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¿Sólo por ser mujer? [Opinión]

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Sin embargo, estoy convencido de que hacen falta muchas más mujeres en la política del país. Para lograrlo, envié al Congreso de la Unión, una iniciativa de reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. De ser aprobada, los partidos políticos estarán obligados a que el 50 por ciento de sus candidaturas, a diputados federales y senadores, deberán ser para mujeres, expresó Enrique Peña Nieto, el pasado 11 de octubre durante la conmemoración del VX Aniversario del voto de las mujeres en México, a lo que siguieron aplausos y elogios para el mandatario de nuestro país. Sin embargo, y sin que se me tache de misógino o machista, el problema con esta iniciativa es que antepone el simple hecho de nacer mujer a las capacidades profesionales para ocupar puestos de elección popular.

Ya se escuchan voces que preguntan “¿y el gabinete federal cuándo?”, y cómo impedirlas, pues luego de tan “aplaudida” propuesta, diré: “El buen juez por su casa empieza”.

No debemos confundir políticas definidas que den certeza y rumbo a una nación, con reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, por citar un ejemplo, sólo para no caer de los índices de popularidad que mantiene la figura presidencial en un aparente estado de comodidad, pese a permanecer impávido ante la inseguridad que se vive, las reformas hacendaria, educativa y energética -que lo único que propone es golpear a la clase trabajadora, creando un abismo mayor entre los pobres y los ricos.

La política mexicana no debiera ser una lucha de géneros, a eso es a lo que se está reduciendo sumándose a la lucha de interesas partidistas. La política mexicana tendría que permitir la transformación de los servicios públicos; el desarrollo del campo; el impulso energético castigando fuertemente la corrupción en el sector; la generación de empleos protegiendo al trabajador y no dando beneficios al empleador como la contratación de personal bajo esquemas de “honorarios profesionales”; impulsando la inversión nacional y extranjera reactivando el poder adquisitivo de la población, y no impulsando créditos bancarios que sólo sumarán deudores a la banca.

Me enorgullezco de que las mujeres en México tengan plenos derechos, el género no debe ser motivo de exclusión ni discriminación, por tal motivo se debe reducir la brecha en materia de acceso al trabajo propiciando una mayor justicia en materia laboral, fomentando la participación de los hombres en las labores del hogar -por ejemplo- y redoblar esfuerzos para erradicar la violencia contra las mujeres –como el dar a luz en jardines o recepciones de hospitales–; promoviendo políticas de apoyo a la base de la sociedad (familia) a fin de reducir las brechas de género.

Pero en materia de función pública, de lo que se trata es de capacidades para el buen desempeño en un puesto federal o local, independientemente del género, sea mujer u hombre.

Eso sí, si él o ella no tienen la capacidad, entonces habrá que darle oportunidad al siguiente en la lista.

Jorge Iván Garduño
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Circuncisión faraónica

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El siguiente texto, es un extracto del testimonio verídico de Khadidiatou Diallo, mujer africana, militante en Francia de la asociación Grupo de Mujeres para la Abolición de las Mutilaciones Sexuales (GAMS):

Nunca me olvidare de ese día. Fue en 1966. Yo tenía 12 años y mi hermana diez. Como todos los veranos, estábamos en casa de nuestros abuelos paternos, en una aldea a 15 kilómetros de Bamako. Una mañana temprano fuimos a ver a mi tía, la hermana de mi padre, a quien siempre queríamos visitar, pues nos consentía mucho.

Yo no sospechaba nada. Mi tía me llevo al baño y ella y varias mujeres más se abalanzaron sobre mí, me agarraron, me tumbaron y me separaron las piernas. Yo gritaba. No vi el cuchillo, pero sentí que me estaban cortando. Había mucha sangre. Lloré, pero me decían ‘no hay que llorar, es una vergüenza cuando una llora, ahora eres una mujer, lo que te hemos hecho no es nada’. Empezaron a dar palmas y me vistieron con un paño blanco. No me pusieron ninguna venda, sólo algo que habían preparado con aceite de karité y hojas. Le tocaba a mi hermana menor. La oí llorar y pedirme auxilio y eso me hizo sufrir aún más.

Me embarga un sentimiento de odio y de rabia. Me case a los 22 años. Nunca pude decir que me faltaba algo en mi cuerpo, porque no se admitía que una mujer expresara sus deseos de placer. No es una herida, sino una verdadera mutilación; una herida se cura, pero con la mutilación se pierde algo para siempre.

 Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 130 millones de mujeres han sido víctimas de mutilaciones sexuales y, anualmente, dos millones de niñas corren el riesgo de sufrir esas prácticas. Existen 28 países del África, y grupos que realizan esto dentro de las comunidades de inmigrantes en Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos.

La mutilación sexual femenina –conocida como excisión–, consiste en cortar la piel que recubre el extremo del clítoris o la extirpación (ablación) de este órgano y, a menudo, se amputa parte de los labios menores. Otra mutilación mucho más extrema es la de la infibulación o también llamada circuncisión faraónica, que es una excisión completada con la ablación de los labios mayores, cuyos muñones se suturan de un extremo a otro, dejando un pequeño orificio para permitir el paso de la orina, el flujo menstrual y más adelante, permitir la penetración. Esta práctica tiene graves consecuencias: hemorragia, anemia, retención de líquidos, infecciones pélvicas y desgarramientos en el parto. Se ha considerado que dicho ritual no tiene vinculación con religión en particular, ya que tribus animistas, judíos, cristianos y musulmanes la practican, siendo esta última la más identificada con este rito considerado de transición.

En la mayoría de los países musulmanes, las leyes laborales en el sector industrial o administrativo, tienen como primera víctima a la mujer trabajadora en relación con la desigualdad de sueldos, facilidades maternales o lo referente a la jubilación, mientras que en la agricultura o el trabajo doméstico, no existe ninguna ley que proteja a las trabajadoras.

En lo referente a las leyes familiares, –en cualquier país árabe– como la finalidad es proteger los beneficios de la familia como una unidad económica, le dan todo el poder a los hombres, quienes desde el punto de vista religioso, son los únicos capaces de mantener y defender esa unidad, convirtiendo a las mujeres –reitero– en sus primeras víctimas.

Estas “ceremonias” obligan, que cada vez sea mayor el número de mujeres de corta edad, que abandonan su país de origen, para emigrar a Europa o América del Norte principalmente, sumándose a los problemas alimenticios y de trabajo existentes. Todo esto fomenta la prostitución, el odio y la denuncia constante de grupos que consideran el “totalitarismo islamista” comparable con el nazismo y el estalinismo, que desemboca en constantes choques violentos, y estos hechos todos “en nombre de Dios”.

Un caso significativo es el de Waris Dirie, quien nació en Somalia, en una familia nómada. Ignora su edad pero podría tener 41 años. A los cinco, aproximadamente, su madre la condujo a la oscuridad del desierto y dejó que una gitana le extirpara el clítoris. Después, la cosieron con espinas de plantas y le ataron las piernas por 40 días. Su belleza le valió un millonario contrato con la marca Revlon y ser parte de las inolvidables chicas Bond. En septiembre de 1996, fue nombrada por la ONU Embajadora Especial para su campaña en contra de la mutilación femenina. Es autora del libro La flor del desierto, (Editorial Planeta, 1999), en el que habla sobre su niñez y de cómo salió de África.

La mutilación femenina ha sido una práctica milenaria que no debería seguir existiendo, sin embargo es tan complicado erradicarla y tan complejo combatirla, que el simple hecho de mencionar esta posibilidad es ya una herejía por la cual en diversos países yo podría estar siendo lapidado.

Pero dentro de nuestras sociedades modernas, debemos hacernos conscientes que estas prácticas suceden todos los días en lugares remotos de nuestro planeta o bien, a la vuelta de la esquina de nuestro vecindario, por lo cual el hecho de ignorarlo no va a solucionar ni a mejorar la situación, ya que no sólo se daña a la mujer, sino que la figura varonil también es trastocada.

En la medida de nuestras posibilidades hablemos y ataquemos estos sucesos con la firme convicción de construir mejores bases sociales, fomentar la conciencia humana, valorar la figura femenina y toda su femineidad, quizás, en no muchos años, podamos decir que en todo el mundo: la mujer ya no es un objeto sexual, de trabajo doméstico y de reproducción humana, sino que ha sido valorada como la depositaria de la vida misma.

