Archivo de la etiqueta: Literatura Universal

El humor sarcástico de Jorge Ibargüengoitia [OPINIÓN]

Estándar

Durante la segunda mitad del siglo 20, México comenzó a escribir una nueva página dentro de su historia, los años revolucionarios habían quedado atrás tras la expropiación petrolera, por lo que la convulsión del país vivida años anteriores decaía.

La vida política mexicana era ocupada por políticos emanados netamente de las filas de los partidos políticos, ya fuera del partido en el poder, o bien del de la oposición, todos eran políticos que únicamente les toco escuchar y leer sobre la Revolución Mexicana, pero ya no ser revolucionarios, sin embargo, las secuelas que dejó la primera mitad del siglo 20 se reflejaron en la vida nacional de nuestro país perdurando por varias décadas.

La generación que vivió, creció o nació en el periodo de 1920-1950 estuvo fuertemente influenciada por los problemas de orden interno que confrontó el país durante aquellos años; políticos, arquitectos, empresarios, campesinos, todos ellos tuvieron presente en su vida diaria la Revolución Mexicana, la expropiación petrolera y sus múltiples rostros de caos y violencia.

Una de las áreas que dejó mayor constancia sobre aquellos años convulsos ha sido la literatura, que convirtió los acontecimientos sociales en núcleo detonador de importantes obras, y no sólo en ser un recurrente tema literario, que sirvió a intelectuales como guía para no desorientarse en el férreo camino de búsqueda/encuentro de la identidad nacional, que corría el riesgo de extraviarse por el uso y abuso del poder político.

Esta literatura, principalmente publicada a partir de los años cincuenta, conjugó magistralmente los elementos sobre los asuntos de carácter social con un enajenamiento plasmado sarcásticamente, en el que la vida pública se mezcla con la vida privada en fragmentos de una época decisiva de la vida de México.

Esta forma de expresión la cultivó admirablemente Jorge Ibargüengoitia, quien fue antes que otra cosa, un literato con alto sentido crítico. El humor de sus cuentos, sus novelas, sus obras teatrales y sus artículos periodísticos son de un sarcasmo fino y salvaje, por lo que es considerado, y no en balde, uno de los más brillantes escritores mexicanos del siglo 20.

Ibargüengoitia creó un mundo propio, alucinante y lleno de una carga de humor emocional como ningún otro autor, que le permitió escribir relatos y cuentos cotidianos que, como pocos autores en Hispanoamérica, logra que sus lectores se rían abiertamente con él de aquellas pequeñas desgracias de todos los días.

La manera como Jorge Ibargüengoitia utilizó su ágil prosa para diseccionar y destazar, para ridiculizar y poner en evidencia a sus personajes —muchos de ellos personajes del poder político y económico, ya fuese a nivel nacional o en el microcosmos de la provincia mexicana— era su manera para dinamitar la historia y la realidad que se nos cuenta de manera oficial, para hacer trizas el mito de las instituciones y del desarrollo estabilizador, en una época en la cual el partido hegemónico en México era quien dictaba las reglas de todo y en todo.

Como un dato adicional, la obra completa de Jorge Ibargüengoitia, y como parte del 90 aniversario del autor, llega este año con nuevas portadas, un proyecto que comenzó hace diez años de la mano de la artista Joy Laville, esposa del autor, y quien antes de fallecer aprobó las nuevas portadas que pronto comenzarán a inundar el mercado literario.

Es así como La ley de Herodes, Instrucciones para vivir en México, Los relámpagos de agosto, Dos crímenes, Maten al león, Las muertas, Sálvese quien pueda, Viajes en la América ignota, Ideas en venta, Misterios de la vida diaria, ¿Olvida usted su equipaje?, La casa de usted y otros viajes, Los pasos de López, Estas ruinas que ves, Teatro reunido, todas publicadas bajo el sello Joaquín Mortiz, de Grupo Planeta, se reeditan con nuevas portadas, lo que resulta en una excelente excusa para acercarse nuevamente, o leer por primera vez la extraordinaria obra de Jorge Ibargüengoitia.

