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“Estamos a años luz de llegar a una democratización de los medios de comunicación”: Carlos Fazio [AUDIO]

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En la línea de obras de pensamiento crítico radical como La doctrina del shock, de Naomi Klein, en este libro Carlos Fazio analiza de manera exhaustiva el fenómeno de la construcción social del miedo e investiga cómo se ha ejercido el arte de la desinformación y la propaganda mediática en la historia reciente de México.

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“El tambor de hojalata”: novela emblemática de Günter Grass

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Considerado uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1999, Günter Grass (Danzig, 1927) expone en su libro más celebre El tambor de hojalata (1959), un ejercicio de desmitificación acerca de los crímenes alemanes en la primera mitad del siglo XX.

Oscar Matzerath, el protagonista, nos narra su intrincada historia en la época de una Alemania convulsa. Este misterioso joven se encuentra recluido en una clínica para enfermos mentales desde donde relata las memorias de su vida, al tiempo que golpea su tambor de hojalata, cansando a quienes lo rodean por tanto tocar. La crónica parte de un flashback en el que el joven Matzerath ocupa el papel de narrador omnisciente y omnipresente; la primer característica lo acompañara durante sus primeras tres décadas de existencia.

Junto a él, está el enfermero del hospital encargado de Matzerath, el silencioso Bruno, que hace las veces de amigo y que acompañará al alucinante Oscar a fungir como testigo de un mundo desquiciado decidido a expulsar a las mentes sensatas.

Una estilográfica, quinientas hojas de “papel virgen” y todo el tiempo necesario, ocupará nuestro protagonista para desdeñar cada tabú de la sociedad que contempla con excelente iluminación desde su aislamiento, donde <<se entrega al lúcido vértigo, a la delirante inteligencia oculta tras su apariencia infantil>>.

Nuestro héroe, por decisión propia –si es que así se puede decir–, sufre un accidente en su tercer aniversario y con esto devino, el mayor rechazo propinado por un niño hacia sus progenitores y a la sociedad que habita: detener su crecimiento, culpar de su condición al que se piensa su padre y hacer creer a todos que razona y actúa como un chico de tres años.

Como lectores, contemplado desde el umbral, este universo es desquiciante; adentrándonos en él, se vincula el desamparo a lo grotesco propinado por el misterioso ritual de una criatura ácida sujetada a su tambor de esmalte rojo y blanco. Un demiurgo venido en la noche para divertir y asustar a mucha gente.

Oscar Matzerath entrecruza las fronteras de lo real y lo fantástico en un mundo donde prevalecen los dobles discursos, los engaños y los asesinatos. Una novela bergante en la que Grass redacta de forma picante y exagerada sus experiencias durante la consolidación del nazismo anterior a 1939, así como de los años de la guerra y la posguerra.

Esta obra colocó al novelista, poeta, escultor, músico, dibujante y dramaturgo alemán entre las voces más destacadas de su generación. Sus firmes convicciones morales y socialistas sustentan la fantasía de este volumen.

Günter Grass ha llegado a abordar otros temas, sin embargo es uno el que le desvela, el que le obsesiona, el que le da razón para escribir, el que inunda las millones de hojas escritas por su mano: el holocausto, el acontecimiento central de Europa y también del mundo en el siglo XX. La sombra nazi (fría y alargada) proyectada por más de seis décadas sobre el actual pueblo teutón y sus hijos, ha encontrado una de las mejores superficies en la cual descansar. Toda su narrativa está articulada, ciertamente, en torno al nacionalsocialismo y, la posición política y la ideología socialdemócrata que comparte Grass.

Como buen alemán comprometido con su pueblo, pretende reforzar los ideales universales que quedaron manchados por la sangre de la cruda verdad, la violencia y la destructividad. La indignación causada nos lleva a la reflexión, tal vez sea sólo un sentimiento artificial que sirve para quitar el sabor original, mucho más requemante, de aquel momento. Mas el arte –léase literatura- no es para condenar a las personas, sino para recrear el momento y obtener nuestras propias conclusiones.

El tambor de hojalata, conmovedora novela que es también un fino análisis de la realidad y otra llamada de alerta realizada con poesía, terror, erotismo, blasfemia, advenimiento. Oscar Matzerath encerrado en una habitación por un crimen que no cometió; pero dispuesto a la redención y rendido a la reconciliación con el exterior. Definitivamente, literatura de advertencia.

