Archivo de la etiqueta: Muerte

“Mis personajes se aproximan a la muerte como metáfora del renacimiento interior”: Claudina Domingo [AUDIO]

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Cada muerte es el fin del mundo, y si no lo asumimos así, vamos a estar perdidos: Daniela Rea [AUDIO]

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Las crónicas que integran este volumen, “Nadie les pidió perdón”, muestran a un México en el que el Estado traiciona su razón de ser para convertise en el principal agresor de la sociedad. Aquí hay soldados que asesinan y desaparecen inocentes, policías que simulan ejecuciones, enfermeras que curan víctimas para entregarlas a nuevos ciclos de tortura.
Te comparto la entrevista que le realicé a la periodista Daniela Rea.
Puedes seguirme y conocer más sobre mi trabajo en mi twitter @plumavertical

“Huracanes, deslaves y cosas peores”

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Les comparto mi texto “Huracanes, deslaves y cosas peores”, aquí la pueden leer —>>bit.ly/2aZ3akN

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Texto publicado en el periódico Capital México, el viernes 12 de agosto de 2016. Para su reproducción total o parcial es necesario citar a Capital México y al autor, Jorge Iván Garduño.

Nueve décadas

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Desde la cocina, observo a mis vecinos a través de la ventana, el sol naciente desentume mi rostro. Mi vecindario amanece en una perturbadora calma, ¡tengo miedo!, y sé que podría morir en los siguientes dos minutos y nadie de quienes estoy mirando saben de mi existencia ni mucho menos derramarían una lágrima frente a mi cuerpo inerte.

Que terrible soledad…

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Tu sombra en la oscuridad

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Durante años estuve convencida que Antonio era el asesino de mi madre, el chico apuesto, alto, de ojos claros y pelo rizado, el perfecto ‘Don Juan’ por el que toda chica se siente atraída y sueña ver a hurtadillas a las afueras de su casa.

Sin embargo, en esta ocasión no quiero hondar en los hechos sobre cómo fue ese terrible día en que me enteré que habían encontrado el cuerpo de mi madre junto al lago del pueblo. ¡No!, prefiero hablar en otra ocasión de eso.

Pero sí digo –a manera de justificación por lo que hace unos minutos realicé y el motivo por el cual están leyendo estas líneas–, que todo parecía indicar que Antonio era el culpable, y alimentada por esas ideas de niña, fue que decidí actuar como lo hice, y de lo que tendrán que enterarse.

Mi paso tan efímero por la Ciudad de México ha dejado marcas difíciles de borrar, ya que tomé una decisión –ahora sé– precipitada.

Luego de intercambiar un par de frases con Antonio, y flirtear descaradamente, acepté ir a su hotel para “continuar la charla” en un lugar “más privado”.

… [Diariamente un nuevo fragmento sobre esta intrigante historia]

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Nubes de la ciudad

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Las lágrimas en sus ojos no le permiten apreciar el rostro del cuerpo de su padre, que yace inerte entre sus brazos, con los orificios de la agresión, y con la sangre tibia derramándose sobre el pavimento.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Jeroba

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Buen día.

Me enseñaron desde mis primeros años que la buena educación esta primero, y un buen saludo a nadie le hace daño, ni a la persona que lo da ni mucho menos a quien lo recibe.

Te has de estar preguntando que quién demonios soy yo, bien, muy buena pregunta, mi nombre es Ricardo Mendoza, y me supongo que ese nombre no te ha de decir mucho, pero para mí, quien soy la persona que lo ha llevado por los últimos cuarenta y cinco años significa mucho, al igual que debe significar algo el que lleves tú el nombre que tu madre o padre o ambos eligieran para ti… y mucho más si tu nombre es Ricardo Mendoza, ya que encontraras afinidad con el creador de estas líneas.

Siempre he sabido que los nombres sirven para dar identidad a los objetos y a las personas. Un nombre puede revelarnos mucho acerca de una persona, e incluso algunas de sus características, pero es con el trato y la relación del día a día como uno llega verdaderamente a conocer a los demás.

A mí no me basta saber el nombre de otras personas para conocerlas, la mayoría de las veces sus nombres me parecen simples y no me dicen nada acerca de ellas; no quiero que mal interpretes mis palabras, pero debo suponer que tú, al igual que yo, mi solo nombre no te es suficiente para conocerme y saber más de mí; bien, lo entiendo.

Soy originario del estado de Michoacán, nací en un pequeño pueblo religioso de nombre San Lucas, el cual no ha de superar los tres mil habitantes. Ahí mis padres (fieles creyentes de la religión católica), me educaron bajo los estrictos cánones de su religión, junto a mis seis hermanos y con todo el sacrificio que significó para…

 
Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Pi y la dominación del miedo

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Vida de Pi (2001) es una fascinante novela escrita entre las fronteras de la fe y la idea subyacente de dominar el miedo: cuenta la historia de un joven de 16 años de edad a partir del momento en que su padre, un guardia del zoológico de Pondicherry, decide que deben emigrar de la India a Canadá; sin embargo, durante el viaje sufrirán un grave percance que definitivamente marcará la vida de Pi.

