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“Secretos de chicas” el libro de la bloguera de belleza Patry Jordan

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“Una noche con ella”

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Una vida marcada por la desgracia, que han conducido a Helena a un mundo caótico, lúgubre y solitario, donde el intercambio de su cuerpo por dinero es el único modo de subsistir que conoce, por lo que desde hace mucho reconoce que ella no tiene un espacio para el amor, por lo que su vida no tiene porqué ser diferente.

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Mariano, el otro protagonista de Una noche con ella (Vergara, Ediciones B), es un hombre solitario, exitoso profesionalmente, gerente de una cadena de hoteles, y aparentemente dueño de una vida que le ofrece todo con las manos abiertas, sin embargo, en el fondo, desearía que las cosas fueran diferentes.

Y es así como estos dos seres vivirán un encuentro colosal, Helena, el deseo de muchos, y pese a que el pasado ensombrece su alma, sólo un ser con oscuro con ella podrá adentrarse en su conciencia y despertar en ella sus fantasías más ocultas y sensuales.

Una noche con ella nos da la oportunidad de asomarnos a la vida de dos protagonistas convulsos, que las circunstancias de la vida los han obligado a reprimir el afecto por la seducción, la atracción y el amor.

Mariano, el otro protagonista de esta historia, es un hombre solitario y sin afectos, encuentra en Helena a su reflejo. Y lo que comenzó como un juego de seducción y negocios, les planteará un desafío: ¿podrán dominar los sentimientos o terminarán por quebrar las reglas? ¿Aprenderá Helena que existe el placer y Mariano, que no es tarde para amar?

Una novela de fácil lectura, bien escrita y que gira en torno a una pasión que corre el riesgo de convertirse en amor.

Jorge Iván Garduño
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“Dorada”, una obra que ahonda los fríos abismos de la coexistencia humana

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La sensualidad es inherente al ser humano, sin embargo, el lado femenino es el más poderoso y subyugante, y muestra de esto es la obra Dorada (Editorial Tusquets), en el que su autor, David Miklos (Texas, Estados Unidos, 1970), aborde de manera inteligente el tema del erotismo en una magnífica obra que nos invita a la ensoñación.

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Miklos nos presenta un relato en el que nos presenta una valoración sobre lo propiamente femenino, imbuyéndonos en un escenario trágico, violento, que permite la reconciliación con la intimidad.

Examina acertadamente la percepción femenina en cuanto al sexo y sus deseos, lo que abre el abanico enigmático del placer y el horror, a través de un lenguaje que no pretende ser encasillado en ninguno de los discursos dominantes de cualquiera de nuestras sociedades, ratificando la calidad de su prosa.

David Miklos es un escritor consumado que por medio de su escritura nos permite acceder al mundo íntimo de la feminidad desde el punto de vista masculino, que muestra de manera artística el apetito contenido de un hombre que busca liberarse, en busca del canto de sirenas, aunque ello signifique dejar atrás sus propias libertades.

Dorada, una obra que trasciende en la vida de los lectores, alcanzando la esencia del ser humano, en la que el protagonista intenta escapar del limbo existencial, y en su afán por encontrar su lugar en este mundo, ahonda en los fríos abismos de la moderna coexistencia humana.

David Miklos, un escritor que con humor y desfachatez ha encontrado su voz literaria para comunicar un mundo convulso y fascinante.

Jorge Iván Garduño
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La sensualidad y erotismo de “Negra”

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Wendy Guerra (La Habana, Cuba, 1970) es una escritora y presentadora de televisión cubana atrevida como sólo una cubana podría serlo, y que escribe de Cuba desde Cuba, como debe ser por respeto a la verdadera cubanía, y por motivo de su novela Negra publicada bajo el sello de Anagrama estuvo en México y ofreció una entrevista para Efekto Noticias realizada por Jorge Iván Garduño:

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Jorge Iván Garduño (JIG): ¿Cómo es hacer literatura desde ‘la isla’?

Wendy Guerra (WG): Maravilloso, no entendería escribir sobre Cuba y no vivir en ella, para escribir sobre Cuba hay que vivir en ella.

