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México… el musical [Opinión]

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En menos de diez días el Ejecutivo Federal mexicano ha presentado las reformas educativa y hacendaria… por lo pronto, la primera ya ha sido aprobada por las dos cámaras del poder legislativo, y promulgada por el presidente de la República; mientras que la segunda fue aprobada anoche por la Cámara de Diputados con 383 votos favorables, 63 en contra y 14 abstenciones, lo que comienza a levantar ámpula en la clase trabajadora de nuestro país.

Por otra parte, las manifestaciones de miles de profesores disidentes apostados en la plancha del Zócalo capitalino que marchan sobre las principales calles de la Ciudad de México en busca de respuestas a sus demandas que creen legítimas –o por lo menos así lo expresan–, al tiempo que integrantes de los autollamados grupos “anarquistas” aprovechan las multitudes para enfrentarse directamente con elementos de seguridad pública creando encono, rabia y miedo en ciertos sectores de la población.

Tristemente, vemos una autoridad capitalina rebasada a la cual ya le han tomado la medida en este tipo de manifestaciones –y por más desmanes que provoquen, tarde que temprano salen libres (en su mayoría son jóvenes)– los participantes que se escudan en movimientos “pacíficos” o inconformidades populares.

Ya son tan habituales los bloqueos y marchas, que el hastío capitalino alcanza niveles borgianos salpicados por lúgubres escenarios extraídos de los libros de Charles Bukowski y bañados por el buen humor de Norman Mailer, ya que las autoridades –como buenos mexicanos– prefieren difundir mapas sobre alternativas viales antes que solucionar los asuntos de fondo, e incluso ya existen rumores de que pronto será estrenada una obra intitulada “La CNTE, el musical” (estoy siendo sarcástico), pienso que para no extrañarlos cuando se retiren.

Y a esta idea se pueden agregar colectivos como los de Morena, que luego de que algunos de sus actuales integrantes se pertrecharon sobre Reforma durante seis meses hace algunos años ya, pienso que sería un modo original, innovador y muy lucrativo para permear con su ideología a la población… pero eso sí, habrá que apartar con anticipación el Metropólitan o el Auditorio Nacional, no vaya a ser que los de la CNTE les ganen las fechas y vuelvan a verse en la necesidad de reajustar su evento y “aunque llueva, truene o relampagueé” tendrán que realizarlo, por ejemplo, en La Alameda, y si no me creen pregúntenle a Andrés Manuel lópez Obrador ¿o no?

Ahora bien, y por desgracia y ya entrados en este asunto de los desvalidos, tenemos el mayor de los fracasos que puede redituar en una manera para aportar dinero a fin de pagar los excesivos sueldos inmerecidos de los futbolistas mexicanos… “El fracaso del TRI, el musical”, ¿por qué no?, para todos los amantes del balompié, que disfrutan ver la repetición de la repetición de la repetición de la repetición de la peor jugada entre “CH14” y “Gio”… ¡sería un éxito rotundo!

Por absurdo que suene, nuestro país se ha convertido en un burdo espectáculo donde los temas de mayor importancia han sido desplazados por asuntos como el futbol y “la desgracia de no asistir al Mundial de Brasil 2014”; un lugar donde los políticos aprueban leyes fast track que venden como “Reformas”, cuando algunas de ellas no alcanzan ni la categoría de “misceláneas”… las otras sí, son misceláneas.

Revisemos las propuestas de ley enviadas por el presidente de la República, informémonos de los acontecimientos de nuestra sociedad, preocupémonos del devenir social, político y económico, no pensemos ¿y a mí qué?, porque la verdad es que los sucesos que se han estado viviendo en todo el país y en especial en la capital, de una u otra manera sí repercutirán directamente en nuestra calidad de vida.

No esperemos a que los otros se informen, busquemos estar bien informados para sopesar y tomar mejores decisiones… y pongamos a trabajar a nuestros políticos, porque de “musicales” ya estamos hartos ¿no lo creen?

