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Una versión única de la obra de Edgar Allan Poe narrada gráficamente

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Terminada la lucha por la independencia y una vez reconocida la nueva república de los Estados Unidos, surgieron una serie de escritores de literatura netamente norteamericana, que de forma excepcional se desmarcó adecuadamente de los autores británicos que hasta ese momento eran un referente en lengua inglesa.

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Considerado como el padre de la novela policiaca, Edgar Allan Poe (Boston, 1809-Baltimore, 1849), publicó sus primeros poemas en 1827, sin embargo pronto se inclinó por un género más vendible, el cuento, lo que rápidamente le dio buenos resultados con la obtención de un premio de 50 dólares en un concurso de esa suerte con su relato Manuscrito hallado en una botella (1833).

Cabe destacar que Allan Poe fue el hijo biológico de David Poe y Elizabeth Arnold Hopkins, quienes al morir, Edgar, junto a sus dos hermanos quedaron desamparados viéndose en el penoso infortunio de ser separados, pero el futuro escritor fue adoptado por un negociante llamado John Allan, de quien tomó el apellido como paterno con el cual sería reconocido a nivel mundial hasta nuestros días.

Edgar Allan Poe contrajo secretamente matrimonio a los 26 años de edad con su prima Virginia Eliza Clemm de tan sólo 13 años, suceso que tuvo lugar el 22 de septiembre de 1835 en Baltimore, por desgracia, a principios de 1842 la esposa de Allan Poe enfermó de tuberculosis y murió tiempo después. De este suceso el poeta no pudo sobreponerse y falleció en 1849 en un hospital de Baltimore, víctima del alcohol y de las neurosis que sufrió.

Al estudiar su obra se puede observar a un Edgar Allan Poe romántico, aunque él siempre negó la inspiración artística, ya que exaltó las facultades intelectuales y la lucidez como factores de creación literaria por encima de ésta; asimismo el conjunto de su obra ofrece un amplio campo a la crítica y entre sus traductores al español figura el novelista argentino Julio Cortázar.

El misterio enigmático está siempre presente en la obra de este escritor norteamericano, subyugando el alma humana y cautivando a miles de lectores quienes han visto en él, a un fiel representante del género del terror y el juego del psicoanálisis.

Edgar Allan Poe, Narrativa gráfica (Editorial Axial, 2013) es una verdadera joya que bien vale la pena atesorar ya que incluye cuatro obras icónicas de Poe, los relatos “El corazón delator”; “El gato negro”; y “La caída de la casa Usher”; además del mundialmente famosos y uno de sus poemas más representativosl, “El cuervo”, todos finamente ilustrados por el artista gráfico Gustavo del Valle, y la adaptación del texto a formato de narrativa gráfica por Julián Romero como plasmados en un periódico: The Stylus, el sueño incumplido de Edgar Allan Poe de editar su propio rotativo en Filadelfia, Pensilvania, y que por fin ve la luz en el interior de esta brillante edición.

Las cuatro obras reunidas en este tomo fueron ordenadas por el editor cronológicamente y, en todos los casos se registra el dato de su primera publicación, y de manera visual se puede observar el halo de misterio que Allan Poe impregnó en estas obras, convirtiendo el presente ejemplar en una versión única y digna de la obra del bostoniano narrada gráficamente.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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Con “Casa de muñecas” los hombres no las creerán nada “bobas”

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Casa de muñecas (Editorial Páginas de espuma) es un libro definitivamente enfocado para mujeres desde su concepción, porque ellas desde pequeñas entienden el concepto de muñecas como algo muy personal, no viéndolas como “juguetes”, sino como que ellas mismas son las muñecas, y por ende al conflicto al que se enfrentan es sólo encontrar la figura masculina que sea parte de ese mundo de fantasía.

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Desde pequeñas, el tener o no tener una casa de muñecas genera grandes fantasías, al ser un objeto idílico en el que aún sin poseerlo puede generar historias interminables dignas de la vida real, y que mejor cuando la protagonista es la dueña del objeto mismo.

Es así como surgidos de la mente y los recuerdos de Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, España, 1972) tenemos la posibilidad de recorrer una a una las habitaciones que conforman Casa de muñecas en 100 relatos mágicos con los que esta autora nos lleva de la mano y con los ojos avispados por un mundo fantástico.

Miedos, sueños, femineidad y las rebeldías que giran en torno a la vida –y que de niñas no era posible hacer llegar más allá de aquel idílico cuarto de juegos–, es la propuesta que Esteban Erlés hace con este conjunto de micro relatos que a su vez se pueden leer como una sola historia que encierra diversidad de anécdotas con multitud de significados.