Un escritor que escribió con humor, e incluso con una inusual inteligencia para la narrativa contemporánea actual, buscando descifrar la identidad mexicana dentro de la época que le tocó vivir, en un intento de desmitificación brutal de su entorno para dejar constancia de lo absurdo que es el ser humano en cualquier entorno y circunstancia, por lo que la obra del escritor guanajuatense se erige como una moderna fábula humana, que en ocasiones advierte rasgos de cuento popular que indaga en el abrupto origen de las motivaciones del hombre, con un estilo ágil, conciso y sarcástico.

Jorge Ibargüengoitia, una verdadera joya de la literatura universal que cautiva desde el momento en que se le lee, atrapando al lector con su magistral caligrafía.

Un autor imprescindible de leer.

C. S. Lewis: más allá de Narnia

Estándar

TEXTO PUBLICADO EL 3 DE MARZO DE 2018 EN EL PERIÓDICO EL NACIONAL

Clive Staples Lewis (1898-1963), irlandés, “fellow” y tutor en Magdalen College, Oxford, entre 1925 y 1954, fue nombrado este último año profesor en la Universidad de Cambridge, donde enseñó hasta su muerte literatura inglesa medieval y renacentista.

Predicador protestante, a él se deben varios libros notables del siglo XXI, entre ellos Cartas del diablo a su sobrino, pero un lugar especialísimo en este original ensayista lo ocupa su obra más conmovedora: Un pena observada.

Una pena observada, en efecto, es uno de los ensayos más originales que yo haya leído. En él se trata de la transformación que se opera en los seres humanos cuando son tocados por el amor de benevolencia, ése en que el erotismo va de consuno con la admiración y el amor de amistad.

El autor cuenta su experiencia de encuentro con una lectora que necesita de una comunicación profunda que dé sentido a su existencia rota por el divorcio de un alcohólico. La lucha contra el amor por parte de un hombre que ha hecho su vida como si fuera posible estar más allá del compromiso concreto con un ser singular y, por tanto, personal.

La lucha por consiguiente, contra la inercia, la comodidad, la autosuficiencia. Es la vía del sufrimiento lo que conduce a la plenitud de la existencia, por tanto, a la felicidad. Este hombre que cuneta su  vida ha amado, se ha entregado, ha roto su cotidianidad, ha aceptado, incluso, un hijo que ya es suyo por ser de ella.

El camino fue arduo, pero no estaría dispuesto a regresar a su existencia anterior que, una vez comprometido con esa mujer, la ve plana, desprovista, casi, de sentido. Ella enferma, es una enfermedad terminal. El autor nos narra el dolor de la amada y el suyo. El autor escribe cuando ya todo ha pasado, cuando todo aquello permanece:

El matrimonio hizo por lo menos una cosa por mí. Nunca más podré creer que la religión es manufactura del inconsciente y los deseos hambrientos, ni un sustituto del sexo. Pues durante esos pocos años H. y yo nos dimos un festín de amor, de todas sus modalidades, solemnes y graciosas, románticas y realistas, a veces tan dramáticas como tormentas, a veces tan confortables y consuetudinarias como ponerse las pantuflas.

Ninguna hendidura del corazón o del cuerpo quedó insatisfecha. Si el amor fuera un sustituto del Dios, habríamos perdido todo interés en Él. ¿Quién se molesta con sustitutos si posee la cosa misma? Pero eso no es lo que sucede. Los dos sabíamos que queríamos algo además de nosotros mismos, una especie completamente diferente de algo, una especie de querer enteramente distinto. Decir otra cosa sería lo mismo que decir que cuando los amantes se tienen el uno al otro ya nunca querrán leer o comer o respirar.