Jorge Iván Garduño
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“La mujer del espejo”, una novela de mujeres recomendada para hombres

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Una mujer nunca tiene todo lo que espera, sentenciarán ellas, y es que el inside femenino es: complicación, ya que la diferencia entre las mujeres y los hombres radica en que los segundos mantenemos una simplicidad apabullante que al final del día las primeras prefieren complicarlo todo para así finalmente encontrar equilibrio de lo que consideran el lado más interesante de la vida: el sentimentalismo.

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Y es que de esto nos habla la novela del afamado escritor francés Éric-Emmanuel Schmitt (Sainte-Foy-Lès-Lyon, Francia, 1960), en su novela La mujer del espejo (Alevosía), una historia enganchada de tres mujeres que viven en diferentes lugares y tiempos de la historia humana y que, sin embargo, comparten la fragilidad y la ausencia de la verdadera libertad.

Anne, una joven plebeya que vive en la época del Renacimiento y quien es cortejada por un joven con gran porvenir; Hanna, es la aristócrata de la Viena imperial de principios del siglo XX a quien su marido consiente a costa de cualquier precio; y finalmente está Anny, la joven actriz de Hollywood que pone el mundo dominado por los hombres a sus pies gracias a su hermosura y con un gran futuro dentro del mundo de la farándula.

Pero estas mujeres homófonas, deberán tomar decisiones que trastornaran sus vidas y las de los suyos, ya que un mundo “rosa” no es el ideal de vida de ninguna de ellas, o no de ninguna de su género, ya que es necesario agregarle ingredientes terrenales, románticos y con alto grado de lasitud.

De forma gradual e intempestiva, Schmitt plasma una brillante historia engarzada por el eterno femenino como leitmotiv, que desgarrará el embeleso en el que viven con un magistral desenlace que a nadie dejará indiferente.

Asimismo, La mujer del espejo es un retrato fiel de tres sociedades que aparentemente son autosustentables y exquisitas para disfrutar de la vida y belleza humana, sin embargo no hay que caer en el error, un error al que Anne, Hanna y Anny deberán enfrentar de forma cruel pero con valentía si es que al final quieren liberarse de las pesadas cadenas de cada una de esas sociedades.

La mujer del espejo, una novela sorprendente por la autenticidad de sus palabras con las que se expresa Éric-Emmanuel Schmitt; y avasallante por la lucidez con la que nos devela el rostro femenino de lo que es sin duda lo más hermoso y fino de este mundo: la mujer.

En pocas palabras: una novela de mujeres recomendada para hombres.

Jorge Iván Garduño
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Velo de novia

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El fuego y las luces que saltan, bailan, se abrazan y se funden sobre las personas que gritan extasiadas esta noche me tienen embelesada, fascinada, hipnotizada… nunca había contemplado tan de cerca el danzar de la pólvora quemada.

El pueblo está de fiesta, la niña María se casa con Antonio -el hijo del panadero-, quienes desde niños jugaban en esta misma plaza a corretearse uno detrás del otro, o simplemente tomaban cualquier envase vacío extraído de la basura para patearlo a fin de que les sirviera de pretexto para pasar las horas después del colegio.

Esta noche, María y Antonio se miran a los ojos prometiéndose amor y fidelidad, mientras los pobladores bailan alrededor suyo librando las chispas de pólvora encendida que buscan quemar la superficie de sus ropas; y yo, contemplo desde las afueras de la iglesia cómo las luces de fuego cubren a todo un pueblo y les hacen olvidar por unos instantes penas, dolencias y pesares. ¡Qué gran acontecimiento!

El flamante marido obsequia monedas a las doncellas, y su esposa se descalza las zapatillas y tira el velo de novia a sus primas al tiempo que corre tras él, sí, así como queriendo recordar aquellos años en que juntos jugaban hasta que el sol se ocultaba.

Velo de novia

Jorge Iván Garduño
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Sonrisa de niña

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Me reencuentro con su mirada de niña… unos ojos turquesa profundo me observan sorprendidos. La última época nos despedimos teniendo como testigos los paisajes de las playas del Caribe mexicano.

De eso ya hace un par de años, y en esta ocasión nuevamente me quedo sin aliento.

Un rostro delgado, afilado, piernas largas, y tez bronceada, contrastan con las joyas marinas de sus ojos y cejas delineadas.

