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Un juego de artificio pronunciado por La Locura

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Era el año de 1511, y ya para ese entonces los españoles habían descubierto “El Nuevo Mundo”, mientras tanto, en la ciudad francesa de Estrasburgo el escritor, erudito y humanista holandés, Erasmo de Rotterdam, publicaba la primera edición en latín de su libro Elogio de la locura, una sátira magistral.

Pero antes de hablar de esta encomiable obra del siglo XVI y que merece una atención muy especial, hablemos un poco de su autor, un autor que nunca se propuso ser reconocido, exaltado o alabado, más bien buscó ser tratado como cualquier otro individuo de su generación… nunca lo consiguió.

Nació en la ciudad holandesa de Rotterdam, la fecha de nacimiento de Erasmo se sitúa entre los días 26 y 28 de octubre, muy probablemente del año de 1466, aunque cabe señalar que hay autores que manejan el año de 1469 como el año de su nacimiento.

Esta divergencia de fechas se debe a que su padre fue un cura que quiso guardar las apariencias y su buen nombre, y su madre, hija de un buen médico que procuró tapar la hipocresía del padre de su hijo -y de paso la de ella-, con las buenas costumbres de la época; dichas prácticas no cambiaron en nada con el pasar de los años.

Erasmo asistió a muy diversos y severos colegios monásticos en Deventer y Hertogenbosch, se hizo agustino y en 1492 se ordenó sacerdote, sin embargo la falsedad de la vida sacerdotal lo disgustó y tuvo que buscar un empleo secular y más tarde recibió la dispensa papal para vivir y vestir como erudito laico.

Puesto que la peste negra cobró muchas muertes en Europa, entre ellas las de sus tórridos padres, Erasmo de Rotterdam fue un viajero incansable; desde los 16 años se acostumbró a ser un europeo cosmopolita, un patriota de su pueblo, el consejero de Carlos V, enemigo del papa guerrero Julio II, amigo estimable de Martín Lutero y herético o revolucionario sin quererlo.

Erasmo de Rotterdam es considerado un maestro del pensamiento libre para su tiempo, ya que fue un hombre que se cuestionó a sí mismo de forma satírica todos sus pensamientos, y para nuestros días es considerado un humanista, porque en sus obras y en sus más de mil quinientas cartas que se conservan está presente su idea de que lo importante es la perfección que alcancemos de nuestra propia humanidad.

El humanismo y la religiosidad fueron los valores absolutos e intemporales que le servían como premisa para proponer nuevos canales de pensamiento, en especial para atacar a las costumbres monacales, el escolasticismo racionalista fomentado por los clérigos y las prácticas corruptas de la iglesia católica que había experimentado durante su experiencia sacerdotal años atrás.

La obra de De Rotterdam manifiesta una erudición lúcida, un manejo elegante del estilo latino que ameniza su obra con paciencia e ingenio, en la cual demuestra una cruel lección de moral práctica dotada de una original religiosidad que le servían en su lucha personal contra la ignorancia y la superstición.

Elogio de la locura, su más famosa obra aunque no la más importante, es una apología donde se presenta a La Locura como el personaje principal, mostrando brillantemente su oratoria, un soliloquio brutal, real y muy sincero, que a través de la personalidad innegable de este personaje salido de la esencia misma del ser humano, nos reconocemos en la sombra proyectada por este espejo que negaríamos ver de frente.

De forma franca, Erasmo de Rotterdam habla desde el interior del hombre para llegar a su alma. A través del periplo de La Locura hace un análisis prolijo de la sociedad que hemos construido gracias a nuestra poca inteligencia y mucha locura; un verdadero juego de artificio correctamente construido y mucho mejor pronunciado.

Sus ideas progresistas lo han situado como una de las figuras más trascendentales para el humanismo del Renacimiento, y que el eco de su erudición contenido en sus obras lo convierten en un autor notable para la humanidad y sus ideales.

Erasmo de Rotterdam, un escritor y erudito holandés que desechó las formas sacerdotales por una vida secular que lo encumbró como un auténtico hombre de letras y precursor de su época a favor de la primitiva ética cristiana.

Elogio de la locura, una maravillosa obra escrita en forma de canto, sin serlo, equiparado con un poema humano que debería ser leído en voz alta para alcanzar un análisis interno y el diálogo con nuestro interior.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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La retratista del vacío japonés: Banana Yoshimoto

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Desde que las letras japonesas comenzaron a producir sus primeras obras literarias, siempre se han caracterizado éstas por poseer un gran valor artístico y literario como los Ise monogatari (Relatos de Ise), por surgir en los albores de las culturas orientales que han ido dando paso a otras artes.