Yann Martel, el autor de esta ficción, es un escritor canadiense nacido en España en el año de 1963, obtuvo el Premio Mann Booker 2002 con esta obra, misma en la que relata cómo Pi Patel muestra un interés exacerbado hacia cualquier tipo de religión llevando a la práctica el catolicismo, hinduismo y el islamismo, sólo que no sabe a cual serle completamente fiel.

El padre de Pi, decidido a comenzar una nueva vida en Norteamérica, empaqueta las pertenencias de la familia, a los animales que tiene a su cargo y embarca con su estirpe y todos sus sueños a cuestas por el Océano Pacífico. Tras un terrible naufragio, Pi termina a la deriva en medio del mar, atrapado en un reducido bote salvavidas y teniendo como única compañía a una cebra herida, una hiena moteada, un orangután mareado y un tigre de bengala llamado Richard Parker.

Y mientras el protagonista se encuentra en el desesperado dilema de mantener controlados a los animales o enfrentarse a los tiburones que acechan la pequeña embarcación, somos testigos de las reflexiones introspectivas y evolutivas del narrador, quien se ve enfrentado de lleno con sus miedos, dudas, desalientos y la pérdida sustancial de todo cuanto tenía al momento de iniciar este viaje.

Así, Richard Parker –el tigre de bengala, que representa el lado más oscuro de Pi Patel–, va devorando los males menores como la fatiga y el hambre, hasta destruir toda conexión con su pasado, y una vez que la cebra herida, la hiena moteada y el orangután mareado han sido devorados, Pi debe recurrir a todos sus conocimientos zoológicos, su ingenio y su fe para conservar la vida durante 227 días.

Pi y Richard Parker son ahora los únicos pasajeros del bote en el que permanecen a la deriva y ambos están hambrientos; el hombre frente a la bestia, la esperanza frente al horror, la vida frente a la muerte, y así hasta cierto punto, cada uno de los animales, quizá imaginarios, podrían representar una faceta diferente de un Pi esquizofrénico.

Patel rememora las angustias del viaje, pero su relato esconde también vericuetos de las fuerzas y flaquezas de la religión, la literatura y la diferencia entre realidad y ficción, creando meandros y rotaciones filosóficas que hacen que el lector revalore la existencia y su situación como ser humano.

Pi comprende que debe dominar al tigre y la interacción entre ambos genera bellas metáforas de espiritualidad y fe, que obligan al protagonista a conquistar su lado más oscuro y aceptar ontológicamente la pérdida de su familia, y así estar dispuesto a iniciar una nueva vida partiendo de la muerte de sus miedos y de sus seres amados.

La idea metafórica del libro es la de un trágico giro de 180 grados en la vida de Pi durante su transición espiritual de la adolescencia y que dotada de un vuelco de intensidad final, tranquiliza a los rescatistas durante su salvamento con una versión creíble de la historia de su supervivencia.

Vida de Pi, una novela trascendental que aboga por el humanismo y la superación personal de manera inteligente.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://www.bicaalu.com/atico/2012/2012_febrero_02.html
 
Revista “Molino de Letras” Septiembre-Octubre 2012
 

El curioso incidente de Mark Haddon

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Cuando Daniel Defoe publicó su novela Robinson Crusoe a principios del siglo XVIII, la crítica literaria inglesa calificó a esta obra dentro del género infantil, muy a disgusto de su autor, quien la concibió con una trama sencilla para la naciente sociedad adulta europea bajo el símbolo del colonialismo, del hombre perfecto y de la moral suprema.

Algo muy similar le ocurrió a Mark Haddon al publicar su novela El curioso incidente del perro a medianoche (2003), una extraña y cautivadora obra en la que sus editores, debido a la gran popularidad que obtuvo –en un primer tiraje en el mercado– dentro del círculo infantil, se vieron en la necesidad de ofrecerla a los lectores en dos impresiones, una dirigida a los adultos y otra más para los niños y jóvenes.

Y fue así como Mark Haddon, con sus dos ediciones magistrales bajo el brazo, emprendió el camino que le llevaría a ganarse a los afamados lectores ingleses, después a los críticos y, por último, a los sectores más ilustrados de la Europa contemporánea; finalmente le otorgaron un reconocimiento universal en la mayoría de los casos.

Nació en 1962, en Northampton, Inglaterra, ha sido autor de varios libros para niños, además de pintor, ilustrador y caricaturista para diversas ediciones literarias, ya sea propias o de otros creadores, lo que le ha permitido imbuirse en la vertiginosa espiral de la narración infantil y saberse poseedor de un imponente talento.

El protagonista de la historia es un muchacho de 15 años, llamado Christopher Boone, quien sufre de síndrome de Asperger, una forma leve de autismo que le impide ser capaz de percibir y comprender emocionalmente al mundo que le rodea, sin que esto signifique una limitante para su innata inteligencia.

Y mientras Christopher se avoca aparentemente a la tarea terapéutica de escribir un libro, nos devela un mundo extraño donde las cosas rojas son buenas pero las amarillas y las marrones malas, donde está prohibido mezclar los colores de los alimentos en el plato, donde la gente nunca debería de mentir y donde todo se entiende de manera literal; asimismo vamos explicándonos sobre su aversión a ser tocado, su miedo a los ruidos y nos enteraremos de que su vejiga en ocasiones es incontrolable.