Camino con dirección a ella de manera pausada, cavilo las palabras que usaré para abordarla, y posteriormente proponerle me acompañe para contemplar la puesta del sol desde mi habitación, que se ubica sobre la Ronda del Litoral; me imagino que protagonizaremos una bella postal saturada de delicadas caricias hasta que nos pesque la madrugada…

A dos segundos de alcanzarla con la voz, un hombre de piel gruesa, cabello negro, tez blanca y ojos negros la toma por la cintura, desliza su mano por su espalda y le ofrece un trago en la barra, ella lo mira con mucha familiaridad y sin pronunciar palabra le besa los labios a manera de aceptación.

¡Vaya!, sí que fue una bella postal en la que además de delicadas caricias existió un beso dulce y muy prolongado, por lo que mejor he decidido no perturbar a tan distinguida pareja y pasar de largo, mientras por el reflejo de la puerta contemplo antes de abandonar el teatro ¡su sonrisa de niña!…

Jorge Iván Garduño
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Umbral

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Ese sonido que producen los tacones de sus zapatos al pisar sobre el suelo formado de piedra me deja inmóvil, y así observo cómo se adentra por el callejón…, la contemplo…, miro todo su cuerpo… y mis ojos hipnotizados pierden de vista su hermosa figura tras cruzar el umbral.

UMBRAL

Jorge Iván Garduño
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El aroma en tu cuerpo

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Percibo el olor de tu pelo

El suave aroma de tu cuerpo

Como si me hubieses atrapado en un sueño

Siendo tu prisionero me encuentro.

En bella jaula de amor encerrado

Sólo esta tibia noche a tu lado

A tus palabras me someto

A tus caricias me entrego

Por tus deseos me desnudo el cuerpo.

Sin fatiga memorizo con mis dedos

Como naufrago en tu cuerpo

Las líneas cinceladas de tus pies al cabello

Sintiendo tu aliento recorrer mi pecho.

Dejas que humedezca tus labios

Entre mis labios,

Tranquilo,

Atrapado,

Sereno,

Me embriaga el aroma de tu cuerpo.

Cada latido de amor

Que hace mi corazón

Es semejante a una oración

Que solicita de lo alto su bendición.

Por las cortinas de seda se filtran

La delicada silueta de la media luna,

La luz remota de una estrella perdida

Y la bruma que asalta mi habitación en la madrugada

Para de mi lado arrancarte cual embriagadora fantasía.

Julio 13, 2010

@plumavertical

El rescate de la educación femenina

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Hoy en día, en las naciones en desarrollo, una de cada siete niñas contrae matrimonio antes de los 15 años. Las hijas de estas niñas suelen hacer lo mismo; muchas son abuelas antes de los 30. Ellas suelen dejar la escuela y empezar familias a mitad de su adolescencia o inclusive antes –8, 9, 13 o 15 años de edad–, volviéndose a menudo víctimas de violencia intrafamiliar, enfermedades y complicaciones al momento del parto, que muchas veces devienen en daños irreversibles incluyendo la muerte.

Estudios del Banco Mundial, Naciones Unidas y movimientos no lucrativos demuestran que mantener a estas chicas en la escuela y retrasar el momento del matrimonio las beneficia a ellas y sus comunidades al reducir la mortalidad infantil, aumentar el ingreso familiar y detener la propagación del VIH-Sida, por lo que es determinante buscar formas para hacer que las jóvenes sean más valiosas para sus familias como proveedoras de ingresos en lugar de esposas o “mujeres” comprometidas.

Muchos países alrededor del mundo, principalmente en Asia, Oceanía y el continente africano realizan este tipo de prácticas que lo único que provocan es dejar sin ninguna oportunidad a la mujer para decidir sobre su futuro, sus oportunidades y que sean vistas como simples objetos del “hogar”, situación que pone al margen al género femenino en la sociedad.

Sobre esta situación, Tsitsi Dangarembga (1959, Zimbabwe) relata en su fascinante novela Estado de nervios, una muy atractiva memoria personal que transcurre en la Rhodesia colonial de la década de 1960, a la vez que nos crea un cuadro vívido de su país y de la situación tan difícil que vive la mujer en una nación de hombres.

Estado de nervios nos habla sobre la rama familiar de Tambu, quien se dedica a la agricultura y quien vive sus primeros años de vida en la granja marcados por el duro trabajo y por una profunda sensación de injusticia que recorrerá espectralmente toda la obra.

Tambu pertenece al patriarcado Shona, por lo que se atiene a las normas de este grupo étnico, uno de los tres oriundos de Zimbabwe, pero una firme decisión acecha su mente: ella no piensa resignarse como su madre ni a la pobreza que implica el ser negro ni a las cargas de la condición de la mujer africana.

Sin embargo, su padre considera que no tiene sentido enviarla a la escuela puesto que para alimentar a su futuro marido no podrá cocinar libros, por lo que deberá de someterse a las reglas de su etnia. Tambu se da cuenta muy pronto de que la educación es su única salida y tendrá que aprovechar su condición de estudiante sobresaliente y una clara determinación.

En la escuela, Tambu se introduce en el mundo exitoso de su tío y la familia de éste en cuyos miembros se aprecia la huella del tiempo que han vivido en Inglaterra y se involucra además en los trastornos alimentarios de su prima Nyasha; sin embargo, en el nerviosismo y el afán controlador de su tío, Tambu distingue las tensiones provocadas por la situación colonial gracias al hecho de estar atrapados entre dos mundos.

Ese es el campo minado que debe atravesar Tambu durante su educación, agravado también por otras cuestiones más decisivas en torno a la identidad femenina negra que se manifestará a través de la experiencia única de las cuatro mujeres que protagonizan esta novela tan excelentemente lograda.

Finalmente, lo que Tsitsi Dangarembga plantea es una realidad innegable: la educación crea su propio ciclo y el estudio le dará a la mujer africana una ventaja sobre otras a las que les será negada.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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Revista “Molino de letras” de Marzo-Abril 2012 http://www.facebook.com/photo.php?fbid=243232672437289&set=a.125734557520435.25938.125734250853799&type=1&theater
 
Revista “Molino de letras” de Enero-Febrero 2012 http://www.facebook.com/photo.php?fbid=215068058587084&set=a.125734557520435.25938.125734250853799&type=1&theater
 
http://apiavirtual.net/2011/10/11/el-rescate-de-la-educacion-femenina/
 

En busca de la identidad y la pertenencia colectiva

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Poseedora de un estilo literario deslumbrante, que toca los pequeños detalles sin llegar a ser monótona o redundante, Jhumpa Lahiri (1967) es una escritora estadounidense de origen indio que en sus libros bien habla de la identidad individual bien de la búsqueda de una pertenencia colectiva, que de un modo u otro, describe con precisión la situación intimista para trasladarnos a un plano universal.

Y es que en ese plano universal coexisten los tres temas más importantes de la vida, y a los que Lahiri recurre para conformar magistralmente sus cuentos y novelas: la familia, el amor y la identidad. Elementos trascendentales para el ser humano que en el intento por entender el motivo de su existencia, busca formar parte de un ‘algo’.

El vínculo inicial que la familia construye en los primeros años de vida es crucial para el buen desarrollo del ser humano en la sociedad, es por eso que el amor que brinda esa institución servirá para conformar finalmente la identidad del individuo, tesis de la que se desprende la obra de esta autora que le permite al lector reflexionar sobre el escenario de la migración e inmigración.

La prosa de Jhumpa Lahiri está permeada por el mundo de los pequeños melodramas familiares, de los hindúes que luchan toda la vida por adaptarse a un nuevo mundo, a las historias de amor cansadas, a lo nunca dicho que pesa mucho más que lo nombrado. Es por ello que su literatura es  absorbente, llena de sorpresas que generan constantes emociones en el lector.

Siempre con una mirada renovada, esta escritora, quien nació en Londres, reconstruye escenas diversas sobre temas reincidentes, que finalmente nunca se asemejan; a través de su escritura nos sumerge siempre en el mismo tipo de situaciones y nos describe personajes que en reiteradas ocasiones se hacen presentes en la mente de Lahiri… pero con rostros diferentes.

Sin embargo, conforme el siglo XXI avanza, y la tecnología junto a él, la relevancia de la familia, el amor y la identidad toman una fuerza mucho mayor para Jhumpa Lahiri y su literatura debido a que la migración de hoy en día es mucho más “común”, por tal motivo existen en las sociedades globales la carencia de la identidad nacional, étnica y social, cuestiones que nos plantea Lahiri.

Y es a partir de estos sucesos narrados en los que la infelicidad surge desde el interior de la autora para, más tarde, a base de tenacidad, aplicación y placer, narrarnos con voluntad de estilo cada escena notablemente lograda con una prosa fuerte, que anunció hace mucho a quien hoy se le reconoce escritora.

La literatura universal se ha nutrido de la prosa de Lahiri, que ha provocado el nacimiento de una especie de nacionalismo hindú-americano al conjugarse con la vertiginosa sociedad estadunidense del siglo XXI e intentar identificar a la población actual con las viejas tradiciones del siglo XX, lo que nos habla de la diversidad cultural existente en ese país anglosajón.

Al tomar como base lingüística una de las más ricas literaturas vernáculas, Jhumpa Lahiri ha hecho de la suya un vehículo único que fusiona la tradición india y la forma norteamericana, como en su momento lo lograra Rabindranath Tagore con la forma europea.

Jhumpa Lahiri, una  talentosa y muy aguda escritora, que tiene la capacidad de crear y recrea una y otra vez un mismo acontecimiento de mil maneras posibles, manteniendo interesado al lector siempre de una manera novedosa y bellamente construida.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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La fragmentación de la identidad somalí en la obra de Farah

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Somalia, país africano asolado y azotado por importantes problemas étnicos, demográficos, económicos y políticos. Su pobreza se ha visto agravada por la sequía de la década de 1980, y desde 1988 con la guerra civil que ha dado como resultado –mas no solucionado– la separación de la región norte somalí en el naciente Estado de Eritrea, apenas reconocida hace unos años por la comunidad internacional.

Siendo uno de los países más pobres del mundo, con ingresos per cápita menores a un dólar por habitante al día y, quienes tienen una esperanza de vida, en el mejor de los escenarios de 50 años, esta nación ocupa uno de los lugares más alarmantes de desnutrición extrema de África, y por consiguiente del resto del mundo.

Como resultado de la carencia de carbohidratos y proteínas necesarios, existe una dieta inadecuada en la población de Somalia, produciéndoles enfermedades que obstaculizan la asimilación de los pocos alimentos que consumen y por ende afectan la realización de las funciones de las células y su regeneración normal, retrasando el crecimiento, volviendo sus cuerpos susceptibles a infecciones, anemia, disminución de la masa muscular y dañando órganos y huesos; por lo que la ayuda internacional es ineficaz ante todo esfuerzo.

En este duro escenario, surge un escritor complejo, erigiendo a su nación como el centro de su ilimitada imaginación literaria, tomando las dificultades modernas como el atributo esencial que deja a un lado el inconsciente individual para dar paso a la fragmentación de las estructuras sociales de la familia en el Estado-Nación en África.

Nuruddin Farah (Baidoa, Somalia, 1945), autor de obras que oscilan entre la santidad y el pecado, entre la carne y el espíritu, entre el bien y el mal, revelándose en contra del poder político ineficaz, que al querérsele cuestionar y destruir se ha agazapado y finalmente se ha rebelado con mayor violencia y perversidad, arrojando al escritor al exilio; ya que esas potencias políticas son invencibles.

De las novelas más notables de Farah tenemos De una costilla partida (1970), donde el rastro perdurable de la mujer islámica que rechaza la sumisión es el leitmotiv de este texto, exigencia ineludible de su rol de género tradicional con un elaborado conjunto de códigos de conducta que le permiten evadir la dominación masculina a la protagonista Ebla, por medio de su sexualidad, siguiendo la estructura típica de las narraciones orales.

Dentro de su trilogía Variaciones sobre el tema de un dictador africano, resalta la serie de juegos dobles que construye dentro de estas obras de suspense político, donde las facetas de la identidad nacional somalí se recrudecen por medio de la fragmentación y la amputación racial en la representación de los cinco grupos étnicos, sociales y religiosos en el Cuerno de África, aunados a los cuatro diferentes poderes imperiales coexistentes: británicos, italianos, franceses y etíopes.

De acuerdo a la dialéctica expuesta por Nuruddin Farah, las relaciones que se desprenden sobre el paisaje somalí se resuelven en el juego entre documento y ficción a partir de cierta lectura distópica de la modernidad urbana o rural, o incluso de su mezcla, una construcción utópica, lo que pone en el papel el escritor es el lado inverso de un sueño construido con elementos de una suerte de ruina próxima.

La lectura de Farah obsequia al lector la carga simbólica que el flujo de la continuidad narrativa brinda, con una excelente construcción intelectual.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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