En un siglo en que los seres humanos buscan antídotos, estimulantes contra la cotidianidad, Lewis ha escrito que la única verdad cierta es el amor que compromete en la vida de todos los días a un hombre y a un mujer. ¡Nada menos, nada más!

Lewis tuvo un acercamiento importante y cercano con J. R. R. Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos. Ambos autores fueron prominentes figuras de la facultad de Inglés de la Universidad de Oxford y miembros activos del grupo literario informal de Oxford conocido como los “Inklings”.

Se cuenta que ambos iniciaron una carrera por escribir cada uno una obra fantástica, C .S. Lewis fue el primero, aunque Tolkien tuvo mayor éxtio al publicar su novela.

De acuerdo a sus memorias denominadas Sorprendido por la alegría, Lewis fue bautizado en la Iglesia de Irlanda cuando nació, pero durante su adolescencia se alejó de su fe. Debido a la influencia de Tolkien y otros amigos, cuando tenía cerca de 30 años, Lewis se reconvirtió al cristianismo, siendo “un seglar muy común de la Iglesia de Inglaterra”. Su conversión tuvo un profundo efecto en sus obras, y sus transmisiones radiofónicas en tiempo de guerra sobre temas relacionados con el cristianismo fueron ampliamente aclamadas, y entre esos temas surgieron Las Crónicas de Narnia, una fantástica obra que busca escapara del terrible conflicto bélico sucedido en Europa.

En 1956 contrajo matrimonio con la escritora estadounidense Joy Gresham, 17 años menor que él, que falleció cuatro años después a causa de un cáncer óseo, a la edad de 45 años. Lewis murió tres años después de su esposa, en 1963, debido a una insuficiencia renal.

Las obras de Lewis han sido traducidas a más de 30 idiomas, y ha vendido millones de copias a través de los años. Los libros que componen Las crónicas de Narnia han sido los más vendidos y se han popularizado en el teatro, la televisión y el cine. Ejemplos de ello incluyen la serie de televisión de la BBC en 1988, la adaptación al cine de El león, la bruja y el armario en 2005, El príncipe Caspian en 2008, y La Travesía del Viajero del Alba en 2010.

  1. S. Lewis, fue un intelectual adelantado a su tiempo, y muestra de ello son sus ensayos y novelas críticas, que hacen pensar que este autor no ha sido valorado adecuadamente, y únicamente se le ha calificado en Latinoamérica como un escritor de obras fantásticas, nada más lejano de la realidad.

“El tambor de hojalata”: novela emblemática de Günter Grass

Estándar

Considerado uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1999, Günter Grass (Danzig, 1927) expone en su libro más celebre El tambor de hojalata (1959), un ejercicio de desmitificación acerca de los crímenes alemanes en la primera mitad del siglo XX.

Oscar Matzerath, el protagonista, nos narra su intrincada historia en la época de una Alemania convulsa. Este misterioso joven se encuentra recluido en una clínica para enfermos mentales desde donde relata las memorias de su vida, al tiempo que golpea su tambor de hojalata, cansando a quienes lo rodean por tanto tocar. La crónica parte de un flashback en el que el joven Matzerath ocupa el papel de narrador omnisciente y omnipresente; la primer característica lo acompañara durante sus primeras tres décadas de existencia.

Junto a él, está el enfermero del hospital encargado de Matzerath, el silencioso Bruno, que hace las veces de amigo y que acompañará al alucinante Oscar a fungir como testigo de un mundo desquiciado decidido a expulsar a las mentes sensatas.

Una estilográfica, quinientas hojas de “papel virgen” y todo el tiempo necesario, ocupará nuestro protagonista para desdeñar cada tabú de la sociedad que contempla con excelente iluminación desde su aislamiento, donde <<se entrega al lúcido vértigo, a la delirante inteligencia oculta tras su apariencia infantil>>.