JIG: ¿Cómo es la Cuba de hoy día con el ocaso de los Castro en el poder?

WG: La Cuba de hoy ya no es Fidel Castro, ya no son los discursos de siete horas en la televisión, ya no es periodo especial, es más fácil publicar, acceder a cosas que en el pasado eran impensables, es un lugar donde tiene cabida el realismo mágico que todos los cubanos llevamos dentro. Mi país es de realismo mágico.

JIG: Cuéntame sobre Negra

WG: Negra cuenta la vida de Nirvana del Risco, la primera negra cubana que se desnuda para denunciar el racismo imperante en su país. Debo decir que entre las muchas cosas que tiene Cuba de criticables no existe el de la discriminación (como política) hacia los negros. El gobierno ha hecho mucho para integrar las razas.

JIG: ¿Entonces no existe un racismo generalizado?

WG: El racismo en Cuba es individual, es de las personas, es el de tu madre aconsejándote que no te cases con un negro porque ‘quién sabe de qué color te van a salir los hijos’.

JIG: ¿Cómo defines la sensualidad de la mujer cubana?

WG: Es algo que va ligado a la femineidad, no concibo el cuerpo femenino sin ese halo de sensualidad que embriaga.

JIG: ¿Qué tanto de Nirvana del Risco posees?

WG: Lo que uno escribe es parte de uno, o por lo menos mi escritura sale de mí, y de ese sentimiento maravilloso que me produce el recorrer las calles de La Habana y sentir la brisa del puerto, ya luego, una vez que ha sido publicada el lector tiene la última palabra.

 

Guerra es autora de novelas como Nunca fui primera dama (2008) y Posar desnuda en La Habana (2011). También ha escrito los libros de poesía Platea a oscurasCabeza rapada y Ropa interior.

La escritora fue alumna del Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez en su taller de guiones “Cómo contar un cuento” en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños.

Negra es una novela ambiciosa, que desarrolla un lenguaje preciso, rico, comunicando al lector universal ese algo trascendente, como un intento de manifestar el espíritu de la protagonista mediante la palabra escrita, en un mundo crispado donde lo que importa ya no es el ínfimo detalle que da al hombre una sensación de existencia y que la autora se empeña en subrayar.

Esas pequeñas pinceladas infligen sentido a Nirvana del Risco, que busca desesperadamente sentido a la existencia, donde las efusiones prohibidas, las ambiciones inalcanzables, el peso del pasado, el dolor causado por la pérdida de la inocencia y la lucha por la justicia, dibujan un panorama poco alentador en el que el ser más desafortunado de la tierra puede acercarse al horror y a la belleza rápidamente en la Cuba de nuestros días.

Es así, como Wendy Guerra explora la belleza, sensualidad y negritud cubana mediante la composición armónica de su prosa, que admite que el lenguaje expresivo fluya con libertad de conciencia conforme avanza el texto, lo que le permitió adelantarse a nuevos procedimientos utilizados hoy por otros narradores en muy diversas y variadas latitudes.

Negra, una obra fascinante escrita por una artista que cobra notoriedad en el mundo de las letras.

Jorge Iván Garduño
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La fatídica sensualidad de “Tatami”

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Tatami (Editorial Océano) es la nueva novela del escritor español Alberto Olmos (Segovia, 1975) en la que asistimos a un escenario perfectamente construido con el menor número de materiales posibles para este fin, una obra nada fácil de efectuar, peri que Olmos la lleva a la perfección.

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Un diorama planteado en un espacio físico reducido: un avión que vuela hacia Tokio, y con el mínimo de personajes, Tatami se erige como una obra que tiene mucho qué decirnos acerca de una cultura enigmática y la sexualidad que produce en la mentalidad occidental.

Tres exiguos personajes de que se vale Alberto Olmos: un hombre que cuenta, una mujer (la pasajera de al lado) que le escucha y una tercera persona, una joven, sobre la que se refiere la historia.