En la sociedad oriental la oralidad dio paso a expresiones artísticas como el teatro no, el kabuki, la plástica, el manga, el anime, el cine, la música y la literatura moderna, que en su forma escrita toma un impulso demoledor, ya que no se vasa únicamente en el trabajo escrito, sino que la preexistencia de la oralidad viene a reforzar de manera rotunda el perfeccionamiento literario japonés.

Esta literatura, como todas las letras universales, se nutre de la comunicación y su oralidad, dando pie a que exista a través de las letras y el lenguaje que ellas forman, manifestándose de manera visual, oral o escrita, siendo la literatura japonesa una de las más visuales, que obtiene su valor estético e intelectual desde el momento de su concepción.

Y es a partir de esa concepción única, que los escritores japoneses surgen como una suerte de alquimistas venidos en la noche por sorpresa, con la firme intención de expresar un lenguaje que toma el rol de retratista social.

En este marco surge Mahoko Yoshimoto (1964), quien utiliza el seudónimo literario de Banana Yoshimoto debido a su gusto por las flores rojas de la banana y los pseudónimos andróginos; es hija de uno de los críticos y filósofos japoneses más importantes de la década de 1960, Ryumei Yoshimoto, y hermana de Haruno Yoiko, dibujante.

La escritura de Banana Yoshimoto es de un estilo excesivamente claro, su lenguaje aquiescente permite matices sumamente lúcidos, dotado de una nueva poesía generacional, donde temas nunca antes explorados en el Japón son recurrentemente utilizados por esta escritora.

La cultura japonesa, de la que nos habla Yoshimoto, es un Japón moderno, rico en tradiciones milenarias pero sorprendentemente insólito en el avance tecnológico que ha desarrollado en los últimos cincuenta años y donde las nuevas generaciones, como las de Banana, están devorando comics, video-clips, equipos de audio-video personales, telefonía celular, video juegos, que van dejando a su paso jóvenes desconcertados, ansiosos, con temores, abrumados y en una soledad recurrente.

El mundo en el que transita Yoshimoto es un mundo contradictorio, saturado de un vacío generacional, pero con unas ganas extraordinarias por vivir y amar; en eso radica la escritura emocional, árida y puntillosa que nos plantea la escritora en sus novelas.

Esa es la literatura que nos ofrece Banana Yoshimoto, que desde que publicó su primera novela Kitchen, obtuvo inmediatamente las mejores críticas y se convirtió en un verdadero éxito de librerías alcanzando las sesenta ediciones en Japón y los seis millones de lectores.

Gracias a escritoras como Yoshimoto, podemos descodificar a las sociedades del pasado o las contemporáneas de Oriente, por esa labor y visión de escritores y escritoras tan lúcidas que dan rostro, apellido y alma ya no sólo a las letras nacionales, sino a las letras universales.

El ejercicio de Banana Yoshimoto, enriquece el conocimiento y la capacidad de penetración en la realidad propia y ajena por tratarse de una verdadera suma de mensajes entre seres humanos que reflexionan sobre su entorno y sobre la sociedad en que se origina su escritura.

Banana Yoshimoto, una escritora que cumple con el rasero que imponen un buen número de clasificaciones generacionales, sin embargo creo que es oportuno insistir en que se caracteriza por su feliz coincidencia con espíritus antes dispersos a través de las letras.

Más allá de los premios literarios que ha alcanzado, del aplauso que le han brindado o la polémica que causa con su forma de novelar, es cierto que en un panorama general ella ha abandonado parcialmente ciertos escenarios que eran comunes en la literatura japonesa de sus maestros y ha impuesto su enfoque a detalle de los escenarios locales de su sociedad.

Las lecturas que merecen las obras de Yoshimoto nos brindan comprensión a una de las culturas orientales más fascinantes, validando el mensaje que nos quiere transmitir haciéndolo resonar en un eco que alcanza a muchos otros autores y lectores de Oriente y Occidente, ávidos por aceptar y entablar un diálogo de complicidad crítica, sana y constructiva.