Nuestro héroe, por decisión propia –si es que así se puede decir–, sufre un accidente en su tercer aniversario y con esto devino, el mayor rechazo propinado por un niño hacia sus progenitores y a la sociedad que habita: detener su crecimiento, culpar de su condición al que se piensa su padre y hacer creer a todos que razona y actúa como un chico de tres años.

Como lectores, contemplado desde el umbral, este universo es desquiciante; adentrándonos en él, se vincula el desamparo a lo grotesco propinado por el misterioso ritual de una criatura ácida sujetada a su tambor de esmalte rojo y blanco. Un demiurgo venido en la noche para divertir y asustar a mucha gente.

Oscar Matzerath entrecruza las fronteras de lo real y lo fantástico en un mundo donde prevalecen los dobles discursos, los engaños y los asesinatos. Una novela bergante en la que Grass redacta de forma picante y exagerada sus experiencias durante la consolidación del nazismo anterior a 1939, así como de los años de la guerra y la posguerra.

Esta obra colocó al novelista, poeta, escultor, músico, dibujante y dramaturgo alemán entre las voces más destacadas de su generación. Sus firmes convicciones morales y socialistas sustentan la fantasía de este volumen.

Günter Grass ha llegado a abordar otros temas, sin embargo es uno el que le desvela, el que le obsesiona, el que le da razón para escribir, el que inunda las millones de hojas escritas por su mano: el holocausto, el acontecimiento central de Europa y también del mundo en el siglo XX. La sombra nazi (fría y alargada) proyectada por más de seis décadas sobre el actual pueblo teutón y sus hijos, ha encontrado una de las mejores superficies en la cual descansar. Toda su narrativa está articulada, ciertamente, en torno al nacionalsocialismo y, la posición política y la ideología socialdemócrata que comparte Grass.

Como buen alemán comprometido con su pueblo, pretende reforzar los ideales universales que quedaron manchados por la sangre de la cruda verdad, la violencia y la destructividad. La indignación causada nos lleva a la reflexión, tal vez sea sólo un sentimiento artificial que sirve para quitar el sabor original, mucho más requemante, de aquel momento. Mas el arte –léase literatura- no es para condenar a las personas, sino para recrear el momento y obtener nuestras propias conclusiones.

El tambor de hojalata, conmovedora novela que es también un fino análisis de la realidad y otra llamada de alerta realizada con poesía, terror, erotismo, blasfemia, advenimiento. Oscar Matzerath encerrado en una habitación por un crimen que no cometió; pero dispuesto a la redención y rendido a la reconciliación con el exterior. Definitivamente, literatura de advertencia.

Este artículo fue publicado en:

 http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/04/15/index.php?section=opinion&article=006a1soc

Además se ha publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” de Julio-Agosto de 2007.

Revista “Desde El Sótano” de librerías El Sótano, Julio-Agosto 2007.
 
http://efektonoticias.com/noticias/internacional/el-tambor-de-hojalata-novela-emblematica-de-gunter-grass
 
Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

La fragmentación de la identidad somalí en la obra de Farah

Estándar

Somalia, país africano asolado y azotado por importantes problemas étnicos, demográficos, económicos y políticos. Su pobreza se ha visto agravada por la sequía de la década de 1980, y desde 1988 con la guerra civil que ha dado como resultado –mas no solucionado– la separación de la región norte somalí en el naciente Estado de Eritrea, apenas reconocida hace unos años por la comunidad internacional.

Siendo uno de los países más pobres del mundo, con ingresos per cápita menores a un dólar por habitante al día y, quienes tienen una esperanza de vida, en el mejor de los escenarios de 50 años, esta nación ocupa uno de los lugares más alarmantes de desnutrición extrema de África, y por consiguiente del resto del mundo.