Un lenguaje a cuentagotas, sin dejar de lado la firmeza, mostrándose conciso, franco, y en muchas ocasiones bien podría aparecer rudo, sin embargo esta breve obra, como todas las letras universales, se nutre de la comunicación y su oralidad, dando pie a que exista a través de las letras y el lenguaje que ellas forman, manifestándose de manera visual, oral o escrita, siendo la literatura japonesa, porque así está concebida, es una de las más visuales, que obtiene su valor estético e intelectual desde el momento de su concepción.

Y es a partir de esa concepción única, que Alberto Olmos surge como una suerte de alquimistas venido en la noche por sorpresa, con la firme intención de expresar un lenguaje que toma el rol de retratista social.

Olmos construye una historia compleja, plena de matices y sugerencias, una historia absorbente donde el narrador cuenta la historia de por qué vuelve a Tokio, dieciocho años después de su marcha. La historia, que comienza de forma un tanto anodina e incluso tópica, va poco a poco alcanzando intensidad, a medida que se va depravando hasta desembocar en una compleja pugna psicológica en la que una especie de atracción fatal une a las tres (apenas tres) piezas del rompecabezas.

La historia que narra el pasajero de al lado pronto toma un sentido diferente a lo que podría pensarse; la primera reacción de la pasajera que le escucha es cambiar de sitio, ocultarse, huir; sin embargo, algo desconocido, mucho más allá del simple morbo, la empuja a seguir escuchando, y la hace desear el final.

El narrador muestra una sabia maestría para mover las piezas del juego a fin de alimentar el deseo.

El hilo conductor de Tatami es la dominación del “otro”, donde las “fuerzas” de atracción impostadas en los seres humanos se muestran hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos y de todos nuestros principios para dejarnos arrastrar hacia donde nunca hubiéramos pensado.

El mundo en el que transita Alberto Olmos es un mundo contradictorio, saturado de un vacío generacional, pero con unas ganas extraordinarias por vivir y amar; en eso radica la escritura emocional, árida y puntillosa que nos plantea el escritor en Tatami.

Alberto Olmos, un escritor que asume su realidad que pretende aportar las mejores obras que esté en sus manos escribir y que parte de una muy buena propuesta estética, y sin duda con Tatami lo alcanza.

Jorge Iván Garduño
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Una escritura con olor a clavo y canela

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La novela más importante de la vasta producción del escritor brasileño Jorge Amado (1912-2001), es sin lugar a dudas para muchos Gabriela, clavo y canela, una obra que es también el antecedente más puro y estricto del boom latinoamericano, y la que maneja los ingredientes que han hecho famoso a Gabriel García Márquez.

Desde la primera publicación de esta novela en el año de 1958, la riqueza en el lenguaje que se maneja para describir los condimentos y suaves aromas del ambiente del estado de Bahía, lugar en el cual Amado basa la mayoría de su obra literaria, nos revelan una historia desbordante, llena del realismo brasileño que marcaría el tono de la producción novelesca de América Latina en la década de 1960.

Rosando la frontera de un incipiente realismo mágico, Jorge Amado nos ofrece un mundo excesivamente maravilloso, cargado del costumbrismo latinoamericano de hace cincuenta años, pero que perdura en el tiempo gracias al profundo retrato psicológico que hace de los personajes y al análisis sobre la vida social urbana y la transición política en aquella región de Sudamérica.

Gabriela, clavo y canela, una novela que es atravesada por una suave y bella historia de amor y pasión entre un soltero de provincia y su cocinera, sin dejar de lado los múltiples escenarios que alrededor de ellos se suscitan en estado puro, semisalvaje y extravagante.

Los personajes son divertidos y lapidantes, aparecen y desaparecen en un paisaje humano alucinante, ya sea en un ambiente urbano o rural; mulatas y machos prodigiosos que se pasean en la ciudad de Ilhéus –el mayor puerto exportador de cacao de Brasil en las primeras décadas del siglo XX–, doctores, políticos, inmigrantes, coroneles y licenciados dialogan de forma divertida e irónica.