Banana Yoshimoto, una escritora que asume su realidad –como corresponde a cualquier autor que se precie de serlo–, que pretende aportar las mejores obras que esté en sus manos escribir y que parte de una muy buena propuesta estética.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Sabato, “el exterminador”

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Antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, tres laboratorios se disputaban la “carrera” por la ruptura del átomo de uranio, buscando producir una reacción en cadena a fin de liberar enormes cantidades de energía en forma de luz, calor, radiación mortal y lo que se conoce como onda de choque, lo que representaba alcanzar la tecnología base para fabricar bombas atómicas.

La supremacía bélica estaba de por medio, siendo los alemanes quienes se ponían al frente en esta batalla de laboratorios, mientras tanto, un hombre de complexión delgada, ojos escrutadores, mente inquieta, Doctor en Física e investigador en radiaciones atómicas, era testigo de la debacle humana al ver cómo se alcanzaba la fisión nuclear del uranio. Para él, era “el comienzo del fin”.

Nació en Argentina, hace 100 años, en Rojas, una provincia de Buenos Aires. Desde muy temprana edad se interesó por el comunismo marxista y la ciencia; del comunismo marxista se alejaría en 1934 debido a serías dudas sobre el gobierno de José Stalin en la ex Unión Soviética, mientras que a la ciencia la abandonaría de manera definitiva en el año de 1943 debido a una crisis existencial, para finalmente dedicarse de tiempo completo a la pintura y la literatura.

Él es Ernesto Sabato, quien el 24 de junio de 2011 cumpliría 100 años de edad, y a tan sólo 55 días de tan anhelado suceso falleció en la localidad de Santos Lugares, en Buenos Aires.

La celebración de su centenario representaba para el mundo de las letras conmemorar con admiración a uno de los gigantes de la literatura argentina, en la que la comunidad cultural le rindió homenaje, un día posterior a su deceso, enla Feriadel Libro de Buenos Aires, cuya finalidad original era celebrar su cumpleaños 100, pero que de manera emotiva y respetuosa despidieron a quien dedicó su vida en crear mundos paralelos, desdoblándose en muchos rostros, infinitos universos, millones de espejos, todos reflejando la mirada razonada de su creador: Ernesto Sabato.

En vida asumió una ardua labor como destacado literato e intelectual buscando siempre el despertar colectivo con pluma crítica, razonada y con la que provocó a gobiernos dictatoriales.

Este escritor y ensayista argentino ha profundizado a través de su actividad literaria en las motivaciones más intensas del ser, hurgando en los abismos más profundos de la angustia, el desarraigo, el amor, la locura y la incomunicación humana, tomando una postura crítica de la realidad del hombre.

Ha sido considerado un novelista pesimista, que enfocó la incapacidad del individuo por controlar su mundo natural en avenencia con el aislamiento de la experiencia de la persona en un universo disímil u hostil, en el que sus personajes transitan dentro de un proceso psicológico que va del amor al odio, pasando por sus distintas etapas de misantropía y negativismo.

La amplia curiosidad intelectual que posee Sabato con respecto al devenir de sucesos mundiales, lo ha impulsado para convertirse en una de las voces de mayor resonancia en el ámbito filosófico mundial, publicando artículos y ensayos de carácter científico, político y literario que son traducidos a varios idiomas.

En un plano ideológico, el autor ha fijado su postura respecto a temas tan variados como el peronismo, la defensa de la democracia, los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas, su concepción filosófica del hombre y la globalización, sólo por mencionar algunos.

La visión que nos brinda la lectura de la prosa de Ernesto Sabato, es la de un mundo donde el lector explora de forma avasalladora los pensamientos ardientes y los forcejeos intensos de personajes lúcidos, donde el autor no tiene ni la menor intención por escribir textos felices o frívolos, acentuando la ausencia de optimismo a través de un viaje por distintos cambios de ánimo que se mezclan con la denuncia y la crítica histórica.

El rigor que imprime Sabato en la construcción de sus obras, le ha valido para ser considerado un novelista intelectual, que se vuelca en dar una intensidad nerviosa en la trama, así como por la densidad de los problemas de interpretación que se pueden leer en sus textos –en parte por la influencia de existencialismo con la que labora–.

De sus novelas, podemos decir que El túnel representa uno de los máximos intentos del hombre por hurgar en los pensamientos y en las acciones de sí mismo; Sobre héroes y tumbas, es la magistral historia de un amor discordante que se agita en varios planos psicológicos; y finalmente, el complejo mundo de Abaddón el exterminador, se erige como novela apocalíptica, fragmentaria y que cierra el círculo surrealista en la obra de Sabato.