Este artículo fue publicado en:

 http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/04/15/index.php?section=opinion&article=006a1soc

Además se ha publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” de Julio-Agosto de 2007.

Revista “Desde El Sótano” de librerías El Sótano, Julio-Agosto 2007.
 
http://efektonoticias.com/noticias/internacional/el-tambor-de-hojalata-novela-emblematica-de-gunter-grass
 
Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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“El legado de los monstruos”

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El miedo ha sido empleado desde tiempos remotos como agente de sometimiento físico, social, artístico o político, es por ello que vemos inundado nuestro mundo con decenas de monstruos y las historias que giran en torno a ellos, desde robots, vampiros, murciélagos, arañas, muertos vivientes, moribundos que deambulan por calles solitarias o bien asesinos psicópatas que elijen a sus víctimas de acuerdo a ciertas características.

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Es en este tema en el que Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968) decide indagar en un sorprendente ensayo donde el miedo y lo terrible son los ejes principales que funcionan como catalizadores de nuestros más apocalípticos temores.

El legado de los monstruos (Editorial Taurus), un libro donde Padilla por fin reflexiona ampliamente sobre el miedo como combustible estético y sociopolítico en nuestros días, asimismo pasa revista a algunos de los considerados como los monstruos principales de la historia.

Ya anteriormente, en 1994, Ignacio Padilla había comenzado a explorar el tema del miedo cuando junto con un par de miembros de la cofradía del ‘crack’ (Eloy Urroz y Jorge Volpi) publicaron Tres bosquejos del mal, un ejemplar donde cada uno de ellos habla con su estilo muy particular sobre el asunto.

En aquella ocasión Padilla parte de una sentencia de Kafka para sumergirnos en compañía de sus protagonistas, quienes son dos arquitectos, en un contexto de suspense, un relato breve titulado Imposibilidad de los cuervos, posteriormente continuó ese sendero más recientemente con La industria del fin del mundo, en el cual repasa la forma en que agentes de poder se habían aprovechado de algunos de nuestros apocalípticos temores del fin del mundo en 2012, cuando se decía que la humanidad acabaría según una predicción atribuida a los mayas.

Es así como en El legado de los monstruos se convierte en una aproximación más general a todo tipo de miedos y sus usos políticos, mediáticos, y en menor medida sus utilizaciones artísticas, particularmente literarias. Este ensayo, según lo dicho por el mismo autor, es más sociopsicológico, semiótico y mediático que literario.

En cierta forma, lo contenido en las páginas de El legado de los monstruos son obsesiones que trascienden los límites posibles de la ficción y se convierten más en ensayos de semiótica, sociología o psicología, pero que al mismo tiempo traen a nuestro recuerdo situaciones vividas en nuestra infancia ya que parte bajo la certeza de que solo proyectamos cosas que ya estaban presentes en nuestra mente, aunque muchas de ellas se han alimentado también a través de la narrativa cinematográfica, televisiva o teatral.

El miedo, dice Padilla, es necesario para la supervivencia humana, ya que ante todo “es un mecanismo de conservación: el miedo es necesario, nos constituye, nos impele, nos permite paralizarnos cuando hay que pasar inadvertidos o alejarnos cuando tenemos que proteger a nuestra cría, por ende es una cualidad”, por ello en El legado de los monstruos el término ‘monstruo’ es utilizado desde su etimología: mostrar y, en ese sentido, el monstruo es hermano del espejo y es antítesis de la máscara, porque al final, todo monstruo refleja no solo un miedo, sino un deseo.

Jorge Iván Garduño
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El misticismo de la penumbra ondulante de “En el lejero”

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¿Qué hace un hombre de setenta años varado en medio de un pueblo fantasmal como si se tratara de un personaje sacado de la literatura de Juan Rulfo?, esto bien se va a preguntar el lector de la novela En el lejero (Tusquets Editores), del escritor colombiano Evelio Rosero (Bogota, 1958), quien obtuvo en 2007 el II Premio Tusquets de Novela.

en el lejero

La obra inicia de forma nostálgica, como un fragmento de aquel recuerdo arraigado en la memoria que es traído a cuento en medio de la desolación y la desesperanza insertándose en un cuadro bucólico en el que la historia de Jeremías Andrade, protagonista de esta obra, nos permite deshilar la complejidad de toda una vida que se acerca al último tramo de la existencia humana.