Como resultado de la carencia de carbohidratos y proteínas necesarios, existe una dieta inadecuada en la población de Somalia, produciéndoles enfermedades que obstaculizan la asimilación de los pocos alimentos que consumen y por ende afectan la realización de las funciones de las células y su regeneración normal, retrasando el crecimiento, volviendo sus cuerpos susceptibles a infecciones, anemia, disminución de la masa muscular y dañando órganos y huesos; por lo que la ayuda internacional es ineficaz ante todo esfuerzo.

En este duro escenario, surge un escritor complejo, erigiendo a su nación como el centro de su ilimitada imaginación literaria, tomando las dificultades modernas como el atributo esencial que deja a un lado el inconsciente individual para dar paso a la fragmentación de las estructuras sociales de la familia en el Estado-Nación en África.

Nuruddin Farah (Baidoa, Somalia, 1945), autor de obras que oscilan entre la santidad y el pecado, entre la carne y el espíritu, entre el bien y el mal, revelándose en contra del poder político ineficaz, que al querérsele cuestionar y destruir se ha agazapado y finalmente se ha rebelado con mayor violencia y perversidad, arrojando al escritor al exilio; ya que esas potencias políticas son invencibles.

De las novelas más notables de Farah tenemos De una costilla partida (1970), donde el rastro perdurable de la mujer islámica que rechaza la sumisión es el leitmotiv de este texto, exigencia ineludible de su rol de género tradicional con un elaborado conjunto de códigos de conducta que le permiten evadir la dominación masculina a la protagonista Ebla, por medio de su sexualidad, siguiendo la estructura típica de las narraciones orales.

Dentro de su trilogía Variaciones sobre el tema de un dictador africano, resalta la serie de juegos dobles que construye dentro de estas obras de suspense político, donde las facetas de la identidad nacional somalí se recrudecen por medio de la fragmentación y la amputación racial en la representación de los cinco grupos étnicos, sociales y religiosos en el Cuerno de África, aunados a los cuatro diferentes poderes imperiales coexistentes: británicos, italianos, franceses y etíopes.

De acuerdo a la dialéctica expuesta por Nuruddin Farah, las relaciones que se desprenden sobre el paisaje somalí se resuelven en el juego entre documento y ficción a partir de cierta lectura distópica de la modernidad urbana o rural, o incluso de su mezcla, una construcción utópica, lo que pone en el papel el escritor es el lado inverso de un sueño construido con elementos de una suerte de ruina próxima.

La lectura de Farah obsequia al lector la carga simbólica que el flujo de la continuidad narrativa brinda, con una excelente construcción intelectual.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

“La conjura de los necios”: obra maestra de la literatura norteamericana

Estándar

Dentro del inmenso universo literario, no encuentro una referencia cercana al perturbador personaje creado por John Kennedy Toole, Ignatius J. Reilly, protagonista del extraordinario libro “La conjura de los necios”.

Y no hallo esa referencia, ya que Reilly es un muchacho que pretende dejar de ser un joven demostrándolo por lo que plasma en papeles que escribe con su mordaz intelecto; mas no se le puede considerar un adulto, ya que está atenido por cuenta propia al cordón umbilical materno y a la vez justifica sus acciones por ser éstas obra de un ente superior al que designa como Fortuna. Veamos si lo puedo explicar mejor.

Ignatius Reilly cuenta con 30 años de edad, vive con su madre eternamente acongojada por él en un departamento muy estrecho en los barrios bajos de la Nueva Orleans de mitad del siglo XX. Un tipo no muy alto y con un sobrepeso que lo hace ver descomunalmente grande. Cursó estudios universitarios en el instituto de mayor prestigio de la ciudad y ahora que ha concluido con ellos, no se le ve ni el más mínimo asomo por dedicar su vida a la productividad.

Con aires de superioridad intelectual y la certeza de pertenecer a una clase superior a cualquier otro mortal, nuestro héroe nos arranca grandes carcajadas a través de las múltiples peripecias que debe soportar de una sociedad obstinada y necia.