El túnel, un texto sencillo, escrito con estilo áspero, lacónico, excitante, de una tensión que va en aumento, que desde el inicio se maneja con precisión y maestría, envolviéndonos en una profunda vibración entre la normalidad y la paranoia humana.

El túnel, la historia beatificante de un hombre que se piensa en su perfección como el centro del universo y que se autocalifica como un superhombre, pero que se topa de lleno con su realidad: un ser mezquino como cualquier otro, lleno de defectos como la suciedad, deshonestidad, indecencia y de las mayores bajezas de las que un ser humano puede albergar en su corazón; sin embargo, pretende desentrañar el misterio del mundo y del hombre mediante la lógica y la razón.

Con una fuerte carga psicológica, autobiográfica y con elementos de la historia argentina, Sobre héroes y tumbas nos hace reflexionar sobre la verdadera condición del individuo enfrentado con la sociedad y su relación con el amor dentro de un plano laberíntico, prácticamente sin salida.

En ella vemos a un Ernesto Sabato de lo más riguroso, mostrándonos a un investigador informado, a un narrador que elige sus recursos estilísticos lo mismo entre los de la más pura tradición literaria que entre las corrientes más avanzadas, por lo que está considerada entre las novelas argentinas mejor logradas del siglo XX.

Abaddón el exterminador, obra construida con mucha imaginación y un profundo conocimiento de la realidad, sagaz, llena de meandros vivaces con los que Sabato nos extiende la mano para ingresar al reino de los demonios que habitan dentro y fuera de nosotros partiendo del relato apocalíptico y sus ángeles oníricos.

Una historia que nos remite a las conjuras enigmáticas de las potestades superiores, en la que si bien nuestra trágica realidad fue anunciada, también se nos recuerda que lo que fue escrito nos ayuda para encarar mejor nuestro futuro.

Ernesto Sabato, el testigo argentino de la ruptura del átomo de uranio, que dio pie a uno de los capítulos más destructivos en la historia moderna del ser humano, quien con mirada perspicaz, pluma vertical y una mente brillante, ha hecho del pensamiento y la escritura, una fisión literaria, provocando una reacción intelectual en cadena que liberó enormes cantidades de filosofía en forma de artículos, ensayos, novelas y todo lo que se conoce como literatura.

En memoria del maestro Ernesto Sabato, ya que su muerte representa una pérdida invaluable para la humanidad, como invaluable fue su aportación a las letras universales.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Este texto ha sido publicado en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/05/07/index.php?section=opinion&article=005a1soc
 
http://www.uv.mx/lapalabrayelhombre/17/contenido/miscelanea/misc1/articulo1.html
 
http://archivo.lajornadajalisco.com.mx/2011/05/05/index.php?section=opinion&article=002a1pol
 
http://efektonoticias.com/cultura/ernesto-sabato-%E2%80%9Cel-exterminador%E2%80%9D
 

Norman Mailer, novelista delirante, frágil y excesivamente sadomasoquista

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Pocos, muy pocos escritores construyen su literatura sobre lo vil y despreciado, y de esos pocos, casi ninguno lo hace con la maestría, soltura y capacidad literaria como el ya considerado analista de la <<neurosis social de América>>, Norman Mailer, un genio desadaptado de la sociedad, que bien puede escribir novelas sadomasoquistas o igual ensayos cargados de mucha lucidez.

Hijo de una familia judía de clase media, Norman Kingsley Mailer nació en 1923 en Long Branch, Nueva Jersey. Se crió en el distrito de Brooklyn en Long Island, Nueva York, y es a los 18 años de edad cuando publica su primer relato, mientras aún cursaba sus estudios de ingeniería aeronáutica enla Universidadde Harvard.

Es en ese periodo de su vida y en plena consciencia de su interés por la escritura, cuando es reclutado por el ejército de los Estados Unidos para servir durante la SegundaGuerraMundial para ser utilizado por su país en el sur del Océano Pacífico, de esta experiencia nace su primera novela, de corte naturalista y la que lo colocaría en el plano internacional literario: Los desnudos y los muertos (1948), con la que consiguió dar una visión grotesca de la guerra y marcó su crítica ácida contra el autoritarismo antidemocrático de cierto sector oficial del ejercito norteamericano.