Un pueblo sin nombre, es el marco idílico que Rosero plasma para el desarrollo de En el lejero, donde con una pluma calibrada y muy descriptiva nos va narrando con el curso de la historia que plantea quiénes son los extraños habitantes que pueblan y deambulan por el lugar que nos presenta esta novela corta.

Una enigmática vendedora de pollos crudos, quien además es dueña del hotel del pueblo; la ayudante, una extraña enana de “cascos ligeros” que bien podría confundirse con una niña que se esconde entre las habitaciones; el turbio carretero que se encarga de levantar cadáveres de ratones; el obeso y corpulento señor con rostro como quemado por un sol inexistente y que presume ser albino; o las incontables monjas que sirven sopa de remolacha; la anciana vendedora que ofrece velas, cigarrillos y fósforos en su local muy a pesar de ser invidente; y finalmente está el grupo de niños que empuja con los pies una cabeza de perro.

Una novela en el que el ambiente resultante se conjuga con la prosa de Evelio Rosero, permitiendo que el lector camine por las calles de este lugar asolado por la penumbra y la bruma, en el que a cada paso el silencio y la soledad son compañeros recurrentes, y muy a pesar de ello, la sensación de que alguien vigila en todo instante al lector, además del protagonista, dejándose sentir en toda la trama.

En el lejero, una obra que bien merece ser leída y adentrarse en ese mundo enigmático de Rosero, con la que podremos sopesar otro ejemplo de literatura colombiana que deja de lado la violencia y el horro de una sociedad convulsa, apostando más bien por un cargado simbolismo en el que la interpretación es inevitable dejar de lado.

Cabe mencionar que dentro de la obra de Evelio Rosero destacan Los almuerzos, La carroza de Bolívar, Los ejércitos, con esta última obra consiguiendo el ya mencionado Premio Tusquets de Novela, y hay que mencionar que todos publicados bajo el sello de la casa editora que da nombre al galardón.

En el lejero, un libro cargado de misticismo y buena literatura, que bien se puede considerar el precursor de la galardonada obra de Evelio Rosero Los ejércitos.

Jorge Iván Garduño
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Duong Thu Huong, escritora vietnamita de férreo carácter literario

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La guerra de Vietnam (1961-1975) no ha sido muy diferente a los demás conflictos armados, indistintamente del ejército que cree luchar con la bandera de la libertad e igualdad, los resultados normalmente son los mismos: decenas de militares muertos, algunos otros mutilados, millares de ciudadanos afectados y despojados, y un silencioso rencor que termina por renacer años más adelante en otros gobernantes, además, generalmente los trastornos quedan marcados a fuego y pólvora durante mucho tiempo en el tejido social de los pueblos.

Este es el caso de los habitantes vietnamitas, quienes han soportado los efectos de la guerra en carne propia –uno de los conflictos bélicos ocurridos en el siglo XX más recordados por el mundo–, afectados por los bombardeos con napalm por la aviación de Estados Unidos, tomados por asalto por las poderosas guerrillas del Vietcong del Vietnam del Norte y la supremacía comunista encabezada por Ho Chi Minh.

A partir del retiro de las tropas norteamericanas, seguido por el triunfo de los comunistas hasta el último rincón del territorio antes conocido como Indochina, se instauró un régimen totalitario en aquel renovado país para dar pie al naciente Estado reunificado: nación marcada por el dolor, la humillación y el absolutismo ideológico.

La brutal diferencia entre la conocida Vietnam del Norte yla Vietnamdel Sur comenzó a ser un factor de inconformidad social, impulsando que voces correctamente articuladas y justificadas, se levantaran en contra de las políticas gubernamentales comunistas ejercidas en aquella parte del planeta.

Entre las contadas voces que se apostaron frente al Estado, la de Duong Thu Huong (1947) es una de las que mantienen una posición activa y de reclamo continúo a través de su protagonismo como “escritora disidente” dentro de su país, pero principalmente en el extranjero, esto por sus serías observaciones en contra de los objetivos e intereses del partido comunista que gobierna Vietnam, debido a la atmósfera represiva que ha instaurado desde 1975.