Amante de los perros y de las historias detectivescas al estilo Sherlock Holmes, Christopher, que vive en un pueblo inglés de provincias llamado Swindon con su padre viudo, decide averiguar quién ha matado con un rastrillo de césped al perro del vecino, siendo esto lo que inicia el descubrimiento de verdades mucho más dolorosas que afectarán la vida del joven Boone, su padre y sus vecinos, hecho que incluso lo conduce a conocer la verdadera historia de la muerte de su madre.

Haddon nos presenta una novela llena de patetismo, honestidad y de la totalidad de sí mismo, vertida en un narrador improbable, que sin embargo estaría catalogado como uno de los más intensos de los últimos años por ser  divertidísimo, desgarrador y absolutamente anti sentimental, que vierte a lo largo del libro toda una serie de datos extraños e inusuales y almacena en su cerebro esta información.

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que nos obliga a replantearnos la coherencia de lo que suponemos es una sociedad sana, que al verse enfrentada a una mente joven, inocente y sincera afectada por el síndrome de Asperger tambalea y se desgrana, en definitiva, un gran acierto de Haddon construida bajo un ambiente agridulce, detectivesco y plagado de explicaciones matemáticas que cautivarán al lector.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://apiavirtual.net/2011/10/05/el-curioso-incidente-de-mark-haddon/

Mi nombre es Casablanca, novela cargada de pólvora, plomo, material hirviente e hiriente

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La escalada de violencia que se suscita en este o en cualquier otro país, puede entenderse como el resultado de ausencia de responsabilidad y corresponsabilidad del individuo por su entorno, así como de la pérdida de valores de la base de la sociedad que es la familia, y por ende, una sinrazón de libertinaje que pone en jaque el tejido social que con tanto esfuerzo se construye por generaciones.

Cúpulas de poder carcomidas por el crimen organizado, una democracia tambaleante víctima de la embestida de la violencia repartida por todos lados, zonas hostiles, ejecuciones, secuestros, impunidad y corrupción, son los constantes boquetes por donde se cuela el miedo en la vida familiar.

En suma, la turbación se ha vuelto ya una forma de vida, siendo el narcotráfico un factor determinante en la estabilidad nacional, que no se doblega a pesar que cada descarga hiere a la sociedad, transformado el crimen en una nueva realidad, donde la muerte anda a caballo desbocado.

Dentro de este cuarto de pánico, el escritor mexicano, Juan José Rodríguez (1970), recrea una de las literaturas mejor logradas en lo referente a la cultura del narco, siendo un claro ejemplo de esto su novela Mi nombre es Casablanca.

Esta obra a la que me refiero, está construida a partir de la experiencia trepidante que se vive en Mazatlán en torno al narcotráfico, la corrupción de las más altas cúpulas gubernamentales y los intentos desesperados de un sector cada vez más reducido de los organismos policiacos que luchan en contra de estos cánceres sociales y públicos.

Una realidad que es imposible ignorar, siendo este libro una radiografía producto de la estela dejada por los hombres de la hierba, por los capos de la bala y el terror, por los señores que someten a las ciudades, zarandean las voluntades, arrinconan con la mirada en espacios abiertos con la violencia desconcertante que practican.

Novela escrita en primera persona, en la que el autor nos permite adentrarnos en los bajos fondos de una Mazatlán dibujada con plomo, pólvora y sangre caliente, olvidándonos por completo de la playa soleada, el mar y las diversiones acuáticas, porque la cultura del narco a permeado el trabajo periodístico, intelectual y literario en los últimos veinte años de manera brutal.

Mi nombre es Casablanca, una obra literaria que se desdobla en múltiples caminos circundantes, tejiendo una maraña boscosa en la que cada paso dado, es una posibilidad de ciegos en dar con la verdad, situación que le agrega elementos de suspenso policiaco, novela negra o thriller detectivesco que busca resolver una serie de crímenes aparentemente aislados que exigen una explicación.

Juan José Rodríguez, un escritor que ha construido una prosa con base en la cultura del narco, que sin lugar a dudas, comparte con el también sinaloense Élmer Mendoza, Leobardo Sarabia, Arturo Pérez-Reverte o Jorge Franco, en un paralelo hirviente.

La lectura de esta u otras novelas con igual temática, nos permite concientizar hasta qué punto el cáncer carcome y destruye, interrogar y analizar el entorno, ya que finalmente, la literatura no es un acto de cobardía sino de salvación, que busca cambiar desde adentro, desde el pensamiento la realidad, permitiéndonos acercar a nuestra existencia a fin de percibir mejor lo que somos y los que es el mundo.

Esta obra, logra de forma avasallante, ser un fiel espejo de los actuales sucesos de la sociedad, a fin de reconocer nuestras limitantes para definir mejor el futuro.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/02/20/index.php?section=sociedad&article=006a1soc
 
Revista “Molino de letras” Abril-Junio 2011.