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“Nosotros no fuimos… fue teté”

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Les comparto mi texto “Nosotros no fuimos… fue teté” publicado este viernes 3 de junio por diario Capital http://bit.ly/1Y6wszq

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 3 de junio de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

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Operativo Jalisco [Opinión]

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La espiral de violencia por desgracia, aún no termina ni con el mentado Operativo Jalisco.

Mi columna para La Silla Rota publicada el 1 de mayo de 2015 en este enlace: OPERATIVO JALISCO

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Este texto puede ser citado, reproducido parcialmente o en su totalidad pero en todo momento citando al al autor y al sitio “plumavertical“.

“Zetas”, la franquicia criminal

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En los últimos años del siglo XX y lo que va de este siglo XXI, hemos sido testigos del incremento de violencia en diversos estados de nuestro país, especialmente en Tamaulipas, Chihuahua, Michoacán, Morelos, Guerrero, Nuevo León, primordialmente y sólo por citar a los más representativos.

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Los enfrentamientos entre grupos criminales y elementos de seguridad pública ha sido una constante, así como la lucha por las plazas y zonas de paso para contrabandear estupefacientes han dejado a la población en la completa desolación, ya que las acciones del gobierno han sido prácticamente nulas.

Pero de donde han surgido tantos grupos criminales y ¿por qué?

El periodista Ricardo Ravelo, quien se inicio como reportero en la revista Proceso hasta hacerse de un nombre dentro del tema del narcotráfico por sus intensas investigaciones, publica un libro trascendental para entender la escalada de violencia que vivimos durante los gobiernos federales panistas y el surgimiento de nuevos y cada vez más poderosos y sanguinarios grupos criminales.

Zetas, la franquicia criminal (Ediciones B) es uno de los más recientes trabajos periodísticos que Ravelo publica, en el que devela nombres, acuerdos y la maraña intrincada en la que involucra al gobierno Federal y los carteles de la droga.

El grupo de ‘Los Zetas’, enfrento a militares contra militares, lo que ha encarnizado y elevado el nivel para erradicar la violencia, o bien, ya de menos apaciguar las aguas de tantas regiones convulsas, ya que al escuchar voces de la ciudadanía michoacana que se aventuran a citar que en Michoacán es imposible gobernar y se ha convertido en “Estado fallido” debido a que las acciones de las autoridades locales se ven limitadas por el miedo o por la colusión y contubernio con criminales donde hay ausencia de la ley y la justicia que provoca inseguridad, miedo, tristeza, ira, desconfianza, rivalidad, indiferencia, muerte y opresión, no me queda más que reconocer dichas palabras como una verdad al apreciar un paisaje de acontecimientos trágicos en aquella entidad… y en muchas otras donde operan distintos grupos como ‘Los Zetas’.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/zetas-la-franquicia-criminal-literatura
 

A salto de mata [Opinión]

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El sábado pasado se vivieron horas de tensión en Apatzingán, Michoacán, debido a enfrentamientos entre grupos criminales y elementos de seguridad pública frente al palacio de gobierno de aquel municipio, además de al menos cinco retenes colocados en menos de 10 kilómetros por parte de militares, policía federal, crimen organizado, o de “los comunitarios”.

Esta situación coloca a los habitantes de tan convulsa región en un verdadero “estado de sitio”, en donde antes de salir de casa para realizar sus actividades cotidianas deben investigar con el resto de los pobladores si existen retenes o rumores de enfrentamientos para decidir si mandan a sus hijos a la escuela o van a comprar lo necesario para la comida.

Asimismo en la madrugada del domingo 18 subestaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) fueron atacadas en al menos 14 municipios, lo que provocó que más de 420 mil usuarios se quedaran sin el suministro de energía eléctrica, sin mencionar las 6 gasolineras quemadas durante esas primeras horas.

Por desgracia, esta situación ha rebasado desde hace mucho a los poderes locales y al federal, lo que coloca a la población como rehén de dos facciones: los grupos armados y un gobierno desesperado y sin poder de mando para ordenar la situación en Michoacán.

La producción y el comercio de productos del campo están siendo afectados, ya que integrantes del crimen organizado impiden constantemente el paso a los campesinos a sus parcelas o para comercializar el fruto de su trabajo honesto, pero al vivir día a día escenarios donde carros quemados, autobuses impidiendo el paso en puentes y avenidas inhiben el comercio y el turismo impactando en el estilo de vida de los más pobres.

Al escuchar voces de la ciudadanía michoacana que se aventuran a citar que en Michoacán es imposible gobernar y se ha convertido en “Estado fallido” debido a que las acciones de las autoridades locales se ven limitadas por el miedo o por la colusión y contubernio con criminales donde hay ausencia de la ley y la justicia que provoca inseguridad, miedo, tristeza, ira, desconfianza, rivalidad, indiferencia, muerte y opresión, no me queda más que reconocer dichas palabras como una verdad al apreciar un paisaje de acontecimientos trágicos en aquella entidad.