A los veinte años, Thu Huong se involucró de manera activa en el partido comunista, a esa edad participó conla Brigadadela JuventudIdealistade forma directa en la guerra, donde su misión era proporcionar entretenimiento teatral a los soldados del ejército del Vietnam del Norte, además de curarlos de sus heridas y, en algunos casos, ayudar a enterrar a los muertos en batalla.

Todas estas vivencias formaron en ella una costra densa de gritos, muerte, vileza, sangre, pobreza… propiciando el desencanto hacia sus dirigentes políticos que convirtieron la guerra en una guerra facsimilar perdiendo el idealismo de post-guerra, invitando con su literatura feroz a una revaloración de la vida socio-política de Vietnam.

Esa crítica abierta al poder de su país, ha desencadenado una serie de represalias en su contra, como son: el impedimento a la publicación de sus novelas y la censura a sus obras, ser encarcelada por periodos cortos, entre otras no menos graves; situaciones que la impulsan a continuar en la labor literaria alzando la voz de forma irreverente y personal, a fin de buscar la conciencia social de su nación.

Toda la literatura de Duong Thu Huong es un retrato del paisaje del Vietnam moderno y de sus habitantes, que luchan por sobrevivir bajo las complejidades que el gobierno comunista de posguerra ha impuesto, partiendo de su propia experiencia para crear un lenguaje personal, en el que el mundo caótico y desigualitario es el hilo conductor que conecta al lector con su prosa.

Duong Thu Huong, una escritora vietnamita que es imprescindible conocer novelísticamente.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/06/20/index.php?section=opinion&article=002a1soc
 
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Cumbres borrascosas, el grito de libertad de Brontë

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De constitución enfermiza, pequeña y frágil, Emily Brontë (1818-1848), la más célebre de seis hermanos cuya existencia fue efímera, turbulenta y de una naturaleza prodigiosa, quienes se enfrentaron a adversidades físicas, familiares y sociales, las cuales desencadenaron el talento literario en la pequeña Emily, derivando en una imaginación conmovedora con la que relataría las más tumultuosas pasiones.

Vivió y creció al norte de Inglaterra, en la región de Yorkshire, en plena época victoriana, donde la mujer no tenía ningún valor y como máxima ambición intelectual sólo podía aspirar a ser institutriz, situación que era demasiado ofensiva y represiva para un espíritu tan libre como el de esta mujer que se crió en una zona rodeada de bosques, montañas y hermosos paisajes, alejados del bullicio humano.

Su vida familiar transcurrió en una azarosa existencia, plagada de limitaciones, autoritarismos, excentricidades y tratos precarios que terminaron en el lapso de un año con la vida de dos de las hermanas de Brontë –Maria y Elizabeth–, debido a que cayeron enfermas de tuberculosis, circunstancias que orillaron al reverendo Brontë a sacar del colegio Lowood a sus hijas Charlotte y a Emily, lugar donde se encontraban internadas.

Los cuatro hermanos vivieron en Haworth, donde su padre los mantenía estrictamente restringidos; sin embargo, los jóvenes pronto encontraron una válvula de escape que les aliviara de las penurias que sufrían día con día: Las crónicas de Angria y Gondal, un relato donde nos describen estos dos reinos que su imaginación utilizó como refugio de las miserias a las que eran sometidos.

El reino imaginario de Angria era propiedad de Charlotte y Branwell, y el de Gondal era el de Emily y Anne, quienes vertiendo la tinta de su imaginación conformaron una serie de libros que a su vez influiría significativamente en la prosa de Brontë; por cierto, de Angria se conservan un centenar de escritos a mano, pero de Gondal ninguno, a excepción de algunos poemas de Emily.

Sus hermanas la apodaban “El Mayor”, debido al carácter desabrido y la personalidad de sufrimiento que alcanzaba toques de misticismo; pero esa personalidad callada verbalizó todo lo que no alcanzó a vivir en su novela única, que a la postre se convertiría en una obra inmortal.

Catherine y Heathcliff, protagonizan un amor tan inagotable como lleno de brutalidad, un libro sin precedentes, con un lenguaje salvaje y grosero –tal vez-, inusual en una mujer del siglo XIX, es por eso que es catalogada de haber poseído un estilo ferozmente masculino.

Quizá su escritura tiene rastros de los excesos de su hermano Branwell, que adicto al opio y alcoholizado fue arrastrando a toda su familia al deterioro y la autodestrucción hasta que murió en 1848, víctima del alcohol, dando pie a que Emily entrara en un shock en el cual se negaría a comer y a recibir ayuda médica, situación que sólo en tres meses terminó con su vida.