Toole, a través de su pluma bien delineada, nos conduce por un sendero picaresco a conocer a los personajes de esta “conjura” que se torna real desde el primer párrafo leído. La trama por momentos nos parecerá de lo más previsible, pero la resolución que toman los actores hará que sintamos al mismo tiempo por ellos, una simpatía y un desagrado imposible de expresar y se creará el marco perfecto para que el desenlace de cada uno de ellos sea inimaginable y de lo mejor logrado dentro de la literatura norteamericana.

Es así, que conforme uno avanza en la lectura, nos toparemos con individuos extravagantes, insólitos e incluso alguno que otro advenedizo, creando del mundo esta realidad conformada por dos caras sin fronteras: el cielo y el infierno. Donde la última tiende a ganar generalmente. Situaciones en las que no podremos abstenernos de desear que se resuelvan de manera contraria, mas a estas alturas ya formaremos parte de “La conjura de los necios”.

La historia de este escritor norteamericano, es tan trágica como la vida de sus personajes y con un desenlace maravilloso como el de la novela misma.

John Kennedy Toole vio la luz por primera vez el año de 1937 en la ciudad de Nueva Orleans, EE. UU., creció en el ambiente de los barrios bajos de la ciudad; la trama de esta farsa picaresca transcurre en el mismo lugar.

Toole luchó cerca de 10 años por la oportunidad de que su novela fuese editada, todas le fueron negadas al ser incomprendida la psicología de sus personajes; Ignatius Reilly se nos presenta como un ser incomprendido, incluso por nosotros mismos.

Kennedy Toole al creerse un escritor fracasado decide quitarse la vida en 1969; J. Reilly al percatarse de la conjura que se cierne en torno a él, se ve obligado a abandonarlo todo en un final trepidante.

John Kennedy Toole tuvo que esperar otros 10 años después de su muerte, para ser considerado como uno de los más fabulosos novelistas norteamericanos de todos los tiempos; “La conjura de los necios” esperó el mismo tiempo para ser valorada y que se le asignase el lugar que hoy día ocupa (gracias en gran medida a la perseverancia y “necedad” de la madre de Toole), y en 1981 se le otorgó el premio Pulitzer.

Démonos cuenta que los personajes recreados en esta novela, brotan del libro formando a seres de carne y hueso con una psicología bien delineada, y si somos tan perspicaces como ellos, nos percataremos que habitan ya en nuestro alrededor.

Dejémonos conquistar por Ignatius Reilly, <<sin progenitor en ninguna literatura, una especie de Oliver Ardí delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, fundidos en uno>> dicho en palabras de Walker Percy. Seremos testigos junto con Reilly y su inseparable gorra de cazador verde, de la mayor conjura contra un genio. “Qué inocente he sido, qué ingenuo. He sido, durante semanas, la víctima inocente de una conspiración. ¡Todo esto es un complot!”.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/02/27/index.php?section=opinion&article=002a1soc

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com 

Por esto y más, la importancia de compartir con Wilde

Estándar

Surgió entre los límites de la transgresión y el encanto. Su inspiración fue más allá de toda imaginación creando un mundo novedoso, quimérico y provocador.

¿Provocador?, porque escandalizó a toda una sociedad, la sociedad victoriana, adoptando frecuentemente a ojos de ésta una figura antisocial y antimoral. Las apariencias, los buenos modales en público y el recato, era lo que imperaba en la burguesía europea a la que Oscar Wilde desnudaba en sus relatos y obras de teatro; como en su afamada obra “La importancia de llamarse Ernesto”, en la que plasmó de manera magistral el valor dado a un Nombre, Título o Posición Social más que la esencia humana al final del siglo XIX. Es por su prosa provocadora que adquiere una postura antidemocrática y antisocialista.

¿Quimérico?, porque nos brindó relatos fantásticos erigido como representante de la novela decadente. Tiene la certeza de unir la fuerte tradición del realismo y el naturalismo, sin faltarle los toques esteticistas ni dejar de lado el mundo fabuloso del simbolismo que dio como resultado: “El retrato de Dorian Gray”, título de su única novela.