El envío de más fuerza pública, y el surgimiento de más grupos de “autodefensa” y un ejecutivo estatal con la salud diezmada, no son buenas señales para restablecer el estado de derecho y asegurar la protección de la población, por lo que la espiral de violencia, por desgracia, aún no terminará en Michoacán.

Por lo pronto, el obispo de la diócesis en Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, ha convocado para este 31 de octubre a una jornada de oración con la finalidad de “rogar” por la paz en la región.

Concluyo este texto con un pensamiento del escritor Eduardo Galeano que consigna en su libro Las venas abiertas de América Latina: “En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para aprender a volar en la noche (…) seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día; seamos lo suficientemente valientes para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos.”

Lo afirmo categóricamente, las manifestaciones bélicas del pasado y de nuestro presente continuo, deben servir al gobierno –y a nosotros mismos– para que reconozcamos nuestras limitantes, y así transformar positivamente nuestro espíritu a fin de definir mejor nuestro futuro para dejar de vivir a salto de mata, porque ahora resulta que son los delincuentes quienes comienzan a gobernar.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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http://efektonoticias.com/opinion/salto-de-mata
 

Tiempos de ira

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Casi a diario y todos los días, estamos siendo testigos, sin quererlo ni desearlo, de las masacres y los saldos rojos que dejan a su paso los enfrentamientos entre grupos armados y cárteles de la droga provistos de grandes cantidades de armas; los miles de casquillos percutidos en algún lugar del territorio nacional que es zona de paso o influencia de estas organizaciones criminales nos hablan de esto.

En las grandes ciudades, en los poblados más apartados y en las comunidades ubicadas al interior de cualquier país, la violencia se ha vuelto una constante a la que los habitantes debemos habituarnos y aprender a vivir con ella a la puerta de nuestro hogar e incluso a entablar el diálogo con alguno de nuestros conocidos.

Aquellos días en los que podíamos salir confiados a caminar en los parques, jardines y el resto de la vía pública, están siendo ensombrecidos por las diversas expresiones violentas que van perneando a la sociedad y cauterizan nuestro entorno, resultando en un tejido social semidestruido y en vías de su improbable recuperación, dirían los más apasionados.

Los conflictos y tremendas desigualdades sociales en África y en los restantes cuatro continentes, como la sed de poder de Robert Mugabe en Zimbabue que lleva perpetrado en el poder desde 1980, y carga en sus espaldas la responsabilidad de más de 100 mil muertes, y múltiples violaciones tumultuarias a mujeres, no son nada diferentes a las atrocidades que el gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad y los rebeldes de esa nación han cometido: a la fecha más de 70 mil muertos tras dos años de guerra.

Y las cosas no son muy distintas en Venezuela, Rusia, Grecia, desde Anchorage hasta Tierra del Fuego; de Reikiavik, Islandia, hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica; de Turquía a Japón o Sydney, pasando por Jerusalén, los titulares en la prensa no son nada alentadores para un mundo en decadencia.

Territorios que están siendo asolados por grupos que al buscar sus propios intereses flagelan a los sectores productivos del país o la región, y lo más lamentable de todo ello es que a pesar de que los gobiernos combaten estas problemáticas, en lugar de erradicarlas más parece que se fomentan y crecen.

La escalada de violencia que se suscita en este o en cualquier otro país, puede entenderse como el resultado de ausencia de responsabilidad y corresponsabilidad del individuo por su entorno, así como de la pérdida de valores de la base de la sociedad que es la familia, y por ende, una sinrazón de libertinaje que pone en jaque el tejido social que con tanto esfuerzo se construye por generaciones.

Cúpulas de poder carcomidas por el crimen organizado, una democracia tambaleante víctima de la embestida de la violencia repartida por todos lados, zonas hostiles, ejecuciones, secuestros, impunidad y corrupción, son los constantes boquetes por donde se cuela el miedo en la vida familiar.

En suma, la turbación se ha vuelto ya una forma de vida, siendo el narcotráfico un factor determinante en la estabilidad nacional, que no se doblega a pesar que cada descarga hiere a la sociedad, transformado el crimen en una nueva realidad, donde la muerte anda a caballo desbocado.

Una realidad que es imposible ignorar producto de la estela dejada por los hombres de la hierba, por los capos de la bala y el terror, por los señores que someten a las ciudades, zarandean las voluntades, arrinconan con la mirada en espacios abiertos con la violencia desconcertante que practican.

El “levantón” o secuestro aparente de 12 jóvenes originarios de Tepito en el Bar Heaven, destapó una serie de casos y puso en la palestra informativa desapariciones de personas a lo largo y ancho de país, ya sea en Oaxtepec, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Sinaloa, Ciudad Juárez o la terrible situación de asesinatos que recientemente dan cuenta las medios en Michoacán.

Una realidad que viven miles de pueblos de Hispanoamérica, pero que millones de personas buscan de manera consiente expulsar los demonios que han invadido su territorio y que se empeñan en clausurar el paraíso de tan noble y sufrida tierra.

Nuestra labor será reconocer nuestras limitantes con la finalidad de definir mejor el futuro para extirpar estos tiempos de ira.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/opinion/tiempos-de-ira