Los movimientos sincopados, el manejo a voluntad del tiempo, los múltiples planos intercalados, las lluvias torrenciales, la musicalidad de las voces y toda esa singularidad de los demás elementos impregnan un exotismo al texto que lo enriquece vigorosamente; lo que lo llevó a ser traducido a más de cuarenta idiomas, razón por la que el autor ha sido considerado el brasileño más leído de todo el mundo.

Y aún nos falta hablar del elemento primordial de la novela, Gabriela, una deliciosa mulata que surge del nordeste del Brasil, de muslos del color de la canela y pelo acaracolado que siempre huele a clavo, que con la pericia de la lectura va seduciendo al lector de la misma forma que al árabe de nombre Nacib.

Su olor, su figura, sus sabores, son la impronta de esta inigualable cocinera que domina toda la narración, y que si no se hace presente de modo textual hasta pasada la tercera parte de la novela, sí está presente por su ausencia, esa ausencia que Amado esgrime para introducir una sombra de expectación y que prepara al lector para la alegría, el canto y la sensualidad ardorosa de Gabriela.

Jorge Amado concibió la literatura de ambiente rural como arma de lucha política e ideológica activa, que proviene del movimiento modernista latinoamericano, y luego de unos años de actividades izquierdistas se orientó paulatinamente hacia el antididactismo y la narración poética y sugerente que deja de lado las buenas intenciones, y que ha marcado un camino para la literatura de América Latina en la que las pasiones humanas se desbordan tanto que pareciera que sólo por la literatura pudieran ser encauzadas.

La totalidad de la obra de Jorge Amado seduce, es sinónimo de negritud, música afroamericana, personajes variopintos y una gama cultural venida de todos los confines del planeta mezclando los temas naturalistas con un humor sicalíptico, describiendo el mágico ambiente de la gente humilde de Bahía.

Gracias a esto, en los últimos años de vida el escritor brasileño (miembro desde 1961 de la Academia Brasileña de las Letras hasta su muerte), gozó de las recurrentes nominaciones para el Premio Nobel de Literatura, y junto con el argentino Jorge Luis Borges y el mexicano Juan Rulfo, integró la triada fundacional del movimiento literario llamado “el boom”.

Gabriela, clavo y canela, una portentosa novela que es muestra fehaciente de la prodigiosidad de un hombre que poseyó el talento narrativo que le abrió el camino para ser amado y reconocido internacionalmente, al mismo tiempo que funge como un testigo fiel de la riqueza social de un país que nunca nos dejará de sorprender.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
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http://apiavirtual.net/2010/07/07/una-escritura-con-olor-a-clavo-y-canela/
 

Henry Miller, precursor de la novela negra y la generación “Beat”

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Henry Valentine Miller nació el 26 de diciembre de 1891 en Nueva York, dentro de una familia humilde de origen alemán, y falleció en California el 7 de junio de 1980 acausa de problemas circulatorios. Sus actividades fueron las de telegrafista, peón de rancho, recadero, vendedor de enciclopedias a domicilio, jefe de personal de la WesternUnion, boxeador y además de haber contraído cinco veces matrimonio, pasó por el París de la GeneraciónPerdida(1930-1980).[i]

Toda la obra de Miller, en una primera lectura, parece estar repleta de odio a los judíos, los alemanes, a las mujeres, a los Estados Unidos, a Dios… una lectura reflexiva y objetiva te lleva a pensar que su prosa –por encima de consideraciones morales– no deja de ser un canto extremado pero admirable a las libertades tradicionales americanas, una travesía despiadada por su país y su inconsciente; el narrador de la urbe, de las prostitutas, de los locos, de los reventados por la vida, de todo ese delirante modus vivendi americano.

Henry Miller es considerado un anarquista literario, un fiero opositor de los convencionalismos existentes en las décadas de entre 1930 y 1980, ya que sus textos vitalistas, eróticos, anarcoides y de una franqueza sexual despiadada, desencadenaron grandes polémicas y censuras en la Unión Americana generadas a partir de su novela Trópico de Cáncer; publicada en París en 1934 y en América hasta 1961 junto a Trópico de Capricornio.