Cumbres borrascosas, una novela laberíntica, llena de emociones que alcanzan el borde de la consternación, un juego de máscaras finamente trazado desde las primeras líneas, que sólo nos demuestran que fueron escritas con una maestría e imaginación tan verdaderas que llegan a lo profundo del corazón.

Tantos elementos convergen en esta aventura que dan pie a que el argumento y desarrollo de la historia confluyan frente a nuestros ojos, que los personajes cobren vida y compartamos sus emociones, y todo esto únicamente en una hermosa obra de arte escrita por una mujer que alcanzó su libertad.

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Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
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“El lector de Bagdad” de Jabbar Yassin Hussin

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Ante la negativa de los Estados Unidos y sus aliados, de no invadir Irak en el 2003, el país árabe ha sido reducido a más escombros de los que ya existían, y como siempre, los mayormente afectados resultan ser los habitantes de aquella nación, aislados por ideologías e intereses muy contrarios a los dos gobiernos involucrados (el local y el extranjero).

Producto de las imágenes y noticias que recibimos de Medio Oriente durante la invasión norteamericana para derrocar el régimen de Saddam Hussein, fuimos convertidos en simples teleespectadores de una imagen recurrente y repetida a la millonésima potencia, que nos daba la sensación de estar contemplando un simple video juego: el lanzamiento de proyectiles sobre un sector de Bagdad.

Algunas de las primeras y más grandes civilizaciones de la antigüedad se desarrollaron en el territorio que hoy conocemos como Irak. En la actualidad, su población vive en la miseria a causa de dos guerras y de un estricto embargo económico internacional. Las sanciones impuestas a Irak por el Consejo de Seguridad dela ONU, han tenido un efecto devastador: han aumentado el desempleo, han provocado la desnutrición de gran parte de la población, han incrementado la mortalidad (norteamericana e iraquí, con la actual guerra de guerrillas) y han dado lugar a la corrupción generalizada.

Estudiantes, trabajadores, ancianos, niños, profesionistas, artistas, hombres y mujeres, se ven en la necesidad de salir de Irak en busca de la dignidad humana, dejando atrás de ellos a familiares, amigos y la tierra que albergó la civilización más antigua del mundo. La salida no es fácil –entiéndase exilio–, al igual que el acceso al país musulmán.

El régimen de Hussein presionó en todos los sectores iraquíes; tomando sólo un ejemplo hallamos que un joven periodista, nacido en Bagdad, tuvo que decidirse por el exilio, resultado de las constantes amenazas de muerte recibidas en su contra.

Jabbar Yassin Hussin (1954), aquel joven exiliado, encontró en la escritura “la nostalgia por lo perdido”, lo perdido por Yassin Hussin, lo perdido por Irak, lo perdido por la humanidad, lo perdido por cada uno de nosotros cada día, en cada guerra, en busca de lo que llamamos libertad y que para otros significa humillación.

Actualmente vive en una pequeña casa de campo en Francia, cerca deLa Rochelle, donde se dedica a la jardinería y, en una fina lengua árabe, escribe cuentos para niños, relatos breves, notas periodísticas, memorias, novelas y poemas. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Desde mediados del cuarto milenio a.C., la historia registra los primeros vestigios de nuestra civilización provenientes de los sumerios, que habitaron la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates, en el territorio que hoy forma parte de Irak. Este pueblo creó la escritura cuneiforme, llamada así, porque sus signos tienen forma de cuña (a los primeros descubridores les recordaron huellas de pájaros que hubieran corrido sobre arena mojada). Después de los sumerios, quienes lograron la supremacía de Mesopotamia fueron los acadios de origen semita, más tarde llegaron los babilonios con su imperio y finalmente los asirios. La matanza, la destrucción y el saqueo, han sido la constante en este reducidísimo terruño del planeta hasta nuestros días.

El lector de Bagdad, de Jabbar Yassin Hussin, es un conjunto de cuentos fantásticos de un escritor árabe, que se confunde con el árabe más argentino que ha escrito en lengua castellana: Jorge Luis Borges.[1] Y es que al igual que el argentino, el escritor iraquí nos regala un texto donde el libro, la palabra, la escritura, el lenguaje, el signo, son multisensoriales y multidimensionales; el relato que da nombre al libro –El lector de Bagdad– es el hermano árabe del cuento El libro de arena de Borges: la infinita biblioteca que alberga libros infinitos.