¿Novedoso?, por tener una sensibilidad deslumbrante que ha enamorado a millones de lectores y esto a más de un siglo de su muerte. Su creación literaria tiene eso que a toda obra de arte se le exige: perdurar a través de los años.

Así es, para todo buen lector que decida tomar entre sus manos un libro del irlandés Wilde, podrá apreciar frente a sus ojos las escenas, argumentos y diálogos mejor logrados en el arte de la estética. Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, nombre verdadero del artista, tenía una manera inocente de escribir, ¿por qué digo esto? Basta recorrer las decenas de cuentos que nos legó: El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, La casa de las granadas, El crimen de lord Arthur Saville, sólo por mencionar unos pocos.

De manera breve y contundente nos deja mirar, como por la rendija de una puerta, su intimidad (no me refiero al plano “íntimo y sexual” que viene a la mente), me refiero al de su corazón, al del verdadero Oscar Wilde que veía en la naturaleza y en la sencillez de las palabras su más vivo reflejo. Su vasta producción de cuentos y relatos breves tenían un único objetivo: sus hijos. Ellos, en complicidad con el arte y la estética nos brindaron al Oscar Wilde más inocente y a la vez, más perturbador.

Pero todo buen artista tiene un lado oscuro, seductor y perverso, Wilde no es la excepción. Nos convidó de su crítica a esa rancia clase media de la Inglaterra victoriana que fue llevada a la indignación por el genio, derivando que se le acusara de sodomía, si bien no era para aplaudir dicho comportamiento tampoco lo era para despreciar y arruinar al creador, que vio pasar sus últimos días empobrecido en una provincia francesa.

Sus comedias teatrales se caracterizan por la habilidad de sus argumentos que están finamente entretejidos, en este grupo además de La importancia de llamarse Ernesto, citado líneas arriba, tenemos: El abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, Un marido ideal y este espacio no me alcanza para enumerar todas.

Sin duda un hombre que exploró el universo de las letras con cuentos, relatos, obras de teatro y una novela. Acérquese a la obra wildeniana, y sentirá el placer de la buena comida recorriendo su cuerpo hasta dejarlo satisfecho.

Hombre inocente y perverso. ¿Su vida?, plagada de excesos. ¿El arte?, el mayor de ellos. Por esto y más, la importancia y buen gusto de leer un libro de Oscar Wilde.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/10/30/index.php?section=opinion&article=007a1soc

http://efektotv.com/noticia/4845-por-esto-y-mas-la-importancia-de-compartir-con-oscar-wilde.html

Asimismo en la revista bimestral “Molino de Letras” de septiembre-octubre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com 

El territorio del conde Drácula

Estándar

Interminables leyendas envuelven Transilvania –región al norte de Bucarest-, con respecto a un personaje real de la historia de Rumania y otro de ficción, que gracias a la aparición de un libro ha terminado por engullir al de carne y hueso.

Vlad Tepes, el personaje real, fue un fiero y sanguinario guerrero considerado héroe nacional, porque es quien frena el avance del Imperio Otomano; reinó entre los años 1431-1476 y empalaba a centenares de sus enemigos, fuesen turcos o no.

Drácula, el personaje de ficción, que en rumano significa <<dragón>>, es una estupenda novela de terror; pero también es mucho más que eso, es la plasmación del conde vampiro inmortalizado en un texto literario hace más de un siglo por el novelista irlandés Bram Stoker (1847-1912). Además de ser un clásico de la literatura inglesa, y una de esas pocas novelas estupendamente construidas de las letras universales.