La comprensión del juego y la desmitificación del mismo se hacen aparentes en Casa de muñecas, que además cuenta con las atinadas y siempre divertidas imágenes de Sara Morante que ilustran el periplo del lector en las diez habitaciones.

Al final de día Casa de muñecas pone en marcha lo que las mujeres crean desde su niñez: historias, fantasías, y es que lo más relevante de este libro es que nos revela que una mujer no mira el mundo como los hombres, porque ellas desmadejan la realidad en múltiples facetas, universos de posibilidades que en su naturaleza está implícita.

Una casa de muñecas tiene la posibilidad de encerrar la vida real dentro de sus paredes, sólo que en esas habitaciones sí es posible depositar las fantasías que pueden ser muy rosas, tiernas o bien malévolas, e incluso hilarantes, caracterizándose por tres hojas de ruta que Esteban Erlés propone para recorrer la Casa de muñecas con la lectura de esta obra y la imagen de toda la mansión.

10 habitaciones conforman esta Casa de muñecas: Cuarto de juguetes; Dormitorio infantil; Dormitorio principal; Cuarto de baño; Salón Comedor; Cocina; Biblioteca; Desván de los monstruos; Cripta; y Exteriores; que de forma singular podremos conocer un mundo de posibilidades.

Lo verdaderamente apreciable de este libro es que la autora nos invite a pasear por una casa de muñecas, ya que el hecho de que tengamos desde un inicio rutas o más de una posibilidad para recorrerla, es un intento por rescatar la mirada infantil que con la madurez de la edad vamos perdiendo.

Patricia Esteban Erlés ha creado con Casa de muñecas un libro que busca rememorar la visión de la infancia femenina con rigor, imaginación y argumento literario.

Una obra que cuando los hombres recorran las habitaciones, bien se darán cuenta que ellas no son tan bobas como algunos bobos han llegado a creer.

Una obra que encierra misterio, sexualidad, miedos, y sueños.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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El semiótico mundo de Umberto Eco

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Al mencionar el nombre de Umberto Eco, nos es prácticamente imposible desligarlo de la semiótica, esa teoría general que estudia los signos en la vida social y que su origen se remonta a los primeros asentamientos de la humanidad; cuando el análisis de los signos de las enfermedades contribuyeron a combatir a éstas y dio por resultado un avance significativo en la medicina.

Umberto Eco, nacido en Alessandria (Piomonte) el 5 de enero de 1932, es teórico de arte, un polémico ensayista, pero sobre todo, es reconocido en el mundo intelectual como el más brillante semiótico de muchas décadas; este italiano, es actualmente titular  de la cátedra de Semiótica y director de la Escuela Superiorde Estudios Humanísticos de la Universidadde Bolonia; ha sido docente en las universidades de Turín, Florencia y Milán, y ha impartido cursos en universidades de Estados Unidos y América Latina. Asimismo dirige la revista VS-Quaderni di Studi Semiotici y es secretario general dela Asociation for Semiotic Studies.

En 1954, Eco, se doctora en filosofía por la Universidad de Turín con una tesis sobre el pensamiento estético medieval, que dos años más adelante se publicaría como un texto filosófico (ya que desde esa época muestra su interés por el razonamiento que derivaría en el estudio de los signos).

A finales de la década del ’50 publica sus ensayos y diversos artículos en revistas universitarias, mas no es hasta la década de 1960 cuando las más importantes publicaciones italianas comienzan a difundir sus ensayos, y la editorial Bompiani (Milán), edita su libro Apocalípticos e Integrados –una serie de ensayos magistrales sobre la cultura de masas, el cómic, el papel de los medios audiovisuales y el influjo de la televisión en el mundo de hoy; una obra de estudio y reflexión para nuestros días– lo que le significa ser considerado en su momento <<el teórico más joven y maduro de Italia>>.

Su faceta de narrador se inicia en 1980 con El nombre de la rosa, novela “gótica”, mezcla de crónica medieval, novela policíaca, relato ideológico en clave, alegoría, que, sobre la base de una trama que tiene por escenario principal una abadía benedictina del siglo XIV, se convirtió en un éxito de ventas internacional –un auténtico fenómeno literario sin precedentes hasta ese momento–, a pesar de contener un argumento filosófico bastante difícil y pasajes en latín que no están traducidos.[i]

El nombre de la rosa da inicio con una prenarración, un relato inconcluso, de un erudito que encuentra en una serie de manuscritos una historia digna de ser contada, ofreciéndole al lector por un lado, una defensa clara del estudio de los símbolos, y por otro, una enrevesada historia detectivesca.