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto se ha publicado en:
 
http://efektonoticias.com/opinion/mexico-el-musical
 
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1 de septiembre [Opinión]

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El 1 de septiembre fue por décadas el día en el que el Sr. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos presentaba su Informe de Gobierno a los legisladores, representantes del pueblo a quienes por ley debe rendir cuenta de sus acciones emprendidas en materia política, económica social.

Era bien conocido que durante el 1 de septiembre, la nación “se detenía” para escuchar detalladamente el desglose de los logros y desazones –aunque casi estos últimos nunca se reportaban– que el Gobierno en funciones ha tenido durante un periodo de 365 días.

Un día considerado de asueto por decreto presidencial, en el que millones de mexicanos escuchaban kilométricas diatribas en cadena nacional que alcanzaban hasta las seis horas, e incluso algunas anécdotas son en que los jóvenes estudiantes debían pasar atentos por instrucciones de sus ilustres maestros para escribir lo dicho por el presidente en materia educativa.

Aquellos tortuosos años comenzaron su extinción con el eminente deterioro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras el asesinato de su candidato Luis Donaldo Colosio en medio de rumores y extrañas conjeturas, por lo que durante el sexenio de Ernesto Zedillo, paulatinamente se iría apagando el tan sonado y para algunos bien llamado el “Día del Presidente”, esas largas horas se fueron acortando en un par.

Con la alternancia en el poder y con la llegada a Los Pinos de Vicente Fox Quesada del Partido Acción Nacional (PAN), se extinguió la tradición del “1 de septiembre”, dando paso a formatos en que en lugar de presentar personalmente el Informe de Gobierno de parte del Ejecutivo ante el poder Legislativo en la tribuna, se enviaba con el secretario de Gobernación o en algunos casos lo entregaba el presidente de manera personal y en una sala acondicionada para dicho acto.

Sin embargo, y mucho se especuló con la llegada del PRI nuevamente a Los Pinos, Enrique Peña Nieto continúa la tradición dejada por los gobiernos panistas y en un intento por devolverle el esplendor al “Día del Presidente” instituido por los gobiernos emanados del tricolor, en un evento un día después  al 1 de septiembre, el titular del Ejecutivo federal ensalzó los logros de su Gobierno… dejando muchas preguntas por resolver.

Este año, el 1 de septiembre ya no es recordado como el “Día del Presidente”, en su lugar queda la presencia de sectores inconformes con las políticas públicas ejercidas durante este Gobierno… y por cierto… también con el anterior… y con todo lo que huela al Gobierno Federal…

Por desgracia, la “insurrección” ciudadana no es nueva, pero sí está exacerbando a otros sectores de la población, lo que da la impresión, querámoslo o no, de ingobernabilidad y ausencia de capacidad para el diálogo y la atención a quienes consideran sus peticiones como justas, y que por el hecho de ser mexicanos es menester de las instancias competentes acordar  soluciones contundentes en beneficio de toda la población antes que el beneficio político.

Mientras no se alcance una madurez en nuestra clase política y entiendan que la brecha entre la clase baja y el resto es cada vez más grande e insostenible, estaremos siendo testigos cada 1 de septiembre en expresiones de encono, enfrentamientos y aparición de grupos subversivos o “anarquistas”, lo que puede desencadenar en más tragedias.

Las manifestaciones excesivas no deberían ser permitidas… al igual que la pobreza extrema y falta de oportunidades a los habitantes de esta gran nación.

Espero con ansias que llegue pronto un 1 de septiembre en que todos los sectores vean más nuestras semejanzas que las diferencias, y que en la trinchera en que nos toque trabajar lo hagamos con pasión y con la firme idea que es por todos y cada uno de nosotros.

Quiero un 1 de septiembre en que nunca vuelva a ver a niños de cinco, ocho o más años pidiendo una moneda en las calles de la capital… quiero un 1 de septiembre en que los maestros dejen impregnado en lo más profundo de los corazones de sus alumnos que la educación y la cultura es el motor que los puede impulsar para superar nuestras diferencias sociales… pero sobre todo que enseñen que el amor, la tolerancia y el diálogo tienen la capacidad para eliminar las diferencias que genera la naturaleza humana.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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