En la ficción de Yassin Hussin, se nos relata la realidad reciente de Irak sólo que con otros actores y en otro tiempo. Todo comienza con el sueño premonitorio de un joven cuando éste llega a una estrecha habitación que alberga millares de libros en blanco. El guardián de esta biblioteca es un anciano, él le explica al muchacho que estos libros <<contienen multitud de detalles desconocidos sobre los acontecimientos que acabaron con este imperio y lo llevaron hasta su trágica y definitiva caída… la eterna repetición: igual que en Roma, en Bagdad o en la civilización actual. La historia es la desgracia de la humanidad, de la cual ésta no se librará sino con su extinción. Por eso estos libros carecen de palabras. ¿Para qué hacer referencia a lo que se repetirá continuamente hasta el final del género humano?>>.

Libros en blanco que son <<una gota de nuestra desgracia, de la desgracia de los hombres. Te bastará leer uno atentamente para sentirte abrumado el resto de tu vida…>>, le dice el viejo al chico. A continuación, le pregunta si conoce el cuento de las hormigas que tuvo lugar en un silo de trigo, el joven le menciona si es el del rey que quiso escuchar el relato interminable, <<Sí, -dice el anciano- ese  cuento es la misma Historia (la nuestra y la del resto de la humanidad en la actualidad). Como le ocurrió a aquel rey, amante de los largos relatos, nosotros también acabamos gritando de angustia>>.[2] Los libros en esta singular biblioteca no contienen palabras, y el bibliotecario es el único que los puede leer, sin embargo él nos enseña que un libro <<aunque no tiene palabras pesa mucho. ¿Te imaginas lo que pesaría si las tuviera?>>[3]

Hace cuatro años ya, que “fuimos convertidos en teleespectadores de una imagen recurrente la cual se repetía a la millonésima potencia”; día tras día los medios de comunicación dan cuenta de la desgracia humana alrededor del mundo sólo con imágenes, aunque éstas <<no contienen palabras, deberían pesar mucho>> para llevarnos a la reflexión y que actuemos por nuestro propio bien. En este mismo sentido el escritor húngaro Imre Kertész dice: no hay que ser víctima destripada de la guerra de los Balcanes ni somalí afectado por la hambruna para que el grito de dolor del mundo alcance a la persona y para que reconozcamos en él nuestra propia voz.[4]

Yo, al igual que Jabbar Yassin Hussin, creo que las manifestaciones bélicas del pasado y el presente continuo, deberán ayudarnos para que reconozcamos nuestras limitantes culturales y poder definir mejor nuestro futuro. No esperemos a que llegue “El Tirano” y seque “el árbol de la vida”.[5]


[1] Sus diversos cuentos donde la Cábala y el simbolismo árabe son una constante, han hecho que los estudiosos del mundo Borgesiano lo sitúen metafóricamente como “un escritor árabe nacido en Argentina”.

[2] Yassin Hussin hace referencia a los cuentos transmitidos de generación en generación de forma verbal en Oriente, como lo podrían ser Las mil y una noches. El énfasis es del autor.

[3] Revisar la obra sobre semiótica de Umberto Eco.

[4] Imre Kertész, En Un instante de silencio en el paredón, Barcelona, España, Editorial Herder, 1999.

[5] Referencia a Kishkânû, segundo cuento de El lector de Bagdad.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este artículo fue publicado en:
Revista “Molino de Letras” septiembre-octubre de 2008.

El territorio del conde Drácula

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Interminables leyendas envuelven Transilvania –región al norte de Bucarest-, con respecto a un personaje real de la historia de Rumania y otro de ficción, que gracias a la aparición de un libro ha terminado por engullir al de carne y hueso.

Vlad Tepes, el personaje real, fue un fiero y sanguinario guerrero considerado héroe nacional, porque es quien frena el avance del Imperio Otomano; reinó entre los años 1431-1476 y empalaba a centenares de sus enemigos, fuesen turcos o no.

Drácula, el personaje de ficción, que en rumano significa <<dragón>>, es una estupenda novela de terror; pero también es mucho más que eso, es la plasmación del conde vampiro inmortalizado en un texto literario hace más de un siglo por el novelista irlandés Bram Stoker (1847-1912). Además de ser un clásico de la literatura inglesa, y una de esas pocas novelas estupendamente construidas de las letras universales.

En 1897, Stoker perfeccionó la figura del hombre vampiro con su obra Drácula

Mucho antes que este relato viera la luz en 1897, habíanse publicado trabajos que tenían como figura o eje temático al vampiro que se alimenta de sangre humana, como El Vampiro de J. W. Polidori, La novia de corinto de Goethe, Vampirismo de Hoffmann, Berenice de Poe, Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potoki y Carmilla de Sheridan Le Fanu, posiblemente la novela donde aparecen por primera vez los rasgos del mítico vampiro de Bram Stoker.

El escritor irlandés redactó una novela ejemplar, estructurada a partir de fragmentos de diarios, cartas y recortes de periódicos que conforman la acción del libro hasta su trepidante final, manteniendo al lector expectante durante el desarrollo de la trama sin ánimos de abandonarla.

El paisaje de Rumania es dominado en gran parte de su territorio por los Cárpatos (Orientales, Ucranianos y Meridionales) y éstos, junto con los Montes Apuseni, encierran en una meseta la región de Transilvania. Todo el territorio rumano está bañado por ríos que pertenecen a la cuenca del Danubio y las áreas montañosas están cubiertas de bosques.

El panorama descrito por Stoker es apegado a la vista rumana en extremo (aunque el novelista nunca llegó a visitar este apartado rincón europeo), al comenzar el viaje literario podemos identificar los escenarios relacionados con los poblados que se hallan en Transilvania, la tierra de Drácula.

La aldea a la que llega Jonathan Harker –el joven aprendiz de abogado de la novela- en su viaje hacia el castillo del conde, nos lleva a la población de Bistrita “una ciudad vieja y muy interesante. Ha tenido una existencia azarosa, y desde luego muestra señales de ello”, en palabras de Harker. A partir de ese momento este personaje transitará por el Paso de Borgo, que une la región de Transilvania con la de Bukovina, y donde se hallaba la decadente, fría y lúgubre fortaleza draculiana.

Como dato, el hotel La Corona de Oro que hospedó a Jonathan, no existía cuando se redactó la novela, hoy día, es posible hospedarse en el hotel Golden Krone.

La noche de su llegada, a nuestro aventurero Jonathan Harker, le es entregada una carta que reza “Distinguido amigo: Bien venido a los Cárpatos. Le espero con impaciencia. Descanse esta noche. Mañana a las tres saldrá la diligencia para Bukovina; he reservado una plaza en ella para usted. Mi coche le estará esperando en el desfiladero de Borgo para traerle hasta aquí. Confío en que haya tenido un feliz viaje desde Londres, y que disfrute durante su estancia en mi hermoso país. Su amigo, DRÁCULA.

La escritura firme y cadenciosa de Stoker deja sentir la autoridad que el conde infringe en toda esta región; una figura de notable educación y refinamiento, interesado fervientemente en la atención para con su invitado, celoso guardián de un misterio que lo acompaña, además, todos los habitantes de la zona conocen al conde Drácula, sin embargo, es un individuo perturbadoramente solitario. La obra maestra por excelencia en el género del terror.

Bram Stoker publicó otras narraciones de horror; ninguna otra alcanzó el éxito que Drácula. Múltiples interpretaciones encontramos dentro del texto: bien es la preeminencia del mito (cualquiera que éste sea) frente a la realidad no necesariamente presente, también nos muestra la sociedad con respecto a la necesidad del mito hablando del Vampiro y de Van Helsing como adversarios arquetípicos.

Bueno, el ser humano tiene necesidad de escribir, leer y hablar para transmitir sus ideas, angustias, logros, miedos, pasiones, temores; muchas ocasiones este ejercicio físico-mental lleva a la condena de transgredir las fronteras de lo irracional a lo racional y es ahí cuando nuestras peores pesadillas surgirán con alma propia. Drácula, del mito a la novela y de la novela a la realidad…mítica.

Este texto ha sido publicado en EfektoTV http://efektotv.com/noticia/5850-el-territorio-del-conde-dracula-un-texto-a-165-anos-del-natalicio-de-bram-stoker.html

Este texto fue publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” noviembre-diciembre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
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