En estos escritos encontrados por el erudito, un joven novicio benedictino de nombre Adso de Melk, nos cuenta su viaje en compañía del sabio franciscano inglés Guillermo de Baskerville hasta un atribulado monasterio italiano benedictino, donde se vienen suscitando una serie de asesinatos; y Guillermo se dispone a descubrir la causa de estos hechos.

Desde el primer capítulo de la novela, el estudio e interpretación de los signos que hace Guillermo de Baskerville sorprende a Adso de Melk y al lector. La trama se desarrolla en un escenario de conflictos y secretos, aderezado por un ambiente de celos, deseos y miedos que Baskerville desentraña de parte de los habitantes del monasterio, mientras seis monjes mueren asesinados uno a uno y él busca la verdad de la callada guerra interna de la abadía.

Este monasterio tiene otra característica que añade más suspenso a la novela: los libros son los que mandan, <<los monjes benedictinos que lo habitan viven por y para los libros>>. Una laberíntica e infinita biblioteca se erige como el santo grial del lugar y nos remonta a La Biblioteca de Babel de Borges; el Libro como significado del universo infinito de vida y muerte.

El nombre de la rosa[ii] pide al lector que participe de la tarea de interpretación de Guillermo, <<que respete la polifonía de los signos, que se detenga antes de decidirse por un significado y que ponga en duda cualquier cosa que prometa un final a la búsqueda>> del significante. Umberto Eco expone la maravilla de la interpretación en sí misma en una verdadera novela.

A esta primera obra en prosa le siguió en 1988, El péndulo de Foucault, una vasta e informe novela sobre el deseo de encontrar un sentido y donde todo está abierto a la interpretación, como es ya costumbre en los textos de Eco. Un libro con todos los elementos de la narrativa de misterio, salvo en lo que se refiere a la revelación final.

Causabon, el protagonista, es el encargado de relatar su aventura en una narración única y coherente con la que quiere reformular la embrollada confusión de la historia del mundo; dándose cuenta que su historia no deja de ser una versión más. Él, Belbo y Diotallevi trabajan juntos en Garamond Press, en la investigación de un libro sobre la historia de las sociedades secretas, que involucra las ciencias ocultas y las conjuras cósmicas.

Todo comienza por ser un juego sofisticado, en el que van introduciendo en el ordenador de Belbo las explicaciones e interpretaciones que encuentran del contacto con autores interesados en estos temas, y terminan por recrear el Plan de los Caballeros Templarios, <<urdido supuestamente siete siglos atrás; pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla>>.

El péndulo de Foucault, una narración irresistible y frustrante a la vez <<en la que todo apunta a una verdad más grande y más abarcadora: sólo que esa verdad es, justamente, la ficción>>.

Novelas más recientes y aun en el pasado, han hurgado estos temas de los que nos habla El péndulo de Foucault; sin embargo, sus argumentos no se logran sostener con la erudición y maestría como las de Eco, quien las utiliza de sobrada manera en su narrativa. Los “otros textos” se ven obligados a conformarse con alcanzar únicamente ventas estratosféricas o pasar por el anonimato, y que lectores ingenuos enriquezcan a sus desconocidos autores; pero nunca esos escritores elevan su escritura al nivel de un literato, porque no todos los Best Sellers  son verdadera literatura.

Umberto Eco, un intelectual destacado, reconocido y poseedor de una prosa que fluye con tal coherencia que atrae a lectores inteligentes. Un escritor que ha dado grandes aportaciones en materia de semiótica para analizar adecuadamente nuestro mundo posmoderno, con ensayos lúcidos y novelas magistrales como lo demuestran El nombre de la rosa, El péndulo de Foucault, La isla del día de antes (1994), Baudolino (2001), La misteriosa llama de la reina Loana (2005), o El cementerio de Praga (2010), entre las más sobresalientes.

Eco, un brillante escritor, tanto, como el brillante semiólogo que es.


[i] En 1981, El nombre de la rosa recibe el premio Strega; un año más tarde, en su traducción francesa, el premio Médicis.

[ii] El argumento de esta novela fue llevado al cine en 1986, con Sean Connery en el papel de Guillermo de Baskerville.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
Revista “Molino de Letras” mayo-junio 2008.