En 1897, Stoker perfeccionó la figura del hombre vampiro con su obra Drácula

Mucho antes que este relato viera la luz en 1897, habíanse publicado trabajos que tenían como figura o eje temático al vampiro que se alimenta de sangre humana, como El Vampiro de J. W. Polidori, La novia de corinto de Goethe, Vampirismo de Hoffmann, Berenice de Poe, Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potoki y Carmilla de Sheridan Le Fanu, posiblemente la novela donde aparecen por primera vez los rasgos del mítico vampiro de Bram Stoker.

El escritor irlandés redactó una novela ejemplar, estructurada a partir de fragmentos de diarios, cartas y recortes de periódicos que conforman la acción del libro hasta su trepidante final, manteniendo al lector expectante durante el desarrollo de la trama sin ánimos de abandonarla.

El paisaje de Rumania es dominado en gran parte de su territorio por los Cárpatos (Orientales, Ucranianos y Meridionales) y éstos, junto con los Montes Apuseni, encierran en una meseta la región de Transilvania. Todo el territorio rumano está bañado por ríos que pertenecen a la cuenca del Danubio y las áreas montañosas están cubiertas de bosques.

El panorama descrito por Stoker es apegado a la vista rumana en extremo (aunque el novelista nunca llegó a visitar este apartado rincón europeo), al comenzar el viaje literario podemos identificar los escenarios relacionados con los poblados que se hallan en Transilvania, la tierra de Drácula.

La aldea a la que llega Jonathan Harker –el joven aprendiz de abogado de la novela- en su viaje hacia el castillo del conde, nos lleva a la población de Bistrita “una ciudad vieja y muy interesante. Ha tenido una existencia azarosa, y desde luego muestra señales de ello”, en palabras de Harker. A partir de ese momento este personaje transitará por el Paso de Borgo, que une la región de Transilvania con la de Bukovina, y donde se hallaba la decadente, fría y lúgubre fortaleza draculiana.

Como dato, el hotel La Corona de Oro que hospedó a Jonathan, no existía cuando se redactó la novela, hoy día, es posible hospedarse en el hotel Golden Krone.

La noche de su llegada, a nuestro aventurero Jonathan Harker, le es entregada una carta que reza “Distinguido amigo: Bien venido a los Cárpatos. Le espero con impaciencia. Descanse esta noche. Mañana a las tres saldrá la diligencia para Bukovina; he reservado una plaza en ella para usted. Mi coche le estará esperando en el desfiladero de Borgo para traerle hasta aquí. Confío en que haya tenido un feliz viaje desde Londres, y que disfrute durante su estancia en mi hermoso país. Su amigo, DRÁCULA.

La escritura firme y cadenciosa de Stoker deja sentir la autoridad que el conde infringe en toda esta región; una figura de notable educación y refinamiento, interesado fervientemente en la atención para con su invitado, celoso guardián de un misterio que lo acompaña, además, todos los habitantes de la zona conocen al conde Drácula, sin embargo, es un individuo perturbadoramente solitario. La obra maestra por excelencia en el género del terror.

Bram Stoker publicó otras narraciones de horror; ninguna otra alcanzó el éxito que Drácula. Múltiples interpretaciones encontramos dentro del texto: bien es la preeminencia del mito (cualquiera que éste sea) frente a la realidad no necesariamente presente, también nos muestra la sociedad con respecto a la necesidad del mito hablando del Vampiro y de Van Helsing como adversarios arquetípicos.

Bueno, el ser humano tiene necesidad de escribir, leer y hablar para transmitir sus ideas, angustias, logros, miedos, pasiones, temores; muchas ocasiones este ejercicio físico-mental lleva a la condena de transgredir las fronteras de lo irracional a lo racional y es ahí cuando nuestras peores pesadillas surgirán con alma propia. Drácula, del mito a la novela y de la novela a la realidad…mítica.

Este texto ha sido publicado en EfektoTV http://efektotv.com/noticia/5850-el-territorio-del-conde-dracula-un-texto-a-165-anos-del-natalicio-de-bram-stoker.html

Este texto fue publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” noviembre-diciembre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical