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Europa ya no se puede fiar de EU [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 3 DE JUNIO DE 2017

Durante estos días, Donald Trump cumplirá más de 130 días al frente del gobierno de los Estados Unidos. Desde que este personaje resultó electo en noviembre pasado, mucho se habló respecto de lo que supondría su mandato y su manera de gobernar, sobre todo en lo referente a su postura radical, dictatorial, xenófoba y extremadamente nacionalista, por lo que se esperaba que ya instalado en la Casa Blanca moderaría dicho discurso e implementaría políticas alineadas al “establishment” norteamericano… políticos norteamericanos preveían que el neoyorquino sería un “gobernante” controlable, que su equipo lo alinearía a intereses en común con otras naciones “hermanas”, pero Trump le ha cambiado el rostro a la Casa Blanca, y a la política norteamericana.

En días pasados, el presidente Trump realizó su primera gira internacional en medio de una fuerte crisis al interior de su gobierno sobre sus relaciones y las de sus colaboradores y familiares con el gobierno ruso.

Su visita a Europa ha alterado los ánimos en ambos lados del Atlántico. Simplemente las discusiones en las recientes cumbres de la OTAN y del G7 sobre el gasto militar, la protección del clima o la política de refugiados parece que acabaron por dinamitar la poca paciencia que le quedaba ya a la mandataria alemana, Angela Merkel, quien no dudó en alzar la voz durante un acto en Alemania que Europa camina sola.

“Los tiempos en los que podíamos fiar completamente de los otros en parte han terminado. Así lo experimenté los últimos días […], por ello sólo puedo decir: nosotros los europeos debemos realmente tener nuestro destino en nuestra propia mano”, afirmó Merkel sólo un día después de la cumbre del G7 efectuada en Taormina.

¿Un momento de cambio histórico para Alemania o campaña electoral barata?

¿”America first”? [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 27 DE MAYO DE 2017

Es más que obvio, que la cumbre del G7 que se efectúa en Taormina, es la cumbre más dividida y tensa de la que se tenga memoria en la historia reciente. Y esto debido primordialmente a la idea del mundo que Donald Trump no tiene empacho en decir frente a los líderes de las democracias más industrializadas del orbe: America first.

Trump ha lanzado ya mensajes en dos líneas, que no necesariamente van en la misma dirección, sobre: Brexit, el Papa, Rusia, OTAN, comercio, clima…, temas en los que el mandatario neoyorquino parecería por momentos estar solo, incluso abandonado desde las esferas republicanas y, lo más grave, desde su propio gabinete.

Por su parte, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, han admitido ya enormes fricciones en temas como el comercio, el medioambiente y la relación con Rusia, y en un tono de ensayada gravedad, han advertido de las consecuencias de no lograr una mayor unidad al término de la cumbre.

Trump tiene clara su posición: “America first”, de ahí el reproche que realizó abiertamente a los miembros de la OTAN sobre su escaso gasto militar, además, de la falta de pago de 23 países a la unión americana…

Una visión del mundo que complica sobremanera este tipo de cumbres y cuyo significado pudo descifrar en carne propia el primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, quien recibió un brusco manotazo de alguien que se abría paso a su lado. Al voltear, miró con “horror” a un orgulloso y satisfecho Donald Trump ajustándose la americana, al tiempo que lo observaba como quien mira el suelo que pisa a cada paso: con el rostro levantado y sin miramientos por el otro.

El mundo ha cambiado, y Trump no está ganando amigos para su nación.

Un divorcio al acecho [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 3 DE MARZO DE 2017.

Durante más de sesenta años, EU y Europa han disfrutado de una prosperidad y una paz sin precedentes gracias a los beneficios comerciales y militares en los que ambas regiones han trabajado tras la Segunda Guerra Mundial; pero la alianza militar que los norteamericanos le ofrecen a sus aliados del Atlántico Norte se tambalea ―aunque aparentemente Washington ofrece su apoyo a la OTAN, siempre y cuando “paguen su justa parte de los costos”.

Además está la incertidumbre respecto de la relación que Donald Trump pretende con Rusia; eso sí que podría enturbiar las relaciones entre la OTAN y EU.

El pasado martes, Trump se dirigió por primera ocasión al Congreso de su país y afirmó: “Somos un solo pueblo, con un solo destino. Todos sangramos la misma sangre y saludamos la misma bandera. El tiempo del pensamiento pequeño ha pasado, hemos de tener el coraje de compartir los sueños que llenan nuestro corazón. Pido a todos los ciudadanos que abracen la renovación del espíritu americano. Pido creer en nosotros, creer en nuestro futuro y creer otra vez en América”, concluyó con los republicanos de pie y la sensación de quien gana una partida.

El nacionalismo norteamericano está de regreso con Donald Trump como su principal impulsor, y esa noche advirtió a sus aliados militares y al mundo: “Esperamos que nuestros aliados, tanto en la OTAN, Oriente Próximo o el Pacífico, adopten mayor liderazgo militar y estratégico, y paguen su fracción correspondiente del coste”.

Los ánimos comenzarán a alterarse en ambos lados del Atlántico. Las posiciones políticas se están endureciendo y se avizora “un divorcio gradual” entre EU y sus aliados en Europa respecto al comercio y la seguridad, lo que podría dar pie a algo llamado “Estados Unidos de Europa”.

Tiempo al tiempo.

La era del trumpismo [Opinión]

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El hecho central de la jornada electoral en los Estados Unidos, no es que un magnate inmobiliario y estrella de los reality shows, que nunca fue elegido para cargo público alguno, sea el próximo inquilino de la Casa Blanca, sino la enorme diferencia que mostraron durante sus discursos ambos candidatos: la demócrata Hillary Clinton y Donald Trump, y sus probables consecuencias.

Con el lema “Make America great again!”, algo así como “Hacer a América grande de nuevo”, Trump está decidido a rechazar acuerdos de comercio e instituciones multilaterales, adoptando una línea mucho más dura respecto de la migración ilegal, y a modificar el esquema de alianzas de seguridad y defensa de su país, ese fue su discurso durante año y medio, mismo que lo ha llevado a ser el Presidente 45 de los Estados Unidos, un discurso que busca devolver el orgullo nacional estadounidense y con el que mostró una excesiva soberbia en sus mítines.

El riesgo de tener a un Presidente Trump es precisamente esa soberbia y ese orgullo que busca devolverle a su nación, y que sus seguidores aprueban.

Recordemos, el magnate Donald Tump declaró el 27 de abril de este año durante un evento de campaña que quiere que EEUU sea “predeciblemente impredecible”, pero también aclaró que no abandonará su posición básica, la cual permeará su Gobierno: “Estados Unidos primero”. Los aliados tendrán que pagar más a cambio de su defensa. Y pueden esperar duras medidas de su Gobierno si mantuvieran por mucho tiempo un gran superávit comercial bilateral con Estados Unidos.

Si el Gobierno de Trump intenta anular el NAFTA, Canadá y México tendrán que hacer causa común. Si decide descartar el Acuerdo Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés) con 12 economías de Asia y el Pacífico, estos países, tal vez liderados por Japón, deben estar listos para seguir con el acuerdo o algo parecido, entre ellos.

Algo similar puede aplicarse a Europa. Los miembros de la Unión Europea y la OTAN deben prepararse para estar unidos y evitar así que Trump los maneje a su antojo en asuntos relacionados con el comercio o la seguridad. Tal vez eso implique gastar más en su propia defensa y así acelerar una Constitución política para los miembros de la Eurozona que dé pie a algo así como los “Estados Unidos de Europa”, lo que abriría la oportunidad para crear su propio ejército, liderado, virtualmente, por Alemania.

En los próximos meses o años, se espera que se desaten guerras comerciales y de divisas, y se supone que históricas alianzas defensivas se abandonen o estén en riesgo, ya que la solidaridad regional estará por encima de viejas enemistades y de las fuerzas de la fragmentación. Los amigos y aliados de Estados Unidos se preparan ahora para un probable Estados Unidos menos amistoso con Trump al frente.

TEXTO PUBLICADO EN:

http://lasillarota.com/ruleta-rusa-o-trumpismo#.WDdbofnhDIU

La era del trumpismo