Luego de haber publicado ya su primera novela, Mailer pasó algún tiempo enla Sorbonade París, lo que le permitió contemplar de manera lúcida el totalitarismo inherente en las estructuras de poder en los Estados Unidos, y ya de regreso en su país, se mostró sumamente crítico tanto en sus ensayos, relatos y textos de ficción a estos totalitarismos; examinando de manera magistral la violencia, la histeria, el delito y la confusión en la sociedad estadounidense durante el siglo XX, lo que lo catalogó como un escritor anti-sistema.

El periodismo fue parte esencial de su vida, desde su juventud estuvo vinculado a éste, y a finales de la década de los 50 es uno de los miembros fundadores del semanario neoyorquino Village Voice y además miembro del consejo editorial de la revista Dissent, lo que lo aproximo a su consolidación como periodista político, muestra de ello es que gran parte de su obra es de esa misma naturaleza.

En 1967 fue arrestado por su participación en las manifestaciones anti-Vietnam de ese año, estuvo encerrado poco tiempo, no era fácil mantenerlo callado y como consecuencia un año más tarde publica la novela Los ejércitos de la noche, que mereció el Premio Nacional del Libro, el premio dela Universidad de Long Island y por primera vez (recibiría otros más tarde), el prestigiado Pulitzer.

Escribió además sobre temas trascendentes en la historia, registrándolos como fiel testigo: la llegada del hombre a la luna, con Un fuego en la luna; el creciente feminismo de la década de  los 70, con El prisionero del sexo; la muerte del asesino Gary Gilmore, con La canción del verdugo; la CIA, con El fantasma de Harlot; obras que lo han catalogado, junto con Truman Capote, en el gran innovador del periodismo literario, pero con la característica impresa de Mailer: su amargura ante la sociedad con la que plasma su filosofía liberal.

Su talento no solamente quedó plasmado en la literatura, también abarcó el cine como guionista, director y actor en varias películas, además de alcanzar una excelente reputación como biógrafo de personalidades diversas tales como: Marilyn Monroe, Pablo Picasso y Lee Harvey Oswald, las cuales tuvieron buena acogida por parte del público conocedor.

En todo momento Mailer fue un excelente analista de la sociedad norteamericana, un fiero crítico de los sistemas de poder prevalecientes en su país, un inquebrantable machista dispuesto al masoquismo, un hombre vulgar que utilizó el lenguaje de manera burlesca pero atinada y muy apropiada, un filósofo ruin pero efectivo, un loco que le gritó a su patria que era una desadaptada y puta social, un artista fuera de serie que probó todo lo que plasmó en su obra literaria.

Un escritor inteligente, basto, magistral, ácido, pelado, crítico, picante, trastornado, frenético, sadomasoquista, violento, pornográfico… la literatura de Norman Mailer es todo esto y muchísimo más, pero sobre todo, es una constante advertencia a nosotros mismos, de lo mal que hemos actuado en busca de una supuesta libertad.

Y es que hasta el último día de su vida, a Norman no dejaba de inquietarle la dirección que los Estados Unidos mantenía en el ámbito político según sus propias apreciaciones; le preocupaba que en su país no estaba muy lejos de instaurarse algo parecido al fascismo, pero que jamás llevaría ese nombre.

Sumergirnos en la literatura de Norman Mailer, nos llevará al punto crítico de la reflexión, ahí donde el raciocinio toma lugar para encausarnos a un diálogo continuo que parte de nosotros para con los demás, con el objetivo de construir puentes sólidos, firmes, y dejar a un lado la podredumbre en la que descansa buena parte de la sociedad y que literatura tan desafiante y mordaz, como la de este estadounidense, deja al descubierto.

Sus libros son un recordatorio de lo bueno y malo que puede llegar a ser el individuo en situaciones tan diversas como la vida misma, su lectura nunca nos dejará indiferentes, muy por el contrario, nos proveerá de una mente mucho más lúcida y llena de vida.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Una revolución con y sin nostalgia

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En el plano literario y de denuncia a la opresión, una de las mejores voces latinoamericanas sin duda es la de Mario Benedetti (1920-2009), un fiero y entrañable escritor uruguayo que poseyó una caligrafía firme, angustiante y que señaló los malos tratos de parte de los gobiernos desleales con su pueblo.

Más de medio siglo de un arduo trabajo intelectual, porque Benedetti fue eso, un intelectual, además de periodista, ensayista, poeta, novelista y notable crítico; uno de los más fecundos y leídos escritores uruguayos contemporáneos, que sin duda debe su privilegiado lugar en la literatura a la temática que se maneja en sus obras, que implica la denuncia de la violación de los derechos humanos en su país y América Latina.

