy reacio en lo que se refiere a leer libros catalogados de superación o los nombrados de autoayuda. Recuerdo cómo a mis escasos 12 años, durante mi primer nivel de escuela secundaria, mi profesora –quien por cierto fue la misma que se encargó de contarme esas fábulas en la niñez y que por extraños vericuetos de la vida ahora era mi maestra en aquella etapa–, nos pidió en la clase leer una obra de un autor por aquellos años muy comercial y difundido entre la sociedad… un autor de best sellers.

No quiero entrar en la discusión porque no es el tema central, pero la definición literatura no forma parte de ese ámbito; también comprendí con el paso de los años que esta clase de libros –que me negaba tan siquiera a hojear– no están interesados en formar parte de la bien llamada literatura universal, ¡no!, su función es otra, no buscan ese nicho.

Tras varios años de buena lectura he obtenido, sin duda, la capacidad de reconocer los buenos libros, hable de lo que hable la obra en cuestión, ya sea novela, prosa, o de “superación personal”  y es que la literatura nos brinda la posibilidad de viajar a múltiples sitios ya sean reales o concebidos desde la imaginación, asimismo la lectura nos permite adquirir conocimiento que sin duda a lo largo de nuestra vida ocuparemos de una forma u otra, o bien algunos ejemplares nos abren una nueva visión para realizar pequeñas modificaciones en nuestras actividades diarias a fin de alcanzar grandes beneficios tangibles como seres humanos a corto, mediano o largo plazo .

Gracias a la lectura podemos adquirir un lenguaje sencillo, fluido y franco e inspirarnos –en algunos casos– para aplicar sabios consejos y probablemente llegar a ser gente de éxito, empuje, confianza y perseverancia.

¡Sí!, la lectura nos brinda un sinfín de posibilidades, nos revela un mundo al alcance de cualquier persona que tenga la capacidad de pensar, la energía para trabajar y la confianza para superar obstáculos que puedan parecer insuperables, y aunque si bien es cierto que los libros no nos brindan en la inmediatez el tesoro con el que de la noche a la mañana seremos hombres y mujeres de éxito, sí nos descubren el camino más seguro para alcanzarlo fomentando una visión crítica y de valores, tan necesaria en nuestras sociedades.

Es así, con este texto, como rememoro mi gusto por la literatura y la buena lectura en el marco del Día Nacional del Libro que se festejó el día de ayer 12 de noviembre.

Fomentar la lectura nos abre la mente y nos afirma los pies para alcanzar sanos objetivos avivando la imaginación, como bien dijera Jorge Luis Borges: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”… infinita.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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http://efektonoticias.com/opinion/memoria-infinita
 

“Leer o morir”, de Guadalupe Loaeza

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La escritora y periodista Guadalupe Loaeza (Ciudad de Méxic, México, 1946) ha publicado su más reciente libro, y se trata en esta ocasión de un ensayo en el que explora 35 obras magnas de la literatura universal: Leer o morir (Editorial Aguilar).

9786071126443

Con breves textos en las que las obras inmortales que para muchos conocedores y amantes de las letras, hay que leer antes de morir, y es que Leer o morir es más que un libro amable de recomendaciones y gustos literario, se trata de una invitación a que siempre, en cualquier momento o bajo cualquier circunstancia, el libro se convierta en nuestro amigo más cercano y generoso, como lo indican los editores de esta obra.

Matilde, el personaje femenino de Rojo y negro corta un rizo de su hermoso cabello rubio para darlo a su amado, como prueba de su entrega… la mujer enamorada de La dama del perrito se da cuenta, cuando por fin se reúne con su amante en el hotel, que un abismo de incertidumbre se abre ante ella… ¿quién asesinó realmente al padre de los Karamazov en la genial novela de Dostoievski… una niña redacta páginas conmovedoras sobre la guerra, la esperanza, el miedo, las ilusiones, en El Diario de Ana Frank… ¿encontrará el lector a la Maga de Julio Cortázar? ¿Se conmoverá con el París de los años sesenta, con el jazz, la bohemia y los sueños de ternura?…

Cuántas historias y enormes deseos, añoranzas, aventuras, amores, traiciones, intrigas, desvelos, horrores, pasiones… nos dejan los libros. En sus páginas la vida se desdobla y nos invita a recorrer otros caminos, nuevas ilusiones, vivir intensamente en otras épocas y latitudes, por eso Leer o morir será una gran invitación para entrar en sus misterios y grandeza, una ventana noble donde sabremos de autores y obras que marcaron el espíritu de millones de personas.

Con el estilo dinámico, súper entretenido y lleno de datos precisos y reveladores, que es característica de la escritura de Loaeza, daremos un paseo por las grandes obras de la literatura universal como El Principito, El lobo estepario, El retrato de Dorian Gray, Ana Karenina, Madame Bovary, El extranjero… sabremos de las inquietudes y obsesiones de Edgar Allan Poe, Carlos Fuentes, Marguerite Yourcenar, Lewis Carroll, Marcel Proust, Albert Chen, José Saramago, José Emilio Pacheco, J. M. G. Le Clézio y tantos y tantos más.

Y es que finalmente, el motivarnos por la lectura nos permite adentrarnos a la imaginación, la cultura, la vida misma porque los libros son la vida, y es una manera de vivir muchas vidas.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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http://efektonoticias.com/cultura/leer-o-morir-de-guadalupe-loaeza

De reojo

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Te miro… los nervios me hacen voltear. Te observo… me fascina la alegría en tu rostro, y el rojo cereza de tus mejillas. Te vuelvo a mirar de reojo, en silencio, mientras trabajas corrigiendo un texto, y yo finjo leer la novela que me pidieron comentar.

@plumavertical