En la década del cincuenta intentar la lectura de Miller era poco más que una aventura pecaminosa, ilícita y clandestina, su aproximación desprejuiciada hacia las relaciones pasionales, fueron la causa de su desaparición de los corredores literarios; a partir de él, la literatura se revolucionó y comenzó un cambio generacional dentro de las letras norteamericanas que influyeron universalmente: la generación del “Beat”.[ii]

La Beat Generation, fue un grupo de escritores estadounidenses de los años ’50, que mostraban su rechazo a la corriente social mayoritaria a través de su literatura ajena a todo convencionalismo y a un estilo de vida alternativo que proclamaba la revolución sexual, la utilización de la píldora anticonceptiva, la vida comunal, los muchachos florales, la insurrección de los jóvenes, los narcóticos, la apertura conceptual y social; pero Miller ya lo había hecho por su cuenta, mucho antes. Fue uno de los precursores de un estilo que marcó una época.

Henry Miller combina desvergonzadamente amor, sexo, odio, sueños, pasiones, realidad, frustraciones y muchos etcéteras en una obra única y feroz, en la que convergen los sentimientos y contradicciones de un hombre que se enfrenta al hecho de vivir y que podría ser tachado hoy día de sexista, misógino o abominable machista que se encuentra siempre al borde del abismo.

Sus escritos, están ausentes de estructuras convencionales y carentes del uso de una narración lineal, los cuales se vinculan a la exposición introspectiva de un universo esencialmente masculino, con tendencia a la práctica erótica y el proceder nihilista, modelado con un cierto sentido lírico de la prosa, esencia libertaria y vitalista, y de una plasmación autobiográfica con base en el flujo de conciencia.

Miller piensa que su patria está enferma, por eso practica el canibalismo con ella. <<Por fuera parece un panal de miel, por dentro es un matadero. Norteamérica es una casa de putas dirigida por mujeres. He recorrido las calles de muchos países del mundo pero en ninguna parte me he sentido tan degradado y humillado como en América>>.[iii]

Entre las novelas más destacadas por este norteamericano menciono Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, sus obras cumbres y que descifran su mundo literario, consideradas incluso como las precursoras del género de la novela negra por su temática y lenguaje.

Henry Miller inició la revolución moral del siglo XX; continuada por Kerouac y Burroughs con la generación “Beat”; seguida por el último escritor <<maldito>> de la literatura norteamericana, Charles Bukowski; abordada con humor por el analista de la <<neurosis social de América>>, Norman Mailer; y culminada por la figura legendaria del Nuevo Periodismo e inventor del llamado Periodismo Gonzo,[iv] Hunter S. Thompson.

Concluyo que está lejos de mí la idea de recomendar al lector violencia, odio y demencia; pero debo confesar que, a pesar de que Henry Miller maneja ingredientes de sabores fuertes, consigue una obra de arte, una novela que saca fuera lo malo que hay en el ser humano y que lo perturba, lo atrae y quizá palie algo el escozor de las heridas íntimas. <<Y es que revolcarse en el barro (de vez en cuando) dicen que es bueno para la piel>>.


[i] Artistas y escritores que a partir de su sentimiento de angustia y desengaño, crearon obras de modo tácito y, algunos de ellos muy lejos de sus ciudades natales.

[ii] Sus integrantes: Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Neal Cassady y William S. Burroughs.

[iii] Henry Miller, Trópico de Cáncer.

[iv] Una manera de escribir, en el que el autor –alimentado con mucha química– se convierte en protagonista y catalizador de la acción.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano. Cursó estudios de Comunicación y Periodismo (UNAM). Colabora para revistas culturales, literarias, páginas web y periódicos de circulación nacional.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/07/17/index.php?section=opinion&article=004a1soc
 
Revista “Molino de Letras” marzo-abril 2008.
 
Revista “Desde el Sótano” de librerías El Sótano julio-agosto 2009. 
 
Revista “Nosotros” diciembre 2007