A través de la creación de cuentos “urbanos”, el uruguayo provoca a los gobiernos en el poder (en especial las dictaduras militares), a los supuestos líderes que lo único que les interesa es la acumulación de bienes materiales y que van dejando a su paso: exiliados de las clases sociales, pobreza, miedo y una larga lista de disgustos que rápido son apagados por el ejército o la censura.

En los años sesenta, debido a su escritura ausente de artificios y en pos del mensaje directo, sufrió el exilio del gobierno de su país emigrando a ciudades como Buenos Aires, Lima,La Habanay Madrid, lo cual ha servido a que su pluma vaya de un tono cotidiano y existencial a uno donde se ha politizado a favor de las opciones de la guerrilla urbana, incorporando los temas del exilio, el retorno y la crítica político-social.

Mario Benedetti no se conformó con quedarse en el marco nacional de su país de origen. Sus conceptos y observaciones son válidos para toda Latinoamérica en cuanto a que los aspectos que se abordan –ya sea tenue o tácitamente-, tienen su origen en la condición dependiente de la región con respecto a los Estados Unidos y Europa, así como las consecuencias que acarrea a las culturas locales la penetración cultural de éstas, que repercuten directamente en las orientaciones económicas y políticas.

Por lo antes dicho, Mario Benedetti anduvo por las sendas de un revolucionario de nuestro continente y en nuestra lengua. Su objeto de estudio se centró en la ideología propia del subdesarrollo, ese conjunto específico de los valores del imperialismo unido umbilicalmente hoy al tema de la comunicación y la globalización.

Su obra está impuesta a la vida citadina uruguaya, en la que sus personajes, seres comunes pero bien caracterizados psicológicamente y retratados con un lenguaje muy peculiar, navegan con sus pequeñas y grandes tragedias a cuestas, conformando los eslabones en general de la industria cultural que constituye el medio específico de producción ideológica que funciona como el instrumento de dominación capitalista.

Con y sin nostalgia (Siglo XXI editores, 1977): con una nostalgia que se aferra al corazón del débil, del oprimido, del torturado; sin nostalgia por el pasado, el presente, ni por el por venir. Con esa nostalgia que nos brinda la fuerza necesaria para ponernos de pie y combatir; sin la nostalgia de aquellos gobiernos derrocados por el pueblo y que oprimieron al obrero, campesino y estudiante. Con nostalgia por el poeta. Sin nostalgia por la guerrilla ni el militar. Con y sin nostalgia, un libro de breves relatos cargados de poesía y heroicidad que en su conjunto conforman una magistral ficción que no desmienten la convulsa realidad Latinoamericana.

Así es la obra de Mario Benedetti, admirable, que invita a la revolución, la reflexión, al cambio, y a la oposición. Sus novelas La tregua (1960) y Gracias por el fuego[i] (1965) <<amplían el realismo a la observación de vicios sociales de la clase media y la sociedad de consumo>>, en un concepto moderno de estilo y en cuanto a estructura narrativa se refiere, marcando el desplazamiento definitivo de la tradicional temática rural a la urbana en la novelística uruguaya.

Benedetti, fungió como profesor de literatura en su país, donde falleció en el año de 2009, su residencia la alternó entre la ciudad de Montevideo con la ciudad de Madrid, en España. Cultivó todos los géneros literarios, además del periodismo y en recitales poético-musicales junto a intérpretes como Nacha Guevara y Juan Manuel Serrat.

La lectura que supone el conjunto de su obra, es una abierta invitación a la reflexión que cuestiona a una región despojada por el forastero, y que pretende recuperar su voz a través de la razón. Una escritura que sólo el argentino Ernesto Sábato y el también uruguayo Eduardo Galeano, podrían compartir.

Benedetti, un fiero opositor a los convencionalismos políticos, un hombre que usó la escritura a favor de la libertad, un escritor que siempre se comprometió con su nación, un artista revolucionario, un pensador excepcional que hasta sus últimos días continuó sumando a favor de la humanidad, como lo hizo a lo largo de sus 88 años, siempre con y sin nostalgia, Mario Benedetti.


[i] Finalista en uno de los más importantes concursos internacionales de novela en lengua española, su publicación se vio impedida en España por la censura oficial.

Jorge Iván Garduño
*Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Este texto fue publicado en:
Revista “Desde El Sótano” de Librerías El Sótano, marzo-abril 2009.